Mostrando entradas con la etiqueta LIJ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LIJ. Mostrar todas las entradas

19 febrero 2017

Lo acaricio, lo abro, lo leo.

“Hay una piedra en mi lectura”
Pequeño tratado mineral y geológico sobre lo que podría ser un libro…
(texto de Anne Herbauts)

Piedra, papel, tijera

El libro es una piedra. Pesado, inmóvil. Imperecedero (o casi). Casi intemporal. El libro es tiempo de lectura. Y la roca, lectura del tiempo.

El libro se compone de estratos (geologías) a diferentes niveles: en el corte, en el hilo de la lectura, en los relieves de la narración. Permanece inerte si no se abre. Sin embargo, cuando se da la vuelta a un guijarro, se descubren múltiples vidas ocultas, huellas, huecos, caparazones, nidos y gusanos. El libro oculta varias dimensiones. La segunda dimensión se encuentra en la hoja de papel (que, si rizamos el rizo, ya es una materia-volumen en sí misma), impresa, plana. Después, las hojas se agrupan en cuadernillos, donde encontramos la tercera dimensión, el volumen. Pero la verdadera dimensión del libro, donde el objeto de papel se convierte realmente en un libro, es la dimensión tiempo (cuarta dimensión), cuando el libro es manipulado, abierto, recorrido: es el desarrollo del libro, el tiempo de lectura.

Piedra

El libro no tiene una forma especial (un simple paralelepípedo rectangular), la piedra tampoco. El libro solo se convierte en especial cuando se lo escoge, cuando se lee. El guijarro se vuelve único y precioso solo cuando lo recogemos. (Los guijarros en los bolsillos - ¿por qué diablos he recogido esta piedra sin nombre?).

El guijarro es una piedra que cabe en la mano. El libro es papel que cabe en la mano. El guijarro. Lo acaricio, lo miro, lo leo. El libro. Lo acaricio, lo abro, lo leo. El guijarro es una masa cerrada, se lee rodeándolo. El libro es una forma abierta, se lee en el espacio (infinitamente vertical) entre las páginas en V.

Papel

¿Han viajado ustedes alguna vez por encima de las nubes? Deliciosos cúmulos de aire y agua, sólidos y aéreos al mismo tiempo, dibujados, aborregados, informes e infinitos. El papel del libro podría parecerse a ellos si lo devolviéramos con el pensamiento a su estado de masa de pasta de papel en suspensión en el agua. Su sensualidad: su blandura, su textura, su ruido, su cuerpo, páginas gastadas, las vidas del papel en sus huellas de lecturas. Sus olores. el gesto físico de pasar la página, el tiempo, su murmullo, el viento del libro. El vientre del libro.

Henos aquí, por la propia materia del libro, en diferentes universos de olores, de sonidos, de pliegues, de tactos. Así “entramos” en el libro.

El papel puede ser un paisaje, vacío, espacios, la unión entre texto e imagen, el cielo, la nieve, un blanco real, el silencio, límites o márgenes entre la imagen y el borde del libro. Los espacios en blanco del papel son también los tiempos “muertos” del libro (me entran ganas de decir sus “árboles silenciosos”), los espacios “ilegibles” o mudos – los márgenes, el hueco de los pliegues de las páginas. El espesor de las páginas, el volumen del libro, interfieren en la lectura. Aunque no se haya pensado en ellos, están presentes. forman parte del álbum y son necesarios – con una gran discreción.

Tijeras

Cortes del libro, pliegues, construcción, sangrías y saltos de página, de línea. Cosido. El ritmo del libro es imprimido, antes que el texto, antes que la narración, a través del formato, el número de páginas, el peso del papel, la densidad del texto, la colocación de las imágenes (a sangre o no) y la amplitud de los márgenes. Ahí se elabora ya la primera y tenue respiración del libro. El pulso del libro. En los pliegues.

