Voy a ir a Londres en unas semanas, y pedí por Twitter si alguien me recomendaría alguna librería que no pudiera dejar de visitar.
Me enlazaron a este artículo de Time Out con las mejores librerías de Londres, este de Buzzfeed con 14 librerías independientes, y también a esta lista de doce librerías que no decepcionan, pero dejo anotadas aquí algunas recomendaciones más "personales".
London Review Bookshop
14 Bury Place (Google Map)
Waterstones @ Gower Street
82 Gower Street (Google Map)
Foyles @ Charing Cross Road
107 Charing Cross Road (Google Map)
Any amount of books
56 Charing Cross Road (Google Map)
Stanfords (especializada en guías de viaje)
12-14 Long Acre (Google Map)
Jarndyce (de anticuario)
46 Great Russell Street (Google Map)
Black Gull Books
121 High Road (Google Map)
Persephone Books
56 Lambs Conduit St (Google Map)
Forbidden Planet (especializada en cómics)
179 Shaftesbury Ave (Google Map)
... y las librerías de segunda mano que hay en una callecita llamada Cecil Court.
No iré a todas, pero quiero dedicar un día a visitar algunas.
A la vuelta les cuento :-)
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22 febrero 2017
19 enero 2016
[ANONYMOUS] Lo de las librerías
[El siguiente mensaje ha llegado a mi buzón, y creo que vale la pena dejarlo por aquí, a ver qué pasa...]
Uf, lo de las librerías, pequeñas, grandes; lo de los editores. Es como la eterna "crisis del teatro". En cierto modo, el tema me provoca cierto asqueo, en el sentido de que, en el fondo, muy poca gente defiende la lectura como un acto que, simplemente, te ayuda a sobrellevar mejor las cosas feas de la vida –y también las bellas–. Es algo que ni te hace mejor ni peor, ni más culto ni más bueno ni más nada. En mi opinión, te acompaña, que ya es mucho, que una buena compañía es difícil de encontrar.
Cuando librerías y editoriales hablan de fomentar la lectura, en general solo leo: DINERO, DINERO, COMPRAS, VENTAS, DINERO. Las librerías pequeñas quieren vender, lo mismo que las grandes, y no trabajan por amor al arte (como es lógico, por otro lado, porque todos, por desgracia, necesitamos dinero). Y en general casi todas –como casi todo el resto de negocios– se prestan a la porquería del consumismo, como nosotros, como la Navidad y como todo esto. Y las editoriales, en general –repito, no todas, luego concreto–, tres cuartos de lo mismo.
Ya sé que todos trabajamos por dinero, porque lo necesitamos, porque todo cuesta dinero. Pero, pues eso, invertir la cesta entera en E. L. James porque es E. L. James –o en quien sea porque se haya hecho un nombre, al margen de si es bueno o malo, y con ello no juzgo a E. L. James, es solo un ejemplo– es estar vendido al dinero. Si los editores optan por editar libros de Belén Esteban que ni siquiera ha escrito Belén Esteban, eso es lo que fomentan y hechos son amores. En ese sentido, muchos pequeños editores se salvan y están haciendo las cosas bien, que eso también hay que decirlo.
Pfff, no sé, puede que me equivoque. Vaya, seguro que me equivoco, pero me parece todo tan hipócrita, tan sucio. La ley del precio fijo, por ejemplo, naturalmente sirve para proteger al librero pequeño, al editor pequeño, pero obviamente perjudica al lector empedernido pequeño, porque muchos lectores empedernidos pequeños no tienen para comprarlo todo. De hecho, muchos lectores empedernidos pequeños usan las bibliotecas, verdaderas fomentadoras de la lectura. Porque –¿en serio hay que decirlo?– comprar no equivale a leer. ¿Quién protege el bolsillo del lector pequeño? ¿Quién fomenta su bienestar y su sueldo? ¿No sería solidario hacerle una rebajita?
Creo que llevamos demasiado tiempo confundidos: las librerías son un negocio, ya sean pequeñas o grandes, y su objetivo principal no es fomentar la lectura, es fomentar sus ventas. La confusión vendría a ser la misma que afirmar, por ejemplo, que la principal motivación de los bares es fomentar la nutrición o luchar contra el hambre, o que las farmacias fomentan la salud. O puede que yo haya caído en el abismo del cinismo porque el mundo me ha hecho así.
No sé, a ver, y esto hay que cogerlo con pinzas, pero: si Amazon vende los mismos libros más baratos, ¿no está fomentando más la lectura? He oído alguna vez comentarios despreciativos hacia las Re-Read por parte de libreros pequeños que dicen que "eso no son librerías; son supermercados de libros". Vale, pero igual resulta que fomentan más la lectura porque ofrecen libros contemporáneos en muy buen estado a un precio muy asequible para el consumidor pequeño. Además, a mi modo de ver, son otro tipo de negocio complementario, no sustitutivo. ¿Por qué atacarlas así?
Por supuesto que hay negocios más sostenibles que otros y negocios que hacen el menor daño posible, no como Amazon, que ahora mismo seguro que está evadiendo impuestos en alguna parte o amargando a algún librero. Pero el sistema entero está envilecido por el dinero, que es la primera motivación en (casi) todo y el primer impedimento también.
Cuando se habla de "fomentar la lectura" a todo el mundo se le llena la boca, pero, a ver, se puede leer mucho y bien en bibliotecas, y desde luego no creo que la principal motivación de los bares sea luchar contra el hambre, por mucha comida que sirvan.
Supongo que lo que me asquea es ese hacer ver que no, ese simular que un negocio pequeño, es en realidad una ONG o algo por el estilo por el mero hecho de ser pequeño. Claro que, OJO, la solución debe venir de otro lado: para fomentar el consumo justo primero hay que tener sueldos justos. Amazon y colosos similares sacan más provecho de la precariedad de nuestros sueldos –permitida por gobiernos sin ningún afán de promover la lectura– que de las limitaciones de las pequeñas librerías. Lo mismo que IKEA. ¿Qué mejor que comprarle los muebles al fabricante artesanal de al lado? Pero es que resulta que hay que amueblar TODA la casa y un paragüero no da tanto de sí. Además, cuando hablamos de libros, hablamos –en su inmensa mayoría– de productos que vienen todos del mismo sitio: de un editor y hechos en serie, no de productos artesanales ni de cultivo ecológico, etc. Así que, ¿por qué tenemos que pagar más por lo mismo? Sí, naturalmente, para que los impuestos se queden aquí y para que el librero pueda seguir con su negocio, lo cual no tiene nada que ver con el fomento de la lectura y en cambio sí mucho que ver con el sueldo del librero y con el sueldo del consumidor. Estoy más que a favor del consumo responsable, pero con tanta responsabilidad me consumo el sueldo en tres días, con mucho dolor de estómago. De hecho, el consumo responsable lo que pide ahora mismo es PARAR, no editar más, compartir lo que tenemos, usar las bibliotecas, no talar más árboles y todo eso. El consumo responsable es el anticonsumismo.
No estoy en contra de los negocios pequeños. Muy al contrario. Se me parte lo de dentro cuando muere un bar Manolo, cuando cierra una librería de librero. Da gusto hablar con el señor de Documenta porque sabe de qué habla. Qué maravilla lo que hace Impedimenta. Qué buenas las croquetas caseras. Me encantan. Yo lo que estoy es a favor de fomentar sueldos dignos para todos. En cuanto a leer, que cada cual haga lo que guste. Leer es un vicio y una necesidad para los que leemos, un placer que nos da pena pensar que otro se pierda, y, como amante incondicional de la lectura, en el fondo creo que todo el mundo se entendería mejor si todo el mundo leyera, aunque al mismo tiempo sepa que probablemente no sería así. Pero tampoco estoy por el paternalismo de ir diciéndole a la gente lo que tiene que hacer. El que no quiera leer, que no lea. Eso sí, no confundamos fomentar con endilgar, que sin enfermedades no hay farmacias.
Mira, esto es como lo de las adaptaciones de clásicos, que si son fundamentales para inoculárselos a los niños, que si son un pinopuente y blablablá. No, son un negocio, un lucrativo negocio editorial: de un libro que podía salir gratis o muy barato y servir "para siempre, para todas las edades y para toda la familia" hacen veinticuatro para dieciocho niveles. Pero ¿qué sentido tiene que un chaval lea El Quijote si no es el de Cervantes? ¿Acaso la literatura no era forma y fondo? ¿No era un arte? ¿Podemos trapichear con el arte, quitarle el pelo a las meninas para ponerles nuestro peluquín? No es solo lo que se dice, sino cómo se dice, ¿no? Eso es lo que hace de un libro un clásico, una obra de arte. ¿No era eso? ¿Te imaginas la infamia de enseñarle a los chavales un garabato del Guernica hecho por mí porque aún no están preparados para saborear el de Picasso? Luego a los veinte creerán que ya lo han visto. Y oye, mira, en matemáticas empecemos diciéndoles que dos y dos son veintidós, que ya tendrán tiempo luego de saber que son cuatro. Ah, eso no. Pero con la literatura vale todo. ¿En qué momento se nos ocurrió que era buena idea recortar y pegar una obra de Dickens? En mi opinión, eso no es fomentar la lectura, es fomentar las ventas. Y sin embargo, sí, también yo he pecado, porque eso es lo que hacemos por dinero. Soy una contradicción.
O no.
Yo qué sé.
El tema es muy largo y muy complejo. Y es muy probable que me equivoque en todo. De hecho, puede que mañana no piense lo mismo. Ni siquiera sé para qué sirve nada, y menos hablar. Ahora, hala, que me tiren piedras. Yo me voy a leer.
Uf, lo de las librerías, pequeñas, grandes; lo de los editores. Es como la eterna "crisis del teatro". En cierto modo, el tema me provoca cierto asqueo, en el sentido de que, en el fondo, muy poca gente defiende la lectura como un acto que, simplemente, te ayuda a sobrellevar mejor las cosas feas de la vida –y también las bellas–. Es algo que ni te hace mejor ni peor, ni más culto ni más bueno ni más nada. En mi opinión, te acompaña, que ya es mucho, que una buena compañía es difícil de encontrar.
