26 abril 2016

Del comprar y el leer

Chesterton, a quien vine a conocer mucho después, decía que una de las gracias de hacerse viejo es descubrir que el resto siempre tuvo la razón, y creo que ésta no es la excepción. No sólo porque ya me he descubierto mil veces diciendo que compré la última novela del escritor de turno, pero que aún no la leo, sino porque recién ahora caigo en cuenta de que el bloqueo del lector no bloquea nada sencillamente porque los libros no son sólo para leerlos. A fin de cuentas, cuando se compra un libro se paga por una promesa o una ilusión como cualquier otra —que se cumplirá quién sabe cuándo, que es cuando se cumplen las promesas— y la de los libros es siempre la misma: que ya tendremos tiempo, que tarde o temprano los problemas desaparecerán por arte de magia y nos despertaremos en una hamaca todavía jóvenes, hermosos, bronceados, con la vida por delante y una novela entre las manos. Al final, me digo, compramos libros sólo para desafiar a la física y confirmar que mientras más alta sea la pila que hay en casa, más tiempo tendremos para leer.

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Así termina un artículo de Gonzalo Maier que cacé el otro día en Twitter.
Léanlo entero cuando tengan un huequito. Vale la pena. Sobre todo después de la vorágine de Sant Jordi.

(A mí me ha dado ganas de leer más cosas de Maier. Esto, por ejemplo...)

17 abril 2016

Rosita

El 5 de mayo nace Rosita, revista online literaria bilingüe y caducifolia... pues nace con la cuenta atrás de los 500 días de duración que tendrá. Cada día contará con varias pildoritas breves y alguna un poco más extensa, con una plantilla de colaboradores que sigue creciendo, pero que ya cuenta seguro con Piu a los mandos de una sección infantil que promete darnos serios Stendhals cada viernes.

Yo, en cambio, estaré en Rosita los domingos hablando de bibliotecas en una sección titulada "Desde la caja de libros". Anécdotas, reflexiones, diálogos, quejas, risas... conociéndome, el hilo conductor será la biblioteca, pero habrá un poco de todo. Miscelánea como yo misma.

Se aceptan temas, peticiones, preguntas, sugerencias... ¡y lectores!
Pasaré por aquí a dejar el enlace cuando la web se pueda visitar.
Viva la vie en Rosita!



15 abril 2016

Paseando con libros falsos

[AVISO: Un post muy muy muy políticamente incorrecto, pero con el que me reí un buen rato...]



Los títulos de los libros que aparecen en el vídeo (por orden), traducidos al castellano.

Si lo hubiera hecho: cómo hubiera llevado a cabo el 9/11.
Cómo aguantarse un pedo: las nuevas reglas para triunfar laboralmente.
101 trucos para alargarte el pene que puedes hacer en casa, en la oficina o por la calle.
Putear a tu bebé: siete leyes naturales para madres.*
Definitivamente esto no es porno - Así que, ¿qué estás mirando? - Ocúpate de tus asuntos.
Este libro lleva una cámara y Google te está haciendo una foto con ella.
Taxidermia humana: una guía para principiantes.
Cómo ligarte a una chica asiática en la línea L del metro.
Trump: el arte de tirarte a tu hija.
Perdida 2: más perdida todavía.
(Frase promocional: "Sip. Esta vez se ha perdido del todo" - Salman Rushdie).
1000 sitios para visitar antes de que ISIS te ejecute.
Que no te pillen por asesinato: un libro para tontos.
(Contenidos: Aprende a: deshacerte rápidamente de un cadáver, manipular a un jurado de Texas, y aprender a deletrear "Beverly Hills" correctamente - Robert Durst)
[un guiño para los que han visto la serie documental de la HBO "The Jinx"]
Mein Kampf para niños.
(Prólogo de Roald Dahl).
Comer culos es sencillo: siete leyes naturales para nuevos novios.
(Frase promocional: "No volveré a comer culos del mismo modo" - Joan Didion).

* "slut-shaming", en el original no es exactamente "putear", sino más bien calificar a una mujer de ser una puta, pero el título, siendo así de fieles, quedaba demasiado "ortopédico". Gracias a Jean Murdock por la asesoría lingüística :-)


09 abril 2016

Salsa di Pomodori

Se toman doce tomates maduros y se cortan longitudinalmente como si fuesen nuestro enemigo. Se encierran en un tarro con tapa y se calientan durante diez minutos.
Se pica una cebolla sin lágrimas.
Se corta una zanahoria a dados sin remordimientos.
Se desmenuza una rama de apio como si los canales y los surcos fuesen las hendiduras de nuestro pasado.
Se añade a los tomates y se cocinan sin tapar hasta que se rindan.
Se echa sal, pimienta y una pizca de azúcar.
Se pasa todo por un colador, un tamiz o una licuadora. No hay que olvidar quiénes son las verduras y quién es el cocinero.
Se retorna al fuego lento y se lubrica con aceite de olvida, éste se añade cucharada a cucharada, removiendo como una vieja bruja, hasta que se consiga la debida consistencia, de un espesor resbaladizo.
Se sirve sobre los espaguetis recién hervidos. Se cubre con parmesano fresco y troceado y albahaca picada. Los sentimientos crudos pueden añadirse ahora.
Se sirve. Se come. Se reflexiona.

