15 diciembre 2014

Héroes y héroas

En los años noventa, conscientes de que sus viejos y majestuosos edificios no eran capaces ya de contener el torrente de material impreso, los directores de varias bibliotecas importantes decidieron erigir nuevos locales que albergaran sus vastas colecciones. En París y Londres, Buenos Aires y San Francisco (entre otros lugares) se dibujaron planos y se comenzó a construir. Desgraciadamente, en algunos casos el diseño de las nuevas bibliotecas no resultó ser el adecuado para preservar libros. Con el fin de compensar la deficiente planificación de la nueva biblioteca de San Francisco, en la que el arquitecto no había previsto espacio suficiente en las estanterías, los administradores sacaron cientos de miles de libros del depósito y los enviaron a un vertedero. Como los títulos se seleccionaban de acuerdo con el periodo de tiempo que habían permanecido en los estantes sin que ningún lector los solicitara, para salvar la mayor cantidad de libros posible unos cuantos bibliotecarios heroicos se introducían furtivamente entre las estanterías por la noche y estampaban en los volúmenes amenazados fechas de préstamo falsas.

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Fragmento de Bibliotecas, de Alberto Manguel.

Reconozco que un poco así, un poco heroica, me siento cada vez que me llevo en préstamo un libro de nuestro propio almacén (y conste que, si tenemos dos ejemplares, uno en sala y otro en almacén, me llevo sin dudarlo el del almacén). El criterio sigue vigente: los libros que no se han prestado en los últimos X años (2, 5, 10... eso depende), es muy probable que sean eliminados del fondo de una determinada biblioteca para dejar paso a nuevos volúmenes. Por supuesto, no siempre es el único criterio, pero sí uno de los importantes.

Ya saben: si quieren salvar algún libro de su desaparición de las bibliotecas, llévenselo en préstamo. Ya no estampamos el sello con la fecha en el libro, ni en su ficha, pero esa fecha queda registrada en el programa informático que utilizamos para gestionar el préstamo y devolución de material.

El poder está en sus manos.


04 diciembre 2014

*tap*
































- Se acabó, libro. Eres una tecnología inferior. Tu formato grande y tosco es irrelevante. ¡Sólo un ligero roce de esta llama y te acabarías para siempre!

- *tap*

[Visto en el blog de Jaume Centelles, La invitació a la lectura]

03 diciembre 2014

... por el contacto con las quimeras literarias.

En el tratado médico donde se patenta la ninfomanía, los músculos pélvicos no vibran únicamente al ser tocados con las manos - propias o ajenas -, sino también por el contacto con las quimeras literarias. La bestia negra de la novela emerge siempre para recordarnos que la lectura puede tener efectos devastadores sobre las fibras blandas, fluidas y delicadas de las mujeres, debido a las impresiones tan vívidas y fuertes que produce. Impresiones que no tienen nada que envidiar a los trastornos provocados por la carne salada o la masturbación, pues la lectura de novelas suscita en el cuerpo femenino un estado de excitación genital tan vicioso o patológico como el causado por estímulos mecánicos más tangibles.

Se trata de una convicción que duró largo tiempo. Tanto que, a finales del siglo XIX, mientras el Annuario scientifico ed industriale alertaba contra las perversiones vinculadas al uso de las máquinas de coser, ciertos manuales de educación doméstica femenina titulados, por ejemplo, Qué debe saber una joven, seguían expresando un horror inalterado ante lo pernicioso que resultaba leer novelas y subrayaban que las chicas no se daban cuenta de nada, que la lectura les producía una emoción mental agradable, pero no eran conscientes de sus efectos físicos letales. Es decir, que las impresiones suscitadas por el libro provocaban "una excitación anormal de sus órganos sexuales". Y dicha excitación, oculta y repetida, provocaba el desarrollo prematuro del sistema reproductor femenino. Así pues, tras devorar libros y más libros "las niñas se convierten en mujeres meses o incluso años antes de lo debido".

