28 diciembre 2016

Alcances botánicos




























Rodrigo Arteaga Abarca.
Alcances botánicos, 2014
(Flickr)
(Vía Fragmentaria y dispersa)


22 diciembre 2016

El Hijo

La Esposa joven sabía cómo era, pero no tan bien, o con tanto detalle, o de una manera clara en especial. En realidad, el Hijo le había gustado precisamente porque no era comprensible, a diferencia de todos los demás chicos de su edad, en los que no había nada que comprender. La primera vez que lo vio, le chocó por la elegancia de enfermo con que ejecutaba sus gestos, así como por cierta belleza de moribundo. Estaba perfectamente, por lo que ella sabía, pero alguien que tuviera los días contados se habría movido como él, se habría vestido como él y, especialmente, se habría callado a ultranza como él, para hablar sólo de cuando en cuando, en voz baja y con una intensidad irrazonable. Aparecía como marcado por algo, pero que se trataba de un destino trágico era una deducción un tanto demasiado literaria que la Esposa joven aprendió pronto, e instintivamente, a superar. En realidad, en la maraña de esos rasgos fragilísimos y esos gestos convalecientes, el Hijo escondía una terrible avidez de vida y una rara facilidad de imaginación: virtudes ambas que en esos campos resultaban de una inutilidad espectacular. Todo el mundo lo consideraba inteligentísimo, algo que para la sensibilidad común equivalía a considerarlo anémico, o daltónico: una enfermedad inofensiva y elegante. Pero el Padre, desde la distancia, lo espiaba y sabía; la Madre, desde más cerca, lo protegía e intuía: tenían un hijo especial.

***

El Hijo que Baricco ha creado para La Esposa joven entra directo a mi colección de descripciones favoritas de personajes. Podría quedarme a vivir en esa frase que dice "virtudes ambas que en esos campos resultaban de una inutilidad espectacular"...

12 noviembre 2016

In the library

for Octavio

There's a book called
A Dictionary of Angels.
No one had opened it in fifty years,
I know, because when I did,
The covers creaked, the pages
Crumbled. There I discovered
The angels were once as plentiful
As species of flies.
The sky at dusk
Used to be thick with them.
You had to wave both arms
just to keep them away.

Now the sun is shining
Through the tall windows.
The library is a quiet place.
Angels and gods huddled
In dark unopened books.
The great secret lies
On some shelf Miss Jones
Passes every day on her rounds.
She's very tall, so she keeps
Her head tipped as if listening.
The books are whispering.
I hear nothing, but she does.

***

para Octavio

Hay un libro que se llama
Diccionario de los ángeles.
Hace ya cincuenta años
que nadie lo abre. Lo sé
porque cuando yo lo hice
crujió la tapa del libro
y unas hojas se soltaron.
De esa forma descubrí
que una vez fueron los ángeles
numerosos como moscas.
Al atardecer llenaban
tanto el cielo, que tenías
que espantarlos con los brazos.

Ahora el sol brilla a través
de los altos ventanales.
No hay ruido en la biblioteca.
Los ángeles y los dioses,
hacinados en sus libros
tenebrosos, sin abrir.
El gran secreto se encuentra
en uno de los estantes
por los que la señorita Jones
pasa a diario en sus rondas.
Es altísima, y ladea
la cabeza, como quien
se esfuerza por oír algo.
Los libros susurran cosas.
Yo no oigo nada. Ella sí.

[Charles Simic. Gracias, @delsastre.]

01 noviembre 2016

Desde la caja de libros (septiembre - octubre)

Más pedacitos semanales de bibliotecas, propias y ajenas...

Capítulo 14

– Debe ser relajante, trabajar en una biblioteca, ¿no? – dice ella.

Capítulo 15

...porque pocas cosas me dan más rabia que las bibliotecarias excesivamente celosas en la aplicación de normas de las que no depende gran cosa.

Capítulo 16

PS: Lo del zombi y las hadas lo dejamos para otro día…

Capítulo 17

Sí. Todo eso que sospechas es cierto. Las bibliotecarias mentimos como bellacas y conspiramos contra todo ser humano que pretende hacer uso de NUESTRAS bibliotecas…

Capítulo 18

Avui fem una passejada per... les biblioteques d'Ada Klein.

Capítulo 19

...es bonito guardar pedacitos de flora prensada entre las páginas de los libros (páginas que, a su vez, no son otra cosa que flora prensada)...

24 octubre 2016

24 de octubre



Feliz día de la biblioteca :-)

(Y gracias, Pep, por compartir este vídeo en Twitter)

26 septiembre 2016

Anécdotas

- Hace cinco años, o quizá seis, me senté en un asiento del tren en el que algún niño había dejado olvidada una revista infantil. La cogí, me puse a hojearla, y vi en la última página las direcciones de chicos que deseaban mantener correspondencia con otros. Había una chiquilla de Alaska, cuyo nombre me llamó la atención: Heather Falls. Le envié una tarjeta. ¡Dios mío, me pareció algo totalmente inofensivo y agradable! Me respondió inmediatamente y su carta me sorprendió: era un relato muy inteligente de la vida en Alaska, con descripciones encantadoras del rancho ovejero de su padre y de las auroras boreales. Tenía trece años y me envió una fotografía suya. No era una chica guapa, pero sí de aspecto inteligente y amable. Busqué en un viejo álbum familiar y encontré una instantánea mía, de cuando tenía quince años, hecha durante una excursión de pesca. Una foto al aire libre en la que yo sostenía una trucha en la mano. Parecía bastante reciente. Le escribí a la chica como si siguiera siendo el muchacho de la foto y le conté que me habían regalado una escopeta por Navidad, que nuestra perra había tenido cachorros y los nombres que les pusimos. Le describí también las atracciones de un circo que acababa de pasar por el pueblo. ¡Ser de nuevo un adolescente que se hace mayor y tener un amor platónico y lejano, en Alaska...! Bueno, era algo divertido para un viejo que se sienta a solas a escuchar el tictac de su reloj. Más tarde, la chiquilla me escribió diciéndome que se había enamorado de un muchacho que había conocido y sentí un auténtico ataque de celos, como le hubiera ocurrido a cualquier chico de esa edad. Pero seguimos siendo amigos. Hace dos años, cuando le escribí diciéndole que me preparaba para entrar en la Facultad de Leyes, me envió una pepita de oro: para que me trajera suerte, me dijo.

***

Hay anécdotas ficticias que, por algún motivo que no atino a saber explicar, suenan tan reales que algún día sería capaz de confundirlas. "Alguien me contó una vez que...", diré una vez, y no seré consciente de que en realidad no me lo contó nadie, sino que lo leí en una novela...

(Esta anécdota, por cierto, es de El arpa de hierba, de Truman Capote.)

Desde la caja de libros (verano)

Con el otoño, también empieza el curso en "Desde la caja de libros", la sección de la Revista Rosita en la que cada semana escribo un poquito sobre bibliotecas. Mientras acumulo allá las primeras entradas de la nueva temporada, os dejo enlazadas por aquí las de justo antes del verano.

Capítulo 9

Puede que con las bibliotecas esté pasando como con el resto: que, como todo se ha convertido en producto, ya no se reconoce nada porque todo se mezcla para venderse.

Capítulo 10

La rebequita de una bibliotecaria es su capa de superhéroe.