***

Fragmento de El Powerbook, de Jeanette Winterson.

29 marzo 2016

Inventarios

Cuando trabajas en una biblioteca, a veces envidias otras bibliotecas.
O al menos, a mí me pasa.
Ves cosas de otras bibliotecas que te gustan y piensas "ojalá esto lo hiciéramos en mi biblioteca"; "ojalá mi biblioteca fuera así o asá (más antigua, más moderna, más amplia, no tan inabarcable...)"; "ojalá en mi biblioteca trabajáramos así"; "ojalá esto lo hicieran en la sección infantil/de cine/de libros de arte"; y así...

Suelo envidiar a la Biblioteca Pública de Nueva York. No es difícil: a pesar de los recortes, deben tener todavía un presupuesto envidiable, y a pesar de ser una red de bibliotecas local ponen en marcha iniciativas casi de biblioteca nacional. Y una es débil y Nueva York... ay.

Pero no hace falta irse tan lejos.
Quedémonos aquí cerca.
Quedémonos en la biblioteca que durante años fue mi biblioteca pública. La de mi barrio. La que sigue siendo la biblioteca de mis padres. La biblioteca Vapor Vell.

La biblioteca Vapor Vell tiene un usuario que envidio. Se llama Jesús Martínez, se define como "reportero local de Barcelona", y es el responsable de una serie de siete "Inventarios" de la biblioteca Vapor Vell publicados el 2015.

En todos ellos se repite la misma estructura.
Hay una serie de textos comunes (citas de Engels, Whitman, Unamuno, Borges), de los cuales destaca el "Manifiesto del Capitán Swing, cuyo fantasma vaga por los sótanos de esta antigua fábrica [la biblioteca Vapor Vell]" y que dice así:

HABEAS CORPUS. La cultura no es un juego; en todo caso, una misión de paz para que no se viole el alto el fuego. Según el Ajuntament de Barcelona, sus presupuestos son transparentes. Pero no son comprensibles: "orientación estratégica" (?); "datos individuales de acuerdo con la LOEPSF" (?); "cobertura CNF" (?)... Falta inversión. Sobra dirección. Falta imaginación. Por muchos millones-garbanzos de euros que se cuenten, los resultados dejan mucho que desear: la Biblioteca Vapor Vell, en Sants (Passatge del Vapor Vell, s/n; "fàbrica de panes, 1846-1891"), necesita más libros, más espacio, más recursos, más personal, mejores nóminas, menos recortes, más comunidad ("interacción con la ciudadanía"), menos "cuadros de comandos" y más autonomía. En definitiva, una verdadera Revolución Cultural que abra mentes, que abra puertas, que garantice que se puede soñar despiertos para cambiar las cosas. ¿Qué cosas? La desigualdad social entre los barrios, el fracaso escolar, la miopía de los "administradores" municipales que aseguran que ahorrando en conocimiento se puede salir de la crisis económica. Gran Estafa. 

Después, está el inventario propiamente dicho. Inventario de la sala de estudio nocturna, del espacio musical, de la sección infantil, de las escaleras, del rincón del usuario... y son, ni más ni menos, inventarios. Todo lo que se podía encontrar en la sección correspondiente en el preciso momento (se explicita día y hora) en el que el inventario fue realizado. Dos muestras:

Del inventario de las escaleras:

1 pintada "No hi ha morts, sinó oblit"
1 pintada "T'estimo"
1 pintada "Jamás te miraré". Parece ser que lo que sigue es "el móvil"
1 pintada "Me siento negra"
1 pintada "Antifa", por antifascista
1 pintada "Recuperem la dignitat", sobre el reparto de la riqueza
1 pintada "Desobediència", sobre la independencia de Catalunya
1 pintada "No te caigas, no desistas, vuelta alto y no te rindas", letra de la canción No te rindas, del cantautor vasco Álex Ubago
1 pintada "Este finde, porrete, a la salud de Descartes"
1 pintada "Siempre te amaré, mi vida"
1 pintada "Busco sexo duro"