Cuando librerías y editoriales hablan de fomentar la lectura, en general solo leo: DINERO, DINERO, COMPRAS, VENTAS, DINERO. Las librerías pequeñas quieren vender, lo mismo que las grandes, y no trabajan por amor al arte (como es lógico, por otro lado, porque todos, por desgracia, necesitamos dinero). Y en general casi todas –como casi todo el resto de negocios– se prestan a la porquería del consumismo, como nosotros, como la Navidad y como todo esto. Y las editoriales, en general –repito, no todas, luego concreto–, tres cuartos de lo mismo.
Ya sé que todos trabajamos por dinero, porque lo necesitamos, porque todo cuesta dinero. Pero, pues eso, invertir la cesta entera en E. L. James porque es E. L. James –o en quien sea porque se haya hecho un nombre, al margen de si es bueno o malo, y con ello no juzgo a E. L. James, es solo un ejemplo– es estar vendido al dinero. Si los editores optan por editar libros de Belén Esteban que ni siquiera ha escrito Belén Esteban, eso es lo que fomentan y hechos son amores. En ese sentido, muchos pequeños editores se salvan y están haciendo las cosas bien, que eso también hay que decirlo.
Pfff, no sé, puede que me equivoque. Vaya, seguro que me equivoco, pero me parece todo tan hipócrita, tan sucio. La ley del precio fijo, por ejemplo, naturalmente sirve para proteger al librero pequeño, al editor pequeño, pero obviamente perjudica al lector empedernido pequeño, porque muchos lectores empedernidos pequeños no tienen para comprarlo todo. De hecho, muchos lectores empedernidos pequeños usan las bibliotecas, verdaderas fomentadoras de la lectura. Porque –¿en serio hay que decirlo?– comprar no equivale a leer. ¿Quién protege el bolsillo del lector pequeño? ¿Quién fomenta su bienestar y su sueldo? ¿No sería solidario hacerle una rebajita?
Creo que llevamos demasiado tiempo confundidos: las librerías son un negocio, ya sean pequeñas o grandes, y su objetivo principal no es fomentar la lectura, es fomentar sus ventas. La confusión vendría a ser la misma que afirmar, por ejemplo, que la principal motivación de los bares es fomentar la nutrición o luchar contra el hambre, o que las farmacias fomentan la salud. O puede que yo haya caído en el abismo del cinismo porque el mundo me ha hecho así.
No sé, a ver, y esto hay que cogerlo con pinzas, pero: si Amazon vende los mismos libros más baratos, ¿no está fomentando más la lectura? He oído alguna vez comentarios despreciativos hacia las Re-Read por parte de libreros pequeños que dicen que "eso no son librerías; son supermercados de libros". Vale, pero igual resulta que fomentan más la lectura porque ofrecen libros contemporáneos en muy buen estado a un precio muy asequible para el consumidor pequeño. Además, a mi modo de ver, son otro tipo de negocio complementario, no sustitutivo. ¿Por qué atacarlas así?
Por supuesto que hay negocios más sostenibles que otros y negocios que hacen el menor daño posible, no como Amazon, que ahora mismo seguro que está evadiendo impuestos en alguna parte o amargando a algún librero. Pero el sistema entero está envilecido por el dinero, que es la primera motivación en (casi) todo y el primer impedimento también.
Cuando se habla de "fomentar la lectura" a todo el mundo se le llena la boca, pero, a ver, se puede leer mucho y bien en bibliotecas, y desde luego no creo que la principal motivación de los bares sea luchar contra el hambre, por mucha comida que sirvan.
Supongo que lo que me asquea es ese hacer ver que no, ese simular que un negocio pequeño, es en realidad una ONG o algo por el estilo por el mero hecho de ser pequeño. Claro que, OJO, la solución debe venir de otro lado: para fomentar el consumo justo primero hay que tener sueldos justos. Amazon y colosos similares sacan más provecho de la precariedad de nuestros sueldos –permitida por gobiernos sin ningún afán de promover la lectura– que de las limitaciones de las pequeñas librerías. Lo mismo que IKEA. ¿Qué mejor que comprarle los muebles al fabricante artesanal de al lado? Pero es que resulta que hay que amueblar TODA la casa y un paragüero no da tanto de sí. Además, cuando hablamos de libros, hablamos –en su inmensa mayoría– de productos que vienen todos del mismo sitio: de un editor y hechos en serie, no de productos artesanales ni de cultivo ecológico, etc. Así que, ¿por qué tenemos que pagar más por lo mismo? Sí, naturalmente, para que los impuestos se queden aquí y para que el librero pueda seguir con su negocio, lo cual no tiene nada que ver con el fomento de la lectura y en cambio sí mucho que ver con el sueldo del librero y con el sueldo del consumidor. Estoy más que a favor del consumo responsable, pero con tanta responsabilidad me consumo el sueldo en tres días, con mucho dolor de estómago. De hecho, el consumo responsable lo que pide ahora mismo es PARAR, no editar más, compartir lo que tenemos, usar las bibliotecas, no talar más árboles y todo eso. El consumo responsable es el anticonsumismo.
No estoy en contra de los negocios pequeños. Muy al contrario. Se me parte lo de dentro cuando muere un bar Manolo, cuando cierra una librería de librero. Da gusto hablar con el señor de Documenta porque sabe de qué habla. Qué maravilla lo que hace Impedimenta. Qué buenas las croquetas caseras. Me encantan. Yo lo que estoy es a favor de fomentar sueldos dignos para todos. En cuanto a leer, que cada cual haga lo que guste. Leer es un vicio y una necesidad para los que leemos, un placer que nos da pena pensar que otro se pierda, y, como amante incondicional de la lectura, en el fondo creo que todo el mundo se entendería mejor si todo el mundo leyera, aunque al mismo tiempo sepa que probablemente no sería así. Pero tampoco estoy por el paternalismo de ir diciéndole a la gente lo que tiene que hacer. El que no quiera leer, que no lea. Eso sí, no confundamos fomentar con endilgar, que sin enfermedades no hay farmacias.
Mira, esto es como lo de las adaptaciones de clásicos, que si son fundamentales para inoculárselos a los niños, que si son un pinopuente y blablablá. No, son un negocio, un lucrativo negocio editorial: de un libro que podía salir gratis o muy barato y servir "para siempre, para todas las edades y para toda la familia" hacen veinticuatro para dieciocho niveles. Pero ¿qué sentido tiene que un chaval lea El Quijote si no es el de Cervantes? ¿Acaso la literatura no era forma y fondo? ¿No era un arte? ¿Podemos trapichear con el arte, quitarle el pelo a las meninas para ponerles nuestro peluquín? No es solo lo que se dice, sino cómo se dice, ¿no? Eso es lo que hace de un libro un clásico, una obra de arte. ¿No era eso? ¿Te imaginas la infamia de enseñarle a los chavales un garabato del Guernica hecho por mí porque aún no están preparados para saborear el de Picasso? Luego a los veinte creerán que ya lo han visto. Y oye, mira, en matemáticas empecemos diciéndoles que dos y dos son veintidós, que ya tendrán tiempo luego de saber que son cuatro. Ah, eso no. Pero con la literatura vale todo. ¿En qué momento se nos ocurrió que era buena idea recortar y pegar una obra de Dickens? En mi opinión, eso no es fomentar la lectura, es fomentar las ventas. Y sin embargo, sí, también yo he pecado, porque eso es lo que hacemos por dinero. Soy una contradicción.
O no.
Yo qué sé.
El tema es muy largo y muy complejo. Y es muy probable que me equivoque en todo. De hecho, puede que mañana no piense lo mismo. Ni siquiera sé para qué sirve nada, y menos hablar. Ahora, hala, que me tiren piedras. Yo me voy a leer.
02 octubre 2015
Ler Devagar
La librería Ler Devagar está en Lisboa, en un antiguo complejo fabril remodelado en zona de ocio, arte, música, arquitectura, diseño, comercios, galerías y restaurantes.
La librería, en dos plantas, conserva arriba antigua maquinaria de algo parecido a una imprenta (reaprovechado como zona de exposición), y tiene dos zonas de cafetería, una en la planta superior - alrededor de la maquinaria - y otra en la planta inferior.
Piu de La pequeña ciudad de P me habló de ella. Desde aquí... ¡muito obrigada!
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Librerías
28 septiembre 2015
Livraria Lello (Oporto)
La Livraria Lello, en Oporto, suele aparecer en esas listas de "las librerías más bonitas del mundo".
Recientemente, han empezado a cobrar tres euros por la entrada (si se compra algún libro, se descuentan los tres euros del precio).
Juzguen ustedes mismos...
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Librerías
29 noviembre 2013
Feliz día de las librerías (à la Calvino)
Libros que no has leído.
Los de Vila-Matas
Libros que puedes prescindir de leer.
La mayoría de los que están en mi mesita de noche.
Libros hechos para otros usos que la lectura.
Los elementos del pop-up: un libro pop-up para aspirantes a ingenieros de papel.
Libros ya leídos sin necesidad siquiera de abrirlos pues pertenecen a la categoría de lo ya leído antes aun de haber sido escrito.
Un buen puñado de best-sellers.
Libros que si tuvieras más vidas que vivir ciertamente los leerías también de buen grado pero por desgracia los días que tienes que vivir son los que son.
Otro buen puñado de best-sellers.
Libros que tienes intención de leer aunque antes deberías leer otros.
De nuevo: la mayoría de los que están en mi lista de pendientes.
Libros demasiado caros que podrías esperar a comprarlos cuando los revendan a mitad de precio.
No soy de comprar libros “caros”. Lo más caro que tengo es probablemente el Charley Harper de Todd Oldham.
Libros ídem de ídem cuando los reediten en bolsillo.
Los de Anagrama; qué quieren que les diga, a mí me gustan sus cubiertas amarillas.
Libros que podrías pedirle a alguien que te preste.
Todos los que he regalado este año.
Libros que todos han leído, conque es casi como si los hubieras leído también tú.
La sombra del viento.
Libros que hace mucho tiempo tienes programado leer.
Schulz, Carlitos y Snoopy, de David Michaelis, por ejemplo.
Libros que buscabas desde hace años sin encontrarlos.
Una edición bonita de Hiroshima mon amour de Duras. Sigo buscando...
Libros que se refieren a algo que te interesa en este momento.
Elegantes flores de ganchillo.
Libros que quieres tener al alcance de la mano por si acaso.
El libro del desasosiego.
Libros que podrías apartar para leerlos a lo mejor este verano.
Murakami!