Capítulo 11

La biblioteca de Juan Miguel Fernández

Capítulo 12

De cuando llega el verano y la gente acude en masa a la sección de guías de viaje y luego cuando vienen a devolverlas, después de las vacaciones, se han dejado dentro todo tipo de cosas.

Capítulo 13

[Necesitamos vacaciones]

10 julio 2016

Caballitos

Que instalen caballitos
en todas las calles,
que llenen de caballitos las ciudades.
Siglos
llevamos con el invento de feria en feria
sin descubrir su humanísima aventura.
Que celebren los novios
su viaje en los caballitos,
de caballito en caballito.
Que cada familia tenga sus caballitos,
¡todos en los caballitos!
Que los amigos
hablen y sueñen y discutan
dando vueltas en los caballitos.
En ellos celebren su consejo los ministros,
mientras queden ministros,
y en ellos se reúnan los señores obispos,
naturalmente, revestidos
de señores obispos,
mientras queden obispos.
Los pobres subirán para reírse del mundo
y los ricos
¡que suban los ricos a los caballitos
mientras todos los aplaudimos!
¡Y los señoritos!
¡Que suban los señoritos!
Y que acudan todos los solitarios, todos los vagabundos.
Y el congreso de los diputados
será el congreso de los caballitos.
Y los empresarios ¡qué risa, los empresarios!
Que suban los empresarios con los asalariados,
mientras existan salarios.
¡Los salarios del miedo!
Y, venga: comités centrales,
mafias, sectas, castas, clanes, etnias:
¡a los caballitos!
Y los músicos con los guardabosques
y el alcalde y los concejales
con las verduleras y los panaderos.
¡Viva! ¡Viva!,
gritarán los niños cuando vean
que suben los Honorables.
¡Venga, Honorables!:
¡A los caballitos!
Vamos a la ciudad a subir a los caballitos,
dirán los monjes a sus abades.
Y los académicos:
que se reúnan los académicos en los caballitos
y que se cierren todas las academias.
¡Ah, si todos los filósofos hubieran subido a los caballitos!
Que instalen caballitos en las cárceles,
en los cuarteles,
en los hospitales,
en los frenopáticos
y que se fuguen todos
montados en los caballitos.
Y todos los jueces a los caballitos,
¡venga! ¡venga!: ¡a los caballitos!
¡Y nada de procesos y de sentencias!
¡Ya vale de juzgar los efectos y no las causas!
¡A los caballitos!
Y que todos los funerales
se celebren montados en los caballitos
al paso silencioso y tranquilo de los caballitos.
Es la nueva ordenanza,
es el nuevo precepto:
¡todos a los caballitos!
¡La cabalgata de los caballitos!
¡Hacia la confederación de todos los caballitos!
Hasta que todos fuéramos niños...

***

Este, dice mi padre, es su poema favorito. Es de Jesús Lizano. Y esta entrada tiene que ver con la caja de libros de la semana que viene...

03 julio 2016

Desde la caja de libros (junio)

Aquí las notas publicadas en la Revista Rosita durante el mes de junio.

Capítulo 5

Dicen que cuando llueve la madera resbala, y el vigilante pone cadenas para obligar a la gente a circular por el ladrillo.

Capítulo 6

Algún susto nos han dado, estas escaleras, pero claro… allá donde hay escaleras, habrá tarde o temprano alguien que se caiga rodando por ellas.

Capítulo 7

¿Qué hacemos con los libros cuando ya no caben en las estanterías?

Capítulo 8

Una bibliotecaria entra a trabajar por la mañana y se encuentra con un usuario que se ha quedado encerrado toda la noche.

12 junio 2016

Home at Arsenale

Se trata de la propuesta de Eslovenia para la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016.

Una estantería que es una habitación repleta de libros que tratan el tema de la vivienda, aportados por arquitectos, críticos y artistas seleccionados para el proyecto.

Una vez finalice la Bienal, la habitación/estantería será instalada en el Museo de Arquitectura y Diseño de Ljubljana para su uso y consulta.

Toda la información, aquí.

[A mí me parece un sueño...]








06 junio 2016

Ava Litzelfelnerin

A raíz de este libro que me llama poderosamente cada vez que lo veo en una librería, recordé una historia de This American Life (mi programa de radio favorito) que se me quedó grabada. Como en la web tienen la transcripción de casi todos los programas, os traduzco este fragmento, por si a alguien le resulta tan fascinante como a mí.

El programa se titulaba Loopholes, una palabra que designa algo así como las lagunas o grietas en un sistema o ley. Si os defendéis con el inglés, os recomiendo que lo escuchéis aquí.

(La historia está narrada a dos voces, la de Ira Glass, el presentador del programa, y la de Kathy Stuart, la historiadora que ha investigado el caso del que hablan.)

***

Ira Glass: 1761, Austria. Ava Litzelfelnerin se casa. Tiene 25 años, se muda de la granja de sus padres a la de su marido, a 16 millas de distancia, que por aquel entonces era muy, muy lejos.

Kathy Stuart: Se siente como si estuviera en un país extranjero al irse a un pueblo nuevo a 16 millas. Y dice cosas como "Oh, no sé cuáles son las costumbres locales aquí."

Ira Glass: Kathy Stuart es profesora de historia en la Universidad de California Davis. Dice que a través de cientos de páginas de testimonios de archivos criminales, sabemos que fue un matrimonio acordado, que Ava conoció a su marido días antes de la boda, y que la suegra de Ava dominaba la casa, y ni siquiera dejó que Ava hiciera regalos a los vecinos cuando se instaló. La suegra daba a los trabajadores del campo raciones de comida más pequeñas de lo que Ava consideraba que estaba bien, y no dejó que Ava cambiara eso o se hiciera cargo. Ava cuenta a la gente lo infeliz que es en esta nueva vida, lejos de la que ella conocía.

Kathy Stuart: Constantemente expresa a su marido, su hermano, su madre, que quiere marcharse de este mundo, que no puede encontrar aquí la felicidad. Y la única respuesta que obtiene es que vaya a casa, que rece y que trabaje.

Ira Glass: Así que decide acabar con su vida, pero hay un problema. Por aquel entonces el suicidio es considerado un crimen peor que el asesinato. Kathy Stuart dice que la explicación era que si cometías un asesinato, entonces podías confesar tu pecado, y si te arrepentías sinceramente, podías entrar en el Cielo. Obviamente, si te suicidas, no tienes esa oportunidad, y estás condenado eternamente. Y Ava no quería ir al Infierno, pero encontró un resquicio en la argumentación... una mórbida y pequeña laguna.

Kathy Stuart: Pensó "Vale, un momento. ¿Y si me suicido muy lentamente y en secreto, y así puedo conseguir que venga un cura a confesarme antes de morir, y nadie sabe que me he suicidado y así ir al Cielo?" Así que lo que hace es ir a una ciudad cercana y, de tienda en tienda, intenta comprar arsénico.

Ira Glass: Más tarde testificará que esto era muy muy difícil. El arsénico es una sustancia controlada. Nadie quiere vendérselo. Al final se inventa la historia de que está trabajando para un granjero que tiene un problema con ratas, y funciona.

Kathy Stuart: Y se va a casa y se toma el arsénico. Pero aparentemente se toma sólo un poquito de arsénico, tal y como lo describe, solamente la punta de un cuchillo de mantequilla.

Ira Glass: Es una situación delicada. Quiere tomar el suficiente arsénico para matarse, pero no tanto que la mate demasiado rápido. Necesita tiempo para que llegue el cura y le dé tiempo a confesarse.