Del inventario de la sala de estudio nocturna:

1 chica de mirada penetrante que revisa los wazaps
1 chico que se pone los cascos
1 chico que toma apuntes
1 chico que da golpecitos sobre la mesa con el cabo del lápiz
1 chica que hinca los codos
1 chico que revisa los mensajes en el móvil
1 chica que se rasca los pulpejos de los dedos
1 chico cenceño que estudia
1 chica que repite en silencio monorrimas de la lección
1 chico de mirar escamado que coge su móvil
1 chica de cabeza peraltada que lee
1 chico bajo la luz melada que entra por las ventanas
1 chica con el colodrillo afectado por los textos jurídicos
1 chico que contesta un mensaje de wazap
1 chica bonita como un grabado al boro

[Por supuesto, abundan el mobiliario, la señalización, las tecnologías...]

Debajo del inventario, hay cinco secciones fijas: el vecino, el personaje, el lector, el libro y el antilibro. Por ejemplo...

El personaje: El cómplice de Vilafranca. Gran hombre, grande en sentido profundo. Su vida fue representar la parte clásica y operística de la compañía discográfica PolyGram. Cuando se jubiló, concentró su enorme energía y curiosidad en viajar. Pasa las mañanas en la biblioteca, donde se documenta y manuscribe sus trabajos.

La lectora: La lectora es muy amiga de Diana, la chica de Sants. Ella se llama Alison Bohórquez (Guayaquil, Ecuador, 1998) y de vez en cuando entra a la biblioteca para apoderarse de una joya de esas que brillan. En sus manos tiene Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell, ese libro de caballerías que se salvó de la quema en Don Quijote.

El libro: En la tercera planta, en la segunda estantería empezando por la derecha, en la cuarta repisa empezando por abajo, el sexto libro. Marcado como "78 (Bon) Bon", en la sección 78 (AAA). El título: Conversaciones con Bono, de Michka Assayas (Alba, 2006). Bono, de U2, entre dos ejemplares sobre Bon Jovi.

Hacemos demasiadas cosas desde las bibliotecas sin absolutamente ninguna personalidad. Boletines de novedades, recomendaciones solamente con la cubierta y una breve sinopsis del libro o el enlace a una crítica de Internet, actividades organizadas por alguien externo a la biblioteca que ni nos conoce a nosotros ni a nuestra "gente"... Todas iguales, todas clónicas, daría igual que estuviéramos aquí que en Berlín, París o un pueblecito de Irlanda (cuando estuve allí hace un par de veranos, de visita en una pequeña biblioteca local, me encontré con los mismos dibujos impresos en blanco y negro en folios para que los niños los colorearan que usamos en la biblioteca en la que yo trabajo).

Estos inventarios son todo lo contrario. Están anclados en la biblioteca de una manera tan física y tan precisa que no hay nada más. Están las cosas, están los libros y está la gente.

Ojalá...

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Podéis consultar todos los inventarios aquí (el primero es un pdf; el resto, imágenes jpg).

Inventario #0
Inventario #1
Inventario #2
Inventario #3
Inventario #4
Inventario #5
Inventario #6
Inventario #7


21 marzo 2016


Mi poema no será tinta sobre papel.
Mi poema estará vivo.
Mi poema explorará lo ordinario
hasta que parezca salvaje y nuevo.
Mi poema dejará que te acerques.
Podrás leer en él lo que quieras.
Mi poema será corto y sencillo
pero contendrá bastas profundidades.
Quizás un día mi poema y tu poema se encuentren
y harán más poemas.
La mayoría de personas no verán mi poema.
A algunas les perseguirá.
Mi poema dejará pasar el parloteo constante
encontrando significado en el espacio entre palabras.
Mi poema todavía no me ha encontrado.
Cuando lo haga, estaré preparado.

*

Un año más
Día de la poesía

...no importa si en jornadas radiantes y venturosas o en la adversidad de las grises brutales...

hoy es 21 de marzo, y shichimi ya nos ha dejado el recordatorio de Elenita en su blog.
háganle una visita. y si no conocen la historia, sigan el hilo...

11 marzo 2016

Nadie lee nada

En su ensayo Provocación (1982), Stanislaw Lem promulgó una provocadora Ley de Lem que consta de tres breves enunciados: “Nadie lee nada; los pocos que leen, no comprenden nada; a los pocos que entienden, se les olvida enseguida”. La cita está precedida por una observación acerca del temor de los editores a publicar libros debido a la habitual falta de tiempo, la oferta excesiva y la publicidad “demasiado perfecta”. Ni el carácter genérico de la ley, ni la exageración, y menos aún la ironía, logran desvirtuar el sentido de esas tres frases taxativas, escritas como en espiral, y que, a pesar de ir de menos a más -de ningún lector a los lectores más despiertos-, concluyen en la nada de la que partieron.

