01 septiembre 2014

¿Es usted una persona mayor que no lee tonterías?

Si quieres que te diga la verdad, me costó mucho hacer esa clasificación [qué es literatura infantil y qué no lo es] porque soy más bien iconoclasta y nada canónica. Y porque al final, cuando un libro de literatura infantil y juvenil es una gran obra literaria, en mi opinión es un libro y punto, no un libro de LIJ. Es más difícil pactar qué libros funcionan al revés (el crossover de «adulto» a LIJ), pero también ahí creo que se censuran muchas cosas que un lector joven es perfectamente capaz de leer. En esto soy de la opinión de Sendak y otros como él.

Carmen G. Aragón, autora de la Agenda del estudiante 2014-2015.

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Estas primeras líneas son para tranquilizar a los adultos que se sorprendan disfrutando inadvertidamente con la lectura de este clásico de la literatura infantil. No ocurre nada raro. No es que hayan perdido su trabajosamente adquirida adultez; y nada les impedirá tornar a deleitarse, como habitualmente hacen, con la lectura de Paul Theroux, Umberto Eco, James Joyce , Dante o Bukowski. Ocurre que Winny de Puh, de A. A. Milne es una obra maestra tan apta para un niño de menos de diez años, como para un adulto de un buen nivel cultural. Es más, los que pueden tener dificultades para apreciar los méritos de este libro son los chavales de catorce - a esa edad se quieren cosas serias y no las ocurrencias de un oso de peluche -, y las personas mayores que no leen "tonterías", sino Libros Que-Merecen-La-Pena (postura tan inteligente como la Trampa Astuta para cazar pelifantes que dice Winny).

Alfredo Lara López en la "Presentación de Winny de Puh para adultos (los niños no necesitan prólogo)" de la edición de Valdemar.

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Muchas veces me preguntan por qué una persona que no sea profesor, bibliotecario o padre de un niño puede mostrar algún interés por la literatura y el folclore infantiles. Conozco las respuestas normales: que muchos escritores famosos han escrito libros para niños, y que los grandes libros infantiles también son grandes obras literarias; que estos libros y cuentos constituyen una fuente interesante para estudiar los símbolos y arquetipos, y que pueden ayudarnos a entender la estructura de la novela y sus funciones.
Todo esto es cierto. Pero, en mi opinión, debemos considerar la literatura infantil desde una óptica más seria por la faceta subversiva que contiene: porque sus valores no son los tradicionalmente convencionales del mundo de los adultos. Por supuesto que en cierto sentido muchas de las grandes obras literarias resultan igualmente subversivas, ya que la mera razón de su existencia implica que lo importante es el arte, la imaginación y la verdad. En lo que denominamos mundo real, lo que generalmente importa es el dinero, el poder y el reconocimiento público.
Las grandes obras de la literatura subversiva infantil nos sugieren que existen otras formas de ver la vida, diferentes a ir de compras o a la oficina. Se burlan de las ideas vigentes y expresan su punto de vista no comercial, alejado de las convenciones de este mundo, en su forma más simple y pura. Hacen una llamada a ese niño imaginativo, interrogante y rebelde que todos llevamos dentro, renovando nuestra energía instintiva y actuando como una fuerza que nos impulsa al cambio. Por ello, este tipo de literatura merece nuestra atención y también perdurará mucho más allá del momento en que se hayan olvidado los cuentos tradicionales.

Alison Lurie en el prólogo de No se lo cuentes a los mayores: Literatura infantil, espacio subversivo.

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Vamos vamos...
Bienvenido septiembre!

29 agosto 2014

Olimpia-das



























































Agosto tiene los días contados (uno, dos, y ya).

¿Vuelve Librosfera con las lectoras de colores planos y chillones y las formas limpias y geométricas de Olimpia Zagnoli?

Ay... no me pregunten, que no tengo ni idea!

Pero sé que hoy me he encontrado con estas ilustraciones y no he podido resistir la tentación...

06 agosto 2014

Gimnasia

Pienso en los grandes escritores, dijo, no como grandes maestros sino más bien como simples palas y azadas que ayudan a labrar el terreno sólido, el suelo supuestamente árido de nuestra imaginación, y lo preparan para la siembra y el posterior crecimiento de las semillas de nuestra propia capacidad imaginativa. si estamos dispuestos a leer como es debido, dijo, lo cual significa leer con paciencia, a dejar que el silencio envuelva nuestra lectura, entonces aprenderemos esa lección, pero no como se aprende la tabla de multiplicar del siete, sino como se aprende a dar un salto mortal sin tomar carrerilla. Uno descubre que en nuestro interior hay potencialidades con las que jamás habíamos soñado, porque habíamos confundido el suelo árido con el estado natural de las cosas. Tratar a los escritores del pasado como combustible para opiniones políticas, idearios estéticos o ideas epistemológicas, dijo, no implica solamente su muerte, sino también la nuestra. La literatura, dijo, no nos enseña ética, no nos enseña política, no nos enseña lingüística. Nos enseña gimnasia.

Moo Pak, de Gabriel Josipovici.

26 junio 2014

De fechas literarias y fechas reales

El verano se nos ha tirado encima. Se han acabado las clases. Para muchos, antes de marcharse de vacaciones, entre partido y partido del mundial, preparaciones playísticas o montañísticas, helados, ensaladas y otros alimentos refrescantes, es el momento de preparar el próximo curso. Es el momento de encargar los libros de texto a las librerías y, para muchos niños, de hacerse con una agenda escolar, porque ya saben que para los estudiantes las agendas no se renuevan en enero, sino en septiembre.

Tienen alguna relación las agendas con la literatura infantil y juvenil? Pues la mayoría no, más allá de que puedan llevar una ilustración de Jordi Labanda o Agatha Ruiz de la Prada en la cubierta, pero se da el caso de que este curso, 2014-2015, ha aparecido en el mercado editorial, de la mano de Thule y la escritora Carmen G. Aragón, una agenda que sí tiene mucho que ver con la LIJ. Tanto que por cada día del año hay una referencia a un libro en el que, precisamente, se habla de ese día del año.

Pero… por qué no dejamos que la autora (a quien, si les interesa, pueden seguir a través de su Twitter o Tumblr) nos explique exactamente qué encontraremos en esta particular agenda?

Carmen G. Aragón de día






















P. "Una fecha literaria que se corresponde con su fecha real". ¿Me lo explicas?

R. No faltaba más, y con gusto: se trata de encontrar un suceso literario ocurrido en una fecha concreta para cada día del año. Por ejemplo, sabemos que el Sombrerero de Alicia empezó a tomar el té el 14 de marzo, aunque la Liebre de Marzo crea que es el 15 y el Lirón, el 16; o que un 8 de marzo Joel estrena su cuaderno de bitácora, donde habla de LBDPQCHUE, o que el 7 de agosto cae el cometa en el valle de los Mumin. Ahí está la cosa, en dar con una fecha literaria para cada día del año. Y esa es la originalidad que ofrece este libro-agenda.