Libros que te faltan para colocarlos junto a otros en tu estantería.
Romance, de Blexbolex.
Libros que te inspiran una curiosidad repentina y frenética y no claramente justificable.
Hugo Pratt: el deseo de ser inútil. No sé por qué, si no he leído ni un solo Corto Maltés...
Libros leídos hace tanto tiempo que sería hora de releerlos.
Las cartas de Emily Dickinson.
Libros que has fingido siempre haber leído mientras que ya sería hora de que te decidieses a leerlos de veras.
No soy de fingir haber leído nada. Hay infinidad de clásicos que no he leído, pero entran más en la categoría de Libros que todos han leído, conque es casi como si los hubiera leído también yo.
[Lean el principio de Si una noche de invierno un viajero, de Calvino, en pdf]
[Gracias a @CgA una vez más por la inspiración...]
Los de Vila-Matas
Libros que puedes prescindir de leer.
La mayoría de los que están en mi mesita de noche.
Libros hechos para otros usos que la lectura.
Los elementos del pop-up: un libro pop-up para aspirantes a ingenieros de papel.
Libros ya leídos sin necesidad siquiera de abrirlos pues pertenecen a la categoría de lo ya leído antes aun de haber sido escrito.
Un buen puñado de best-sellers.
Libros que si tuvieras más vidas que vivir ciertamente los leerías también de buen grado pero por desgracia los días que tienes que vivir son los que son.
Otro buen puñado de best-sellers.
Libros que tienes intención de leer aunque antes deberías leer otros.
De nuevo: la mayoría de los que están en mi lista de pendientes.
Libros demasiado caros que podrías esperar a comprarlos cuando los revendan a mitad de precio.
No soy de comprar libros “caros”. Lo más caro que tengo es probablemente el Charley Harper de Todd Oldham.
Libros ídem de ídem cuando los reediten en bolsillo.
Los de Anagrama; qué quieren que les diga, a mí me gustan sus cubiertas amarillas.
Libros que podrías pedirle a alguien que te preste.
Todos los que he regalado este año.
Libros que todos han leído, conque es casi como si los hubieras leído también tú.
La sombra del viento.
Libros que hace mucho tiempo tienes programado leer.
Schulz, Carlitos y Snoopy, de David Michaelis, por ejemplo.
Libros que buscabas desde hace años sin encontrarlos.
Una edición bonita de Hiroshima mon amour de Duras. Sigo buscando...
Libros que se refieren a algo que te interesa en este momento.
Elegantes flores de ganchillo.
Libros que quieres tener al alcance de la mano por si acaso.
El libro del desasosiego.
Libros que podrías apartar para leerlos a lo mejor este verano.
Murakami!
Libros que te faltan para colocarlos junto a otros en tu estantería.
Romance, de Blexbolex.
Libros que te inspiran una curiosidad repentina y frenética y no claramente justificable.
Hugo Pratt: el deseo de ser inútil. No sé por qué, si no he leído ni un solo Corto Maltés...
Libros leídos hace tanto tiempo que sería hora de releerlos.
Las cartas de Emily Dickinson.
Libros que has fingido siempre haber leído mientras que ya sería hora de que te decidieses a leerlos de veras.
No soy de fingir haber leído nada. Hay infinidad de clásicos que no he leído, pero entran más en la categoría de Libros que todos han leído, conque es casi como si los hubiera leído también yo.
[Lean el principio de Si una noche de invierno un viajero, de Calvino, en pdf]
[Gracias a @CgA una vez más por la inspiración...]
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26 abril 2013
The Last Bookshop
No hagan caso de la nota negativa.
Más bien, quédense con la advertencia.
Sí, faltan 362 días para el próximo Sant Jordi, pero salgan y compren libros. Y háganlo en las librerías del barrio. Las que, si no lo hacen, puede que un día necesiten y ya no estén ahí (y se encuentren que en su lugar, qué sé yo, han abierto un restaurante de comida basura, por poner un ejemplo así al azar...)
Yo voy a estar un tiempo ausente, pero volveré.
No se les ocurra echarme de menos...
21 noviembre 2012
Si una mañana de otoño un crítico...
Una vez al año, desde hace aproximadamente cuatro o cinco años (¡cómo pasa el tiempo!), tengo el inmenso placer de asistir a la jornada de formación que el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil organiza para el equipo de críticos de la revista Faristol. Estas jornadas giran entorno a diferentes temas siempre relacionados con la literatura infantil y juvenil y con la crítica (y la crítica de la crítica), y nos sirven a los que participamos en ellas, que escribimos críticas/reseñas en la revista, para reflexionar sobre nuestra labor, para proponer mejoras en los textos que publicamos, y en general para vernos las caras (una vez al año no hace daño) y poder intercambiar opiniones y salir de la cáscara en la que durante el resto del tiempo realizamos nuestra silenciosa (y silenciada) labor de "opinadores" sobre literatura infantil y juvenil.
Repasando el archivo de Librosfera relacionado con la crítica, me sorprende a mí misma darme cuenta de que es la primera vez que me pongo a hacer una crónica de estas jornadas... No me pregunten por qué no lo he hecho antes, dada como soy a ir contando a los cuatro vientos todo lo que me pasa y que está relacionado con los libros. La cuestión es que esta vez sí les voy a contar algunas de las cosas que se pudieron oír y comentar durante la jornada de este año. Se avecina una entrada de esas largas que solo se leen unos pocos frikis. ¿Son ustedes uno de ellos?
Empezamos la sesión con Oblit Baseiria (propietaria de la mítica librería Casa Anita de Barcelona), Sònia Gómez (una de las dos propietarias de la librería Pati de Llibres de Sant Cugat del Vallès), y Marià Marin (secretario técnico del Gremi de Llibreters de Catalunya) hablando sobre librerías, novedades, edición, crítica y Faristol. Les dejo con algunas de los comentarios que hicieron cada uno de ellos:
Oblit Baseiria: en Casa Anita, el 80% de los libros que vendemos no son novedades, sino libros de fondo; libros que llevan un año o más en la librería. Esto se debe, entre otras cosas, a la elevada especialización de la librería, pero demuestra que las novedades no son lo más importante. Para mí lo más importante es la formación y el conocimiento previo que la persona que trabaja en una librería tiene sobre las editoriales, su catálogo, lo que publican y lo que podemos esperar de cada una de ellas. La industria del libro es más rápida que la crítica, pero para mí no es importante. Además, los comerciales realizan una labor muy importante de información sobre las novedades en las librerías: la figura del comercial, para nosotros, es básica. Lo que sí creo es que la crítica no debería hacer ni caso de los libros que se realizan como encargo editorial, de los que no nacen como obra de creación de un autor, sino como un estudio de mercado para comercializar con ellos.
Sònia Gómez: para nosotras sería muy positivo que la crítica pudiera llegar cuanto antes mejor, y si no puede ser en papel en digital [la revista Faristol se edita - a día de hoy - al mismo tiempo tanto en papel como en digital]. Y también consideramos que se debería dar más importancia a los libros imprescindibles (a través de listas, selecciones, destacados) y obviar los que son prescindibles. Nos gustaría que existieran más espacios en los que los mediadores (libreros, maestros, bibliotecarios) y otros agentes de la industria del libro pudiéramos formarnos de manera continuada en los criterios de selección y de recomendación de literatura infantil y juvenil. Creemos que el Consell sería un buen eje vertebrador de los diferentes sectores, que a veces nos sentimos desconectados los unos de los otros cuando todos llevamos a cabo tareas similares.
Marià Marin: la crítica es algo que queda "entre nosotros". Es muy irrelevante. Nos quejamos de que ya no hay espacios para hacer crítica de LIJ en los medios generalistas [para quien no se haya dado cuenta, la crítica de LIJ ha desaparecido de El Periódico, El País, El Punt - Avui, y seguro que alguno más que me olvido], pero es que solo un 30% de la población lee esos medios. Las familias que leen el Faristol son marginales. Lo mayoritario es no leer, porque un 45% de la población no lee, y la mayoría de los que sí leen, leen un libro al año, probablemente el best seller de turno que les regalaron por Sant Jordi. La lectura, no nos engañemos, está desprestigiada. Y lo que debemos preguntarnos es como recuperar nuestro papel central en la sociedad. Y para ello, debemos criticar no solo los libros, sino también la sociedad, la industria, la comercialización y las nuevas maneras de leer.
[La verdad, la intervención de Marin fue un palo de los que de vez en cuando nos hacen falta.]
De la segunda parte de la sesión se encargó Alfred Mondria (lean esta entrevista con él, por ejemplo), crítico que ha publicado en diarios como Avui, La Vanguardia, El País o Levante. Mondria nos cogió a todos de la mano y nos llevó a dar un paseo por las figuras más importantes de la crítica desde el principio de los tiempos. Los bolis (sí, íbamos todos con libreta, incluso yo!) echaban humo, y quien no salió de allí con ganas de leer a Robertson Davies, Las ilusiones perdidas de Balzac, a Saint-Beuve, las conversaciones de Borges con Bioy Casares, a Ciryl Connolly, a Edmund Wilson, a Lampedusa, las críticas breves de Joan Ferrater o de Carlos Pujol, o los textos de Enrique Lynch, es que en lugar de sangre tenía horchata corriéndole por las venas.
Entre todos ellos (y alguno más que seguro se me escapó), nos pintaron a un crítico con carácter, capaz de conversar de manera informal sobre sus lecturas, apasionado, que amplía la imaginación de lector, que tiene un estilo personal, que no finge que se dirige a un público que todo lo sabe, capaz de afirmar que un libro es bueno "si me gusta", que equilibra furia con reflexión, divulgación con erudición, análisis con descripción, y que es capaz de contagiar el entusiamo y el deseo de leer.
Y la negrita es para mí, porque me veo todavía muy lejos del ideal, pero no me va a faltar tiempo para intentar ponerme a ello.
[Y no quiero acabar sin lo que sigue: si no me queréis pagar las críticas/reseñas que publico en Faristol, no me las paguéis. Las seguiré haciendo de todos modos. Para mí es un privilegio poder romperme los cuernos tres veces al año intentando opinar sobre libros infantiles en menos de 1000 caracteres e intentar estar a la altura de expertos como Pep Molist, Teresa Duran, o Berta Bocado. Pero por favor, por favor, por favor... seguid organizando una vez al año esta jornada de formación... Mil gracias Marga por seguir al pie del cañón. El día que me pidas la luna, te juro que subo ahí arriba y te la bajo. Y mil gracias y muchos ánimos también a todos los que trabajan en el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil... por muchos años.]
