28 mayo 2018

El Censo Individual Universal

Quiero verlo todo como es, único y distinto.
Renunciar al capricho de hacer de lo particular lo general y de lo general, lo tuyo, de hacer de una persona* todas, y al revés.

(*persona, planta, animal, pierna, cosa, sopa, rábano, cortapichas, qué más da.)

Por eso el:

Censo Individual Universal

que retrate,
que recoja:
cada grano de arena,
cada grano de acné,
cada flota espacial,
cada alvéolo, cada año bisiesto y los que no, cada estación al borde de la nada, cada brizna de hierba seca de verano, cada herpes, cada error, cada fiera corrupia, cada todo, cada cada, empanada.
Cada pampelmusa, cada tronco encefálico, cada tupinambo.
Cada copo de nieve de Winterson.

[Bueno, ya te haces una idea. Cada idea.]

Quiero VER, como dice Karel Čapek.


***

Así empieza el fragmento del Censo Individual Universal que Jean Murdock ha confiado a mis manos. Soy la guardiana de una pequeña parte del todo, ese todo que Murdock está recogiendo, contando, censando, uno a uno.

Es un trabajo que por fuerza quedará inacabado, pero qué importa eso. Nuestro lema de 2016 ("Hacerlo al margen de lo que salga") sigue vigente.

Murdock me ha dado permiso para compartir esto aquí.

Gracias, una vez más. Y una vez más qué palabra pequeña para abarcar tanto.

(Más sobre el censo aquí. Más sobre Jean Murdock aquí y aquí. Y con suerte, pronto, noticias sobre un proyecto conjunto. Este blog hiberna todo el año, pero de vez en cuando abre un ojo para decir: ¡no me enterréis que todavía no me he muerto!)

10 abril 2018

Desde la caja de libros (enero - abril)

Capítulo 62
Biblioteca, servicio, público, ciudad, espacio, uso, social, nuevo, Barcelona, equipamiento, cultura, información, acceso, digital, función, necesidad, red, conocer, contenido, valor, lector, ofrecer, trabajo, central, ámbito, participar, cooperar, político, programa, promoción, cambio, crear, mejor, desarrollar, próximo, contexto, actividad, capacidad, diversidad, facilitar, fondo, situación, recursos, gestión, objetivo, profesional, calidad, comunicación, documento y fomentar.
Capítulo 63
“La riqueza del proceso era la propia riqueza de las bibliotecas. Las encontraba bonitas, incluso y a veces especialmente las más descuidadas, con sus capas de uso, fragmentos de previas distribuciones, actualizaciones, elementos familiares, improvisaciones, accidentes, incongruencias: en pocas palabras, lugares que en cierto modo se parecen al pensar de cada día.”
Capítulo 64
Una biblioteca de Nueva Zelanda ha resuelto el misterioso caso de los libros que desaparecían y volvían a aparecer en lugares extraños y escondidos de la biblioteca.
Capítulo 65
Con todos los respetos, señora bibliotecaria: se acabó.
Capítulo 66
Gracias Paul, de la biblioteca pública de Des Moines Southside, por saltarte las normas y darme un carné de adultos cuando sólo tenía 11 años pero ya me había leído todo lo que había en la sección juvenil.
Capítulo 67
1 chica de mirada penetrante que revisa los wazaps
1 chico que se pone los cascos
1 chico que toma apuntes
1 chico que da golpecitos sobre la mesa con el cabo del lápiz
1 chica que hinca los codos
Capítulo 68
196 minutos (sí sí, tres horas y dieciséis minutos) de documental para empaparse de las 87 bibliotecas que forman la red de bibliotecas públicas de Nueva York, vistas por el autor que ya se coló en el Ballet de la Ópera de París y la National Gallery de Londres.
Capítulo 69
¡dibujad, dibujad, malditos!
Capítulo 70
Recientemente ha circulado entre colegas bibliotecarixs un artículo/lista sobre por qué las bibliotecas siguen siendo mejores que Internet. Se trata de una lista interesante aunque bastante cuestionable que en realidad se debería llamar “por qué las bibliotecas son mejores que Internet si Internet no fuese una plataforma neutral en la que compartir información.”
Capítulo 71
10-3-38: […] Em torno a preocupar perquè m’enviïn un tècnic que em faci el pressupost per reparar les calderes de la calefacció. El Sr. Rubió deu pensar que ja ho he oblidat.
12-3-38: Telefono altra volta al Sr. Conseller de Cultura. Creia que ja m’havien enviat el tècnic.
15-3-38: Fa molt vent. Torna a fer fred.
17-3-38: […] Aquesta tarda he tornat a telefonar al conseller de Cultura. Em diu que farà tot el possible perquè me’l enviïn demà [el tècnic] i diu que m’agrairà molt que li digui de seguida que l’hagi vist.
18-3-38: […] El tècnic no ha vingut. Em sembla que no lograré veure’l.
Fin