El libro ofrece pliegues donde, bajo una fachada simple y modesta, puede escribirse el mundo, el universo, lo humano, por tramos verticales, densos, complejos, por ángulos, cortes, pero comprensibles por estar ligados con una costura a un opus llamado libro. El objeto libro da unión y redondez a través de las páginas, la narración y el desarrollo. Un hilo cuya madeja está trenzada con miríadas de espacios, con vacíos, con agujeros. Me gusta la imagen del seto. Es un límite, en un espacio domesticado – el jardín –, confortable, pero si se hunde la cabeza en él, se vuelve ilimitado, salvaje, extraño, infinitamente grande e infinitamente minúsculo. Como el álbum.

Hay que podar el seto para que siga siendo límite, legible y doméstico, y para que pueda ofrecer ese contraste de la vista exterior y de la vista interior. Un libro debe estar “podado”, construido, cortado (como una prenda de ropa debe estar cosida y cortada para que pueda ser llevada) para ser legible y permitir la lectura (el desplazamiento en el libro) y ofrecer los otros niveles de lectura, las zambullidas en los estratos de la imagen, del texto y sobre todo del entre texto e imagen, allí donde se escribe realmente, aunque invisible, el libro.

Todo esto se afina por lo general a través de la intuición. Por el ejercicio del libro.

Un guijarro en la charca

¿Y la imagen? Pintada o dibujada, propongo verla como una charca, con una visión de hojas y de reflejos brillantes, centelleantes, al nivel de la superficie. Esta imagen, si se cambia el punto de vista, de pronto bascula bajo el agua con un mundo recortado en niveles extraños, oscuros, de materias y masas de sombra.

La imagen se expresa en varios niveles. Se la puede leer muchas veces. Tiene el espesor del libro. A veces, cuando se tira una piedra en ella, se enturbia y se vuelve ilegible. Por un momento.

***

Texto aparecido en el número 19 de la revista Fuera de margen, dedicado al libro como objeto.
Anne Herbauts es una de mis autoras de literatura infantil favoritas (aquí les dejé un sorbito de uno de sus libros).
La traducción es de Mercedes Corral.

04 enero 2017

2016 - la lista

Como siempre, en orden de lectura, los libros que he leído este año con los que más he disfrutado...

Los perales tienen la flor blanca, de Gerbrand Bakker.
[novela. puñetazo]

Cruzando el bosque, de Emily Carroll.
[cómic. cuentos escalofriantes]

El Powerbook, de Jeanette Winterson.
[novela. winterson. la sigo adorando.]
Tal vez así sea como es, la vida flotando suavemente sobre la memoria y la historia, el pasado, regresando o no, dependiendo de la marea. La historia es una colección de objetos que encontramos lavados por el tiempo. Bienes, ideas y personalidades emergen a la superficie hasta nosotros y luego vuelven a hundirse. Algunas cosas las pescamos, otras las ignoramos, y a medida que la pauta cambia, también lo hace el significado. No podemos confiar en los hechos. El tiempo, que todo lo devuelve, todo lo cambia.

El viento en los sauces, de Kenneth Grahame.
[novela. campestre y británica.]
(Por supuesto nosotros sabemos que estaba equivocado, y que tenía una visión muy limitada, porque en realidad esas cosas tienen mucha importancia, aunque sea demasiado largo explicar por qué.)

La última noche del mundo, de Ray Bradbury.
[relato. ciencia ficción realista.]
- No hemos sido tan malos, ¿no es cierto?
- No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.
[Sé que Bradbury me perdona por esto…]

El hombre sin talento, de Yoshiharu Tsuge.
[cómic. deliciosamente deprimente.]

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson.
[novela. maravilla.]

La ternura de las piedras, de Marion Fayolle.
[cómic. otro puñetazo.]
Había en él un poco más de ternura que antes, pero seguíamos cortándonos los dedos y lastimándonos si lo abrazábamos demasiado fuerte.