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Todavía no tengo muy claro dónde va a ir a parar Francesca Serra en este Las buenas chicas no leen novelas, si es que va a ir a parar a algún sitio, aparte de hacer un repaso histórico de la relación entre lectura, lujuria y mujeres.
No duden que volveré por aquí si vuelvo a toparme con información de vital importancia como la detallada en esos dos párrafos...


27 noviembre 2014

Ursula

"Ahora mismo creo que necesitamos escritores que sepan cual es la diferencia entre la producción de un producto de mercado y la práctica artística. Desarrollar material escrito que se ajuste a las estrategias de venta con tal de maximizar los beneficios y los ingresos publicitarios no es en realidad lo mismo que ser responsables en la publicación de libros o como autores, y aun así veo como las editoriales ceden su poder ante los departamentos de ventas."

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Señoras y señores, con todos ustedes, Ursula K. Le Guin.
(El vídeo puede verse subtitulado apretando el botoncito que dice "CC", aunque la traducción de ese fragmento en concreto es propia).

[Vía You Are Here]

15 noviembre 2014

Casi seguro

¿Por qué al lector le entristece darse cuenta de que es casi seguro que nunca vaya a saber cuál resultará ser el último libro que lea en su vida?

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La soledad del lector, de David Marksson.

06 noviembre 2014

¡Pásame otra gamba!














Así se titula la nueva aventura en la que me he embarcado.
¡Pásame otra gamba!
(Los más veteranos quizás recuerden esto...)
Un microcuento cada semana a cargo de Chus Díaz (alias mondorino), basado en una ilustración de un libro infantil y juvenil escogida pour moi!

Todo lo que necesitan saber, aquí.
Y aquí, el microcuento que da inicio a esta serie, escrito por Chus tomando como punto de partida una ilustración de Einar Turkowski (ya saben, autor fetiche!)

Cada jueves, en otro rinconcito de Internet...

31 octubre 2014

24 octubre 2014

24 de octubre

-¡Ana María, despierta!
El príncipe se quedó contemplándola. Era guapa, el pelo negro, los ojos grandes, la boca carnosa. Luego la sacudió suavemente, por un hombro.
Insistió: -Vamos, mujer, que ya es hora.
Ana María, solo después de un rato, empezó a moverse. Primero movió un dedo, luego una ceja, luego entreabrió un ojo.

Les juro que el hecho de que el pregón del Día Internacional de la Biblioteca de este 2014 (que celebramos hoy, 24 de octubre) tenga que ver con un personaje durmiente, no tiene nada que ver con la última (¿o debería decir ya penúltima, pues hay otras en marcha?) aventura en la que me he embarcado, que se titula STENDHAL y que invito a todos a que disfruten desde su propio rinconcito de Internet.


Feliz día de la biblioteca a tod@s!


20 octubre 2014

#Stendhal

Atentos a sus monitores.
El viernes 24 de octubre será un día con sorpresa...

01 septiembre 2014

¿Es usted una persona mayor que no lee tonterías?

Si quieres que te diga la verdad, me costó mucho hacer esa clasificación [qué es literatura infantil y qué no lo es] porque soy más bien iconoclasta y nada canónica. Y porque al final, cuando un libro de literatura infantil y juvenil es una gran obra literaria, en mi opinión es un libro y punto, no un libro de LIJ. Es más difícil pactar qué libros funcionan al revés (el crossover de «adulto» a LIJ), pero también ahí creo que se censuran muchas cosas que un lector joven es perfectamente capaz de leer. En esto soy de la opinión de Sendak y otros como él.

Carmen G. Aragón, autora de la Agenda del estudiante 2014-2015.