04 marzo 2018

...como robar pedacitos de fruta confitada insertos en un bizcocho.

El proceso de extraer aforismos de un texto no es tan difícil. Es como robar pedacitos de fruta confitada insertos en un bizcocho. Un aforismo, aunque forme parte de un texto y en él se engarce con otras frases y con otras ideas, tiene unas propiedades muy características. Para empezar, tiene una densidad superior a la de su contexto. Su vocación es concentrar, resumir, destilar, definir, evocar... De ahí la facilidad con la que se gana la independencia del texto, la facilidad con la que evoca el resto del texto, su contexto, la facilidad con la que se desprende y se libera de él. El aforismo es un texto que funciona sin contexto y que por lo tanto penetra sin dificultades en otros contextos. Una frase susceptible de ser acusada de haber sido adulterada, sin que nadie haya alterado una sola letra, sólo por el hecho de haberla sacado de contexto no merece el rango de aforismo. Los aforismos sobreviven bien fuera del texto en el que legítimamente han nacido. Por todo ello podemos decir (que nadie se enfade por la irresistible cacofonía) que un aforismo es un pretexto sin contexto que evoca bien un texto.

***

Jorge Wagensberg, en Más árboles que ramas.
Le seguiremos leyendo, para no echarlo de menos.

26 febrero 2018

Sorteo EX LIBRIS

Ayer publiqué esta nota en "Desde la caja de libros", la sección sobre bibliotecas que vengo publicando los domingos en Revista Rosita, y aprovecho para publicarla también aquí por si a alguien le apetece intentar ganar esas dos entradas para ver este documental (que yo llevo esperando desde que tuve noticia de su existencia):

SORTEO EX LIBRIS

Hoy una servidora aprovecha esta cita semanal con el mundillo de las bibliotecas para sortear dos entradas para ver el documental de Frederick Wiseman sobre la New York Public Library, aka “Ex Libris”, el próximo sábado 10 de marzo en los cines Girona de Barcelona a las 21:30h, en el marco del Americana (Festival de cinema independent nord-americà).



196 minutos (sí sí, tres horas y dieciséis minutos) de documental para empaparse de las 87 bibliotecas que forman la red de bibliotecas públicas de Nueva York, vistas por el autor que ya se coló en el Ballet de la Ópera de París y la National Gallery de Londres.

¿Cómo participar en el sorteo?

Si queréis participar, tenéis que enviar un texto con una extensión máxima de 500 caracteres al correo electrónico librosfera(arroba)gmail(punto)com. Aparte de no superar los 500 caracteres, la única condición es que en el texto aparezca la palabra BIBLIOTECA.

El jurado, formado por un único miembro conocido como @Yordibiblioteca, escogerá sin conocer la autoría de los textos cuál le parece el mejor, le gusta más, o sin que suponga un desgaste excesivo para sus neuronas cree que merece el premio.

Los textos pueden enviarse hasta el domingo 4 de marzo, y anunciaremos el texto ganador el lunes 5 de marzo. Se le comunicará a la persona agraciada por correo electrónico y seguramente haremos también alguna mención aquí o en twitter, nuestra segunda residencia.

Al participar en el sorteo, dais vuestro permiso para que reproduzcamos los textos tanto aquí como en redes sociales de manera anónima.