***

Así empieza este artículo de Jaime Fernández.
Les recomiendo su lectura. Pausada. Para reflexionar.

(A mí, personalmente, me ha convencido de que hace años que dejé de saber leer...)

11 febrero 2016

Déjame preguntarlo en la biblioteca...

Uno de los servicios básicos de cualquier biblioteca es lo que llamamos "servicio de información". La mayoría de personas creen que sirve únicamente para preguntar por libros que se pueden encontrar en la misma biblioteca (dónde está un determinado libro, o libros sobre un determinado tema...), pero a un servicio de información se le puede preguntar cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa, es CUALQUIER COSA.

Por supuesto, el servicio de información responderá como considere conveniente (otra manera de decir que no somos infalibles): puede proporcionar información muy detallada, puede derivar la consulta a otro servicio de información más específico sobre ese tema en concreto, puede no contestar porque considera que la consulta no es pertinente...

En España existen dos servicios de información vía Internet en el que participan grupos de bibliotecas.
- Pregunte: las bibliotecas responden (participan sobre todo bibliotecas públicas del estado).
- Pregunta a la biblioteca (participan las bibliotecas públicas de la provincia de Barcelona).

Una de las características de estos servicios es que llevan un registro de todas las preguntas realizadas... y ahora que las bibliotecas se han puesto a compartir "intimidades" a través de las redes sociales, era cuestión de tiempo que salieran a la luz algunas de las curiosas preguntas que llegan a las bibliotecas a través de sus servicios de información.

La New York Public Library lo hace de manera especialmente apetitosa: en esta entrada de Open Culture se explica que recientemente trabajadores de la biblioteca descubrieron una caja llena de tarjetas con consultas realizadas entre los años 1940 y 1980, y la NYPL publica de vez en cuando fotos de estas tarjetas en su cuenta de instagram con el hashtag #letmelibrarianthatforyou (una variación del "let me google that for you" --> "déjame que te lo busque en google", previo a la llegada del buscador que, según algunos, acabará por dejar obsoletas a las bibliotecas).

Las preguntas escogidas son... desde curiosas a sorprendentes, graciosas o increíbles, y a pesar de los años transcurridos desde que las hicieron siguen siendo un claro reflejo de lo que es el trabajo en una biblioteca pública. Os dejo algunas capturas de pantalla, y tenéis la traducción de las preguntas (que en las imágenes están obviamente en inglés) al final de todo.





































- ¿Cuándo tuvo lugar la batalla de Armageddon y quién ganó? ¿Cuál fue el resultado?
- ¿Por qué aparecen tantas ardillas en las pinturas inglesas del siglo XVIII, y cómo las domesticaban para que no mordieran al pintor?
- Petición: una lista de personajes históricos que estuvieron en el lugar justo en el momento apropiado.
- ¿Cuántos granos hay en una tonelada de trigo?
- ¿Dónde puedo tomar un curso por correspondencia en hipnotismo?
- Material sobre la psicología y el comportamiento de los leones marinos.
- ¿Hay alguien que pueda contestar mis preguntas sin tener que consultar un libro?
- Si el Empire State Building es el edificio más alto del mundo, cuál es el más bajo?
- ¿Qué tipo de manzana comió Eva?
- ¿Hay luna llena cada noche en Acapulco?
- Cuando alguien viaja hacia el oeste en los Estados Unidos y atraviesa el desierto, ¿debe hacerlo en camello?
- ¿Son Platón, Aristóteles y Sócrates la misma persona?

09 febrero 2016

Leonora

[...] se marchaban llevándose consigo un poco la gracia de aquella mujer que no era hermosa pero a la que encontraban sublime, cosa que, en aquel lugar lleno de arte, resultaba insólito, ya que ella no era música, no pintaba ni escribía, y se pasaba el día conversando con espíritus más brillantes que ella. Pero a pesar de que no viajara y de que no tuviera querencia por los cambios, a pesar de que muchas mujeres con el mismo destino no fueran sino elegantes, Leonora Acciavatti era un universo. De heredera prometida a engorro de su casta, el destino la había convertido en un alma soñadora dotada del poder del más allá, tanto que, junto a ella, uno sentía nacer ventanas al infinito y comprendía que sólo ahondando en un mismo se escapa de las cárceles.

***

Un personaje más para mi colección, este de La vida de los elfos, de Muriel Barbery (que, en general, está resultado más bien decepcionante - pero no la culpo... después de La elegancia del erizo, hubiera sido casi un milagro.)