La niña invisible y otros cuentos, de Tove Jansson.
[cuentos. entrañables.]
Pequeños espejos, fotografías de familia enmarcadas con seda, conchas, gatos y hemules de porcelana que descansaban sobre paños hechos a ganchillo, frases bonitas bordadas con hilo de seda o de plata, vasos muy pequeños o teteras con formas de mymlas, es decir, todo lo que hace que la vida sea más fácil y menos peligrosa.

La esposa joven, de Alessandro Baricco.
[novela. baricco on steroids.]
El Hijo.
***

¿Y ustedes?
¿Han hecho balance del año?

23 mayo 2016

Billedbog til Jonas Drewsen

Di en Twitter, gracias a @c_porcel, con este artículo sobre un álbum de recortes elaborado por Hans Christian Andersen. Me resultó tan curioso que decidí traducirlo. Su autora es Elizabeth Gettins, especialista de la biblioteca digital de la Biblioteca del Congreso.

[Puede que no estén incluidos todos los enlaces - links - del artículo original, o que no estén puestos en el mismo sitio.]

Descargar el "Billedbog til Jonas Drewsen" en PDF.

***

“Billedbog” es una palabra danesa para designar los “libros de imágenes”, y a un afortunado muchacho llamado Jonas Drewsen le regalaron este libro de recortes del famoso autor de libros infantiles Hans Christian Andersen. Este ejemplar único no es producto de ninguna imprenta o editorial, sino que fue hecho a mano en Copenhague, Dinamarca, en 1862, por Andersen y su amigo y consejero de estado Adolph L. Drewsen. Andersen y Drewsen aplicaron sus habilidades manuales pegando vistosos dibujos en este álbum y escribiendo historias, poemas y rimas alrededor de las imágenes, en el espacio libre. El libro fue un regalo para el nieto de Drewsen, Jonas, que por aquel entonces tenía ocho años.

Las imágenes están coloreadas a mano y provienen de fuentes americanas, inglesas y alemanas (libros, diarios, etc.) pegadas a modo de collage. El propio Andersen contribuyó con poemas y rimas a 19 de las imágenes. Se encuentran en los márgenes y alrededor de las ilustraciones.

En total, este libro de 140 páginas incluye cientos de ilustraciones atractivas para la imaginación de un muchacho. Muchas de las escenas incluyen soldados de diferentes épocas, enfrentamientos de espada de la caballería, torneos de boxeo, bosques tropicales, varios métodos de transporte y muchas y variadas escenas de niños jugando. También los animales juegan un papel importante en este álbum, e incluyen varias representaciones de serpientes, leones, gorilas, cerdos, vacas, caballos, osos, insectos, peces y aves rapaces entre otros. Hojear este álbum ofrece infinitas posibilidades para inventar historia tras historia y satisfacer así la imaginación de un joven.

Este álbum forma parte de la colección Jean Hersholt, que consta de los escritos tempranos de Andersen así como primeras ediciones de escritos de amigos suyos incluyendo los de Hugh Walpole y Sinclair Lewis. Hersholt fue un actor de origen danés que emigró a Estados Unidos, donde se convirtió en una estrella del cine y la radio.

A principios de la década de los 50, Hersholt y su mujer donaron su colección Andersiana a la Biblioteca del Congreso. Es probablemente la colección más extensa en América de primeras ediciones, manuscritos, cartas, borradores y material pictórico relacionado con Hans Christian Andersen. Recopilado a lo largo de 30 años, muestra las publicaciones de Andersen desde su primer libro, “Ungdoms-Forsøg”, publicado en Copenhague en 1822 bajo el pseudónimo de William Christian Walter. Entre las primeras ediciones de la colección se encuentran los seis panfletos publicados por C. A. Reitsel de Copenhague entre 1835 y 1842 titulados “Eventyr, Fortalte for Børn” (“Cuentos de hadas contados para niños”). Estos contienen las primeras ediciones de 19 cuentos de hadas de Andersen, entre ellos “El traje nuevo del emperador” y “Pulgarcita”. La colección también incluye manuscritos de otros cuentos de hadas, la correspondencia de Andersen (1868-74) con su editor americano Horace E. Scudder, ejemplares autografiados por Andersen, traducciones tempranas, un volumen significativo de ediciones póstumas y estudios sobre Andersen.