Repasando el archivo de Librosfera relacionado con la crítica, me sorprende a mí misma darme cuenta de que es la primera vez que me pongo a hacer una crónica de estas jornadas... No me pregunten por qué no lo he hecho antes, dada como soy a ir contando a los cuatro vientos todo lo que me pasa y que está relacionado con los libros. La cuestión es que esta vez sí les voy a contar algunas de las cosas que se pudieron oír y comentar durante la jornada de este año. Se avecina una entrada de esas largas que solo se leen unos pocos frikis. ¿Son ustedes uno de ellos?
Empezamos la sesión con Oblit Baseiria (propietaria de la mítica librería Casa Anita de Barcelona), Sònia Gómez (una de las dos propietarias de la librería Pati de Llibres de Sant Cugat del Vallès), y Marià Marin (secretario técnico del Gremi de Llibreters de Catalunya) hablando sobre librerías, novedades, edición, crítica y Faristol. Les dejo con algunas de los comentarios que hicieron cada uno de ellos:
Oblit Baseiria: en Casa Anita, el 80% de los libros que vendemos no son novedades, sino libros de fondo; libros que llevan un año o más en la librería. Esto se debe, entre otras cosas, a la elevada especialización de la librería, pero demuestra que las novedades no son lo más importante. Para mí lo más importante es la formación y el conocimiento previo que la persona que trabaja en una librería tiene sobre las editoriales, su catálogo, lo que publican y lo que podemos esperar de cada una de ellas. La industria del libro es más rápida que la crítica, pero para mí no es importante. Además, los comerciales realizan una labor muy importante de información sobre las novedades en las librerías: la figura del comercial, para nosotros, es básica. Lo que sí creo es que la crítica no debería hacer ni caso de los libros que se realizan como encargo editorial, de los que no nacen como obra de creación de un autor, sino como un estudio de mercado para comercializar con ellos.
Sònia Gómez: para nosotras sería muy positivo que la crítica pudiera llegar cuanto antes mejor, y si no puede ser en papel en digital [la revista Faristol se edita - a día de hoy - al mismo tiempo tanto en papel como en digital]. Y también consideramos que se debería dar más importancia a los libros imprescindibles (a través de listas, selecciones, destacados) y obviar los que son prescindibles. Nos gustaría que existieran más espacios en los que los mediadores (libreros, maestros, bibliotecarios) y otros agentes de la industria del libro pudiéramos formarnos de manera continuada en los criterios de selección y de recomendación de literatura infantil y juvenil. Creemos que el Consell sería un buen eje vertebrador de los diferentes sectores, que a veces nos sentimos desconectados los unos de los otros cuando todos llevamos a cabo tareas similares.
Marià Marin: la crítica es algo que queda "entre nosotros". Es muy irrelevante. Nos quejamos de que ya no hay espacios para hacer crítica de LIJ en los medios generalistas [para quien no se haya dado cuenta, la crítica de LIJ ha desaparecido de El Periódico, El País, El Punt - Avui, y seguro que alguno más que me olvido], pero es que solo un 30% de la población lee esos medios. Las familias que leen el Faristol son marginales. Lo mayoritario es no leer, porque un 45% de la población no lee, y la mayoría de los que sí leen, leen un libro al año, probablemente el best seller de turno que les regalaron por Sant Jordi. La lectura, no nos engañemos, está desprestigiada. Y lo que debemos preguntarnos es como recuperar nuestro papel central en la sociedad. Y para ello, debemos criticar no solo los libros, sino también la sociedad, la industria, la comercialización y las nuevas maneras de leer.
[La verdad, la intervención de Marin fue un palo de los que de vez en cuando nos hacen falta.]
De la segunda parte de la sesión se encargó Alfred Mondria (lean esta entrevista con él, por ejemplo), crítico que ha publicado en diarios como Avui, La Vanguardia, El País o Levante. Mondria nos cogió a todos de la mano y nos llevó a dar un paseo por las figuras más importantes de la crítica desde el principio de los tiempos. Los bolis (sí, íbamos todos con libreta, incluso yo!) echaban humo, y quien no salió de allí con ganas de leer a Robertson Davies, Las ilusiones perdidas de Balzac, a Saint-Beuve, las conversaciones de Borges con Bioy Casares, a Ciryl Connolly, a Edmund Wilson, a Lampedusa, las críticas breves de Joan Ferrater o de Carlos Pujol, o los textos de Enrique Lynch, es que en lugar de sangre tenía horchata corriéndole por las venas.
Entre todos ellos (y alguno más que seguro se me escapó), nos pintaron a un crítico con carácter, capaz de conversar de manera informal sobre sus lecturas, apasionado, que amplía la imaginación de lector, que tiene un estilo personal, que no finge que se dirige a un público que todo lo sabe, capaz de afirmar que un libro es bueno "si me gusta", que equilibra furia con reflexión, divulgación con erudición, análisis con descripción, y que es capaz de contagiar el entusiamo y el deseo de leer.
Y la negrita es para mí, porque me veo todavía muy lejos del ideal, pero no me va a faltar tiempo para intentar ponerme a ello.
[Y no quiero acabar sin lo que sigue: si no me queréis pagar las críticas/reseñas que publico en Faristol, no me las paguéis. Las seguiré haciendo de todos modos. Para mí es un privilegio poder romperme los cuernos tres veces al año intentando opinar sobre libros infantiles en menos de 1000 caracteres e intentar estar a la altura de expertos como Pep Molist, Teresa Duran, o Berta Bocado. Pero por favor, por favor, por favor... seguid organizando una vez al año esta jornada de formación... Mil gracias Marga por seguir al pie del cañón. El día que me pidas la luna, te juro que subo ahí arriba y te la bajo. Y mil gracias y muchos ánimos también a todos los que trabajan en el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil... por muchos años.]
28 octubre 2011
LIJ à la carte
Hace dos años fui a Montreuil. ¿Recuerdan?
El año pasado no pude ir, y este tampoco se presenta muy propicio.
El único consuelo posible, es que tengo una enviada especial en el salón.
El año pasado lo tenía claro: quería que me trajera esta joya.
Este año tenía mis dudas, y quería documentarme antes de escoger qué libro le pediría a Berta Bocado que me trajera de la meca de los álbumes ilustrados.
Para ello, se me ocurrió consultarle al gran cerebro lijero qué webs o blogs de literatura infantil y juvenil francesa conocían.
Y ahora, se me ocurre que sería buena idea compartir los resultados de la consulta por aquí. Por si alguien más quiere ir más allá de la maestra Van der Linden.
He aquí las sugerencias que he recibido...
Se aceptan más sugerencias en los comentarios :-)
El año pasado no pude ir, y este tampoco se presenta muy propicio.
El único consuelo posible, es que tengo una enviada especial en el salón.
El año pasado lo tenía claro: quería que me trajera esta joya.
Este año tenía mis dudas, y quería documentarme antes de escoger qué libro le pediría a Berta Bocado que me trajera de la meca de los álbumes ilustrados.
Para ello, se me ocurrió consultarle al gran cerebro lijero qué webs o blogs de literatura infantil y juvenil francesa conocían.
Y ahora, se me ocurre que sería buena idea compartir los resultados de la consulta por aquí. Por si alguien más quiere ir más allá de la maestra Van der Linden.
He aquí las sugerencias que he recibido...
- El blog de la asociación de librerías infantiles y juveniles francesas. En la columna de la derecha hay un enlace a un Netvibes en los que están sindicados los blogs de todas las librerías que forman parte de dicha asociación.
- Initiales, agrupación de librerías independientes.
- De entre todas las librerías, he recibido buenas referencias en concreto de estas cuatro: La courte echelle, La soupe de l'espace, Chantelivre y Books & Livres.
- La web de La joie par les livres (centro nacional de la literatura para la infancia).
- Ricochet Jeunes (portal informativo sobre LIJ).
- Dos editoriales a tener en cuenta: l'école des loisirs y minedition.
- Una curiosa web para explorar de la mano de la Biblioteca Nacional de Francia.
Se aceptan más sugerencias en los comentarios :-)
05 octubre 2011
De necrofilias, misterios, llaves inglesas y tripas.

Mi atracción por los libros tiene mucho que ver con la necrofilia. En los libros nos hablan las gentes muertas. Además de escucharles como el resto de los vivos, el ilustrador tiene el privilegio de conversar con ellas (David Vela).
Ahora de adulto me siguen gustando los libros, pero, a veces, no tengo muy claro si me gustan por lo que cuentan o por lo que ocultan. Un libro puede ser muchas cosas pero si algo representa por encima de todo es el Misterio y el Misterio es sin duda la única cosa que nos acompaña en toda nuestra vida (Oscar Sanmartín).
Me siento mejor con un libro en la mano que con un muslo de pavo, por ejemplo. Y muchísimo mejor que con una llave inglesa. Alguien dijo que es absurdo poner puertas en el campo. Sin embargo si el campo tuviera puertas quizá sería más atractivo para mí. Me gustan las puertas. Un libro es como una puerta. La abres y, si la traspasas, puede sucederte cualquier cosa. Desde luego, experiencias más interesantes que las que te pueda proporcionar ningún muslo de pavo. Y de las llaves inglesas ya ni te digo (Carlos Ortín).
Puedo decir, sin dudar, que me gustan los libros, y de estos las tripas, donde todo se cuece. También me gusta el papel de los libros y del papel me gusta el silencio, de las letras, la sombra, de las ilustraciones, la luz, de las guardas, los posibles, del lomo, el animal, de las columnas, el bosque, de las calles, los arrabales, de los márgenes, el camino, y de los libros, las ventanas, y del libro, la cocina (Isidro Ferrer).
***
Si no fue un sueño, la semana pasada estuve en el séptimo cielo.
No les sorprenda que sea una librería, se llame Antígona, y esté en Zaragoza...
Los fragmentos son de la publicación Mira qué te cuento: ilustraciones de 30 artistas aragoneses que nos regaló Julia, la librera, al grupo de bibliotecari@s que pasamos allí el día de San Jerónimo, un patrón también muy librosférico... Quizá por eso el día no pudo haber sido más perfecto :-)
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09 septiembre 2011
Avalancha
La llegada de Amazon está provocando una avalancha de noticias sobre el libro electrónico. Si les apetece enterarse un poco del tema...