19 enero 2016

[ANONYMOUS] Lo de las librerías

[El siguiente mensaje ha llegado a mi buzón, y creo que vale la pena dejarlo por aquí, a ver qué pasa...]

Uf, lo de las librerías, pequeñas, grandes; lo de los editores. Es como la eterna "crisis del teatro". En cierto modo, el tema me provoca cierto asqueo, en el sentido de que, en el fondo, muy poca gente defiende la lectura como un acto que, simplemente, te ayuda a sobrellevar mejor las cosas feas de la vida –y también las bellas–. Es algo que ni te hace mejor ni peor, ni más culto ni más bueno ni más nada. En mi opinión, te acompaña, que ya es mucho, que una buena compañía es difícil de encontrar.

Cuando librerías y editoriales hablan de fomentar la lectura, en general solo leo: DINERO, DINERO, COMPRAS, VENTAS, DINERO. Las librerías pequeñas quieren vender, lo mismo que las grandes, y no trabajan por amor al arte (como es lógico, por otro lado, porque todos, por desgracia, necesitamos dinero). Y en general casi todas –como casi todo el resto de negocios– se prestan a la porquería del consumismo, como nosotros, como la Navidad y como todo esto. Y las editoriales, en general –repito, no todas, luego concreto–, tres cuartos de lo mismo.

Ya sé que todos trabajamos por dinero, porque lo necesitamos, porque todo cuesta dinero. Pero, pues eso, invertir la cesta entera en E. L. James porque es E. L. James –o en quien sea porque se haya hecho un nombre, al margen de si es bueno o malo, y con ello no juzgo a E. L. James, es solo un ejemplo– es estar vendido al dinero. Si los editores optan por editar libros de Belén Esteban que ni siquiera ha escrito Belén Esteban, eso es lo que fomentan y hechos son amores. En ese sentido, muchos pequeños editores se salvan y están haciendo las cosas bien, que eso también hay que decirlo.

Pfff, no sé, puede que me equivoque. Vaya, seguro que me equivoco, pero me parece todo tan hipócrita, tan sucio. La ley del precio fijo, por ejemplo, naturalmente sirve para proteger al librero pequeño, al editor pequeño, pero obviamente perjudica al lector empedernido pequeño, porque muchos lectores empedernidos pequeños no tienen para comprarlo todo. De hecho, muchos lectores empedernidos pequeños usan las bibliotecas, verdaderas fomentadoras de la lectura. Porque –¿en serio hay que decirlo?– comprar no equivale a leer. ¿Quién protege el bolsillo del lector pequeño? ¿Quién fomenta su bienestar y su sueldo? ¿No sería solidario hacerle una rebajita?

Creo que llevamos demasiado tiempo confundidos: las librerías son un negocio, ya sean pequeñas o grandes, y su objetivo principal no es fomentar la lectura, es fomentar sus ventas. La confusión vendría a ser la misma que afirmar, por ejemplo, que la principal motivación de los bares es fomentar la nutrición o luchar contra el hambre, o que las farmacias fomentan la salud. O puede que yo haya caído en el abismo del cinismo porque el mundo me ha hecho así.

No sé, a ver, y esto hay que cogerlo con pinzas, pero: si Amazon vende los mismos libros más baratos, ¿no está fomentando más la lectura? He oído alguna vez comentarios despreciativos hacia las Re-Read por parte de libreros pequeños que dicen que "eso no son librerías; son supermercados de libros". Vale, pero igual resulta que fomentan más la lectura porque ofrecen libros contemporáneos en muy buen estado a un precio muy asequible para el consumidor pequeño. Además, a mi modo de ver, son otro tipo de negocio complementario, no sustitutivo. ¿Por qué atacarlas así?

Por supuesto que hay negocios más sostenibles que otros y negocios que hacen el menor daño posible, no como Amazon, que ahora mismo seguro que está evadiendo impuestos en alguna parte o amargando a algún librero. Pero el sistema entero está envilecido por el dinero, que es la primera motivación en (casi) todo y el primer impedimento también.

Cuando se habla de "fomentar la lectura" a todo el mundo se le llena la boca, pero, a ver, se puede leer mucho y bien en bibliotecas, y desde luego no creo que la principal motivación de los bares sea luchar contra el hambre, por mucha comida que sirvan.