Repaso de lo más importante:

  • Un texto de 500 caracteres máximo (podéis contarlos aquí).
  • Tiene que contener la palabra BIBLIOTECA.
  • Enviarlo por correo a librosfera(arroba)gmail(punto)com.
  • Fecha límite: domingo 4 de marzo.

¡Que gane (y lo hará, de eso no hay duda) la mejor!

22 enero 2018

La anciana señora Webster

Me enviaron a pasar con ella una temporada a los dos años de terminar la guerra, pero en su casa parecía que la guerra aún seguía. Muchas veces tenía cerradas las persianas y las cortinas incluso de día, como si se empeñase en mantener una especie de riguroso “apagón”. Creo que temía más el sol de lo que nunca había temido los bombardeos alemanes. Poseía unas tétricas y valiosas alfombras persas y parecía que le aterrorizaba que algún furtivo rayo de sol descarriado entrara sigilosamente y las destiñese.

[...]

Al principio la veía poco más que como una antigualla deprimente y ceremoniosa, demasiado vieja para ser juzgada con criterios humanos. Era idéntica a aquellas parientes ruinosas, con un pie en la tumba, que aparecían vestidas de luto en las casas de mis amigas de la escuela. En aquel momento, lo único que sabía de esta mujer y del efecto que causaba era que yo ya empezaba a contar los minutos de los meses que me faltaban para poder salir huyendo de su casa.

[...]

Cuando estabas con ella casi te convencía de que había algo cobarde y despreciable en toda evasión emocional, en negarse a sufrir, de cara, todos y cada uno de los golpes que la vida pudiese asestarle a uno. Acababas pensando que había un coraje casi sobrehumano en su forma de reconocer que lo único que esperaba ya de la vida era una consciencia ininterrumpida, por muy desagradable que supiera que iba a ser. Lo único que pedía de cada nuevo día era saber que ella seguía desafiantemente en su sitio; que, contra todo pronóstico, había conseguido sobrevivir en el vacío solitario y sin amor que se había fabricado para sí misma.

***

La bisabuela Webster no es el único personaje destacable de La anciana señora Webster, de Caroline Blackwood. También podría haber escogido a la tía Lavinia, a Richards o a los habitantes de Dunmartin Hall. Pero esos tres párrafos, concentrados en las primeras páginas de este libro, sin misericordia, convierten a la mujer que da título a esta novela (parece ser que bastante autobiográfica) en alguien inolvidable.

05 enero 2018

Desde la caja de libros (septiembre-diciembre)

Capítulo 48
Llega el verano y las vacaciones y, con suerte, viajas. La gente te pregunta cómo es posible que vayas a visitar bibliotecas cuando estás en el extranjero, de vacaciones, y tú te preguntas: ¿cómo no podría?; allí, la hierba es más verde.
Capítulo 49
Supongo que en todos los gremios hay polémicas. ¿Por qué debería ser el de las bibliotecas públicas diferente?
Capítulo 50
Los que hace tiempo que no se prestan, pero que queremos conservar.
Los que acaban de llegar y están esperando ser “preparados” para salir a la sala.
Los que reservamos para ocasiones especiales.
Los que hemos pedido de otras bibliotecas para clubes de lectura.
Los que están de paso, ya sea al contenedor de reciclaje o a otras estanterías.
Capítulo 51
Con un poco de suerte, nadie podría encontrarte allí dentro.
Capítulo 52
Dossier de prensa (tercera entrega)
Capítulo 53
Las bellas bibliotecarias
Capítulo 54
Vive en la biblioteca porque si no los libros a lo mejor se van. O se mueren.
Capítulo 55
Necesitaba algo de paz, y esta semana la encontré en Thibaud Poirier…
Capítulo 56
CUANDO NO
Capítulo 57
CUANDO SÍ
Capítulo 58
La rutina es la siguiente: suenan las campanas de la iglesia. Abro las puertas de la biblioteca y me echo a un lado porque no quiero morir arrollado. Dos jubilados pugnan a codazos por ser el primero en entrar.
Capítulo 59
Sexta entrega: de cuando la gente se comunica con la biblioteca con notitas…
Capítulo 60
la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.
Capítulo 61
La wifi funciona fatal.
Es que ya no queda más sitio donde estudiar.
No me puedo creer que haya seis personas esperando este libro.
¿No abrís el lunes por la mañana?
Bonus track navideño