- El destino del libro
- Un cliente esperado, pero no el único
- Amazon llega a España el 15 de septiembre
- Amazon desafía al sector del libro electrónico en España
Aunque yo estoy más con El llibreter: demasiadas preguntas y muy pocas respuestas...
¿Y vosotros? ¿Pensáis lanzaros como locos a comprar libros en Amazon?
- El destino del libro
- Un cliente esperado, pero no el único
- Amazon llega a España el 15 de septiembre
- Amazon desafía al sector del libro electrónico en España
Aunque yo estoy más con El llibreter: demasiadas preguntas y muy pocas respuestas...
¿Y vosotros? ¿Pensáis lanzaros como locos a comprar libros en Amazon?
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Librerías,
Libros electrónicos
15 julio 2011
La literatura infantil y juvenil: la nueva "isla del tesoro" para las editoriales
La semana pasada asistí a un curso del ciclo de “Els Juliols de la UB” titulado “La literatura infantil i juvenil: la nova “illa del tresor” per a les editorials”. El curso estaba estructurado en 16 ponencias que abarcaban todo (o casi) el panorama del mundo del libro: escritores, ilustradores, editores, distribuidores, libreros, bibliotecarios y maestros. Tuvimos el privilegio de poder escuchar y conversar con auténticas autoridades del sector, desde Xavier Mallafré, presidente del Gremi d’Editors de Catalunya, hasta Roser Capdevila, creadora de Les Tres Bessones, pasando por editores de La Galera, Fil d’Aram, Bromera, Edebé (entre otros), la presidenta del CLIJCAT, Reina Duarte, o Jaume Cela, maestro, escritor y un auténtico sibarita de la literatura (y me estoy dejando en el tintero a un montón de gente. Si quieren ver el elenco al completo, pueden consultar el programa del curso en esta web de Els Juliols).
Pretender hacer un resumen de TODO lo que se ha habló en el curso durante la semana es algo de lo que me veo sumamente incapaz... pero sí me gustaría compartir algunos pensamientos, frases e ideas interesantes, curiosas o provocativas que surgieron durante el curso.
[Lo primero que uno hace cuando lee blogs es mirar la extensión del post, así que ya se habrán dado cuenta de que me he pasado tres pueblos... tómenselo con calma y, si lo prefieren, pueden descargar este post en pdf para imprimirlo.]
A Xavier Mallafré (presidente del Gremi d’Editors de Catalunya) le encargaron abrir el curso con un retrato de la situación del sector editorial en lengua catalana. Multitud de datos, números y estadísticas que pueden encontrar a través de la web del Gremi y de los que la prensa suele hacerse eco. De su intervención, me quedo con las dos citas con las que cerró su presentación...
Iolanda Batallé, editora de La Galera, nos explicó a fondo el trabajo que viene realizando desde que “la ficharon” para potenciar el lado comercial de una editorial histórica en Cataluña, asociada sobre todo a los libros de prescripción escolar y que quería potenciar su presencia en las mesas de novedades. Demostró tener muy claro que el mercado tiene una serie de necesidades que las editoriales tienen que estar dispuestas a cubrir, como pasa por ejemplo con los libros muy orientados al género (colecciones de fútbol para niños y de ballet para niñas); la importancia de los medios sociales en la promoción de sus libros (“para nosotros es tan importante tener una contra en La Vanguardia como aparecer recomendados en Juvenil Romántica”); y la necesidad de que los editores sean hoy en día personas involucradas en todo el proceso de la edición del libro, desde la selección hasta el marketing o la venta internacional de los derechos.
Al lado del proyecto de La Galera, con 200 novedades anuales, Xavier Blanch y su exquisita Fil d’Aram, con cuatro novedades este pasado 2010, sus primeros cuatro libros. ¡Pero qué cuatro libros! El último día, que hicimos balance del curso, Roser Pubill nos recomendó que no nos perdiéramos la novedad que Fil d’Aram tiene preparada para septiembre... y no nos quiso decir nada más. Habrá que estar atentos. Xavier nos habló de este proyecto familiar más que personal (pues lo llevan él y su mujer), cuyo objetivo principal es no perder dinero, así que nos enseñó el excel con el cual calculan cuántos ejemplares tienen que vender (según los costes de producción) para recuperar la inversión hecha en un título. Por supuesto, Blanch se puede dedicar a la edición porque tiene una fuente de ingresos extra que se lo permite...
De Joan Carles Girbés, editor de Bromera, lo que más me gustó fue el cariño con el que habló de los libros que publican, y del placer de poder editar libros con los que uno ha crecido y se ha desarrollado como lector. Me quedé con las ganas de decirle que yo todavía guardo mi copia manoseada hasta la saciedad del Diari d’un jove maniàtic :-)
Àngel Burgas vino con la maleta llena de personajes fundacionales de la literatura infantil, dispuesto a que saliéramos de la sesión, como mínimo, con ganas de volver a releer los clásicos. Y la verdad es que lo consiguió... Fue el primero en hablar sobre la diferencia entre escribir para adultos y escribir para jóvenes, explicando que...
Nos demostró la prueba irrefutable de la influencia que Disney ha tenido en los personajes clásicos (buscar en el Google Images a alguno de ellos, como Mowgli, Blancanieves o Cenicienta), y por qué es difícil ser un buen lector hoy en día...
Segimon Borràs, secretario del Gremi d’Editors, volvió a llevarnos de vuelta a los despachos editoriales. Para él...
Antoni Daura, presidente del Gremi de Llibreters, nos llevó de paseo por las librerías infantiles y juveniles de Cataluña, hablándonos también de aquello que las singulariza y las hace especiales. Las tertulias de la librería Al•lots, los importantes fondos de importación de Abracadabra, Casa Anita y La Peixera, la importante labor de fomento de la lectura de la librería Robafaves de Mataró... De su intervención, destaco...
Agustín Comotto, autor e ilustrador, nos habló de como...
Habló también sobre los derechos de autor y sobre novela gráfica. Me pareció quizá la sesión más polémica. Tuve que morderme la lengua en varias ocasiones... Menos mal que luego llegó Roser Capdevila a explicarnos la historia de su vida, me olvidé de la tensión y me dejé llevar por el paseo en Vespa que nos propuso Roser.
Especial ilusión me hizo la charla de Reina Duarte y Marga Mateu, presidenta y secretaria técnica del Consell Català del Llibre per Infants i Joves, el CLIJCAT. Hace unos años (dos? tres?) que colaboro con algunas de las actividades de fomento de la lectura que lleva a cabo el Consell, pero no era una institución que conociera especialmente a fondo, así que fue una satisfacción ponerle remedio. Se volvió a hablar del Premi Internacional Catalònia d’Il•lustració, por ejemplo, de cuya existencia me enteré hace tan solo unos meses, y constatamos cómo de frágiles son las iniciativas culturales, que en la mayoría de casos dependen de subvenciones que van y vienen. Esperemos que el proyecto Nascuts per llegir, que con la crisis se encuentra también en riesgo, tenga un futuro más brillante que el Premi Catalònia.
Pensaba que la charla de Josep Méndez, director de la distribuidora Àgora, me parecería la más tediosa de todo el ciclo, y debo decir que no fue así para nada. Su metáfora climatológico-cinematográfica fue de lo más efectiva para mostrar la situación actual del sector editorial: estamos en medio de “La tormenta perfecta”. Y es que las tendencias del mercado están creando una borrasca: más títulos, menos ventas, tiradas más pequeñas, más devoluciones, menor tiempo del libro en las librerías (“los libros son como yogures; les deberían imprimir la data de caducidad en la cubierta”)... Después de la tormenta que se avecina, lo que está claro es que el paisaje será absolutamente diferente. También nos habló (y Antoni Daura también lo había comentado) de la opacidad de la cadena de distribución, algo que sorprende a estas alturas: ni los editores, ni los libreros, ni los distribuidores, pueden seguir el rastro de los libros una vez se han repartido. Sí que existen algunos rayos de luz, pero Méndez habló de la necesidad de tener un foco que lo ilumine todo para optimizar el trabajo de todos los agentes del sector con información real sobre los stocks de libros.
Nati Calvo fue la encargada de representar al colectivo bibliotecario, y no se me ocurre a nadie mejor para hacerlo, la verdad... Durante los años que ha estado al frente del Servei de Documentació de la Literatura Infantil i Juvenil de la biblioteca Xavier Benguerel se ha convertido en punto de referencia para todo aquel que quisiera saber qué se estaba gestando en el mundo de las bibliotecas infantiles, especialmente en la provincia de Barcelona. A través de sus ojos pudimos ver cómo las bibliotecas se enfrentan a una tarea descomunal, teniendo que atender a una absoluta y total variedad de usuarios, cada uno con una absoluta y total variedad de intereses y necesidades, y todo ello en un mundo en constante cambio y evolución. Parece increíble que podamos conseguirlo, y quizá haya quien opine que no lo hacemos, pero yo creo que con los recursos de los que disponemos, no se nos puede acusar de falta de imaginación ni de entusiasmo en nuestra labor por acercar los libros a los lectores.
La intervención de Jaume Cela fue para mí el punto álgido del ciclo. Su ponencia se titulaba “La importancia de la literatura especialmente dedicada a los niños y los jóvenes en el aprendizaje educativo”, pero de un plumazo se deshizo del título
Centrado en la perspectiva jurídica, habló sobre la evolución del concepto de autor y de la propiedad intelectual desde sus inicios, en el que el autor, el impresor y el editor eran figuras poco definidas, hasta hoy en día, en el que el copyright ha cedido terreno frente a las licencias copyleft que permiten una gestión diferente de los derechos de autor.
Desde una perspectiva profesional, habló del trabajo de los autores de LIJ y como les está afectando el culto a la facilidad, el miedo al esfuerzo y a la dificultad, un mal de nuestra civilización en general pero que afecta especialmente a todos aquellos que están en contacto con la infancia en su fase educativa. Se tiende a crear literatura con la que los niños no se tropiecen... pero al hacerlo, estamos privándoles de descubrir nuevos mundos, y quizá también llevándoles al aburrimiento (¿no es aburrido todo aquello que ya conocemos? ¿no es más excitante descubrir cosas nuevas?).