Supongo que lo que me asquea es ese hacer ver que no, ese simular que un negocio pequeño, es en realidad una ONG o algo por el estilo por el mero hecho de ser pequeño. Claro que, OJO, la solución debe venir de otro lado: para fomentar el consumo justo primero hay que tener sueldos justos. Amazon y colosos similares sacan más provecho de la precariedad de nuestros sueldos –permitida por gobiernos sin ningún afán de promover la lectura– que de las limitaciones de las pequeñas librerías. Lo mismo que IKEA. ¿Qué mejor que comprarle los muebles al fabricante artesanal de al lado? Pero es que resulta que hay que amueblar TODA la casa y un paragüero no da tanto de sí. Además, cuando hablamos de libros, hablamos –en su inmensa mayoría– de productos que vienen todos del mismo sitio: de un editor y hechos en serie, no de productos artesanales ni de cultivo ecológico, etc. Así que, ¿por qué tenemos que pagar más por lo mismo? Sí, naturalmente, para que los impuestos se queden aquí y para que el librero pueda seguir con su negocio, lo cual no tiene nada que ver con el fomento de la lectura y en cambio sí mucho que ver con el sueldo del librero y con el sueldo del consumidor. Estoy más que a favor del consumo responsable, pero con tanta responsabilidad me consumo el sueldo en tres días, con mucho dolor de estómago. De hecho, el consumo responsable lo que pide ahora mismo es PARAR, no editar más, compartir lo que tenemos, usar las bibliotecas, no talar más árboles y todo eso. El consumo responsable es el anticonsumismo.

No estoy en contra de los negocios pequeños. Muy al contrario. Se me parte lo de dentro cuando muere un bar Manolo, cuando cierra una librería de librero. Da gusto hablar con el señor de Documenta porque sabe de qué habla. Qué maravilla lo que hace Impedimenta. Qué buenas las croquetas caseras. Me encantan. Yo lo que estoy es a favor de fomentar sueldos dignos para todos. En cuanto a leer, que cada cual haga lo que guste. Leer es un vicio y una necesidad para los que leemos, un placer que nos da pena pensar que otro se pierda, y, como amante incondicional de la lectura, en el fondo creo que todo el mundo se entendería mejor si todo el mundo leyera, aunque al mismo tiempo sepa que probablemente no sería así. Pero tampoco estoy por el paternalismo de ir diciéndole a la gente lo que tiene que hacer. El que no quiera leer, que no lea. Eso sí, no confundamos fomentar con endilgar, que sin enfermedades no hay farmacias.

Mira, esto es como lo de las adaptaciones de clásicos, que si son fundamentales para inoculárselos a los niños, que si son un pinopuente y blablablá. No, son un negocio, un lucrativo negocio editorial: de un libro que podía salir gratis o muy barato y servir "para siempre, para todas las edades y para toda la familia" hacen veinticuatro para dieciocho niveles. Pero ¿qué sentido tiene que un chaval lea El Quijote si no es el de Cervantes? ¿Acaso la literatura no era forma y fondo? ¿No era un arte? ¿Podemos trapichear con el arte, quitarle el pelo a las meninas para ponerles nuestro peluquín? No es solo lo que se dice, sino cómo se dice, ¿no? Eso es lo que hace de un libro un clásico, una obra de arte. ¿No era eso? ¿Te imaginas la infamia de enseñarle a los chavales un garabato del Guernica hecho por mí porque aún no están preparados para saborear el de Picasso? Luego a los veinte creerán que ya lo han visto. Y oye, mira, en matemáticas empecemos diciéndoles que dos y dos son veintidós, que ya tendrán tiempo luego de saber que son cuatro. Ah, eso no. Pero con la literatura vale todo. ¿En qué momento se nos ocurrió que era buena idea recortar y pegar una obra de Dickens? En mi opinión, eso no es fomentar la lectura, es fomentar las ventas. Y sin embargo, sí, también yo he pecado, porque eso es lo que hacemos por dinero. Soy una contradicción.

O no.

Yo qué sé.

El tema es muy largo y muy complejo. Y es muy probable que me equivoque en todo. De hecho, puede que mañana no piense lo mismo. Ni siquiera sé para qué sirve nada, y menos hablar. Ahora, hala, que me tiren piedras. Yo me voy a leer.

12 enero 2016

2015 - la lista

Menos mal que sigo manteniendo la costumbre de llevar un diario de lecturas, porque llega el final del año y soy incapaz de hacer memoria de muchos de los libros que he leído durante los pasados doce meses... y la verdad es que con la cosecha de este pasado 2015 me ha costado hacer un "top ten" (tanto, que he hecho un poco de trampa), de tantas lecturas como hay que me han gustado muchísimo - aunque no tanto como para decir que sean IMPRESCINDIBLES. No hay nada imprescindible en esta vida. Pero si alguien cree que comparte gustos lectores conmigo, o le atraen los pequeños fragmentos que voy a dejar por aquí, quizás deba dar una oportunidad a alguno de estos libros...