P. ¿Y no te da miedo que la gente no lo entienda? Porque yo he hablado con alguna persona que sabe de la existencia de la agenda pero no era consciente del trabajazo que lleva consigo el buscar en los libros referencias a cada uno de los 365 días del año…

R. Sí, bueno, no miedo en plan Poltergeist, pero sé que es difícil hacerse una idea del trabajazo que es, sobre todo si tienes que acatar un calendario. Lo saben el editor, José Díaz, y el estupendo equipo de Thule, lo sabe Anna Folqué, autora de Los libros y los días, lo sabe mi María, lo sabe la traductora de la agenda al catalán, Laura Vaqué, lo saben unos cuantos amigos, la familia. Pero, en fin, no es tan grave. Creo que en general somos todos a veces poco conscientes del trabajo que hacen los demás. Me consuela pensar, por ejemplo, que nadie sabe aún lo que hace Chandler Bing, y eso que se pasó diez temporadas explicándolo.

P. ¿Cómo surgió la idea de hacer esta agenda?

R. La idea genial de la colección de libro-agendas con una fecha literaria por cada fecha real salió de la cabeza de Anna Folqué, que escribió el año pasado la primera, Los libros y los días, de literatura en general. La idea de hacer una agenda así pero de literatura infantil y juvenil salió de mi cabeza. Y debo decir que también en parte inspirada por blogs como Llibres al replà o el tuyo particular o por reportajes como el que hiciste de Ilustratour. Podría decir que a través de Twitter volví a la LIJ gracias a gente como vosotros. Al principio José y Anna pensaron que no sería posible porque no encontraría fechas, pero eso es como decirle a John Locke lo que no puede hacer. Les dije que sí habría, les gustó mucho, mucho, y me la confiaron. Ahora están entusiasmados y yo, obsesionada con la LIJ.

P. ¿Y en qué momento surge la idea de "reescribir" el fragmento en el que aparece la fecha literaria? ¿Cómo decidís que esa fórmula es la que vais a usar?

R. La idea ya estaba en Los libros y los días, donde decidieron contextualizarse las citas. A veces una cita pelada no dice mucho, pero reescribirla te ofrece la oportunidad de ponerla en contexto o la excusa para hablar del argumento del libro o de un suceso paralelo, de vincularla a otras citas, etcétera. Y decidimos que sería igual en la Agenda del estudiante 2014-2015. Vaya, de hecho no es que lo decidiéramos, es que se dio por sentado y ni me lo planteé; sabía que era así y así lo hice. Además, eso me daba la ocasión de jugar como autora, cosa que me encanta.

A la izquierda, fragmento del poema de Juan Bonilla, reescrito a la derecha por Carmen G. Aragón














P. En algunas citas me ha hecho mucha gracia descubrir algo que es muy tuyo: los juegos de palabras. ¿De dónde crees que te viene esa - yo casi lo llamaría "obsesión", ja ja!

R. Ja ja. Sí, bueno, es mi sentido del humor, y al parecer hacer el humor te quita años, así que lo practico siempre que puedo. No sé de dónde me vino ni cerveza, pero se me sube siempre a la cabeza. No, en serio, yo creo que es una enfermedad, algo que me pasa y ya está, y lo llevo lo mejor que puedo y los que me quieren se apiadan de mí. Aunque me reprimí bastante, para que no todo fuera eso, y al final me pareció que había dejado una proporción razonable de juegos de palabras. Prefería no abusar y que los lectores se quedaran con ganas de más y no de menos.

La colina de los conejos
P. ¿Cómo fue lo de escoger las ilustraciones que acompañan cada una de las semanas?

R. Bueno, de eso se encargó el editor y el equipo creativo de Thule. A José le gusta remitir a ilustraciones clásicas, porque son preciosas y entre otras cosas también porque muchas novelas modernas carecen de ilustraciones y eso era un problema. También hay alguna moderna de algún caso donde se lograron cesiones o se hubo tiempo de pedirlas, etcétera. A mí me encanta la de Un descenso al Maelström, de Harry Clarke (10 de julio), la de La colina del los conejos (26 de mayo), las de Alicia, El Hombre Invisible... Bueno, muchas.

P. ¿Cuándo empezaste a trabajar en la agenda?

R. A ver, le propuse a José la agenda LIJ en octubre de 2013 pero no empecé hasta noviembre. Lo que pasa es que, al ser una procrastinadora nata (montada), no quise dejar para mañana lo que podía hacer pasado mañana, así que procrastiné en cuanto pude y me dediqué a leer de la manera más placentera que supe. Y es que en noviembre pensaba que aún quedaba mucho tiempo, ay, qué equivocada estaba. Luego me pasó que en diciembre tuve mucho trabajo de lo mío y no hice prácticamente nada, así que al final lo gordo y adiposo se concentró más bien en enero y febrero. En marzo, las correcciones, y en junio en las librerías!

P. ¿Cuántos libros crees que has leído a la búsqueda y captura de fechas? Aproximadamente, claro… ¿Y los leías enteros o en diagonal?

R. Pues, en diagonal todos y en horizontal diría que unos sesenta o setenta, entre novelas, cómics, relatos, etcétera, durante ese tiempo. Sin contar los que ya me había leído, claro, como clásicos o como los de Harry Potter, El guardián entre el centeno, El curioso incidente del perro a medianoche, El invitado del Día de Acción de Gracias (que tanto me ha gustado incluir), Mi familia y otros animales, Persépolis o los de Edward Gorey, por nombrar algunos ya leídos. Y luego están los que leías o repasabas y no tenían fechas, que son menos, pero haberlos haylos, aunque no sabría decirte cuántos. Naturalmente, los que me leí en diagonal ahora lo hago de pe a pa. Y los que no me pude leer yo, en esta labor tuve a la mejor ayudanta del mundo, mi María, que se leyó en horizontal los que yo ojeaba con hache y sin hache en vertical y en diagonal, y luego me los explicaba en perpendicular y en redondo largo y sentada. Su ayuda es inestimable. De hecho, quise que constara como coautora pero se negó porque decía que ella no había escrito nada. Sin embargo, sin ella la agenda no sería lo que es, y yo creo que la coautoría consiste en eso, en un trabajo que se hace en gran parte entre dos aunque cada cual tenga sus funciones. Así que la reivindico.