“Billedbog til Jonas Drewsen” se suma a la colección de excepcionales libros infantiles disponible en la web de la Biblioteca del Congreso.

***





12 enero 2016

2015 - la lista

Menos mal que sigo manteniendo la costumbre de llevar un diario de lecturas, porque llega el final del año y soy incapaz de hacer memoria de muchos de los libros que he leído durante los pasados doce meses... y la verdad es que con la cosecha de este pasado 2015 me ha costado hacer un "top ten" (tanto, que he hecho un poco de trampa), de tantas lecturas como hay que me han gustado muchísimo - aunque no tanto como para decir que sean IMPRESCINDIBLES. No hay nada imprescindible en esta vida. Pero si alguien cree que comparte gustos lectores conmigo, o le atraen los pequeños fragmentos que voy a dejar por aquí, quizás deba dar una oportunidad a alguno de estos libros...

[en orden de lectura]

Artesanos de la belleza de la propia vida, de Ángel Gabilondo.
[ensayo]

[...] no nos rindamos ante un mundo tecnocrático, tecnológico, técnico, que ha hecho de la utilidad un bien absoluto, y de la rentabilidad y del valor, el olvido de toda valentía o valor. El mercado ha venido a ser un mercado de valores. Todo se ha puesto perdido de valores. Pero el valor del que yo quiero hablar aquí es el valor de vivir, de hacer de nuestra vida una obra de arte, de dar belleza a nuestra propia vida. Quiero hablar de que seamos bellos por nuestra forma de vivir, de que vivamos de tal manera que resulte bello lo que hacemos.

Stoner, de John Williams. (¡Gracias Ilumi!)
[novela]

En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una pesrona intenta conocer a otra.

Más o menos yo, de Miquel Duran. (¡Gracias tertulias de Al·lots!)
[novela]

Pasen por aquí...

La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine.
[ensayo]

[...] si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad...

Paisaje con grano de arena, de Wisława Szymborska. (¡Gracias Carmen!)
[poesía]

Ante hechos semejantes me abandona la certeza
de que lo importante
es más importante que lo que no importa.

The first bad man, de Miranda July. (¡Gracias Alfonso!)
[novela - en castellano: El primer hombre malo]

You know what? Forget what I just said. You’re already a part of this. You will eat, you will laugh at stupid things, you will stay up all night just to see what it feels like, you will fall painfully in love, you will have babies of your own, you will doubt and regret and yearn and keep a secret. You will get old and decrepit, and you will die, exhausted from all that living. That is when you get to die. Not now.

El barrio, de Gonçalo M. Tavares.
[nnnovela? relatos?]

El señor Calvino.
El señor Juarroz.

Green Town: el vino del estío y el verano del adiós, de Ray Bradbury. (¡Gracias Jordi!)
[novela]

- Tom, dime la verdad.
- ¿Qué verdad?
- ¿Qué ha ocurrido con los finales felices?
- Puedes verlos en el cine, los sábados por la tarde.
- Sí, pero ¿y en la vida real?
- Sólo sé decirte que cuando me acuesto de noche me siento muy bien. Es el final feliz del día. A la mañana siguiente me levanto y quizás las cosas anden mal. Pero me basta recordar que esa noche me iré a la cama, y que estar acostado un rato arregla las cosas.

The hours, de Michael Cunningham.
[novela - también traducida - y la película es estupenda]

I am trivial, endlessly trivial, she thinks. And yet.

