17 noviembre 2008

El nuevo librero

Solo, sentado en una mesa, con una inusitada pila de libros frente a él, estaba el hombre más feo que había visto nunca. Bajito, torcido, curvado, bebía sujetando el vaso con las dos manos, apoyándose sobre los codos, y parecía como suspendido en el aire, porque estaba sentado, pero los pies no le llegaban al suelo. Llevaba un traje de chaqueta cruzada a rayas grises y negras mucho más grande que él; bajo un sombrero fláccido, una cara en la que no veías los ojos, aunque estaban, y en medio de la cara, una nariz aguileña que parecía postiza, como esas que se ponen en carnaval para hacer reír a los amigos.
- ¿Quién es, mamá? - no le había visto nunca antes.
- Ah, ese... - y mientras tanto me tiraba de nuevo del brazo -. Debe ser el nuevo librero.

[De El librero de Selinunte, de Roberto Vecchioni. Gracias, llibre vell, por la recomendación.]

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito el fragmento.
Ayer en el programa de libros de la 2, le hacian una entrevista a Manguel, el escritor argentino. El hablaba de su biblioteca particular (unos 30000 volumenes, que pasada...), de lo que le gustaba ordenar y catalogar sus libros. Entonces le preguntaron si le hubiese gustado ser bibliotecario, él respondió que no valia para eso, que ser bibliotecario era una cosa muy seria, que para él son los héroes de nuestra sociedad (creo que reproduzco fielmente la entrevista). Pues nada me acordé de tí y de tu espléndido blog.

juan

sfer dijo...

Ahora hay una campaña en marcha de "Diari de Barcelona" que se llama "Herois de Barcelona". Lo primero que pensé fue en presentar como candidato a un/a bibliotecario/a, pero después resultó que para participar hace falta ser poco menos que Coppola, así que mi gozo en un pozo...

De todos modos, la profesión de bibliotecario (como la de librero, supongo, entre otras relacionadas con el mundo del libro) puede llegar a tener un glamour que no se corresponde con la realidad del día a día.

La mujer Quijote dijo...

Sfer, no es necesario irse a las profesiones ligadas al libro. Cuando hablas con alguien y le dices que te dedicas a la ciencia (mi caso) todo el mundo cree que eres una especie de genio medio loca a punto de aportar descubrimientos trascendentales a la humanidad y rodeada de un ambiente intelectual sublime. Nada más lejos de la realidad. Trabajo rutinario, con descubrimientos que sólo contribuyen a rebajar los costes de un producto un 1% anual en el mejor de los casos, rodeada de un ambiente intelectual sólo preocupado del fútbol del domingo o de las expulsiones de Gran Hermano. ¿Profesiones con glamour? No creo que existan.

sfer dijo...

Claro que tienen glamour: en la imaginación de todos aquellos que no "practican" esa profesión, y que se ven influenciados sobre todo por la visión de la misma que dan la mayoría de los medios de comunicación.

Anónimo dijo...

Yo también me dedico a la ciencia y esta claro que no es un glamour continuo, que como en todas las profesiones la mayoria del trabajo e rutinario, pero hay un 5% del tiempo en que se te ocurre un protocolo, el momento en que diseñas un experimento, esos instantes de "genialidad" a mi me aportan mucho, lo suficiente como para pensar que es una profesión glamourosa, la cual me aporta mucho. Para acabar, pienso que es un asunto de motivación personal, depende de como te tomes el trabajo, ni todos los "científicos", ni todos los bibliotecarios ni todos los profesores,etc etc son iguales. Habrán que seran heroes y otros no, me refiero al empeño que pondrán en su labor.
juan

Diari de Barcelona dijo...

Hola,

Sfer hem llegit el teu comentari sobre la campanya dels Herois de Barcelona i volem animar-te a presentar la teva proposta. No es tracta d'un concurs de cinema ni res d'això, sinó de bones històries sobre barcelonins/es que són herois qüotidians. També animem a la resta de lectors de la Librosfera a participar-hi. http://www.heroisdebarcelona.cat

Merci

Diari de Barcelona