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Estas primeras líneas son para tranquilizar a los adultos que se sorprendan disfrutando inadvertidamente con la lectura de este clásico de la literatura infantil. No ocurre nada raro. No es que hayan perdido su trabajosamente adquirida adultez; y nada les impedirá tornar a deleitarse, como habitualmente hacen, con la lectura de Paul Theroux, Umberto Eco, James Joyce , Dante o Bukowski. Ocurre que Winny de Puh, de A. A. Milne es una obra maestra tan apta para un niño de menos de diez años, como para un adulto de un buen nivel cultural. Es más, los que pueden tener dificultades para apreciar los méritos de este libro son los chavales de catorce - a esa edad se quieren cosas serias y no las ocurrencias de un oso de peluche -, y las personas mayores que no leen "tonterías", sino Libros Que-Merecen-La-Pena (postura tan inteligente como la Trampa Astuta para cazar pelifantes que dice Winny).

Alfredo Lara López en la "Presentación de Winny de Puh para adultos (los niños no necesitan prólogo)" de la edición de Valdemar.

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Muchas veces me preguntan por qué una persona que no sea profesor, bibliotecario o padre de un niño puede mostrar algún interés por la literatura y el folclore infantiles. Conozco las respuestas normales: que muchos escritores famosos han escrito libros para niños, y que los grandes libros infantiles también son grandes obras literarias; que estos libros y cuentos constituyen una fuente interesante para estudiar los símbolos y arquetipos, y que pueden ayudarnos a entender la estructura de la novela y sus funciones.
Todo esto es cierto. Pero, en mi opinión, debemos considerar la literatura infantil desde una óptica más seria por la faceta subversiva que contiene: porque sus valores no son los tradicionalmente convencionales del mundo de los adultos. Por supuesto que en cierto sentido muchas de las grandes obras literarias resultan igualmente subversivas, ya que la mera razón de su existencia implica que lo importante es el arte, la imaginación y la verdad. En lo que denominamos mundo real, lo que generalmente importa es el dinero, el poder y el reconocimiento público.
Las grandes obras de la literatura subversiva infantil nos sugieren que existen otras formas de ver la vida, diferentes a ir de compras o a la oficina. Se burlan de las ideas vigentes y expresan su punto de vista no comercial, alejado de las convenciones de este mundo, en su forma más simple y pura. Hacen una llamada a ese niño imaginativo, interrogante y rebelde que todos llevamos dentro, renovando nuestra energía instintiva y actuando como una fuerza que nos impulsa al cambio. Por ello, este tipo de literatura merece nuestra atención y también perdurará mucho más allá del momento en que se hayan olvidado los cuentos tradicionales.

Alison Lurie en el prólogo de No se lo cuentes a los mayores: Literatura infantil, espacio subversivo.

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Vamos vamos...
Bienvenido septiembre!

29 agosto 2014

Olimpia-das



























































Agosto tiene los días contados (uno, dos, y ya).

¿Vuelve Librosfera con las lectoras de colores planos y chillones y las formas limpias y geométricas de Olimpia Zagnoli?

Ay... no me pregunten, que no tengo ni idea!

Pero sé que hoy me he encontrado con estas ilustraciones y no he podido resistir la tentación...

06 agosto 2014

Gimnasia

Pienso en los grandes escritores, dijo, no como grandes maestros sino más bien como simples palas y azadas que ayudan a labrar el terreno sólido, el suelo supuestamente árido de nuestra imaginación, y lo preparan para la siembra y el posterior crecimiento de las semillas de nuestra propia capacidad imaginativa. si estamos dispuestos a leer como es debido, dijo, lo cual significa leer con paciencia, a dejar que el silencio envuelva nuestra lectura, entonces aprenderemos esa lección, pero no como se aprende la tabla de multiplicar del siete, sino como se aprende a dar un salto mortal sin tomar carrerilla. Uno descubre que en nuestro interior hay potencialidades con las que jamás habíamos soñado, porque habíamos confundido el suelo árido con el estado natural de las cosas. Tratar a los escritores del pasado como combustible para opiniones políticas, idearios estéticos o ideas epistemológicas, dijo, no implica solamente su muerte, sino también la nuestra. La literatura, dijo, no nos enseña ética, no nos enseña política, no nos enseña lingüística. Nos enseña gimnasia.

Moo Pak, de Gabriel Josipovici.