26 abril 2016

Del comprar y el leer

Chesterton, a quien vine a conocer mucho después, decía que una de las gracias de hacerse viejo es descubrir que el resto siempre tuvo la razón, y creo que ésta no es la excepción. No sólo porque ya me he descubierto mil veces diciendo que compré la última novela del escritor de turno, pero que aún no la leo, sino porque recién ahora caigo en cuenta de que el bloqueo del lector no bloquea nada sencillamente porque los libros no son sólo para leerlos. A fin de cuentas, cuando se compra un libro se paga por una promesa o una ilusión como cualquier otra —que se cumplirá quién sabe cuándo, que es cuando se cumplen las promesas— y la de los libros es siempre la misma: que ya tendremos tiempo, que tarde o temprano los problemas desaparecerán por arte de magia y nos despertaremos en una hamaca todavía jóvenes, hermosos, bronceados, con la vida por delante y una novela entre las manos. Al final, me digo, compramos libros sólo para desafiar a la física y confirmar que mientras más alta sea la pila que hay en casa, más tiempo tendremos para leer.

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Así termina un artículo de Gonzalo Maier que cacé el otro día en Twitter.
Léanlo entero cuando tengan un huequito. Vale la pena. Sobre todo después de la vorágine de Sant Jordi.

(A mí me ha dado ganas de leer más cosas de Maier. Esto, por ejemplo...)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante, me identifico mucho con los comportamientos descritos y que bonito eso que los libros son promesas que se cumplirán quien sabe cuando.

juan

CgAjeanmurdock dijo...

Ojalá lo que nos quede sea tan largo como lo que nos queda por leer. Gracias por este descubrimiento.

shichimi dijo...

A mí también me entraron ganas de leer algo más de Gonzalo Maier
y empecé por Leyendo a Vila-Matas aprovechando que estaba a 5€ en ese sitio
donde no se deben comprar libros. En mi descargo diré que el libro era electrónico.
Vivan las pilas de libros por toda la casa! ;-)

francisco naranjo dijo...

oh... buscaré ese librito...

Un chat botté dijo...

que bo Sfer, gràcies!