Finalmente, la posición del autor de LIJ dentro de la sociedad actual es tristemente una posición de desprestigio. La LIJ es una literatura de segunda clase. Los autores de LIJ tienen la percepción de que de ellos se piensa que “como no son lo suficientemente buenos para hacer literatura – sin adjetivos – se dedican a la literatura infantil.” ¿Por qué?...
Roser Pubill, editora de Enciclopèdia Catalana, nos habló sobre el complicadísimo proceso que supone editar una obra de conocimientos: obras en las que la autoría es múltiple, los contenidos absolutamente diversos, y el editor se convierte en un cocinero (la metáfora de “la cocina de la edición” es especialmente acertada en estos casos): una figura que no se ve, pero que elabora los ingredientes para presentarlos ante el comensal de manera que éste pueda disfrutarlos. Además de mostrarnos el proceso de edición de algunas de estas grandes obras, también resumió en una frase cual es la postura de las editoriales hoy por hoy frente al negocio digital...
Finalmente, el último ponente fue Sergio Moreno, investigador del Observatori del Comerç de la Universitat de Barcelona, que ha realizado su tesis doctoral sobre el comercio del libro. Sergio nos mostró y estuvo analizando con nosotros la distribución de las librerías en el territorio, centrándose especialmente en la ciudad de Barcelona. Daba miedo mirar el mapa de Cataluña, en el que se podía ver cómo la inmensa mayoría del territorio disponía de entre 0 y 2 librerías, normalmente ubicadas en las capitales de comarca.
Sobre el problema del espacio en las librerías y la hipersaturación de títulos, Moreno afirma que el futuro de las librerías se encuentra en la labor que realicen precisamente a la hora de seleccionar qué títulos van a mostrar. Con respecto a esto, comentamos el caso de las librerías infantiles y juveniles, y también las librerías de cómic, que en el caso de Barcelona se encuentran la mayoría de ellas concentradas en el denominado “triángulo friki”.
La última hora del curso la dedicamos a comentar a modo de debate entre todos los asistentes algunos de los temas que habían surgido durante el curso. Josep Maria Ferrer, uno de los coordinadores, nos había pedido por ejemplo que pensáramos en algunos de los rasgos comunes a todos los editores que habían pasado por las diferentes ponencias, y os dejo con algunas de las ideas propuestas...
Pretender hacer un resumen de TODO lo que se ha habló en el curso durante la semana es algo de lo que me veo sumamente incapaz... pero sí me gustaría compartir algunos pensamientos, frases e ideas interesantes, curiosas o provocativas que surgieron durante el curso.
[Lo primero que uno hace cuando lee blogs es mirar la extensión del post, así que ya se habrán dado cuenta de que me he pasado tres pueblos... tómenselo con calma y, si lo prefieren, pueden descargar este post en pdf para imprimirlo.]
A Xavier Mallafré (presidente del Gremi d’Editors de Catalunya) le encargaron abrir el curso con un retrato de la situación del sector editorial en lengua catalana. Multitud de datos, números y estadísticas que pueden encontrar a través de la web del Gremi y de los que la prensa suele hacerse eco. De su intervención, me quedo con las dos citas con las que cerró su presentación...
Editor es aquel que se arriesga escogiendo y que sabe esperar - G. Gallimard.
La tarea del editor consiste en poner en contacto al que tiene algo que decir con aquel que le quiera escuchar - José Manuel Lara.Antonio Garrido (director general del grupo Edebé), además de hablarnos sobre su editorial, también nos dejó un par de reflexiones que nos ayudan a entender que está pasando con la literatura infantil y juvenil actualmente, así como con el libro digital...
En los últimos diez años, la LIJ ha salido de las aulas para entrar en el mundo del consumo y del ocio. La lectura ha dejado de ser “solo” obligatoria. La frontera entre el libro de prescripción escolar y el libro de ocio, por lo tanto, poco a poco se está rompiendo y cada vez hay más maestros dispuestos a recomendar libros de ocio desde las aulas.
En lo que se refiere al mundo de la edición digital, estamos viviendo un momento de caos. No sabemos donde estamos, ni cual es el camino a seguir. Poco a poco la situación se irá normalizando, pero hoy por hoy nada está claro.
Iolanda Batallé, editora de La Galera, nos explicó a fondo el trabajo que viene realizando desde que “la ficharon” para potenciar el lado comercial de una editorial histórica en Cataluña, asociada sobre todo a los libros de prescripción escolar y que quería potenciar su presencia en las mesas de novedades. Demostró tener muy claro que el mercado tiene una serie de necesidades que las editoriales tienen que estar dispuestas a cubrir, como pasa por ejemplo con los libros muy orientados al género (colecciones de fútbol para niños y de ballet para niñas); la importancia de los medios sociales en la promoción de sus libros (“para nosotros es tan importante tener una contra en La Vanguardia como aparecer recomendados en Juvenil Romántica”); y la necesidad de que los editores sean hoy en día personas involucradas en todo el proceso de la edición del libro, desde la selección hasta el marketing o la venta internacional de los derechos.
Al lado del proyecto de La Galera, con 200 novedades anuales, Xavier Blanch y su exquisita Fil d’Aram, con cuatro novedades este pasado 2010, sus primeros cuatro libros. ¡Pero qué cuatro libros! El último día, que hicimos balance del curso, Roser Pubill nos recomendó que no nos perdiéramos la novedad que Fil d’Aram tiene preparada para septiembre... y no nos quiso decir nada más. Habrá que estar atentos. Xavier nos habló de este proyecto familiar más que personal (pues lo llevan él y su mujer), cuyo objetivo principal es no perder dinero, así que nos enseñó el excel con el cual calculan cuántos ejemplares tienen que vender (según los costes de producción) para recuperar la inversión hecha en un título. Por supuesto, Blanch se puede dedicar a la edición porque tiene una fuente de ingresos extra que se lo permite...
De Joan Carles Girbés, editor de Bromera, lo que más me gustó fue el cariño con el que habló de los libros que publican, y del placer de poder editar libros con los que uno ha crecido y se ha desarrollado como lector. Me quedé con las ganas de decirle que yo todavía guardo mi copia manoseada hasta la saciedad del Diari d’un jove maniàtic :-)
Àngel Burgas vino con la maleta llena de personajes fundacionales de la literatura infantil, dispuesto a que saliéramos de la sesión, como mínimo, con ganas de volver a releer los clásicos. Y la verdad es que lo consiguió... Fue el primero en hablar sobre la diferencia entre escribir para adultos y escribir para jóvenes, explicando que...
Cuando escribo para jóvenes lo hago con la voluntad demostrar el mundo tal como me gustaría que fuera. En este sentido, sí que podría decir que escribo con una voluntad pedagógica o que quiere transmitir unos valores.
Nos demostró la prueba irrefutable de la influencia que Disney ha tenido en los personajes clásicos (buscar en el Google Images a alguno de ellos, como Mowgli, Blancanieves o Cenicienta), y por qué es difícil ser un buen lector hoy en día...
Ser un buen lector hoy en día es muy difícil porque hay mucha competencia en cuanto a ocio, y es un ocio que, comparado con la lectura, requiere muy poco esfuerzo. Leer requiere concentración, imaginación, tiempo, ponerse en las manos de otro. Hoy podemos disfrutar de mundos imaginarios sin tener que imaginarlos, de manera inmediata y manteniendo el control sobre ese mundo, pudiendo decidir nosotros (ej: videojuegos). Antes para abstraerse del mundo solo existían los libros. Hoy hay muchas más opciones y la lectura tiene que competir con ellas.
Antes, la relación entre la LIJ y los lectores era mucho más sencilla. Además de distraer, los libros querían enseñar. Los libros eran la manera de conocer otros lugares, otras culturas... Hoy hay maneras mejores de hacerlo que a través de los libros.
Segimon Borràs, secretario del Gremi d’Editors, volvió a llevarnos de vuelta a los despachos editoriales. Para él...
Editar no deja de ser un negocio, una industria... Sí, una industria cultural, pero según como puede primar más la “industria” o la “cultura”.
Las tres reivindicaciones del sector deben ser:- La función social del editor.
- El valor de la cultura.
- La capitalidad editorial de Barcelona.
La LIJ sigue estando muy cautiva del mundo escolar. Aparte de los álbumes ilustrados, está pensada para las aulas, y no siempre se tiene en cuenta la calidad. Sí que es cierto que ha cambiado mucho, que ha mejorado, pero siguen conviviendo productos de calidad con otros que se te caen de las manos, porque hay editores que saben con un buen grupo de promotores/comerciales, cualquier cosa se puede vender.
Antoni Daura, presidente del Gremi de Llibreters, nos llevó de paseo por las librerías infantiles y juveniles de Cataluña, hablándonos también de aquello que las singulariza y las hace especiales. Las tertulias de la librería Al•lots, los importantes fondos de importación de Abracadabra, Casa Anita y La Peixera, la importante labor de fomento de la lectura de la librería Robafaves de Mataró... De su intervención, destaco...
La LIJ no es tan esclava de los autores ni de los géneros mediáticos como lo es la literatura de adultos, pero poco a poco esto también está cambiando y están entrando excepciones de la mano de los grandes best sellers infantiles y juveniles, que crean tendencia.
Agustín Comotto, autor e ilustrador, nos habló de como...
El siglo XXI nos ha convertido en grandes creadores y consumidores de imágenes. Nunca como ahora, en este mundo tecnológico en el que vivimos, había sido tan fácil crear y distribuir imágenes, ni habían sido tan omnipresentes como ahora en nuestras vidas. El siglo XXI es, sin duda, el siglo de las imágenes.
El mercado del libro ilustrado es un mercado en mutación y no sabemos hacia donde nos llevará la tecnología.
El futuro será de los ilustradores que son plenamente digitales, que hoy en día conviven con los ilustradores híbridos (la mayoría: trabajamos con ambas tecnologías, la analógica y la digital) y con los únicamente analógicos (que cada vez son menos). Estos ilustradores, los digitales nativos, se caracterizan por su capacidad de mutación (no son esclavos del aprendizaje de las tecnologías que van surgiendo), y por una manera de trabajar que, en lugar de la razón, utilizan el método de prueba-error: no razonan sus acciones antes de llevarlas a cabo, sino que actúan y, si se equivocan, repiten hasta que dan con el resultado que buscaban, algo solo posible gracias al trabajo digital.