Conversations




















He descubierto Conversations, los intercambios ilustrados entre Nicholas Blechman (director creativo de The New Yorker) y Christoph Niemann (ilustrador) en It's Nice That. Allí explican que durante unos meses, ambos intercambiaron dibujos y fotos con el móvil en las que intentaban mantener una conversación. Uno usaba tinta azul y el otro tinta negra. Lo han editado en un libro, que puede comprarse aquí.

12 noviembre 2017

¿De dónde viene la literatura?

Según García Márquez, la literatura viene de Jonás, quien se la inventó cuando contó a su mujer que llegaba con tres días de retraso porque se lo había tragado una ballena. Según Bukowski, solo existe la literadura. Gertrude Stein dijo que la literatura la literatura la literatura. Luego llegó Joyce y añadió que la literamepicaelescrototuraesalgometengoquerascarqueWoolfhizomejor. Para Oscar venía del lado Wilde de la vida. Umbral no aclaró nada porque solo quiso hablar de su libro y King dijo que el fin justifica los miedos. En mi opinión, Sharp Wilt live forever y la respuesta es 42, pero para Kafka era el hacha que partía en dos el mar de hielo que llevamos dentro —y que Sarah se encontró hecho Waters—. A Cela le pareció que consistía en absorber agua por el ano; cuando Juan Ramón lo vio —Juan Ramón era un adelantado— dijo que todo sabía a beso menos eso. A Salinger le hubiera encantado explicarlo pero no le apetecía. Para Shirley Jackson, era una lotería. Para Shakespeare, era él. En opinión de Pessoa, la literatura es la forma más agradable de ignorar la vida y según Wodehouse, la fundación de los mejores amigos. Chesterton dijo que la literatura era un lujo y la ficción, una necesidad —dando así rienda suelta a la escatología—. Austen sostuvo que era una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero y poseedor de una gran fortuna lo que necesitaba era un libro —de ahí el Kamasutra—. Murakami Nobel día de hablar de ello en su discurso de agradecimiento. Karl Ove afirma que la literatura es su padre y Christopher Marlowe, que él es Elena Ferrante. Mario Vargas no osa, i Donna diu que això ja li agafa molt Tartt. A juicio de Elizabeth Gaskell, hay una dama en Cranford sin dientes bajo el velo; la literatura consiste, precisamente, en tapar una boca con velo para revelar que no tiene dientes. Lo de Brönte es mejor que lo vean. Yo creo que la literatura no te hace mejor ni peor, pero te acompaña mucho, por eso me figuro que viene de la soledad.

...by Jean Murdock [tumblr - twitter - huellas - ¡entrevista!]

[Texto aparecido el 3 de noviembre de 2017 en la sección "¿De dónde vienen las cosas?" de Revista Rosita.]

Des la caja de libros (mayo - junio)

[Acabo de darme cuenta de que este post no se publicó. Quedó en borrador a mediados de septiembre. Y hasta hoy. Ay... Menos mal que estas rositas no se marchitan!]

Esta semana, he vuelto a las colaboraciones dominicales en la Revista Rosita, pero mientras no "acumulo" unas cuantas para recopilarlas aquí, os dejo las de justo antes de salir de vacaciones, que no habían quedado todavía recogidas.