El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle. (¡Gracias Tina!)
[nouvelle]

Sólo hemos de seguir adelante, con los ojos abiertos, contemplando con atención lo que hacemos sin pensar en nada ajeno a la tarea. Entonces, fluimos con la noche.

***

Y la trampa que les decía: a estos diez, no me resisto a añadir...

Dos libritos de narrativa infantil:
- Historia de Nadas, de Andrés Barba y Rafa Vivas (¡Gracias Piu!).
- ¿No hay nadie enfadado?, de Toon Tellegen y Marc Boutavant (¡Gracias Glòria!).

Dos cómics:
- Asterios Polyp, de David Mazzucchelli.
- Yo, asesino, de Antonio Altarriba y Keko.

***

Los comentarios están abiertos, por si a alguien le apetece dejar su mejor lectura del año...

30 agosto 2015

ILUSTRATOUR 2015














EL CONTEXTO
[Un rollo personal en pasado y presente totalmente prescindible…]


El verano de 2013 fui a mi primer Ilustratour. Era mi primera y su sexta edición. Cuando vi el programa de invitados, en seguida supe que tenía que ir: no iba a existir una oportunidad similar de ver a tantos ilustradores a los que admiraba concentrados en tres días de charlas.

En aquella ocasión, hice un seguimiento exhaustivo del festival. Hice una previa, explicando, aunque fuera a mi manera (ya entonces apuntaba mi afición a las listas), por qué quería ver a cada uno de los ilustradores, y retransmití vía Twitter tantos actos como pude (que fueron casi todos), recogiendo después los tuits en resúmenes que publiqué en pdf, además de publicar varios álbumes de fotos en flickr. Los enlaces a todos estos materiales los recogí en esta entrada.

Este año no he hecho nada de eso. Para empezar, no hice ninguna previa - de hecho, ni siquiera anuncié aquí en el blog (aunque sí en Twitter) que iba a ir a Ilustratour, y me consta que algunas personas de mi entorno LIJ no sabían de mi asistencia – aunque estaba segura de haberlo comentado con ellas… en otras palabras: ¡Glòria, eres una despistada! Este año la lista de autores fetiche que asistían al festival era considerablemente más reducida que la de hace dos años. ¿Por qué ir, entonces? Pues la principal razón fue Liniers, y como creo que a Liniers ya le conoce todo el mundo, y de él ya he compartido tiras por aquí demostrando mi amor incondicional por lo que hace (y mi envidia por todo aquel que no lo conozca y tenga por delante un “descubrimiento” de valor incalculable), no me apetecía volver a hacer una entrada sobre él, aunque fuera explicando por qué me gusta lo que hace, cosa que pensándolo bien no he hecho nunca… Del resto de autores que han asistido este año, conozco bastante bien a Anthony Browne (si hicieran una lista de los top ten autores de álbumes ilustrados vivos, estoy casi segura al 100% de que él estaría en esa lista, aunque yo personalmente no sea fiel devota suya) y a Paula Bonet (hablaré de ella más adelante), he leído el libro de William Grill sobre la expedición de Shackleton y el Finn Hermann de Hanne Bertholin pero no conocía nada más de ellos, conozco un poco la trayectoria de Orgullo y Satisfacción y aunque no soy suscriptora he descargado (y hojeado, aunque no leído a fondo – la sátira política y el humor de actualidad no son mi fuerte) algunos de los números que han publicado, a Zabala y a Olivares los he leído también sin llegar a ser exhaustiva, y directamente desconocía el trabajo de Ellen Weinstein, Emiliano Ponzi, Mágoz, Oscar Saraiba y Javier del Pino. Debo estar dejándome a alguno de los invitados, pero no a demasiados, y esta breve explicación es la razón por la que tampoco tenía una motivación especial para hacer una entrada previa a Ilustratour: me emocionaba mucho la idea de poder asistir a dos conferencias de Liniers (una de ellas, de dos horas, absolutamente deliciosa), pero el resto de participantes, aunque me apetecía verlos, tampoco me provocaban una emoción desaforada.