Kathy Stuart: Y esta pequeña cantidad de arsénico es suficiente para que esté violentamente enferma durante una semana, y para vomitar después de cada comida, pero no como para hacerle pensar que fuera a morir.

Ira Glass: Así que no va a visitar a ningún cura. Adivinar cuál es la dosis correcta, testificará después, es un grave problema que no sabe cómo resolver. Así que abandona ese plan, lo cual la lleva a un plan mucho más perturbador. Decide hacer algo que para nosotros, para nuestra sensibilidad, es mucho peor que suicidarse. Desde nuestro punto de vista, decide hacer una de las peores cosas que una persona podría hacer.

Kathy Stuart: Decide que va a matar un niño.

Ira Glass: Así es. Va a matar a un niño para conseguir entrar en el Cielo. Y sorprendentemente, Kathy Stuart dice que esta era una estrategia suicida muy común en aquella época. Se encontró con un caso como este, buscó otros similares, y ahora ha encontrado cerca de 300, la mayoría mujeres.

Kathy Stuart: Esta gente no quiere ir al Infierno. Así que la opción que eligen es cometer un crimen capital. Inmediatamente después de haberlo cometido van corriendo al juzgado, confiesan lo que han hecho, y piden ser ejecutados.

Ira Glass: Piden ser ejecutados sabiendo que antes de ir a la horca podrán confesarse, y si están verdaderamente arrepentidos, irán al Cielo. ¿Pero por qué un niño?

Kathy Stuart: Matan niños porque los niños se considera que están en estado de inocencia, así que incluso podrías estar haciéndoles un favor, porque irán al Cielo. Tú irás al Cielo. Todos ganan. Final feliz para todo el mundo.

Ira Glass: Exacto, el clásico final feliz. Un niño inocente es asesinado. Ava lo intenta dos veces antes de tener éxito. La primera, empuja a un niño, descrito como "tan alto como una silla", a un río. Pero alguien los ve, y parece que pudiera rescatar al chico, así que decide rescatarlo ella misma, el chico se escapa, y el plan fracasa. La segunda vez, se acerca a un pueblo cercano llamado Traun, que tiene una pequeña cascada. Pasa al lado de una casa en la que hay tendida ropa de bebé. Ava roba el bebé, el único hijo de la pareja que vive ahí. La mujer tiene 37 años y el hombre 58. Ava tira el bebé al río y se entrega a la justicia. Más tarde, curiosamente, cuando es interrogada, no parece demasiado arrepentida de lo que ha hecho a esta otra familia.

Kathy Stuart: Justo antes de su última condena, en el último interrogatorio, el interrogador le pregunta, "¿Hay algo más que desees decir? ¿Algún arrepentimiento que quieras expresar?" Y de nuevo ella se muestra arrepentida por la aflicción y el deshonor que ha causado a su marido y su familia. Pero no menciona al bebé o a sus padres. Y pensé que eso era bastante sorprendente.

Ira Glass: Bueno... No está arrepentida.

Kathy Stuart: No, se podría decir que no lo está.

Ira Glass: Entonces no irá al Cielo, ¿verdad? Si no está arrepentida por el asesinato. Su plan no ha funcionado.

Kathy Stuart: Bueno, el cura dirá a la persona que va a ser ejecutada, "¿Crees que se puede engañar a Dios de esta manera? Sabes que al hacer esto estás en realidad suicidándote", así que los religiosos sí que tratan este problema teológico, esta "laguna" en el sistema. Estás intentando engañar a Dios. Pero como tienen tiempo suficiente, los criminales pueden decir "Oh, sí, estaba intentando engañar a Dios, estaba intentando suicidarme, y me arrepiento." Y así la confesión se encarga de todo.

Ira Glass: No parece justo.

Kathy Stuart: No, realmente no.

Ira Glass: Kathy Stuart dice que esta clase de suicidios, suicidios por proxy, que los llama, empezaron hacia mitad del siglo XVII. Cuando empezó el siglo XVIII, los oficiales de las ciudades europeas se empezaron a dar cuenta de esta tendencia de gente matando niños para ser ejecutados. Y los oficiales intentaron ajustar las leyes para impedirlo. En 1702, oficiales de Nuremberg hicieron que las ejecuciones en estos casos fueran más vergonzosas y dolorosas, pero no funcionó. Finalmente en 1767, hacen lo único lógico para cerrar esta vía de escape. Si la gente está matando niños para conseguir la pena de muerte, entonces eliminaremos la pena de muerte para estos casos. Pero tampoco funcionó.

Kathy Stuart: Siguieron habiendo casos hasta las primeras décadas del siglo XIX. Parece que la gente no se dio por aludida. Probablemente disuadió a algunos, pero todavía quedaba gente haciéndolo.

03 junio 2016

La grieta

A Miguel Ángel Serna (editor de Dioptrías), le prestaron un micro durante un minuto en la Feria del Libro de Madrid y leyó esto, que reproduzco con su permiso:

No importa el esfuerzo que algunos dediquen a tratar de convencernos de que los libros y la literatura han de ser cosas a consumir: la literatura y los libros no son consumptibilia, no son consumibles, no son objetos desechables que dejen tras de sí una cáscara hueca cuando su interior ha sido devorado, cuando se agota su valor.
Tampoco importa cuánto inviertan algunos – y casi siempre serán los mismos – en tratar de convencernos de que los libros y la literatura han de ser cosas útiles: la literatura y los libros no son fungibilia, no son bienes de uso; no son herramientas cuyos fines se hallan fuera de sí mismas, que se gastan y se rompen con el uso hasta agotarse.
Los libros y la literatura pertenecen a esa otra esquiva categoria de cosas extrañas que ni se comen ni se usan y cuyo valor se juega en el espacio quebrado de lo simbólico, en el espacio del sentido: la literatura y los libros son mirabilia, maravillas, y en la naturaleza de la maravilla está el escapar al agotamiento, su ley es permanecer siempre inagotable precisamente porque pertenece al juego del sentido, a ese juego en el que nada se cierra nunca por completo, ese juego que consiste en una perenne apertura, una grieta por la que se cuelan y se escapan al mismo tiempo todos los sentidos possibles. Una grieta a la que podemos llamar lectura.
Esta grieta es la que convierte a todo lo verdaderamente literario en un ensayo, la que adorna a cada esfuerzo con la marca de la tentativa y de la provisionalidad, la que franquea el paso a la posibilidad inminente del fracaso. Todo buen libro es un ensayo imperfecto y la mejor literatura es siempre solo un prolegómeno roto para algo que está aún por llegar y que, por fortuna, nunca llega: para ese libro perfecto que tantos buscan, tan consumible que solo pueda consumirse, tan útil que solo pueda utilizarse... tan cerrado y agotado que ni siquiera necesite ser leído, solo comprado.

María Luque y sus #bibliotecasdibujadas

María Luque, una ilustradora argentina a quien sigo en Twitter e Instagram, está haciendo una deliciosa serie de #bibliotecasdibujadas. Ella pide a personas de su entorno, o conocidas por las redes, que le envíen fotos de sus bibliotecas, y a partir de las fotos las dibuja.

Hace tiempo que vengo diciendo que me encanta como María dibuja los libros, esas tiras de franjas de colores variados que a pesar de la abstracción no pueden ser otra cosa que libros en un estante.

