30 mayo 2007

Das Buch im Buch

Cuando un desconocido me pide que le recomiende un libro, le pregunto qué clase de novelas le gustan, o que me diga un par de títulos de novelas que le han gustado especialmente. Así tengo algo a lo que aferrarme, para no tener que recomendar algo desde la nada. Muchas veces me he parado a pensar qué contestaría yo si me hicieran la misma pregunta. ¿Qué clases de novelas me gustan? Hay docenas de respuestas a esa pregunta. Me gustan las novelas que a veces parecen más un poema que una novela, las novelas donde la magia se cuela en la realidad de la ficción, las novelas donde el azar y las casualidades juegan un papel importante, las novelas de historias cruzadas que acaban por colisionar, las novelas donde el autor va dejando migas que después recoge en un final en el que todo encaja (hace poco hablaba de esto en Liter-a-tres)... Y, terminando de leer la última novela de Millás, me di cuenta de que también me gustan las novelas donde, en un momento u otro, aparece un cuento o una historia dentro de la historia. Quién haya leído Laura y Julio recordará el cuento sobre las sombras que Julio le cuenta a Julia. Para mí es de lo mejor de la novela. Pero por aquí y aquí también han pasado algunos de los cuentos que Ted Cole escribe para su hija Ruth en Una mujer difícil (otro de estos cuentos, El ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido, se ha independizado). También está la novela quizá menos conocida de Jostein Gaarder, El vendedor de cuentos, con varias historias inventadas por el protagonista. Quién lo haya leído seguro que no ha podido olvidar la fantástica historia del LSD (Lack of Soul Disease). Pensando, pensando, recordé el western que Shatzy Shell escribe en City, de Baricco. Y en algún sitio he leído que lo mejor de Muerte de un apicultor, de Lars Gustaffson, es el capítulo titulado "Cuando Dios despertó", una especie de historia dentro de la historia (lo tengo anotado para buscarlo un día de estos).

Cajas chinas. Muñecas rusas. Se buscan. Se aceptan sugerencias.

[La imagen es de un libro titulado El libro en el libro, de Jörg Müller. Está tomada de
este artículo de Imaginaria, donde pueden leer más sobre este libro]

8 comentarios:

Palimp dijo...

Con todo lo que me gusta Irving y 'Una mujer difícil' se me atragantó. Eso sí, los cuentos incluidos son muy buenos y, cosa increíble, resulta perfectamente verosímil que un escritor sea famoso sólo por el cuento de la puerta.

Respecto al tema de las cajas chinas, un libro que me gustó y que tengo apuntado para relectura en el esclavo lector es 'Nueva Lisboa' de Jose Antonio Millá (http://jamillan.com/). Es una historia dentro de una historia que está dentro de otra....

FRAC dijo...

Hola Sfer,
El libro de Jörg Müller es un acierto de Serres. A mi me encanta ese libro.
Auster es también un artesano de historias dentro de las historias.

Un saludo y gracias por el comentario de tus finales preferidos. Leeré la novela de Baricco para leer ese final.

Lucía dijo...

Para cajas chinas ésta: "En nadar dos pájaros" de Flann O'Brien. Ed. Edhasa.

sfer dijo...

Anotadas vuestras sugerencias, tanto "Nueva Lisboa" como "En nadar dos pájaros"... ¡Gracias! :-)

martín gómez dijo...

Me encantó eso de "las novelas de historias cruzadas que acaban por colisionar, las novelas donde el autor va dejando migas que después recoge en un final en el que todo encaja".

No te imaginas las angustias, los malestares estomacales y el tiempo que me habría ahorrado hasta ahora si hubiera podido formular de esta manera ese par de rasgos que suenan a fórmula cuando ves que muchos escritores recurren a ellos para enganchar al lector y que están tan presentes en tantas novelas que he tenido que leer para la editorial en la que evalúo manuscritos.

Cuando me preguntan por el tipo de cosas que me gustan, me queda más fácil empezar mencionando las que no me gustan.

Miguel Sanfeliu dijo...

¿Qué libros me gustan?
Los que plantean un reto. Los que indagan en los aspectos humanos que suelen estar ocultos. Los que descolocan al lector. Los que juegan con la realidad. Los que huyen de la pedantería y la retórica sin renunciar a la inteligencia. En fin, resumiendo, que no sé. :)
Un abrazo.

sfer dijo...

Pues menos mal que no sabes... :-)

Anónimo dijo...

Tambien para las historias dentro de las historias, un clasico polaco, EL MANUSCRITO DE SARAGOSA de Jan Potocki

Gabriel M, de NY