Este año tampoco he hecho la retransmisión en directo de las conferencias (el tema de las baterías de los dispositivos y de la cobertura wifi sigue siendo un problema y prefería no estresarme), apenas he tuiteado sobre las jornadas (hubiera podido, pero de repente abarrotar a mis seguidores de frases sueltas, en diferido, de una conferencia, en lugar de ofrecerles o una crónica exhaustiva o un resumen posterior más analítico, me parecía demasiado intrusivo y poco interesante – además no me sentía cómoda haciéndolo), y la mayoría de las fotos que he hecho han sido del recinto en el que se han realizado las charlas y el mercado ilustrado: este año ha sido el primero que Ilustratour se ha trasladado de Valladolid a Matadero Madrid, acogidos por la Casa del Lector de la FGSR, en el distrito de Arganzuela. Las fotos sí que las he subido a Flickr y podéis verlas si os apetece, aunque tan solo unas pocas (las más directamente relacionadas con la Casa del Lector) tienen que ver con los libros o la lectura; el resto nacen más de mi fascinación por el espacio de Matadero Madrid (del que por cierto me he quedado sin poder visitar el Palacio de Cristal de Arganzuela, así que… voy a tener que volver!).

Y sin embargo, aquí estoy: ha terminado Ilustratour (cuando empiezo a redactar esto – tarea que probablemente me lleve un par de días, pues si esto está siendo la introducción ya se pueden imaginar que este va a ser un texto bastante largo – hace tan solo unas pocas horas que nos hemos despedido del festival, con suerte hasta el año que viene), y la emoción ha ido in crescendo a medida que pasaban las conferencias y los tres intensos días que ha durado para mí esta edición del festival. Y es ahora que me planteo venir aquí a contarles por qué, por segundo año, a pesar de que Ilustratour también pueda tener sus zonas de oscuridad, yo prefiero quedarme con las luminosas.

Para empezar y para los que no lo conozcan – o los que lo conozcan pero no hayan ido nunca y no acaben de hacerse una idea de en qué consiste – contarles que Ilustratour es un festival de ilustración dirigido principalmente a ilustradores (cosa que yo no soy: me interesa la ilustración como mediadora y como consumidora, pero no como autora), pero que trasciende el ámbito de los que se dedican profesionalmente a ello y puede tener secciones que sean de interés también para otros colectivos, como es mi caso. Hay actividades del festival que quedan muy claramente fuera de mi “jurisdicción”, por así decirlo, como el Ilustratour network (encuentros en los que ilustradores tienen la oportunidad de entrevistarse con editores para presentarles su trabajo), o los talleres (que empiezan unos días antes del programa de charlas – en mi caso, que apenas sé dibujar, no sé si tendría mucho sentido realizar alguno de los talleres, aunque confieso que me pica la curiosidad). También hay concursos dirigidos a ilustradores, como el Plum Pudding o el que escoge la mascota del próximo Ilustratour que aparte de darnos la oportunidad de ver el trabajo de nuevos ilustradores, ya descubrí hace dos años que no tenían gran interés para mí, así que este año me he saltado los actos relacionados con ellos para salir a pasear un poco por Madrid, ciudad a la que vengo menos de lo que me gustaría.

Pero el grueso del programa que denominan Ilustratour fin de semana, dividido en un espacio de charlas y conferencias y en otro de mercado y firmas de autores, tanto hace dos años como este me ha parecido muy interesante, y empiezo a pensar que será interesante independientemente del enfoque que desde la organización se dé a cada una de las ediciones del festival, o de los autores invitados. Me explico.