P. ¿Cómo lo hacías? ¿Tenías un calendario e ibas rellenando? ¿Un Excel?

R. ¡Ay, diosss, has nombrado al diablo! ¡El Excel! El Excel es lo que quería José que tuviera, pero para escribir va mejor el Word, así que me hice mi calendario de Word con una plantilla de esas de molde sin corteza que ya están hechas. Y yo iba escribiendo ahí, tan contenta. Cuando se lo pasé, José me dijo que era mejor tenerlo en Excel y lo volcó él mismo, pero a mí me fue peor luego para redactar, porque había que ir abriendo las casillas, no me dejaba contar espacios ni fijar el estilo, con el traslado se perdieron las cursivas, etcétera. Bueno, un lío. Pero al final fue bueno porque, al pasarlo a Excel, José se dio cuenta de que yo me había equivocado y había usado una plantilla del calendario del año pasado, con lo cual hubo que correr todas las fechas un día y por lo tanto tuve que cambiar alguna del tipo «el último viernes de abril...». Qué horror, ¡a buscar sustitutas! Parecía que no fuera a acabar nunca. ¡Anna y yo tenemos una guerra particular con el Excel, ja, ja, ja! No nos gusta nada, pero entiendo que para José sea más práctico. En todo caso, ahora nos debe un par de cañas y unas croquetas, creo.

P. ¿Algún truco para encontrar fechas en los libros?

R. Pues sentarse en las bibliotecas a ojear y hojear hasta que das con una fecha y, oh, una joya que aprovecho la ocasión para publicitar: la Open Library, que es una biblioteca digital que recoge libros de las mayores bibliotecas del mundo desde 2007. Y funciona tal que así, como una biblioteca. Pides en préstamo un libro y lo puedes leer durante una semana, ya sea en PDF, en línea o mediante un programita de Adobe que ellos mismos facilitan de forma gratuita. Es fantástica. Y hay libros en varios idiomas, en español también, aunque la mayoría son en inglés. Buscar fechas así era mucho más fácil. Cuando encontraba una que podía servirme en inglés, la traducía yo misma o, si había que comprobar algún dato de la traducción «oficial» consolidada en español, me pedía después el libro en una biblioteca de aquí.

Nada
P. ¿Alguna norma o regla (autoimpuesta o impuesta por otros) que tuvieras que seguir? ¿Algún texto o fecha vetada o censurada? ¡Queremos polémica!

R. Mmm, no, normas no (¡aparte del Excel, ja ja!). Tuve que recortar mis textos, eso sí, porque no cabían, y supongo que por el camino se perdió algo, pero era inevitable. Un libro polémico, sí. Me leí  Nada, de Janne Teller, y me quedé... Creo que aún no tengo palabras, y sé que despierta mucha polémica, pero en el fondo para mí habla de la escasa aceptación social de la individualidad y de cómo la masa, la gente que se junta en un grupo atávico y se olvida del pensamiento individual, de la libertad de cada cual, puede llegar a hacer cosas atroces en nombre de la unicidad de pensamiento. No sabía si incluirlo o no, aunque es un libro que se concibió como juvenil y ha ganado varios premios de LIJ en varios países tras una tortuosa trayectoria. Pero, dada su naturaleza, que podría recordar, por ejemplo, a El Señor de las moscas, no sabía si incluirlo o no. José me dijo que sí y se incluyó, pero aún tengo mis dudas.

P. Me consta (je je) que has tenido a un pequeño ejército de colaboradores buscando fechas en libros... ¿alguna anécdota al respecto? Algo gracioso o que recuerdes con cariño o curioso o...

R. Bueno, no un ejército, ja, ja. La verdad es que quien más fechas me proporcionó fuisteis tú y otra bibliotecaria, Vicky Triguero García. Anna Folqué también me mandó unas cuantas (Anna y yo tenemos un fuego cruzado de citas para nuestras agendas, es algo muy bonito y nos entendemos muy bien, porque ambas sabemos cómo es esto, y hay fechas mías en su agenda y fechas suyas en la mía). Luego es verdad que varios amigos me mandaron una o dos, o a lo mejor me recomendaron libros en los que a veces no había ninguna o no se podía aprovechar, y otros que me enseñaron modelos de agendas escolares o que me aclararon algo sobre el tema. Algo muy simpático fueron los niños y adolescentes que se entusiasmaron y me descubrieron algún libro que les gustaba. Si después encontraba fechas o no (hubo de todo) en esas obras que me citaban amigos y amiguitos, ya era lo de menos, porque solo el hecho de recomendármelos o de interesarse por el trabajo que hacía, de compartir el entusiasmo por la lectura o charlar conmigo sobre LIJ fue muy hermoso, y agradecí mucho cualquier gesto. Que recuerde con cariño, pues todo eso, todo. Lo tuyo, que fue muy generoso (¡abrir un Google Docs!); lo de Vicky, que se entregó a buscarme libros un sábado en Vapor Vell; el apoyo de Anna, por supuesto; el haber descubierto Las ventajas de ser un marginado gracias a Sabrina Atanasiu, que con trece años se lo había leído tres veces y que es una lectora empedernida que contagia su emoción (y ver eso te llena de esperanza); mi amigo Machiel, que se quedó conmigo una noche charlando sobre libros mientras dos personas pecadoras que no se nombran se quedaron fritas en el sofá, ja ja... No sé, muchos momentos. Marta Gómez Mata también, que se enganchó a Los juegos del hambre y me descubrió varios fragmentos. Bueno, no quiero nombrar a nadie más porque me dejaré a alguien y me arrepentiré. Así que esto va por todos.

P. En general, ¿has disfrutado de la búsqueda de fechas?

R. Sí, en general sí. La verdad es que me encanta hacerlo. Lo malo era la falta de tiempo y que el libro tuviera que estar listo en una fecha (precisamente) concreta y próxima. Si esto lo haces a tu aire o como afición de por vida creo que sería solo placeres. La única amargura consistía en el tiempo. Bueno, y en encontrar siete fechas para un día y ninguna para el siguiente. Cosas así, ja ja.

P. ¿Crees que podrás volver a leer LIJ sin buscar fechas, o esto ya es hasta que la muerte os separe?

R. No, creo que jamás podré leer ya un libro sin fijarme en las fechas. Ahora para mí hay dos tipos de escritores, los que ponen fechas y los desalmados que te sueltan que era «una deliciosa tarde de abril...».

Adrian Mole
P. ¿Alguna fecha a la que tengas especial cariño y por qué?