Los libritos de María ya me tenían enamorada antes de empezar su serie #bibliotecasdibujadas

Cuando me pidió si le enviaría fotos de mi biblioteca particular para poder dibujarla... no os podéis imaginar la ilusión que me hizo.

Tan solo unos días más tarde, ha llegado el resultado y no podría ser más lindísimo.































Me hace tanta ilusión reconocer ahí mis cosas.
Los vestidos de origami que me enseñó a hacer Àngels.
El cuadro de Studio Violet que me regalaron por Navidad hace unos años.
El pajarito de patchwork de Evitta.
Los cuatro libros expuestos en el estante.
Mis bordados (las gafas son un dibujo de Lisa Congdon).
Y, sobre todo, el terrario. Se supone que esto va de libros, pero estos días, cosas de la vida, se me van los ojos al terrario...

Gracias también desde aquí, María, por este regalo.
Y gracias en general por toda la serie de #bibliotecasdibujadas.

30 mayo 2016

Desde la caja de libros (mayo)

Aquí, las notas publicadas en la Revista Rosita durante el mes de mayo.

Prólogo.
todo disponible en su biblioteCAJA DE LIBROS más cercana, y cada domingo aquí a partir del ocho de mayo.

Capítulo 1.
¿Qué dirían los griegos, eh? ¿Nos dejarían llamarlas bibliotecas? ¿O nos obligarían a usar otra palabra?

Capítulo 2.
Miran a su alrededor con la cara iluminada, mientras tú detrás del ordenador introduces los datos pertinentes (nombredirecciónteléfonocódigopostalcorreoelectrónico…) en su ficha, y te preguntan.
Oye… ¿y cómo se hace para trabajar en una biblioteca?

Capítulo 3.
Primera entrega: de cuando pagábamos en pesetas y los números de teléfono tenían siete dígitos (aunque a veces ni siquiera hace falta tener esas referencias para saber que nos encontramos ante un auténtico documento vintage).

Capítulo 4.
Pero hay una cosa que, por muchos años que pasen, por mucha experiencia que una tenga, por muy curada de espantos que esté, siempre siempre SIEMPRE me pone la piel de gallina, y es cuando una usuaria se acerca al mostrador y dice…
¿Para alquilar es aquí?

29 mayo 2016

23 mayo 2016

Billedbog til Jonas Drewsen

Di en Twitter, gracias a @c_porcel, con este artículo sobre un álbum de recortes elaborado por Hans Christian Andersen. Me resultó tan curioso que decidí traducirlo. Su autora es Elizabeth Gettins, especialista de la biblioteca digital de la Biblioteca del Congreso.

[Puede que no estén incluidos todos los enlaces - links - del artículo original, o que no estén puestos en el mismo sitio.]

Descargar el "Billedbog til Jonas Drewsen" en PDF.

***

“Billedbog” es una palabra danesa para designar los “libros de imágenes”, y a un afortunado muchacho llamado Jonas Drewsen le regalaron este libro de recortes del famoso autor de libros infantiles Hans Christian Andersen. Este ejemplar único no es producto de ninguna imprenta o editorial, sino que fue hecho a mano en Copenhague, Dinamarca, en 1862, por Andersen y su amigo y consejero de estado Adolph L. Drewsen. Andersen y Drewsen aplicaron sus habilidades manuales pegando vistosos dibujos en este álbum y escribiendo historias, poemas y rimas alrededor de las imágenes, en el espacio libre. El libro fue un regalo para el nieto de Drewsen, Jonas, que por aquel entonces tenía ocho años.

Las imágenes están coloreadas a mano y provienen de fuentes americanas, inglesas y alemanas (libros, diarios, etc.) pegadas a modo de collage. El propio Andersen contribuyó con poemas y rimas a 19 de las imágenes. Se encuentran en los márgenes y alrededor de las ilustraciones.

En total, este libro de 140 páginas incluye cientos de ilustraciones atractivas para la imaginación de un muchacho. Muchas de las escenas incluyen soldados de diferentes épocas, enfrentamientos de espada de la caballería, torneos de boxeo, bosques tropicales, varios métodos de transporte y muchas y variadas escenas de niños jugando. También los animales juegan un papel importante en este álbum, e incluyen varias representaciones de serpientes, leones, gorilas, cerdos, vacas, caballos, osos, insectos, peces y aves rapaces entre otros. Hojear este álbum ofrece infinitas posibilidades para inventar historia tras historia y satisfacer así la imaginación de un joven.

Este álbum forma parte de la colección Jean Hersholt, que consta de los escritos tempranos de Andersen así como primeras ediciones de escritos de amigos suyos incluyendo los de Hugh Walpole y Sinclair Lewis. Hersholt fue un actor de origen danés que emigró a Estados Unidos, donde se convirtió en una estrella del cine y la radio.

A principios de la década de los 50, Hersholt y su mujer donaron su colección Andersiana a la Biblioteca del Congreso. Es probablemente la colección más extensa en América de primeras ediciones, manuscritos, cartas, borradores y material pictórico relacionado con Hans Christian Andersen. Recopilado a lo largo de 30 años, muestra las publicaciones de Andersen desde su primer libro, “Ungdoms-Forsøg”, publicado en Copenhague en 1822 bajo el pseudónimo de William Christian Walter. Entre las primeras ediciones de la colección se encuentran los seis panfletos publicados por C. A. Reitsel de Copenhague entre 1835 y 1842 titulados “Eventyr, Fortalte for Børn” (“Cuentos de hadas contados para niños”). Estos contienen las primeras ediciones de 19 cuentos de hadas de Andersen, entre ellos “El traje nuevo del emperador” y “Pulgarcita”. La colección también incluye manuscritos de otros cuentos de hadas, la correspondencia de Andersen (1868-74) con su editor americano Horace E. Scudder, ejemplares autografiados por Andersen, traducciones tempranas, un volumen significativo de ediciones póstumas y estudios sobre Andersen.

“Billedbog til Jonas Drewsen” se suma a la colección de excepcionales libros infantiles disponible en la web de la Biblioteca del Congreso.

***





26 abril 2016

Del comprar y el leer

Chesterton, a quien vine a conocer mucho después, decía que una de las gracias de hacerse viejo es descubrir que el resto siempre tuvo la razón, y creo que ésta no es la excepción. No sólo porque ya me he descubierto mil veces diciendo que compré la última novela del escritor de turno, pero que aún no la leo, sino porque recién ahora caigo en cuenta de que el bloqueo del lector no bloquea nada sencillamente porque los libros no son sólo para leerlos. A fin de cuentas, cuando se compra un libro se paga por una promesa o una ilusión como cualquier otra —que se cumplirá quién sabe cuándo, que es cuando se cumplen las promesas— y la de los libros es siempre la misma: que ya tendremos tiempo, que tarde o temprano los problemas desaparecerán por arte de magia y nos despertaremos en una hamaca todavía jóvenes, hermosos, bronceados, con la vida por delante y una novela entre las manos. Al final, me digo, compramos libros sólo para desafiar a la física y confirmar que mientras más alta sea la pila que hay en casa, más tiempo tendremos para leer.

-

Así termina un artículo de Gonzalo Maier que cacé el otro día en Twitter.
Léanlo entero cuando tengan un huequito. Vale la pena. Sobre todo después de la vorágine de Sant Jordi.

(A mí me ha dado ganas de leer más cosas de Maier. Esto, por ejemplo...)