LA ESENCIA


El enfoque de este año era muy diferente al de hace dos años. Hace dos años, la mayoría de autores invitados se dedicaban al álbum ilustrado. Quizá por eso coincidió que me interesaban la mayoría de autores que intervenían, porque dentro del ámbito de la ilustración, el álbum ilustrado es el terreno que más conozco y me interesa. Este año, en cambio, el álbum ilustrado estaba presente, pero muy diluido por la presencia de otros dos grandes ámbitos en los que la ilustración juega un importante papel: el cómic y la ilustración de prensa. Y a pesar de que desconozco bastante más el panorama de estos dos campos (en el del cómic todavía me defiendo, pero el de la ilustración de prensa es muy desconocido para mí), las charlas de Mágoz, Emiliano Ponzi y Ellen Weinstein me parecieron muy interesantes. Por supuesto, la de Liniers, autor principalmente de tiras cómicas, para mí fue la mejor.

Y por otro lado, está el tema de los autores invitados. Los organizadores de Ilustratour tienen muy buen ojo a la hora de escoger a los ponentes. Todos ellos son profesionales reconocidos a nivel internacional que, aunque pueden tener un volumen muy diferente de trabajo publicado (Anthony Browne con decenas de libros ilustrados vs. William Grill con sólo uno, por ejemplo), tienen en común que son figuras en cierto modo auténticas, originales, pioneras (lo digo siendo consciente de que quizá esos adjetivos no sean los más apropiados), con una gran capacidad de trabajo, con un estilo y una voz propia muy marcados, con las ideas claras sobre qué es lo que hacen y por qué lo hacen así y no de otra manera. Son ilustradores que, a veces a pesar de su juventud, saben lo que quieren y piensan y trabajan en sus proyectos de manera intensa (a veces enfermiza u obsesiva, pero ¿qué gran artista no lo es, hasta cierto punto?). Se entregan en lo que hacen, y además saben transmitirlo ante una audiencia, ya sea por experiencia o por cercanía. Sus obras nacen de la verdad, de SU verdad; puede que sean obras autobiográficas o que sean encargos para clientes, pero cuando se sientan a trabajar lo hacen con un método que saben mostrar, con una filosofía de lo que es el trabajo de ilustrador que nace de la honestidad y la coherencia con ellos mismos. Pone la piel de gallina escucharlos hablar sobre lo que hacen, cómo lo hacen, por qué… y sobre todo emocionan cuando son conscientes de que están ante una audiencia de “futuros” ilustradores y les transmiten sus propios consejos o máximas.

Empecé las jornadas tomando notas sin saber muy bien si iba a hacer algo con ellas o no, pero en un momento dado (hacia la mitad de la charla de Liniers, el primer día a primera hora) pensé: “Silvia, más vale apuntar aunque luego no vayas a usarlo que no tomar nota cuando escuches algo que te dispare el interés y que luego te arrepientas porque tu memoria ya no es lo que era.” Así que tomé notas. En algunas charlas más, en otras menos… pero esas notas, a veces tan solo pensamientos o frases al aire, otras opiniones o impresiones personales, son las que, debidamente ordenadas, les dejo a continuación…

RICARDO LINIERS SIRI.


Yo empecé leyendo cómic por las tiras cómicas. Mafalda y Calvin & Hobbes eran mis favoritas. Peanuts tiene momentos, pero transmite una sensación general algo desencantada, no diré abiertamente depresiva, pero sí un poco “downer” que a veces me cansa. Mutts, a pesar de que la encuentro algo irregular, también está entre mis favoritas. Y de repente apareció Macanudo, hace ya más de diez años, y no diré que las desbancó a todas, pero sí que pasó a captar mi atención de manera sostenida. Es difícil explicar Macanudo. Hay que leer al menos uno de los libros recopilatorios para darse cuenta de la magnitud de la obra de Liniers: del universo Macanudo. Y cuando uno escucha a Liniers, le oye hablar de su trabajo, de sus viajes, de su familia, de sus amigos, de su vida… autor y obra quedan para siempre ligados.