R. Pues varias, sí, muchas. Las de Adrian Mole porque me robó el corazón, pero muchas otras. La del 28 de agosto porque contiene un tema que llevo años estudiando, que es la continuación de una idea a través de los libros o el arte. Pero lo cierto es que muchas, y aunque no quisiera citarlas porque seguro que me olvido de alguna y luego me regaño, pues, no sé, las de Calpurnia (oh, qué libro); Un puente hacia Terabithia; El perro que corría hacia una estrella; las de Roald Dahl y Nesquens; las de Las ventajas de ser un marginado; las de Begoña Oro, porque pensaba que no iba a encontrar de ella; la de Marta Gómez Mata porque, entre otras cosas, comparte el tema de la metaficción de mi otro libro, Los poetas que no fueron, y por eso en mi mente están unidos y es bello; las de Manolito o Nicolás, que son tan graciosos; la de El coleccionista de relojes extraordinarios, porque me enganchó como un thriller y porque también perseguí a Laura Gallego y ya creía que no daría con ninguna fecha en sus libros; las de Pippi o las de autoras como Chrsitine Nöstlinger o Tove Jansson. Uf, creo que la lista sería interminable.

P. ¿Alguna fecha que te haya costado mucho encontrar?

R. Pues, curiosamente, y en esto coincidimos Anna y yo, las del mes de febrero. Al parecer a los escritores no se les ocurre que puedan suceder muchas cosas en una fecha determinada y precisa de febrero. Luego recuerdo la del 13 de diciembre, que tuve que cambiar a ultimísima hora porque me di cuenta de que estaba mal. Había una sobre el viernes 13 de Crónicas vampíricas III y resulta que el 13 donde estaba era sábado. No hubo tiempo de nada y Verne, que era un santo varón entregado a detallar con total exactitud en qué fecha sucedía cualquier cosa, me salvó del escollo.

Pippi
P. La primera y la última fecha que encontraste.

R. La primera puede que fuera una de Pippi, que me hizo especial ilusión encontrar, dado que alguien me dijo que allí no encontraría ninguna, y, bueno, no se me puede decir eso. Lo recuerdo muy bien porque era el día en que vino un señor a instalar la fibra óptica (nos acabábamos de mudar) y al parecer no tenía la labor muy clara porque estuvo en casa ocho horas y se fue sin conseguirlo. Al final tuve que echarlo, literalmente y nada literariamente, muy a mi pesar, porque yo tenía que salir, puesto que debía asistir precisamente a la presentación en Laie de la agenda de Anna, y el hombre se quería quedar a toda costa (fue rarísimo). Volvió al día siguiente. Recuerdo que ese día me senté en una silla a leer Pippi mientras él hacía y luego deshacía lo que había hecho y maldecía a personas que yo no veía y que, probablemente, no estaban allí. Pero yo era feliz porque encontré fechas en Pippi, que era mi héroa (sí, héroa; fuera heroínas, que parece que son como chiquitas) de la infancia.

P. ¿Para qué día encontraste más fechas?

R. Descartando las de Nochebuena, Navidad, Noche Vieja y Año Nuevo o fechas señaladas, para las que siempre hay bastantes, creo que para el 5 y el 7 de septiembre, para el 12 de septiembre, para el 1 de mayo, para el 5 y el 6 de junio, varios días de agosto... No sé, era habitual tener muchas para un día y ninguna para el anterior o el siguiente. Eso era una lata.

P. ¿Existe fecha literaria para el próximo 29 de febrero?

R. ¿Te puedes creer que recuerdo haber encontrado dos y ahora solo localizo una? Debería comprobar si hay una en Las torres de febrero, pero ahora solo puedo ofrecerte la que hallé en La isla misteriosa:

«Al día siguiente, 29 de febrero, los colonos, abandonando el litoral, donde más allá de la desembocadura se acumulaban tan pintorescamente basaltos de todas formas, subieron el curso del río por su orilla izquierda...».

Pero de momento me gusta más la que encontró Anna en La montaña Mágica para Los libros y los días. Es fabulosa.

Nicolas
P. ¿Alguna fecha que te haya dado pena descartar?

R. Pues sí, me dio mucha pena descartar la del pequeño Nicolás para Nochebuena, pero tenía una de Shel Silverstein que quería incluir a toda costa y, como ya había otra de Nicolás, me decanté por Silverstein porque, aunque también hay otra de él, quería que la poesía infantil estuviera presente y por desgracia no encontré casi fechas en poemas. Pero la cita de Nicolás es divertidísima. Cuenta que Nicolás dice a Alcestes que en Nochebuena en su casa esperan en la mesa a su abuela, a su tía Dorotea y a tito Eugenio. Pues nosotros, dice el comelón Alcestes, «esperamos a la mesa pavo y morcilla blanca». Pertenece a ¡Antes de Navidad, es genial!, del libro El chiste del pequeño Nicolás, de Jean-Jacques Sempé y René Goscinny. Es la monda. Quizá la pueda combinar el año que viene con una fórmula mágica que me permita incluir ambas. Ya se me ocurrió combinar varias para Navidad y algunas parejas en otras fechas, pero con la de Silverstein no pude hacer eso porque quise redactarla en verso para conservar algo de su naturaleza y el espacio no dio.

P. ¿Qué autor te gustaría que leyera tu reinterpretación de su fecha?

R. Pues todos, ja ja. Algunos ya no pueden, por desgracia para mí (bueno, y sobre todo para ellos, no por no leerme sino por no estar entre los vivos, claro). No sé, sería muy agradable que alguno la leyera y le gustara como está. Me consta que a Marta Gómez Mata, autora de Un mundo de mamás fantásticas, le gusta mucho la suya. Eso ya me hace feliz.

P. ¿Y si llega a fallarte algún día? ¿Te planteaste que fuera posible?

R. Sí, claro, hasta llegas a soñar con eso, o peor: ¡a no dormir por eso, ja ja! Pero, gracias a la moda de los diarios juveniles supe que era difícil que eso pasara. Y a los clásicos también, naturalmente. Era un recurso del que procuré echar mano lo menos posible pero que en algún momento fue del todo inevitable. Con el tiempo espero poder corregir eso y que al final se repitan los menos libros posibles.

P. ¿Algún autor al que "perseguiste" sin llegar a encontrar ninguna fecha?

R. Pues sí, perseguí a Neil Gaiman y a Maurice Sendak. También un poco a Oliver Jeffers, que ahora recuerde. De momento no he encontrado fechas en sus libros, pero me propongo leerlos todos una y otra vez hasta que aflore una, como el que tiene fe.
10 de agosto

P. ¿Qué obra aparece más veces?

R. Diría que El diario secreto de Adrian Mole, que aparece seis veces. Se acusa mi debilidad por Adrian.

P. ¿Y cuál es tu pareja de fechas favorita?

R. Ah, ¿te refieres a las fechas que incluyen dos obras? Pues, a ver, me resulta muy simpática la del 10 de agosto, que une Peanuts, de Charles M. Schulz, y a Manolito, de Elvira Lindo. También la del 7 de agosto, que combina Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, y La llegada del cometa, de Tove Jansson.