Capítulo 41
Y los libros… bueno… los libros, reconozcámoslo, como sociedad nunca han sido nuestro fuerte, por mucho que a veces nos olvidemos porque dentro de nuestra burbujita se está tan a gusto.
Capítulo 42
Por primera vez me pregunto si querré trabajar en una biblioteca dentro de diez, quince, veinte años… y qué puedo hacer para que la respuesta a esa pregunta sea SÍ.
Capítulo 43
Quinta entrega: love is in the air…
Capítulo 44
Dos horas de una tarde cualquiera en el mostrador de préstamo de una biblioteca cualquiera…
Capítulo 45
Buen día, ¿me puedo llevar a esta persona prestada por una media hora por favor?
Capítulo 46
Hola. Me llamo Nicolás – bueno, no es mi nombre real, pero si seguís leyendo veréis por qué no os puedo dar el auténtico – y mi jefe es un imbécil.
Capítulo 47
La biblioteca no tiene libros
sino glaciares.
Los glaciares son verticales.

01 noviembre 2017

...chochas, gruñonas, locas, diabólicas...

Una clase de aquellas a las que se tacha de brujas son mujeres generalmente viejas de ojos turbios, tullidas, pálidas, malolientes y marcadas de arrugas, pobres, hurañas, supersticiosas y papistas; o mujeres que no conocen religión, en cuya razón aletargada ha encontrado el Diablo un buen asiento. Y de este modo, fácilmente son llevadas a creer que cualquier accidente, infortunio, calamidad o muerte acontece por su causa, con lo que se imprime en su razón la firme y constante creencia imaginaria de que esto es así. Son enjutas y contrahechas, y reflejan sus rostros melancolía para horror de cuantos los contemplan. Son chochas, gruñonas, locas, diabólicas y no muy distintas de aquellos a los que se tiene por poseídos de los espíritus. Tan firmes y categóricas en sus opiniones que únicamente quien presta la debida atención a sus palabras se libra de caer en la fácil creencia de que hay en ellas verdad.

[De El descubrimiento de la brujería, de Reginald Scot, 1584; en El libro de las brujas, Katherine Howe (ed), Editorial Alba, traducción de Catalina Martínez Muñoz.]

20 octubre 2017

16 octubre 2017

¿Cómo decirlo?

¿Qué podría decirles para que ellos entendieran? ¿Podía decirles que el amor era por encima de todo una causa común, una experiencia compartida? El cemento vital, ¿no? ¿Podía decirles lo que sentía ahora que estaban allí los tres juntos, en un mundo salvaje que rodaba alrededor de un sol enorme que caía a través del espacio inmenso, dentro de una inmensidad todavía más vasta, quizás hacia y quizás desde algo? ¿Podría decirles: compartimos este paseo a un billón de kilómetros por hora? ¿Hemos hecho causa común contra la noche? Las causas son siempre pequeñas y en común al principio. ¿Por qué amamos al niño que en un campo de marzo desafía al cielo con una cometa? Porque los dedos se nos queman en el cordel. ¿Por qué amamos a la muchacha que vemos desde la ventanilla del tren, inclinada sobre un aljibe? La lengua recuerda agua ferruginosa y fresca en un mediodía de hace mucho tiempo. ¿Por qué lloramos por un extraño muerto a la orilla del camino? Nos recuerda a un amigo que no vemos desde hace cuarenta años. ¿Por qué nos reímos cuando los payasos se tiran pasteles a la cara? Sentimos el sabor de la crema, el sabor de la vida. ¿Por qué se ama a la mujer con quien uno se ha casado? La nariz de ella respira el aire de un mundo conocido, y por lo tanto uno ama esa nariz. Los oídos de ella oyen música que uno podría cantar toda la noche, y, por lo tanto, uno ama esos oídos. Los ojos de ella se deleitan con las estaciones de la tierra, y por eso ama uno esos ojos. La lengua de ella conoce el membrillo, el melocotón, la frambuesa, la menta, la lima; uno ama oírla hablar. La carne de ella conoce el calor, el frío, la aflicción, y así uno conoce el fuego, la nieve y el dolor. Experiencia compartida, una y otra vez. Billones de ásperas texturas. Si uno se quita un sentido, se quita la vida. Si uno se quita dos sentidos, en ese mismo instante la vida se parte en dos. Amamos lo que conocemos, amamos lo que somos, una causa común, al causa común de la boca, el ojo, el oído, la lengua, la mano, la nariz, el corazón y el alma. Pero ¿cómo decirlo?

[La feria de las tinieblas, de Ray Bradbury]