17 abril 2016

Rosita

El 5 de mayo nace Rosita, revista online literaria bilingüe y caducifolia... pues nace con la cuenta atrás de los 500 días de duración que tendrá. Cada día contará con varias pildoritas breves y alguna un poco más extensa, con una plantilla de colaboradores que sigue creciendo, pero que ya cuenta seguro con Piu a los mandos de una sección infantil que promete darnos serios Stendhals cada viernes.

Yo, en cambio, estaré en Rosita los domingos hablando de bibliotecas en una sección titulada "Desde la caja de libros". Anécdotas, reflexiones, diálogos, quejas, risas... conociéndome, el hilo conductor será la biblioteca, pero habrá un poco de todo. Miscelánea como yo misma.

Se aceptan temas, peticiones, preguntas, sugerencias... ¡y lectores!
Pasaré por aquí a dejar el enlace cuando la web se pueda visitar.
Viva la vie en Rosita!



15 abril 2016

Paseando con libros falsos

[AVISO: Un post muy muy muy políticamente incorrecto, pero con el que me reí un buen rato...]



Los títulos de los libros que aparecen en el vídeo (por orden), traducidos al castellano.

Si lo hubiera hecho: cómo hubiera llevado a cabo el 9/11.
Cómo aguantarse un pedo: las nuevas reglas para triunfar laboralmente.
101 trucos para alargarte el pene que puedes hacer en casa, en la oficina o por la calle.
Putear a tu bebé: siete leyes naturales para madres.*
Definitivamente esto no es porno - Así que, ¿qué estás mirando? - Ocúpate de tus asuntos.
Este libro lleva una cámara y Google te está haciendo una foto con ella.
Taxidermia humana: una guía para principiantes.
Cómo ligarte a una chica asiática en la línea L del metro.
Trump: el arte de tirarte a tu hija.
Perdida 2: más perdida todavía.
(Frase promocional: "Sip. Esta vez se ha perdido del todo" - Salman Rushdie).
1000 sitios para visitar antes de que ISIS te ejecute.
Que no te pillen por asesinato: un libro para tontos.
(Contenidos: Aprende a: deshacerte rápidamente de un cadáver, manipular a un jurado de Texas, y aprender a deletrear "Beverly Hills" correctamente - Robert Durst)
[un guiño para los que han visto la serie documental de la HBO "The Jinx"]
Mein Kampf para niños.
(Prólogo de Roald Dahl).
Comer culos es sencillo: siete leyes naturales para nuevos novios.
(Frase promocional: "No volveré a comer culos del mismo modo" - Joan Didion).

* "slut-shaming", en el original no es exactamente "putear", sino más bien calificar a una mujer de ser una puta, pero el título, siendo así de fieles, quedaba demasiado "ortopédico". Gracias a Jean Murdock por la asesoría lingüística :-)


09 abril 2016

Salsa di Pomodori

Se toman doce tomates maduros y se cortan longitudinalmente como si fuesen nuestro enemigo. Se encierran en un tarro con tapa y se calientan durante diez minutos.
Se pica una cebolla sin lágrimas.
Se corta una zanahoria a dados sin remordimientos.
Se desmenuza una rama de apio como si los canales y los surcos fuesen las hendiduras de nuestro pasado.
Se añade a los tomates y se cocinan sin tapar hasta que se rindan.
Se echa sal, pimienta y una pizca de azúcar.
Se pasa todo por un colador, un tamiz o una licuadora. No hay que olvidar quiénes son las verduras y quién es el cocinero.
Se retorna al fuego lento y se lubrica con aceite de olvida, éste se añade cucharada a cucharada, removiendo como una vieja bruja, hasta que se consiga la debida consistencia, de un espesor resbaladizo.
Se sirve sobre los espaguetis recién hervidos. Se cubre con parmesano fresco y troceado y albahaca picada. Los sentimientos crudos pueden añadirse ahora.
Se sirve. Se come. Se reflexiona.

***

Fragmento de El Powerbook, de Jeanette Winterson.

29 marzo 2016

Inventarios

Cuando trabajas en una biblioteca, a veces envidias otras bibliotecas.
O al menos, a mí me pasa.
Ves cosas de otras bibliotecas que te gustan y piensas "ojalá esto lo hiciéramos en mi biblioteca"; "ojalá mi biblioteca fuera así o asá (más antigua, más moderna, más amplia, no tan inabarcable...)"; "ojalá en mi biblioteca trabajáramos así"; "ojalá esto lo hicieran en la sección infantil/de cine/de libros de arte"; y así...

Suelo envidiar a la Biblioteca Pública de Nueva York. No es difícil: a pesar de los recortes, deben tener todavía un presupuesto envidiable, y a pesar de ser una red de bibliotecas local ponen en marcha iniciativas casi de biblioteca nacional. Y una es débil y Nueva York... ay.

Pero no hace falta irse tan lejos.
Quedémonos aquí cerca.
Quedémonos en la biblioteca que durante años fue mi biblioteca pública. La de mi barrio. La que sigue siendo la biblioteca de mis padres. La biblioteca Vapor Vell.

La biblioteca Vapor Vell tiene un usuario que envidio. Se llama Jesús Martínez, se define como "reportero local de Barcelona", y es el responsable de una serie de siete "Inventarios" de la biblioteca Vapor Vell publicados el 2015.

En todos ellos se repite la misma estructura.
Hay una serie de textos comunes (citas de Engels, Whitman, Unamuno, Borges), de los cuales destaca el "Manifiesto del Capitán Swing, cuyo fantasma vaga por los sótanos de esta antigua fábrica [la biblioteca Vapor Vell]" y que dice así:

HABEAS CORPUS. La cultura no es un juego; en todo caso, una misión de paz para que no se viole el alto el fuego. Según el Ajuntament de Barcelona, sus presupuestos son transparentes. Pero no son comprensibles: "orientación estratégica" (?); "datos individuales de acuerdo con la LOEPSF" (?); "cobertura CNF" (?)... Falta inversión. Sobra dirección. Falta imaginación. Por muchos millones-garbanzos de euros que se cuenten, los resultados dejan mucho que desear: la Biblioteca Vapor Vell, en Sants (Passatge del Vapor Vell, s/n; "fàbrica de panes, 1846-1891"), necesita más libros, más espacio, más recursos, más personal, mejores nóminas, menos recortes, más comunidad ("interacción con la ciudadanía"), menos "cuadros de comandos" y más autonomía. En definitiva, una verdadera Revolución Cultural que abra mentes, que abra puertas, que garantice que se puede soñar despiertos para cambiar las cosas. ¿Qué cosas? La desigualdad social entre los barrios, el fracaso escolar, la miopía de los "administradores" municipales que aseguran que ahorrando en conocimiento se puede salir de la crisis económica. Gran Estafa. 