La velocidad editorial nos está matando a todos. Es totalmente insostenible. El nivel de consumo acelerado solo nos puede llevar a la piratería (consumimos tanto que sería imposible pagar por todo) y, como autores, a abandonar la búsqueda de la calidad de nuestros productos porque no podemos asumir el ritmo de producción.
Las editoriales hace tiempo que decidieron que el departamento comercial es el más importante dentro de la editorial, y los departamentos comerciales cada vez funcionan más como la alta costura: siguiendo las modas. No hay riesgo, no hay innovación. Hoy en día no podría surgir una Kveta Pacovska...
El editor ha dejado de serlo para convertirse en un gestor. Ya no es un intelectual, un conocedor, alguien que orienta a los autores y a los ilustradores. Las editoriales han perdido el criterio, y si seguimos así, está claro que llegará el día en el que prescindiremos de ellas.
Habló también sobre los derechos de autor y sobre novela gráfica. Me pareció quizá la sesión más polémica. Tuve que morderme la lengua en varias ocasiones... Menos mal que luego llegó Roser Capdevila a explicarnos la historia de su vida, me olvidé de la tensión y me dejé llevar por el paseo en Vespa que nos propuso Roser.
Especial ilusión me hizo la charla de Reina Duarte y Marga Mateu, presidenta y secretaria técnica del Consell Català del Llibre per Infants i Joves, el CLIJCAT. Hace unos años (dos? tres?) que colaboro con algunas de las actividades de fomento de la lectura que lleva a cabo el Consell, pero no era una institución que conociera especialmente a fondo, así que fue una satisfacción ponerle remedio. Se volvió a hablar del Premi Internacional Catalònia d’Il•lustració, por ejemplo, de cuya existencia me enteré hace tan solo unos meses, y constatamos cómo de frágiles son las iniciativas culturales, que en la mayoría de casos dependen de subvenciones que van y vienen. Esperemos que el proyecto Nascuts per llegir, que con la crisis se encuentra también en riesgo, tenga un futuro más brillante que el Premi Catalònia.
Pensaba que la charla de Josep Méndez, director de la distribuidora Àgora, me parecería la más tediosa de todo el ciclo, y debo decir que no fue así para nada. Su metáfora climatológico-cinematográfica fue de lo más efectiva para mostrar la situación actual del sector editorial: estamos en medio de “La tormenta perfecta”. Y es que las tendencias del mercado están creando una borrasca: más títulos, menos ventas, tiradas más pequeñas, más devoluciones, menor tiempo del libro en las librerías (“los libros son como yogures; les deberían imprimir la data de caducidad en la cubierta”)... Después de la tormenta que se avecina, lo que está claro es que el paisaje será absolutamente diferente. También nos habló (y Antoni Daura también lo había comentado) de la opacidad de la cadena de distribución, algo que sorprende a estas alturas: ni los editores, ni los libreros, ni los distribuidores, pueden seguir el rastro de los libros una vez se han repartido. Sí que existen algunos rayos de luz, pero Méndez habló de la necesidad de tener un foco que lo ilumine todo para optimizar el trabajo de todos los agentes del sector con información real sobre los stocks de libros.
Nati Calvo fue la encargada de representar al colectivo bibliotecario, y no se me ocurre a nadie mejor para hacerlo, la verdad... Durante los años que ha estado al frente del Servei de Documentació de la Literatura Infantil i Juvenil de la biblioteca Xavier Benguerel se ha convertido en punto de referencia para todo aquel que quisiera saber qué se estaba gestando en el mundo de las bibliotecas infantiles, especialmente en la provincia de Barcelona. A través de sus ojos pudimos ver cómo las bibliotecas se enfrentan a una tarea descomunal, teniendo que atender a una absoluta y total variedad de usuarios, cada uno con una absoluta y total variedad de intereses y necesidades, y todo ello en un mundo en constante cambio y evolución. Parece increíble que podamos conseguirlo, y quizá haya quien opine que no lo hacemos, pero yo creo que con los recursos de los que disponemos, no se nos puede acusar de falta de imaginación ni de entusiasmo en nuestra labor por acercar los libros a los lectores.
La intervención de Jaume Cela fue para mí el punto álgido del ciclo. Su ponencia se titulaba “La importancia de la literatura especialmente dedicada a los niños y los jóvenes en el aprendizaje educativo”, pero de un plumazo se deshizo del título
La respuesta a la pregunta de cuál es la importancia de la LIJ en el aprendizaje educativo es la misma que a la pregunta de cuál es la importancia de la literatura en la vida. No hay ninguna diferencia.A partir de ahí, empezó la fiesta...
La literatura es memoria (pasado, futuro... recordar, pero también olvidar).Muchas fueron las lecturas que hizo Jaume Cela durante su intervención, y muchas las recomendaciones lectoras de las que tomé nota para más adelante...
La literatura es arriesgarse a cambiar.
La literatura es aprender a vivir y a morir.
La literatura es ser más humano.
La literatura es tomar conciencia del otro.
La literatura nos permite acercarnos al abismo (sin caernos).
La literatura es fuente de esperanza.
La literatura nos enseña la ambigüedad del ser humano, capaz de lo mejor pero también de lo peor.
La literatura es consuelo.
Sin fines de lucro: por qué la democracia necesita de las humanidades, de Martha Nussbaum.Para acabar, nos dejó una frase de Pep Albanell que todavía no entiendo como es que nunca me la he encontrado antes...
La llavor immortal: els arguments universals en el cinema, de Jordi Balló y Xavier Pérez.
Frankenstein educador, de Philippe Meirieu.
Pensamientos secretos, de David Lodge.
Metáforas de la vida cotidiana, de George Lakoff.
Un libro infantil es aquel que también interesa a los niños.El último día empezó con la ponencia de Oriol Izquierdo, director de la Institució de les Lletres Catalanes. Izquierdo nos propuso observar el concepto de autor desde tres perspectivas o miradas diferentes: una mirada jurídica, una profesional y una social.
Centrado en la perspectiva jurídica, habló sobre la evolución del concepto de autor y de la propiedad intelectual desde sus inicios, en el que el autor, el impresor y el editor eran figuras poco definidas, hasta hoy en día, en el que el copyright ha cedido terreno frente a las licencias copyleft que permiten una gestión diferente de los derechos de autor.
Desde una perspectiva profesional, habló del trabajo de los autores de LIJ y como les está afectando el culto a la facilidad, el miedo al esfuerzo y a la dificultad, un mal de nuestra civilización en general pero que afecta especialmente a todos aquellos que están en contacto con la infancia en su fase educativa. Se tiende a crear literatura con la que los niños no se tropiecen... pero al hacerlo, estamos privándoles de descubrir nuevos mundos, y quizá también llevándoles al aburrimiento (¿no es aburrido todo aquello que ya conocemos? ¿no es más excitante descubrir cosas nuevas?).
Finalmente, la posición del autor de LIJ dentro de la sociedad actual es tristemente una posición de desprestigio. La LIJ es una literatura de segunda clase. Los autores de LIJ tienen la percepción de que de ellos se piensa que “como no son lo suficientemente buenos para hacer literatura – sin adjetivos – se dedican a la literatura infantil.” ¿Por qué?...
El mito de la originalidad: la literatura debe ser original y la LIJ no lo es, porque siempre trata los mismos temas (pero... ¿no lo hace también la literatura – de nuevo sin adjetivos?)
El mito de la creatividad: la literatura debe ser obra del impulso creativo del autor, y no del encargo, que constituye una parte importante de lo que se publica dentro del campo de la LIJ.
El mito del público captivo: los lectores deben de ser libres de escoger lo que quieren leer, y los niños no pueden hacerlo.
Roser Pubill, editora de Enciclopèdia Catalana, nos habló sobre el complicadísimo proceso que supone editar una obra de conocimientos: obras en las que la autoría es múltiple, los contenidos absolutamente diversos, y el editor se convierte en un cocinero (la metáfora de “la cocina de la edición” es especialmente acertada en estos casos): una figura que no se ve, pero que elabora los ingredientes para presentarlos ante el comensal de manera que éste pueda disfrutarlos. Además de mostrarnos el proceso de edición de algunas de estas grandes obras, también resumió en una frase cual es la postura de las editoriales hoy por hoy frente al negocio digital...
... nos tenemos que poner a ello, pero no mucho, porque el negocio sigue estando en el papel.
Finalmente, el último ponente fue Sergio Moreno, investigador del Observatori del Comerç de la Universitat de Barcelona, que ha realizado su tesis doctoral sobre el comercio del libro. Sergio nos mostró y estuvo analizando con nosotros la distribución de las librerías en el territorio, centrándose especialmente en la ciudad de Barcelona. Daba miedo mirar el mapa de Cataluña, en el que se podía ver cómo la inmensa mayoría del territorio disponía de entre 0 y 2 librerías, normalmente ubicadas en las capitales de comarca.
Sobre el problema del espacio en las librerías y la hipersaturación de títulos, Moreno afirma que el futuro de las librerías se encuentra en la labor que realicen precisamente a la hora de seleccionar qué títulos van a mostrar. Con respecto a esto, comentamos el caso de las librerías infantiles y juveniles, y también las librerías de cómic, que en el caso de Barcelona se encuentran la mayoría de ellas concentradas en el denominado “triángulo friki”.
La última hora del curso la dedicamos a comentar a modo de debate entre todos los asistentes algunos de los temas que habían surgido durante el curso. Josep Maria Ferrer, uno de los coordinadores, nos había pedido por ejemplo que pensáramos en algunos de los rasgos comunes a todos los editores que habían pasado por las diferentes ponencias, y os dejo con algunas de las ideas propuestas...
Su elogio de la creación y la imaginación.
Su voluntad de subsistir económicamente.
Su pasión por lo que hacen y por sus productos.
Su creencia en la importancia del contenido y de la calidad.
Su incerteza ante el nuevo mundo digital que tenemos a la vuelta de la esquina.
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31 mayo 2011
18 mayo 2011
Comprar
Un, dos, tres, más sugerencias para descubrir lugares en los que encontrar libros únicos y diferentes en Barcelona (y más allá).
- Librerías especializadas en novela gráfica e ilustración.
- Librerías especializadas en literatura infantil y juvenil.
- Librerías especializadas en novela negra y policíaca.
- Librerías especializadas en cómic.
- Librerías de segunda mano.