P. Y ya para acabar, ¿qué te gustaría que hicieran los lectores de la agenda?
a) salir a buscar TUS libros.
b) salir a buscar los libros de los autores que aparecen en la agenda.

R. Ja ja. A ver, yo libros publicados de momento solo tengo este y Los poetas que no fueron, también en Thule. No digo que no me gustaría que a alguien le apeteciera leerlo, por supuesto, pero el objetivo principal de este libro-agenda es otro, es que los lectores disfruten con citas que les recuerden lo bien que lo pasaron leyendo tal o cual libro y les entren ganas de releerlo o bien que les descubran otros por leer, la maravilla que se abre con cada libro, la espléndida felicidad que se obtiene simplemente de leer, que es una cosa aparentemente tan sencilla y al alcance prácticamente de todos, entre otras cosas, gracias a las bibliotecas públicas, que son fenomenales. Y ya no te hablo de un objetivo meramente didáctico o pedagógico, sino del disfrute, del placer y la diversión inmensos que se derivan de leer, de irse a otros mundos sin moverse de la silla o el sofá, la playa o el campo. Y espero que la Agenda del estudiante para 2014-2015 logre ese objetivo, y por eso he tratado de que fuera lo más variada posible, que contuviera un poco de todo, para compartir lecturas y hablar de ellas. Se puede mejorar y estoy en ello (para la del año que viene si se tercia), pero creo que sí hay algo para todo el mundo. O eso espero.



También yo lo espero… y espero ver la edición ampliada y mejorada de la agenda el año que viene y muchos otros años a partir de ahora en nuestras librerías.

[Esta entrevista ha sido realizada por correo electrónico. Quiero darle las gracias a Carmen por el tiempo que le ha dedicado – me ha ayudado más allá de lo necesario a traducirla al catalán para poder publicarla en Llibres al replà – y pedirle perdón, a ella y a vosotros, lectores, por las erratas que se me hayan podido colar. Antes de acabar, y para aquellos que hayáis llegado hasta aquí, deciros que si queréis participar en el sorteo de un ejemplar de la agenda en catalán, cortesía de Carmen y la editorial Thule, podéis acercaros a esta entrada de Llibres al replà y dejar un comentario – encontraréis las condiciones al final de la entrevista. Gracias por visitar y leer!]

19 junio 2014

17 junio 2014

arte anacrónico

Los editores de la Isla no quieren publicar los cuentos del profe porque creen que no hay público para esa clase de ficciones, dicen que para eso está el cine y las series de televisión, el periodismo de crónica roja y que la literatura no la lee nadie, no tiene público, es invisible, arte anacrónico. "¿Dime quién lee cuentos de terror? Si no es sociología o análisis político, o autoayuda, o algo que explique la irrupción y decadencia y nuevamente irrupción de los movimientos sociales y de la liberación de la economía o libros que narren la vida y obra de los aparapitas, no vendes un carajo", dicen los editores, cada vez que el profesor de literatura quiere hacer públicos sus cuentos. Es un escritor sin público, apenas un profesor de literatura que deambula.

El profesor de literatura, de Christian Vera. 

13 junio 2014

Luci Pigmento

Como las recomendaciones del lunes y del miércoles, la de hoy tampoco es una recomendación cualquiera. A Luci Pigmento tengo el placer de conocerla en persona, aunque voy a mantener el secreto de su identidad.

¿Que quién es Luci? Luci es una de las personas que alimenta Waxabi, un blog colectivo bastante poco ortodoxo de cocina. Yo no soy muy cocinitas, pero es que las recetas que propone Luci son bastante peculiares. Pero... ¿por qué no dejar que se presente ella misma?

Luci se alimenta de cosas hermosas. Busca en calles, mercados y balcones, en los libros y en las pantallas, en los demás y en su interior para encontrar los ingredientes que necesita para componer su dietario fantástico, ese que alimenta el espíritu, estimula el cerebro y salpimenta el corazón. 
Sus recetas son por ejemplo una crema de colores, un revuelto de palabras, unas rimas en su tinta, unos vegetales animados o unos dibujos en su punto, que además de ayudarle a mantener la línea, le aportan las proteínas, los nutrientes y las sales minerales que el organismo necesita para saciar su curiosidad y alegrarle los días. 
Para conocer los secretos de otras cocinas del mundo, Luci se mudó de su Rioja natal a Barcelona, esa ciudad de cruces y luces. Cambió el marrón de la huerta y el verde alcachofa por las gamas y las gambas mediterráneas y desde estas nuevas coordenadas esta aprendiendo a elaborar la salsa de la vida.

De momento, Luci en su sección de Waxabi, que lleva por título "Recetas con mensaje", tan solo ha publicado cuatro entradas, pero cada una de ellas es una auténtica delicatessen (escojan ustedes la comparación, el bombón más jugoso de todo el surtido, un helado refrescante cuando más apreta el calor, o la guinda del pastel).

Para que no se las pierdan, les dejo estas cuatro primeras entradas, por orden cronológico, enlazadas a continuación:
¡Buenos días! ¡Dulces sueños!
(donde Luci entabla amistad con la madalena del corto de animación "Sweet dreams").
Ensalada de vecinos y palabras.
(en el que la inspiración es "Sopa de sueño y otras recetas de cococina").
La cocina imperfecta.
(que reúne a un buen puñado de autores alrededor de una mesa, gracias a un libro, una ilustradora y un chef).
- Tras la pista de la dieta cromática.
(en la que Luci sigue a Sophie Calle por las calles de Barcelona. Con aparición estelar de Paul Auster!).

Desde que descubrí a Luci, cada nueva entrada suya en Waxabi es un verdadero acontecimiento que espero con emoción, pues estoy segura de que o descubriré algo que alimente mi necesidad de arte, o si ya lo conocía, disfrutaré reconociendo en las palabras de Luci la multitud de alusiones y referencias que hacen de sus textos auténticas joyas (y no exagero).

¡Larga vida a Luci Pigmento y a sus recetas con mensaje!

11 junio 2014

Parelles de fet

Como les explicaba el lunes, hoy volvemos a hablar del grupo de trabajo de bibliotecas y cómic, que reúne a un buen puñado de bibliotecarios, sobre todo de Barcelona (pero no exclusivamente), y que desarrollan su actividad dentro del Col·legi Oficial de Bibliotecaris Documentalistes de Catalunya.