Después, está el inventario propiamente dicho. Inventario de la sala de estudio nocturna, del espacio musical, de la sección infantil, de las escaleras, del rincón del usuario... y son, ni más ni menos, inventarios. Todo lo que se podía encontrar en la sección correspondiente en el preciso momento (se explicita día y hora) en el que el inventario fue realizado. Dos muestras:

Del inventario de las escaleras:

1 pintada "No hi ha morts, sinó oblit"
1 pintada "T'estimo"
1 pintada "Jamás te miraré". Parece ser que lo que sigue es "el móvil"
1 pintada "Me siento negra"
1 pintada "Antifa", por antifascista
1 pintada "Recuperem la dignitat", sobre el reparto de la riqueza
1 pintada "Desobediència", sobre la independencia de Catalunya
1 pintada "No te caigas, no desistas, vuelta alto y no te rindas", letra de la canción No te rindas, del cantautor vasco Álex Ubago
1 pintada "Este finde, porrete, a la salud de Descartes"
1 pintada "Siempre te amaré, mi vida"
1 pintada "Busco sexo duro"

Del inventario de la sala de estudio nocturna:

1 chica de mirada penetrante que revisa los wazaps
1 chico que se pone los cascos
1 chico que toma apuntes
1 chico que da golpecitos sobre la mesa con el cabo del lápiz
1 chica que hinca los codos
1 chico que revisa los mensajes en el móvil
1 chica que se rasca los pulpejos de los dedos
1 chico cenceño que estudia
1 chica que repite en silencio monorrimas de la lección
1 chico de mirar escamado que coge su móvil
1 chica de cabeza peraltada que lee
1 chico bajo la luz melada que entra por las ventanas
1 chica con el colodrillo afectado por los textos jurídicos
1 chico que contesta un mensaje de wazap
1 chica bonita como un grabado al boro

[Por supuesto, abundan el mobiliario, la señalización, las tecnologías...]

Debajo del inventario, hay cinco secciones fijas: el vecino, el personaje, el lector, el libro y el antilibro. Por ejemplo...

El personaje: El cómplice de Vilafranca. Gran hombre, grande en sentido profundo. Su vida fue representar la parte clásica y operística de la compañía discográfica PolyGram. Cuando se jubiló, concentró su enorme energía y curiosidad en viajar. Pasa las mañanas en la biblioteca, donde se documenta y manuscribe sus trabajos.

La lectora: La lectora es muy amiga de Diana, la chica de Sants. Ella se llama Alison Bohórquez (Guayaquil, Ecuador, 1998) y de vez en cuando entra a la biblioteca para apoderarse de una joya de esas que brillan. En sus manos tiene Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell, ese libro de caballerías que se salvó de la quema en Don Quijote.

El libro: En la tercera planta, en la segunda estantería empezando por la derecha, en la cuarta repisa empezando por abajo, el sexto libro. Marcado como "78 (Bon) Bon", en la sección 78 (AAA). El título: Conversaciones con Bono, de Michka Assayas (Alba, 2006). Bono, de U2, entre dos ejemplares sobre Bon Jovi.

Hacemos demasiadas cosas desde las bibliotecas sin absolutamente ninguna personalidad. Boletines de novedades, recomendaciones solamente con la cubierta y una breve sinopsis del libro o el enlace a una crítica de Internet, actividades organizadas por alguien externo a la biblioteca que ni nos conoce a nosotros ni a nuestra "gente"... Todas iguales, todas clónicas, daría igual que estuviéramos aquí que en Berlín, París o un pueblecito de Irlanda (cuando estuve allí hace un par de veranos, de visita en una pequeña biblioteca local, me encontré con los mismos dibujos impresos en blanco y negro en folios para que los niños los colorearan que usamos en la biblioteca en la que yo trabajo).

Estos inventarios son todo lo contrario. Están anclados en la biblioteca de una manera tan física y tan precisa que no hay nada más. Están las cosas, están los libros y está la gente.

Ojalá...

-

Podéis consultar todos los inventarios aquí (el primero es un pdf; el resto, imágenes jpg).

Inventario #0
Inventario #1
Inventario #2
Inventario #3
Inventario #4
Inventario #5
Inventario #6
Inventario #7


21 marzo 2016


Mi poema no será tinta sobre papel.
Mi poema estará vivo.
Mi poema explorará lo ordinario
hasta que parezca salvaje y nuevo.
Mi poema dejará que te acerques.
Podrás leer en él lo que quieras.
Mi poema será corto y sencillo
pero contendrá bastas profundidades.
Quizás un día mi poema y tu poema se encuentren
y harán más poemas.
La mayoría de personas no verán mi poema.
A algunas les perseguirá.
Mi poema dejará pasar el parloteo constante
encontrando significado en el espacio entre palabras.
Mi poema todavía no me ha encontrado.
Cuando lo haga, estaré preparado.

*

Un año más
Día de la poesía

...no importa si en jornadas radiantes y venturosas o en la adversidad de las grises brutales...

hoy es 21 de marzo, y shichimi ya nos ha dejado el recordatorio de Elenita en su blog.
háganle una visita. y si no conocen la historia, sigan el hilo...

11 marzo 2016

Nadie lee nada

En su ensayo Provocación (1982), Stanislaw Lem promulgó una provocadora Ley de Lem que consta de tres breves enunciados: “Nadie lee nada; los pocos que leen, no comprenden nada; a los pocos que entienden, se les olvida enseguida”. La cita está precedida por una observación acerca del temor de los editores a publicar libros debido a la habitual falta de tiempo, la oferta excesiva y la publicidad “demasiado perfecta”. Ni el carácter genérico de la ley, ni la exageración, y menos aún la ironía, logran desvirtuar el sentido de esas tres frases taxativas, escritas como en espiral, y que, a pesar de ir de menos a más -de ningún lector a los lectores más despiertos-, concluyen en la nada de la que partieron.

***

Así empieza este artículo de Jaime Fernández.
Les recomiendo su lectura. Pausada. Para reflexionar.

(A mí, personalmente, me ha convencido de que hace años que dejé de saber leer...)

11 febrero 2016

Déjame preguntarlo en la biblioteca...

Uno de los servicios básicos de cualquier biblioteca es lo que llamamos "servicio de información". La mayoría de personas creen que sirve únicamente para preguntar por libros que se pueden encontrar en la misma biblioteca (dónde está un determinado libro, o libros sobre un determinado tema...), pero a un servicio de información se le puede preguntar cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa, es CUALQUIER COSA.

Por supuesto, el servicio de información responderá como considere conveniente (otra manera de decir que no somos infalibles): puede proporcionar información muy detallada, puede derivar la consulta a otro servicio de información más específico sobre ese tema en concreto, puede no contestar porque considera que la consulta no es pertinente...

En España existen dos servicios de información vía Internet en el que participan grupos de bibliotecas.
- Pregunte: las bibliotecas responden (participan sobre todo bibliotecas públicas del estado).
- Pregunta a la biblioteca (participan las bibliotecas públicas de la provincia de Barcelona).

Una de las características de estos servicios es que llevan un registro de todas las preguntas realizadas... y ahora que las bibliotecas se han puesto a compartir "intimidades" a través de las redes sociales, era cuestión de tiempo que salieran a la luz algunas de las curiosas preguntas que llegan a las bibliotecas a través de sus servicios de información.

La New York Public Library lo hace de manera especialmente apetitosa: en esta entrada de Open Culture se explica que recientemente trabajadores de la biblioteca descubrieron una caja llena de tarjetas con consultas realizadas entre los años 1940 y 1980, y la NYPL publica de vez en cuando fotos de estas tarjetas en su cuenta de instagram con el hashtag #letmelibrarianthatforyou (una variación del "let me google that for you" --> "déjame que te lo busque en google", previo a la llegada del buscador que, según algunos, acabará por dejar obsoletas a las bibliotecas).