[en orden de lectura]

Artesanos de la belleza de la propia vida, de Ángel Gabilondo.
[ensayo]

[...] no nos rindamos ante un mundo tecnocrático, tecnológico, técnico, que ha hecho de la utilidad un bien absoluto, y de la rentabilidad y del valor, el olvido de toda valentía o valor. El mercado ha venido a ser un mercado de valores. Todo se ha puesto perdido de valores. Pero el valor del que yo quiero hablar aquí es el valor de vivir, de hacer de nuestra vida una obra de arte, de dar belleza a nuestra propia vida. Quiero hablar de que seamos bellos por nuestra forma de vivir, de que vivamos de tal manera que resulte bello lo que hacemos.

Stoner, de John Williams. (¡Gracias Ilumi!)
[novela]

En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una pesrona intenta conocer a otra.

Más o menos yo, de Miquel Duran. (¡Gracias tertulias de Al·lots!)
[novela]

Pasen por aquí...

La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine.
[ensayo]

[...] si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad...

Paisaje con grano de arena, de Wisława Szymborska. (¡Gracias Carmen!)
[poesía]

Ante hechos semejantes me abandona la certeza
de que lo importante
es más importante que lo que no importa.

The first bad man, de Miranda July. (¡Gracias Alfonso!)
[novela - en castellano: El primer hombre malo]

You know what? Forget what I just said. You’re already a part of this. You will eat, you will laugh at stupid things, you will stay up all night just to see what it feels like, you will fall painfully in love, you will have babies of your own, you will doubt and regret and yearn and keep a secret. You will get old and decrepit, and you will die, exhausted from all that living. That is when you get too die. Not now.

El barrio, de Gonçalo M. Tavares.
[nnnovela? relatos?]

El señor Calvino.
El señor Juarroz.

Green Town: el vino del estío y el verano del adiós, de Ray Bradbury. (¡Gracias Jordi!)
[novela]

- Tom, dime la verdad.
- ¿Qué verdad?
- ¿Qué ha ocurrido con los finales felices?
- Puedes verlos en el cine, los sábados por la tarde.
- Sí, pero ¿y en la vida real?
- Sólo sé decirte que cuando me acuesto de noche me siento muy bien. Es el final feliz del día. A la mañana siguiente me levanto y quizás las cosas anden mal. Pero me basta recordar que esa noche me iré a la cama, y que estar acostado un rato arregla las cosas.

The hours, de Michael Cunningham.
[novela - también traducida - y la película es estupenda]

I am trivial, endlessly trivial, she thinks. And yet.

El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle. (¡Gracias Tina!)
[nouvelle]

Sólo hemos de seguir adelante, con los ojos abiertos, contemplando con atención lo que hacemos sin pensar en nada ajeno a la tarea. Entonces, fluimos con la noche.

***

Y la trampa que les decía: a estos diez, no me resisto a añadir...

Dos libritos de narrativa infantil:
- Historia de Nadas, de Andrés Barba y Rafa Vivas (¡Gracias Piu!).
- ¿No hay nadie enfadado?, de Toon Tellegen y Marc Boutavant (¡Gracias Glòria!).

Dos cómics:
- Asterios Polyp, de David Mazzucchelli.
- Yo, asesino, de Antonio Altarriba y Keko.

***

Los comentarios están abiertos, por si a alguien le apetece dejar su mejor lectura del año...