Hace unos años, surgió la idea de realizar unas recomendaciones de cómic "emparejadas". Suele hablarse de libros y su adaptación al cómic (como La ciudad de cristal de Paul Auster adaptada al cómic por Paul Karasik y David Mazzucchelli, o la Nocilla de Fernández Mallo llevada al cómic por Pere Joan), o de cómics y su adaptación al cine (son tantas ya que he perdido la cuenta, pero podríamos mencionar por ejemplo El azul es un color cálido, de Julie Maroh, que ha acabado ganando la Palma de Oro en el Festival de Cannes convertida en La vida de Adèle). Pero nosotros (en su día aporté mi granito de arena al proyecto) queríamos ir un poco más allá y proponer lecturas que se "sugirieran" mutuamente: libros y cómics que tuvieran una misma temática o un mismo entorno, por ejemplo; música y cómics que bebieran de las mismas influencias; o películas y cómics con una estética o una ambientación afines. Y así fue como nació el proyecto "Parelles de fet".

En la web del proyecto, que tiene forma de blog y que después de su nacimiento hace dos años se ha actualizado recientemente con nuevas parejas, tríos, y hasta algú cuarteto! encontrarán sugerencias para leer, mirar y escuchar. Algunas son obvias, como Polina y Cisne negro (cómic y peli que hablan del mundo del ballet), o Los Muertos vivientes y 28 días después (porque que sean zombies o infectados en el fondo da igual), pero otras no lo son tanto, y quizás encuentren un libro que les gustó y se vayan a buscar el cómic a la búsqueda de un reencuentro familiar, o vean allí la referencia a un cómic que les traiga buenos recuerdos y se pongan la banda sonora que algún bibliotecario o bibliotecaria ha pensado que era su media naranja.

No sé por qué no les hablé en su día de estas parejas de hecho, pero esta semana de tres recomendaciones (y con la de hoy ya van dos. ¿Se perdieron la del lunes?) me ha parecido oportuno compartirla con ustedes. Espero que las encuentren lo suficientemente sugerentes y atractivas como para darles una oportunidad...

09 junio 2014

Anacos con biblioteca

























Anxo, lector de Librosfera desde hace tiempo, me envió un correo para contarme que se atrevía a abrir un blog (al principio no me lo parecía, pero hoy lo considero casi una hazaña!) de una temática que él creía que podía interesarme... y vaya si lo acertó!

Anacos con biblioteca se trata de un blog colaborativo y plurilingüe en el que todo aquel que quiera puede aportar su granito de arena. Un poco como aquel Coleccionando Principios nuestro, se acuerdan? 

En este caso, lo que Anxo quiere coleccionar, con la ayuda de todos ustedes, son fragmentos de libros en los que aparezca una biblioteca. Así lo explica en el blog:

En este blog se buscan y se muestran párrafos de obras literarias (novela, poesía, teatro, relato corto...) en las que aparece la palabra BIBLIOTECA. Para que el blog funcione se hace necesaria la colaboración de l@s lector@s. Si eres lector@ y quieres colaborar, cuando encuentres la palabra biblioteca en alguna novela, poema, o texto teatral que estés leyendo manda un email a la dirección anacosconbiblioteca(arroba)gmail(punto)com con el texto que incluya la palabra e indica el título del libro, el autor, la editorial, la página y tu nombre o pseudónimo.

Una servidora ya ha hecho su primera aportación, y no duda que habrán más. Por deformación profesional, la aparición de la palabra "biblioteca" en alguna de mis lecturas salta ante mis ojos como si estuviera escrita en negrita, cursiva y rojo.

Le sugerí a Anxo que echara un vistazo a la página de Facebook del grupo de trabajo de cómic del COBDC, donde recogen páginas de cómics en las que aparecen bibliotecas. Y precisamente de este grupo de trabajo y de cómics hablaremos el miércoles, en la siguiente recomendación de la semana...

08 junio 2014

04 junio 2014

Tres desos (the patrons edition)

Hace aproximadamente un mes, un puñado de bibliotecari@s (sí, había de todo, hombres y mujeres), me enviaron tres deseos: aquello que les gustaría que todos (y todas) los usuarios (y usuarias) de la biblioteca, supieran o hicieran al entrar en una. Si se lo perdieron y les interesa, pasen por aquí.

Pues bien: una amiga (aunque no nos veamos mucho), me dijo: eh... nosotras también queremos hacer una lista de tres deseos! Aquello que a nosotras nos gustaría que hicieran todas las bibliotecarias. Y tenía más razón que una santa.

Así que tiré de nuevo de mi lista de contactos, y pregunté a unas cuantas personas ajenas al gremio bibliotecario pero usuarias de bibliotecas, que me contestaran a una pregunta similar, pero desde el punto de vista de la persona que utiliza la biblioteca.

¿Qué tres cosas os gustaría que l@s bibliotecari@s hiciéramos, o qué tres cosas podríamos hacer l@s bibliotecari@s para que las bibliotecas fueran mejores?

Y aquí están las respuestas. No contestó todo el mundo, algunas personas dijeron que no se les ocurría nada, una amiga me dijo que le gustaría que nos levantáramos más de la silla para acompañar a las personas a buscar los libros a las estanterías, pero me lo dijo de viva voz y después no me lo envió por escrito, pero l@s que sí contestaron a mi correo están tod@s aquí abajo.

Bibliotecari@s del mundo... ¡tomen buena nota!

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1. Lo reconozco: no soy usuaria habitual de las bibliotecas. Cuando lo hago, suelo ir directamente a buscar el libro que me interesa o asistir a la actividad de turno sin relacionarme con el personal. Pero hace tiempo que tengo contacto con bibliotecarios por otras vías y he podido descubrir que son grandes pozos de sabiduría, con una pasión por los libros contagiosa. Muchos usuarios no somos conscientes del conocimiento especializado que nos pueden aportar los bibliotecarios; nos equivocamos al verlos como una especie de servicio de atención al cliente al que recurrir en última instancia. No sé de quién es la culpa de esta falta de conexión; probablemente nuestra por no interesarnos más o por no atrevernos a romper el hielo… ¿Quizás estaría bien que ellos dieran el primer paso, ya que nosotros no lo hacemos, y se acercaran más sobre el terreno para invitarnos a contar con ellos?