Las preguntas escogidas son... desde curiosas a sorprendentes, graciosas o increíbles, y a pesar de los años transcurridos desde que las hicieron siguen siendo un claro reflejo de lo que es el trabajo en una biblioteca pública. Os dejo algunas capturas de pantalla, y tenéis la traducción de las preguntas (que en las imágenes están obviamente en inglés) al final de todo.





































- ¿Cuándo tuvo lugar la batalla de Armageddon y quién ganó? ¿Cuál fue el resultado?
- ¿Por qué aparecen tantas ardillas en las pinturas inglesas del siglo XVIII, y cómo las domesticaban para que no mordieran al pintor?
- Petición: una lista de personajes históricos que estuvieron en el lugar justo en el momento apropiado.
- ¿Cuántos granos hay en una tonelada de trigo?
- ¿Dónde puedo tomar un curso por correspondencia en hipnotismo?
- Material sobre la psicología y el comportamiento de los leones marinos.
- ¿Hay alguien que pueda contestar mis preguntas sin tener que consultar un libro?
- Si el Empire State Building es el edificio más alto del mundo, cuál es el más bajo?
- ¿Qué tipo de manzana comió Eva?
- ¿Hay luna llena cada noche en Acapulco?
- Cuando alguien viaja hacia el oeste en los Estados Unidos y atraviesa el desierto, ¿debe hacerlo en camello?
- ¿Son Platón, Aristóteles y Sócrates la misma persona?

09 febrero 2016

Leonora

[...] se marchaban llevándose consigo un poco la gracia de aquella mujer que no era hermosa pero a la que encontraban sublime, cosa que, en aquel lugar lleno de arte, resultaba insólito, ya que ella no era música, no pintaba ni escribía, y se pasaba el día conversando con espíritus más brillantes que ella. Pero a pesar de que no viajara y de que no tuviera querencia por los cambios, a pesar de que muchas mujeres con el mismo destino no fueran sino elegantes, Leonora Acciavatti era un universo. De heredera prometida a engorro de su casta, el destino la había convertido en un alma soñadora dotada del poder del más allá, tanto que, junto a ella, uno sentía nacer ventanas al infinito y comprendía que sólo ahondando en un mismo se escapa de las cárceles.

***

Un personaje más para mi colección, este de La vida de los elfos, de Muriel Barbery (que, en general, está resultado más bien decepcionante - pero no la culpo... después de La elegancia del erizo, hubiera sido casi un milagro.)


19 enero 2016

[ANONYMOUS] Lo de las librerías

[El siguiente mensaje ha llegado a mi buzón, y creo que vale la pena dejarlo por aquí, a ver qué pasa...]

Uf, lo de las librerías, pequeñas, grandes; lo de los editores. Es como la eterna "crisis del teatro". En cierto modo, el tema me provoca cierto asqueo, en el sentido de que, en el fondo, muy poca gente defiende la lectura como un acto que, simplemente, te ayuda a sobrellevar mejor las cosas feas de la vida –y también las bellas–. Es algo que ni te hace mejor ni peor, ni más culto ni más bueno ni más nada. En mi opinión, te acompaña, que ya es mucho, que una buena compañía es difícil de encontrar.

Cuando librerías y editoriales hablan de fomentar la lectura, en general solo leo: DINERO, DINERO, COMPRAS, VENTAS, DINERO. Las librerías pequeñas quieren vender, lo mismo que las grandes, y no trabajan por amor al arte (como es lógico, por otro lado, porque todos, por desgracia, necesitamos dinero). Y en general casi todas –como casi todo el resto de negocios– se prestan a la porquería del consumismo, como nosotros, como la Navidad y como todo esto. Y las editoriales, en general –repito, no todas, luego concreto–, tres cuartos de lo mismo.

Ya sé que todos trabajamos por dinero, porque lo necesitamos, porque todo cuesta dinero. Pero, pues eso, invertir la cesta entera en E. L. James porque es E. L. James –o en quien sea porque se haya hecho un nombre, al margen de si es bueno o malo, y con ello no juzgo a E. L. James, es solo un ejemplo– es estar vendido al dinero. Si los editores optan por editar libros de Belén Esteban que ni siquiera ha escrito Belén Esteban, eso es lo que fomentan y hechos son amores. En ese sentido, muchos pequeños editores se salvan y están haciendo las cosas bien, que eso también hay que decirlo.

Pfff, no sé, puede que me equivoque. Vaya, seguro que me equivoco, pero me parece todo tan hipócrita, tan sucio. La ley del precio fijo, por ejemplo, naturalmente sirve para proteger al librero pequeño, al editor pequeño, pero obviamente perjudica al lector empedernido pequeño, porque muchos lectores empedernidos pequeños no tienen para comprarlo todo. De hecho, muchos lectores empedernidos pequeños usan las bibliotecas, verdaderas fomentadoras de la lectura. Porque –¿en serio hay que decirlo?– comprar no equivale a leer. ¿Quién protege el bolsillo del lector pequeño? ¿Quién fomenta su bienestar y su sueldo? ¿No sería solidario hacerle una rebajita?

Creo que llevamos demasiado tiempo confundidos: las librerías son un negocio, ya sean pequeñas o grandes, y su objetivo principal no es fomentar la lectura, es fomentar sus ventas. La confusión vendría a ser la misma que afirmar, por ejemplo, que la principal motivación de los bares es fomentar la nutrición o luchar contra el hambre, o que las farmacias fomentan la salud. O puede que yo haya caído en el abismo del cinismo porque el mundo me ha hecho así.

No sé, a ver, y esto hay que cogerlo con pinzas, pero: si Amazon vende los mismos libros más baratos, ¿no está fomentando más la lectura? He oído alguna vez comentarios despreciativos hacia las Re-Read por parte de libreros pequeños que dicen que "eso no son librerías; son supermercados de libros". Vale, pero igual resulta que fomentan más la lectura porque ofrecen libros contemporáneos en muy buen estado a un precio muy asequible para el consumidor pequeño. Además, a mi modo de ver, son otro tipo de negocio complementario, no sustitutivo. ¿Por qué atacarlas así?

Por supuesto que hay negocios más sostenibles que otros y negocios que hacen el menor daño posible, no como Amazon, que ahora mismo seguro que está evadiendo impuestos en alguna parte o amargando a algún librero. Pero el sistema entero está envilecido por el dinero, que es la primera motivación en (casi) todo y el primer impedimento también.

Cuando se habla de "fomentar la lectura" a todo el mundo se le llena la boca, pero, a ver, se puede leer mucho y bien en bibliotecas, y desde luego no creo que la principal motivación de los bares sea luchar contra el hambre, por mucha comida que sirvan.

Supongo que lo que me asquea es ese hacer ver que no, ese simular que un negocio pequeño, es en realidad una ONG o algo por el estilo por el mero hecho de ser pequeño. Claro que, OJO, la solución debe venir de otro lado: para fomentar el consumo justo primero hay que tener sueldos justos. Amazon y colosos similares sacan más provecho de la precariedad de nuestros sueldos –permitida por gobiernos sin ningún afán de promover la lectura– que de las limitaciones de las pequeñas librerías. Lo mismo que IKEA. ¿Qué mejor que comprarle los muebles al fabricante artesanal de al lado? Pero es que resulta que hay que amueblar TODA la casa y un paragüero no da tanto de sí. Además, cuando hablamos de libros, hablamos –en su inmensa mayoría– de productos que vienen todos del mismo sitio: de un editor y hechos en serie, no de productos artesanales ni de cultivo ecológico, etc. Así que, ¿por qué tenemos que pagar más por lo mismo? Sí, naturalmente, para que los impuestos se queden aquí y para que el librero pueda seguir con su negocio, lo cual no tiene nada que ver con el fomento de la lectura y en cambio sí mucho que ver con el sueldo del librero y con el sueldo del consumidor. Estoy más que a favor del consumo responsable, pero con tanta responsabilidad me consumo el sueldo en tres días, con mucho dolor de estómago. De hecho, el consumo responsable lo que pide ahora mismo es PARAR, no editar más, compartir lo que tenemos, usar las bibliotecas, no talar más árboles y todo eso. El consumo responsable es el anticonsumismo.