¿Y vuestra librería favorita, cuál es? ¿Dónde está? ¿Qué es lo último que comprásteis allí?
- Librerías especializadas en novela gráfica e ilustración.
- Librerías especializadas en literatura infantil y juvenil.
- Librerías especializadas en novela negra y policíaca.
- Librerías especializadas en cómic.
- Librerías de segunda mano.
¿Y vuestra librería favorita, cuál es? ¿Dónde está? ¿Qué es lo último que comprásteis allí?
23 marzo 2011
Donde antes... hay ahora...
Donde antes había empresas casi familiares en las que la pasión se conjugaba con beneficios modestos, hay ahora enormes grupos editoriales que como objetivo proponen unos beneficios más propios de la industria de la alimentación (¿pongamos sobre el 15%?); donde antes había la librería en la que el dependiente sabía y leía, hay ahora macrotiendas de varios pisos donde uno también encuentra CD, películas y ordenadores; donde antes estaba el editor que trabajaba en busca de belleza y de talento, hay ahora un hombre-marketing que mira con un ojo al autor y con dos al mercado; donde antes había una distribución que funcionaba como una cinta transportadora casi neutral, hay ahora un paso angosto por donde sólo pasan los productos más aptos para el mercado; donde antes había páginas de reseñas, hay ahora clasificaciones y entrevistas; donde antes había la sobria comunicación de un trabajo realizado, hay ahora una publicidad desbordante y agresiva. Sumadlo todo, y os haréis una idea de un sistema que, en todos y cada uno de sus aspectos, ha optado por privilegiar el lado comercial antes que cualquier otro.
***
Alessandro Baricco en Los bárbaros: ensayos sobre la mutación, que he leído llena de contradicciones (rabia, desacuerdo, escepticismo, placer).
Si empiezan hoy, quizá les dé tiempo de haberlo acabado para cuando Baricco pase el sábado por el CCCB con motivo del Kosmopolis. Por allí estaré yo, primero el viernes para la conferencia para bibliotecarios de Manuel Vicent, y luego el sábado, para algunas de las sesiones del Bookcamp y para ver como se desenvuelve Baricco en el festival literario probablemente más bárbaro (en su acepción de “contrario a la civilización) de este país.
Es probable que puedan seguir mi paso por allí desde Twitter (@librosfera - #kosmopolis y #bck11), pero eso dependerá de la disponibilidad de enchufes y de como se comporte la personalidad propia de mi portátil (últimamente bastante rebelde) con la wifi.
***
Alessandro Baricco en Los bárbaros: ensayos sobre la mutación, que he leído llena de contradicciones (rabia, desacuerdo, escepticismo, placer).
Si empiezan hoy, quizá les dé tiempo de haberlo acabado para cuando Baricco pase el sábado por el CCCB con motivo del Kosmopolis. Por allí estaré yo, primero el viernes para la conferencia para bibliotecarios de Manuel Vicent, y luego el sábado, para algunas de las sesiones del Bookcamp y para ver como se desenvuelve Baricco en el festival literario probablemente más bárbaro (en su acepción de “contrario a la civilización) de este país.
Es probable que puedan seguir mi paso por allí desde Twitter (@librosfera - #kosmopolis y #bck11), pero eso dependerá de la disponibilidad de enchufes y de como se comporte la personalidad propia de mi portátil (últimamente bastante rebelde) con la wifi.
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03 febrero 2011
Libertad de elección
Era una librería que vendía un solo libro. Había cien mil ejemplares numerados del mismo libro. Como en cualquier otra librería, los compradores se demoraban, dudando sobre qué número escoger.
***
Uno de los microcuentos de Gonçalo M. Tavares en El señor Brecht.
También he leído ya a los señores Henri y Valéry. Pero me faltan Juarroz, Calvino, Kraus...
Me gusta saber que hay porvenir.
Por aquí dicen que las ediciones son de Random House, pero no todas están publicadas. Señores de Random House... no nos hagan esperar demasiado :-)
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Uno de los microcuentos de Gonçalo M. Tavares en El señor Brecht.
También he leído ya a los señores Henri y Valéry. Pero me faltan Juarroz, Calvino, Kraus...
Me gusta saber que hay porvenir.
Por aquí dicen que las ediciones son de Random House, pero no todas están publicadas. Señores de Random House... no nos hagan esperar demasiado :-)
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29 septiembre 2010
Gandhi de nuevo
Ya hablamos de las campañas publicitarias de gandhi aquí, pero no me resisto a poner este anuncio de la cosecha del 2010, visto en eCuaderno.[Descubran aquí el resto de anuncios de gandhi]
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15 diciembre 2009
Shakespeare & Co
Se ha escrito tanto ya en Internet sobre esta mítica librería, el oasis de los anglófilos en el país de la baguette, que poco voy a poder aportar yo a tanta información.
Los que sepan de lo mitómana que soy podrán llegar a imaginarse lo que supuso para mí pasear por los estrechos pasadizos, las habitaciones abarrotadas (de todo: de papeles, de libros, de gente...), los rincones (la máquina de escribir, el piano, los sillones - en uno de los cuales estaba sentado el mismísimo George Whitman), las escaleras, y las montañas de libros apilados sobre el suelo acumulando polvo y viendo pasar a los turistas, los curiosos, los librófagos...
Ir a París y no visitar la Shakespeare & Co hubiera sido un delito. ¿Cómo iba a presentarme aquí sin haberlo hecho?
Para los que quieran saber más sobre esta librería, les dejo una pequeña colección de enlaces.
- La página web oficial (igual de caótica que el propio establecimiento).
- El documental Portrait of a Bookstore as an Old Man, que en Barcelona pudimos ver en el Kosmopolis de hace unos años.
- La entrada sobre la librería en la Wikipedia (en inglés, con un montón de enlaces al final a artículos que hablan sobre la librería - o en español, sin los enlaces).
- Un tour virtual (pero no, no es lo mismo que estar allí).
- Alguien debería escribir un libro sobre la Shakespeare & Co de George Whitman, porque al hombre, seamos realistas, no le queda mucho tiempo. Sí que existe un libro sobre la Shakespeare & Co. de Sylvia Beach, su antigua propietaria, escrito por ella misma. Lo encontrarán reseñado en catalán en el Diari d'un llibre vell.
12 julio 2009
Sin perdón
Hace más de dos años que la librería Loring de Barcelona tiene blog, y me entero hoy y de casualidad. ¡Hoy! ¡Justo tres días después del último día 9 del mes! (Parecerá arbitrario, pero no lo es... y si no me creen, visiten el blog!)
Le dan a una ganas de tirarse de los pelos, la verdad...
Los que lo sabían y no me lo dijeron... no tienen ustedes perdón.
Los que no lo sabían... muy mal... ¡¡no ven que una no puede estar en todo!!
Le dan a una ganas de tirarse de los pelos, la verdad...
Los que lo sabían y no me lo dijeron... no tienen ustedes perdón.
Los que no lo sabían... muy mal... ¡¡no ven que una no puede estar en todo!!
06 mayo 2009
Para toda la vida

Me asombraba entonces, y todavía me pasa, que mucha gente que deambula por las librerías en realidad no sabe lo que busca... Lo único que quieren es mirar y esperar a encontrar un libro que les llame la atención. Y luego, al ser demasiado inteligentes para confiar en la contracubierta del editor, le harán al librero las tres preguntas: 1) ¿de qué va?, 2) ¿lo ha leído?, 3) ¿vale la pena?
Los libreros de verdad, incorregibles, como Sophie y yo, no saben mentir. La cara siempre nos delata. Una ceja levantada o una mueca revelan que el libro no merece la pena, y entonces los clientes inteligentes piden que les recomendemos otra cosa, con lo cual los llevamos a la fuerza hasta un volumen en concreto y les ordenamos que lo lean. Si lo leen y les desagrada, nunca volverán. pero si les gusta, serán clientes para toda la vida.
===
Terminé hace unos días de leer "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey", un libro que seguro habéis visto en las mesas de novedades de vuestras librerías favoritas en los últimos meses. Se trata de una novela epistolar que habla sobre la lectura y los libros, pero también sobre el amor, la amistad y la historia, pues está ambientada al final de la segunda guerra mundial y relata episodios de la ocupación por parte de los alemanes de Guernsey, una de las islas británicas del Canal de la Mancha. Hay incluso momentos para la intriga, especialmente gracias a un episodio protagonizado por Oscar Wilde y la abuela de uno de los personajes más pintorescos de la novela. Es quizá lo mejor del libro: los personajes; hacía tiempo que no sentía los personajes de un libro tan cercanos... casi como si los conociera. Los echaré de menos.
Quiero dar las gracias a la administradora del blog del libro por facilitarme una copia del mismo para poder leerlo. Ahora que lo he hecho, me apetece pasar el ejemplar a otra persona. Todos los que estéis interesados, podéis dejar un comentario en esta entrada. Si sois varios, haremos un sorteo. Aseguráos de que pueda contactar con vosotros (blog, correo electrónico...), o pasad por aquí de nuevo el lunes de la próxima semana, cuando anunciaré el ganador.
[Información sobre la imagen]
17 noviembre 2008
El nuevo librero
Solo, sentado en una mesa, con una inusitada pila de libros frente a él, estaba el hombre más feo que había visto nunca. Bajito, torcido, curvado, bebía sujetando el vaso con las dos manos, apoyándose sobre los codos, y parecía como suspendido en el aire, porque estaba sentado, pero los pies no le llegaban al suelo. Llevaba un traje de chaqueta cruzada a rayas grises y negras mucho más grande que él; bajo un sombrero fláccido, una cara en la que no veías los ojos, aunque estaban, y en medio de la cara, una nariz aguileña que parecía postiza, como esas que se ponen en carnaval para hacer reír a los amigos.
- ¿Quién es, mamá? - no le había visto nunca antes.
- Ah, ese... - y mientras tanto me tiraba de nuevo del brazo -. Debe ser el nuevo librero.
[De El librero de Selinunte, de Roberto Vecchioni. Gracias, llibre vell, por la recomendación.]
- ¿Quién es, mamá? - no le había visto nunca antes.
- Ah, ese... - y mientras tanto me tiraba de nuevo del brazo -. Debe ser el nuevo librero.
[De El librero de Selinunte, de Roberto Vecchioni. Gracias, llibre vell, por la recomendación.]
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