2. Entiendo que mucha gente acude a las bibliotecas a estudiar y que hay que respetar las normas de convivencia, pero a algunas personas les puede coartar el silencio de las bibliotecas... Sin molestar a quienes buscan ese silencio, ¿se podrían habilitar espacios en los que los usuarios pudieran relacionarse con más libertad (entre ellos y con los bibliotecarios) e intercambiar opiniones y conocimientos? Donde poder hacerlo de manera espontánea, fuera de las actividades programadas para ello. Una biblioteca puede ser un buen lugar para hacer networking o compartir intereses (intelectualmente hablando, por supuesto). Ya puestos, quizás los bibliotecarios, que conocen a sus usuarios, pudieran actuar como mediadores si saben de un usuario capaz de ayudar o compartir opiniones con otro…

3. No sé hasta qué punto serviría como sugerencia: esta semana saltó la noticia de que Coldplay había escondido la letra de una canción en una biblioteca de Barcelona como parte de un concurso. Creo que la biblioteca no participó directamente en la campaña, pero quizás sería interesante buscar sinergias con entidades o grupos de interés para los usuarios y convertir las bibliotecas en “terreno de juego” para acciones concreta. O bien organizar esta especie de juegos directamente desde la biblioteca... Podría ser una manera de invitar a los usuarios a descubrir las bibliotecas desde otro punto de vista.

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- no os quejéis de los recortes, si no hay novedades, por ejemplo, haced ver a la gente que hay maravillosos libros que también en su día fueron novedades.

- no parezcáis funcionarios de hacienda, registro, o padrón. Las bibliotecas molan más y eso empieza por vosotros.

- que pongan maquinas de auto préstamo y dedicad vuestro tiempo a enseñar libros, a hacer talleres, sugerir actividades.

- separar claramente la zona de estudio de la zona de lectura de ocio, ambas juntas se contaminan.

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Déjame que te transcriba un trocito del libro que tengo entre manos La vida de las mujeres, de Alice Munro, en el que se habla de la biblioteca de Jubilee, un pequeño pueblo perdido en la Canadá de hace más o menos medio siglo:

"Al otro lado se leía SALA DE LE TURA PÚBL C". Las letras que faltaban nunca habían sido sustituidas. Todo el mundo había aprendido a leer las palabras sin ellas....En la biblioteca casi nunca había nadie aparte de la bibliotecaria, Bella Phippen, sorda como una tapia y coja como consecuencia de la polio. El concejo municipal le había ofrecido el cargo de bibliotecaria porque nunca había conseguido un empleo como era debido.....Su hobby era confeccionar alfileteros...Regalaba uno a cada chica que se casaba en Jubilee.
Una vez le pregunté donde podía encontrar algo, y rodeó el escritorio arrastrándose, cojeó pesadamente a lo largo de los estantes y regresó con un libro. Me lo dio, diciendo con la voz fuerte y solitaria del sordo: - Ahi tienes un libro precioso. ...La biblioteca estaba llena de libros como ese. Eran libros viejos, de color azul, verde o marrón apagado..."

Para la niña que narra esta historia, la biblioteca es un lugar cómplice donde su mundo se ensancha secretamente...Y eso me hace acordarme de la La niña del faro, recuerdas? (cayó en mis manos desde las tuyas!) quien también había encontrado en los libros un refugio, aunque la biblioteca en ese caso fuera un lugar hostil para ella...Lo que quiero decir es que la biblioteca es un lugar influyente que "salva" vidas, o si eso es mucho decir, que las inspira y dibuja de una manera más rica y luminosa...

La bibliotecaria para mí es el puente, es la embajadora de todo ese legado literario, es quien facilita y te ayuda amablemente en la búsqueda de un libro que llevarte al estómago. Idealmente, es también quien comparte su entusiasmo por los libros, alguien con quien puedes compartir y hablar y recibir consejo...Alguien que mira a las personas como si tuvieran un libro por pareja, y desde su intuición, procura el idilio perfecto! La bibliotecaria es una persona que ama los libros, los acompaña y los cuida...y cuando la bibliotecaria en cuestión es de esta guisa, eso se respira al entrar en su territorio...

Las bibliotecas son lugares estupendos, un regalo que las personas tenemos al alcance. Y de verdad hacen un trabajo ingente por redimensionarse, con todas su estrategias y programación de actividades. Para que fueran espacios todavía mejores, las bibliotecas podrían encontrar vías para dinamizar a sus lectores, espacios de intercambio donde poder compartir la pasión lectora, amen de los clubs de lectura, etc. Lo que ocurre entre un libro y su lector es algo íntimo y secreto, un encuentro invisible al mundo pero que a veces puede ser felizmente compartido. Pero a su vez, las bibliotecas son lugares llenos de palabras pero donde se promueve el silencio. ¿Cómo favorecer ese intercambio entonces? O para ser mas justa, porque eso ya se viene haciendo ¿cómo activarlo de una manera nueva, más actualizada y flexible?

Conozco una bibliotecaria, de la que soy muy muy fan, que consigue trascender las paredes del edificio, la fronteras del tiempo y del espacio, promoviendo iniciativas en las que convergen lectores de todo el mundo. Pienso en esa propuesta via librosfera (que esconde una bibliotecaria detrás), en la que pedía a amigos y visitantes que enviaran una postal con un fragmento de algún texto señalado. O cuando promovió la poesía en ese loco ejercicio de intercambio anónimo...¡qué divertido! Ella es una experta en el uso de la vía virtual, que tiene todo el potencial para sentar a todos los lectores, conocidos o no, cercanos o remotos, en la misma butaca, y dar voz a todos esos mensajes silenciados...Vía twiter, (aunque no lo uso, la idea me encanta!), sé que ella traslada las frases que pesca al vuelo entre salas y estanterías, porque desde su posición, los bibliotecarios son testigos de las vidas anónimas y pueden dar cuenta de que las bibliotecas son lugares habitados donde la vida ocurre.

Valoro mucho estas acciones en que siento que detrás de la bibliotecaria, hay una persona, y detrás de cada libro, alguien que piensa y siente y viaja con él... Bibliotecarias activas y usuarios también!

Las bibliotecas, como a las salas de exposiciones, me parecen lugares con todo el potencial y a la vez con el peso de un espacio normativo y una tradición en sus usos que reduce sus posibilidades, como si fueran espacios que preservan y por ello dotaran a sus contenidos de cierto olor a formol. Me gustaría que las bibliotecas, dentro del corsé en el que se inscriben, pudieran ser espacios abiertos a otros usos, como este: http://www.ciudadesparalelas.com/bibliotecaesp.html, que pude disfrutar en la Biblioteca Nacional de Catalunya por iniciativa del Mercat de les Flors ¿Por qué no imaginar una danza dentro de la biblioteca? Quizás la colaboración con artistas pudiera ayudar a introducir la sorpresa y nuevas formas de habitar esos espacios. Amen de arquitectos imagintivos que diseñen ambientes más acogedores y sorprendentes, en consonancia con todo el mundo de posibilidades que acogerán en su interior.