No estoy en contra de los negocios pequeños. Muy al contrario. Se me parte lo de dentro cuando muere un bar Manolo, cuando cierra una librería de librero. Da gusto hablar con el señor de Documenta porque sabe de qué habla. Qué maravilla lo que hace Impedimenta. Qué buenas las croquetas caseras. Me encantan. Yo lo que estoy es a favor de fomentar sueldos dignos para todos. En cuanto a leer, que cada cual haga lo que guste. Leer es un vicio y una necesidad para los que leemos, un placer que nos da pena pensar que otro se pierda, y, como amante incondicional de la lectura, en el fondo creo que todo el mundo se entendería mejor si todo el mundo leyera, aunque al mismo tiempo sepa que probablemente no sería así. Pero tampoco estoy por el paternalismo de ir diciéndole a la gente lo que tiene que hacer. El que no quiera leer, que no lea. Eso sí, no confundamos fomentar con endilgar, que sin enfermedades no hay farmacias.

Mira, esto es como lo de las adaptaciones de clásicos, que si son fundamentales para inoculárselos a los niños, que si son un pinopuente y blablablá. No, son un negocio, un lucrativo negocio editorial: de un libro que podía salir gratis o muy barato y servir "para siempre, para todas las edades y para toda la familia" hacen veinticuatro para dieciocho niveles. Pero ¿qué sentido tiene que un chaval lea El Quijote si no es el de Cervantes? ¿Acaso la literatura no era forma y fondo? ¿No era un arte? ¿Podemos trapichear con el arte, quitarle el pelo a las meninas para ponerles nuestro peluquín? No es solo lo que se dice, sino cómo se dice, ¿no? Eso es lo que hace de un libro un clásico, una obra de arte. ¿No era eso? ¿Te imaginas la infamia de enseñarle a los chavales un garabato del Guernica hecho por mí porque aún no están preparados para saborear el de Picasso? Luego a los veinte creerán que ya lo han visto. Y oye, mira, en matemáticas empecemos diciéndoles que dos y dos son veintidós, que ya tendrán tiempo luego de saber que son cuatro. Ah, eso no. Pero con la literatura vale todo. ¿En qué momento se nos ocurrió que era buena idea recortar y pegar una obra de Dickens? En mi opinión, eso no es fomentar la lectura, es fomentar las ventas. Y sin embargo, sí, también yo he pecado, porque eso es lo que hacemos por dinero. Soy una contradicción.

O no.

Yo qué sé.

El tema es muy largo y muy complejo. Y es muy probable que me equivoque en todo. De hecho, puede que mañana no piense lo mismo. Ni siquiera sé para qué sirve nada, y menos hablar. Ahora, hala, que me tiren piedras. Yo me voy a leer.

12 enero 2016

2015 - la lista

Menos mal que sigo manteniendo la costumbre de llevar un diario de lecturas, porque llega el final del año y soy incapaz de hacer memoria de muchos de los libros que he leído durante los pasados doce meses... y la verdad es que con la cosecha de este pasado 2015 me ha costado hacer un "top ten" (tanto, que he hecho un poco de trampa), de tantas lecturas como hay que me han gustado muchísimo - aunque no tanto como para decir que sean IMPRESCINDIBLES. No hay nada imprescindible en esta vida. Pero si alguien cree que comparte gustos lectores conmigo, o le atraen los pequeños fragmentos que voy a dejar por aquí, quizás deba dar una oportunidad a alguno de estos libros...

[en orden de lectura]

Artesanos de la belleza de la propia vida, de Ángel Gabilondo.
[ensayo]

[...] no nos rindamos ante un mundo tecnocrático, tecnológico, técnico, que ha hecho de la utilidad un bien absoluto, y de la rentabilidad y del valor, el olvido de toda valentía o valor. El mercado ha venido a ser un mercado de valores. Todo se ha puesto perdido de valores. Pero el valor del que yo quiero hablar aquí es el valor de vivir, de hacer de nuestra vida una obra de arte, de dar belleza a nuestra propia vida. Quiero hablar de que seamos bellos por nuestra forma de vivir, de que vivamos de tal manera que resulte bello lo que hacemos.

Stoner, de John Williams. (¡Gracias Ilumi!)
[novela]

En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una pesrona intenta conocer a otra.

Más o menos yo, de Miquel Duran. (¡Gracias tertulias de Al·lots!)
[novela]

Pasen por aquí...

La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine.
[ensayo]

[...] si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad...

Paisaje con grano de arena, de Wisława Szymborska. (¡Gracias Carmen!)
[poesía]

Ante hechos semejantes me abandona la certeza
de que lo importante
es más importante que lo que no importa.

The first bad man, de Miranda July. (¡Gracias Alfonso!)
[novela - en castellano: El primer hombre malo]

You know what? Forget what I just said. You’re already a part of this. You will eat, you will laugh at stupid things, you will stay up all night just to see what it feels like, you will fall painfully in love, you will have babies of your own, you will doubt and regret and yearn and keep a secret. You will get old and decrepit, and you will die, exhausted from all that living. That is when you get to die. Not now.

El barrio, de Gonçalo M. Tavares.
[nnnovela? relatos?]

El señor Calvino.
El señor Juarroz.

Green Town: el vino del estío y el verano del adiós, de Ray Bradbury. (¡Gracias Jordi!)
[novela]

- Tom, dime la verdad.
- ¿Qué verdad?
- ¿Qué ha ocurrido con los finales felices?
- Puedes verlos en el cine, los sábados por la tarde.
- Sí, pero ¿y en la vida real?
- Sólo sé decirte que cuando me acuesto de noche me siento muy bien. Es el final feliz del día. A la mañana siguiente me levanto y quizás las cosas anden mal. Pero me basta recordar que esa noche me iré a la cama, y que estar acostado un rato arregla las cosas.

The hours, de Michael Cunningham.
[novela - también traducida - y la película es estupenda]

I am trivial, endlessly trivial, she thinks. And yet.

El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle. (¡Gracias Tina!)
[nouvelle]

Sólo hemos de seguir adelante, con los ojos abiertos, contemplando con atención lo que hacemos sin pensar en nada ajeno a la tarea. Entonces, fluimos con la noche.

***

Y la trampa que les decía: a estos diez, no me resisto a añadir...

Dos libritos de narrativa infantil:
- Historia de Nadas, de Andrés Barba y Rafa Vivas (¡Gracias Piu!).
- ¿No hay nadie enfadado?, de Toon Tellegen y Marc Boutavant (¡Gracias Glòria!).

Dos cómics:
- Asterios Polyp, de David Mazzucchelli.
- Yo, asesino, de Antonio Altarriba y Keko.

***

Los comentarios están abiertos, por si a alguien le apetece dejar su mejor lectura del año...