31 diciembre 2015

El libro justo en el momento justo

- ¡Pero tú eres el incinerador jefe! ¡En tu casa no puede haber libros!
- El delito no es tener libros, Montag, ¡es leerlos! Sí, de acuerdo. Yo tengo libros. ¡Pero no los leo!
Aturdido, Montag aguarda la explicación de Beatty.
- ¿No ves la belleza, Montag? Yo no leo nunca. Ni un libro, ni un capítulo, ni una página, ni un párrafo. Pero sé jugar con la ironía, ¿no es cierto? Tener miles de libros y no abrirlos nunca, darle al montón la espalda y decir: No. Es como tener una casa llena de hermosas mujeres y sonreír y no tocar... ni una sola. De modo que ya ves, no soy ningún delincuente. Si alguna vez me pillas leyendo, sí, ¡entrégame! Pero este lugar es tan puro como el dormitorio de una muchacha virgen en una lechosa noche de verano. Estos libros mueren en los estantes. ¿Por qué? Porque lo digo yo. Ni mi mano ni mis ojos ni mi lengua les dan alimento o esperanza. No valen más que el polvo.
- No entiendo cómo no te sientes...
- ¿Tentado? - exclama el jefe de bomberos -. Oh, eso fue hace mucho. La manzana fue comida y ya no existe. La serpiente ha vuelto al árbol. El jardín es hierbajos y moho.
- En un tiempo... - Montag titubea y luego sigue: - En un tiempo tú debes haber querido mucho los libros.
- ¡Touché! - responde el jefe -. Por debajo del cinturón. En la mandíbula. Con el corazón partido. Las tripas abiertas. Oh, Montag, mírame. El hombre que amaba los libros; no, el muchacho disparatado, demente por ellos, que se trepaba a las pilas como un enloquecido chimpancé.
"Me los comía como si fueran ensalada; los libros eran para mí el sandwich del almuerzo, la merienda, la cena y el bocado de medianoche. ¡Arrancaba las páginas, me las comía con sal, las ensopaba con deleite, mordisqueaba las costuras, pasaba capítulos con la lengua! Docenas, cientos, billones de libros. Llevé tantos a casa que anduve años jorobado. Filosofía, historia del arte, política, ciencias sociales; nombra el poema, el ensayo, la obra de teatro que quieras: me los comí todos. Y después... después... - la voz del jefe de bomberos se apaga.
Montag lo apremia: - ¿Y después?
- Bueno, me sucedió la vida. - El jefe cierra los ojos para recordar. - La vida. Lo de costumbre. Lo mismo. El amor que no marcha del todo, el sueño que se vuelve agrio, el sexo que se hace pedazos, las muertes demasiado rápidas de amigos que no lo merecen, el asesinato de uno, la locura de otro, la lenta muerte de una madre, el suicidio brusco de un padre... una estampida de elefantes enfurecidos, un ataque total de la enfermedad. Y por ninguna parte, ninguna, el libro justo en el momento justo para rellenar la grieta de la presa que se viene abajo y contener la inundación, o recibir una metáfora, perder o encontrar un símil. Hacia el final de los treinta años, al borde ya de los treinta y uno, recogí mis pedazos, cada hueso roto, cada centímetro de carne escoriada, magullada o herida. Me miré en el espejo y perdido bajo el asustado rostro de un joven vi un viejo, vi odio por todo, por cualquier cosa, nombra la que sea y la maldeciré, y abrí las páginas de los magníficos libros de mi biblioteca y ¿qué encontré? ¿Qué, qué?
Montag se aventura: - ¿Páginas vacías?
- ¡Premio! ¡Sí, en blanco! Bah, estaban las palabras, de acuerdo, pero me resbalaban por los ojos como aceite caliente, sin ningún significado. Sin ofrecer ayuda, ni consuelo, ni paz, ni abrigo, ni amor verdadero, ni cama ni luz.
Montag recuerda - Hace treinta años... Las quemas finales de bibliotecas...
- Acertado. - Beatty asiente. - Y como no tenía trabajo, y era un romántico fracasado, o lo que fuese, me presenté para la primera clase de bomberos. Primero en subir los escalones, primero en entrar en la biblioteca, primero en ese horno, el corazón ardiente de sus compatriotas siempre en llamas, ¡rocíenme con kerosene, pásenme la antorcha!

***

En El zen en el arte de escribir, Ray Bradbury relata esta escena que escribió para la obra de teatro basada en Fahrenheit 451, en la que Beatty, el jefe de bomberos, explica a Montag su motivación para convertirse en quemador profesional de libros.

El último día del año, la última entrada del año.
Que 2016 les traiga libros justos en los momentos justos para rellenar las grietas de la presa que se viene abajo y contener la inundación.

31 octubre 2015

Los ladrillos de la construcción

Los libros están hechos de frases, obvio, que son como los ladrillos de la construcción, y del mismo modo que es difícil reparar en la hermosura de un ladrillo, las frases, cuando leemos, pasan relativamente inadvertidas, arrastradas por el flujo del discurso, como debe ser. El detenerse demasiado en una frase es signo de inmadurez; lo que importa en un libro es el conjunto, el edificio verbal, no sus componentes. Y sin embargo es costumbre bastante difusa subrayar libros. El subrayado desmiente el edificio y realza el ladrillo, el humilde tabique comprimido entre mil tabiques idénticos; es una suerte de operación de rescate, como si cada subrayado dijera: salven esta frase de las garras del libro, liberen esta joya del pantano que la rodea.

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Fabio Morábito en "Subrayar libros" (hagan click para leer íntegramente), y que he encontrado en Twitter gracias a la muy recomendable cuenta de Eterna Cadencia.

PS: ... y a raíz de esto, me recomiendan la lectura de esto otro. #huellas.