No sé si respondo a tu pregunta con este flujo de pensamientos desordenados...soy una lectora/usuaria muy poco disciplianda, de esas esporádicas y que entregan los libros con retraso. Pero si tuviera que escoger entre los espacios de uso público que más valoro de una ciudad, entre ellos estarían los parques y las bibliotecas, que se me antojan, ahora que lo pienso, bien cercanos...ambos regalan la sombra y la tranquilidad para que los seres se expandan y disfruten...Las bibliotecarias, como los jardineros, son quienes ponen todo su cuidado para que los demás nos sintamos a gusto y disfrutemos de la experiencia. Como en cualquier profesión, lo que valoro de ellas es su atención y su pasión por lo que hacen, algo que se convierte en una suerte de contagio, en un virus que felizmente nos alcanza. Cabe esperar por nuestra parte, como usuarios, que también promovamos la curiosidad, el respeto, la alegría y el agradecimiento. Así que muchas gracias a tod@s!

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Pero ¿Se puede hacer algo para que las bibliotecas sean mejores? No lo creo.
El personal cada día es más amable, hay un excelente catálogo online y se hacen actividades 'extra'. Están muy, muy cerca, de ser el paraíso.

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Que la vieja que da miedo no me mire con odio.
Que la vieja que da miedo cuelgue el teléfono.
Que la vieja que da miedo me atienda en vez de dejar que crezca la cola.

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Vaya por delante mis respetos a l@s bibliotecari@s que, como los enólogos, los dibujantes de cómic o los dependientes de sex-shop trabajan cada día con temas que a mi me infunden mucho respeto y que por ello cuentan con mi admiración apriorística. Aún más si consideramos que los bibliotecarios, como los profesores, forman parte del más injusto lumpen del funcionariado ya que son de los pocos que en lugar de producir desazón entre los contribuyentes, contribuyen a aumentar su acervo cultural. Vamos, que si algún funcionario ha de esforzarse en mejorar, son los funcionarios de la Agencia Tributaria, los del catastro o los del tesoro, que esos sí que necesitan lucimiento.
A lo que íbamos, que ya he perdido el hilo.
1) L@s bibliotecari@s han de hacer lo mejor posible su trabajo: catalogar, ordenar, adquirir (adquirir!), informar, promocionar... no es tarea fácil; casi vale por dos puntos
2) L@s bibliotecari@s han de dedicar sus esfuerzos a conseguir que los usuarios más jóvenes descubran el valor de los libros. Los mayores ya van porque les interesa, no problemo. Los más jóvenes... con internet tan al alcance de la mano ¿qué necesidad tienen de buscar información fiable en un artefacto hecho de árboles muertos? Conseguir que descubran ese valor, también son dos puntos.
3) L@s bibliotecari@s han de defender su valor como difusores de cultura y hacer partícipes a los usuarios de los centros de ese sentimiento. Ver una peli gratis en internet es un pecado; cogerla de la biblioteca es una hazaña cultural. Esa difusión cultural post-centro educativo es un bien de la sociedad que hay que potenciar.
Dejaremos para cuando Eppaña vaya bien lo de mesitas de centro con whisky de malta, las apps que recojan el historial bibliotecario del usuario o los algoritmos tipo Amazon para sugerir nuevas consultas; cuidando el presente y sobre todo el futuro, las bibliotecas tienen mucho trabajo por delante aun.

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Tenernos un cafelito preparado para cuando lleguemos no estaría mal. XD
Vaaale, en serio: ¿masajes? XD
1. No, vaaale: que cuando devolviéramos un libro nos preguntarais si nos ha gustado y, si es así, nos recomendarais uno similar, en plan if you liked this, you'll like... Y, en caso de respuesta negativa, nos avisarais de cuál NO pedir prestado.
2. Sé que cada uno os especializáis en cosas, pero no sabemos quién es quién ni qué hace. ¿Por qué no lleváis camisetas con frases como "Yo soy el que sabe de cómic", "Yo soy el de la informática", "Yo controlo todo sobre LIJ", "Pídeme las pelis a mí", etcétera?
3. Que hubiera una especie de programa que estudiara qué toman prestado los usuarios y los juntara con usuarios similares en una base de datos que tú, si quisieras, pudieras consultar para juntarte con congéneres afines a ti. Y, pensando ya en grandes dimensiones, que hubiera conectado a eso pantallas en las biblios parecidas a las de los aeropuertos con el número de carné(T) de cada uno y al lado frases como: "Acaba de llevarse XXX" o "Acaba de devolver XXX". Tal que así:

"El usuario n. 2211537677 acaba de llevarse El perro que corría tras una estrella."

Y así tú lo ves y puedes ir creando tu grupo de afinidades. Si quieres. Se trataría de una base de datos a la que uno se apuntara voluntariamente, claro. Una especie de red social bibliotecaria. Todo más elaborado de lo que digo. Pero se entiende la idea, ¿verdad? ¡Espero!

Te mando dos extras, por si te faltan:

4. Que las salas infantiles no se tomaran por ludotecas. Sé que esto no es culpa de los bibliotecarios, sino más bien de los padres. Y entiendo el problema de tener hijos y no saber adónde llevarlos, sobre todo en invierno, porque todo lo extraescolar cuesta dinero y la ciudad no está bien equipada para los críos, pero, lo siento, hay que educarlos y hacerles saber que la biblioteca es un lugar de silencio, para leer y consultar libros y cosas así de raras, y que donde empieza tu ruido, acaba mi concentración (y comienza el shhhhhhhh de sifón de los bibliotecarios). Porque una cosa es que charlen un poco por lo bajini y porque se les escapa, o se rían de vez en cuando, y otra es el desmadre que hay por las tardes de niños saltando y correteando y gritando y padres que los aparcan y se hacen los longuis. Ya sé que son niños, pero eso no es respuesta. Deben saber cómo comportarse en ciertos sitios. Bueno, en todos los sitios. Sé que esto no gusta, sobre todo a los padres, y lo siento, pero los chavales deben aprender a compartir los espacios públicos y a saber cómo comportarse en ellos con respeto por los demás. Y no hay que poner el grito en el cielo por eso, que parece que al decirlo te conviertas en Herodes. No estoy pidiendo silencio en una disco de salsa ni que no se chapotee en el agua en la playa, solo un poquito de por favor en la biblioteca. Ho sento, però #algúhohaviadedir.

5. Lo siento, pero #algúhohaviadedir també: que la biblioteca de Sagrada Familia no haga tanta peste. En ese mercado hay gato muerto encerrado. Es que ni los mercados huelen tan mal. Yo creo que hay un grave problema de ventilación. XD

***

[Gracias Joan, Ángel, Teresa, Chus, Juan Pablo, Carmen y Juan]