Liniers es como un niño grande. Él mismo lo reconoce cuando dice que la reacción que provoca en las mujeres es un gran “Oooooooh” (pronunciado con la cabeza inclinada hacia un lado y una gran ternura). De su imaginación han nacido una niña amante de los libros, un monstruo imaginario que sólo dice OLGA, Alfio la bola troglodita, la vaca cinéfila, el misterioso hombre de negro, Oliverio la aceituna… personajes entrañables, absurdos, surrealistas. A través de todos ellos descubrimos un mundo lleno de fantasía, poesía, humor… de repente vemos el mundo como si nos hubiéramos puesto unas gafas maravillosas que hacen brillar determinados aspectos de la realidad. Incluso en las pocas tiras en las que critica algún aspecto negativo de la realidad, el tono no es nunca cínico o sarcástico, intenta sacarle punta, hacerlo brillar, y que el lector acabe de leer la tira no con ese pequeño punto negro que dejan tantas otras críticas de actualidad sino con una pequeña epifanía, con la sensación de que algo oscuro se ha iluminado.

Liniers es de naturaleza miscelánea. Le gusta hacer cosas muy diferentes y eso se refleja en su trabajo. Tiene ahora una editorial con su mujer en la que publican historietas que de otro modo serían muy difíciles de conseguir en su país. Sus hijas son fuente continua de inspiración, así como los autores que son sus referentes. Habla de Art Spiegelman y su mujer, editora de arte del New Yorker, con auténtica admiración, como seguro que muchos autores noveles hablan de él. Es fan de determinadas editoriales (Libros del Zorro Rojo entre otras), de Chaplin, y de los niños que son un poco insoportables pero que se convertirán en adultos interesantes (Calvin, Matilda, Huckleberry Finn, Mafalda). Dibujó 5000 tapas a mano (a pesar de la advertencia de su mujer de que estaba loco), le tocó hacer de Yoko cuando Kevin Johanssen y él reprodujeron la famosa fotografía de John y Yoko en la cama, y le importa un pito el debate tebeo vs. novela gráfica. Si pudiera ser otro dibujante sería Maitena, le gusta más Picasso que Dalí y lo que más le gusta de su trabajo es tener la idea y dibujarla ("todo lo demás es calcar"). En sus tiras no sabes nunca dónde va a estar el chiste (¡no se sorprendan si ni siquiera lo hay!) y tienen diferentes niveles de lectura. Le encanta el humor negro (lo descubrirán en su trabajo ilustrando los Crímenes ejemplares de Max Aub) y experimentar con cosas que no había hecho antes (como las entrevistas dibujadas a Ricardo Darín o Les Luthiers). Cree que para hacer un determinado tipo de arte hay que conocer todas las reglas de ese arte para después poder romper alguna de ellas y así evitar realizar la versión más edulcorada del mismo; en el caso de sus tiras, ha evitado siempre ceñirse a un solo personaje, a un solo código, a un solo género y a un solo esquema de viñetas. La tira cómica es un medio lo suficiente maduro como para que los creadores experimenten con ella, igual que Faulkner y Woolf lo hicieron en su día con la novela. Y en ello está.

DOS IDEAS CAZADAS AL AIRE EN LA MESA REDONDA SOBRE LA VUELTA A LOS CLÁSICOS…


(Mesa redonda con Diego Moreno, editor de Nórdica; Javier Olivares, Antonio Santos y Jorge González, ilustradores; y moderada por Jesús Marchamalo, autor).

- El valor de la ilustración: el público está aprendiendo a valorar el “superpoder” de los ilustradores: su capacidad para plasmar en imágenes lo que dice el autor, de ofrecer un discurso autónomo diferente al del autor del texto. Es por eso que el deber del ilustrador no es el de reproducir al “dictado”, sino el de interpretar, leer de manera creativa las palabras y traducirlas en imágenes. Es por eso que muchas veces es tan importante fijarse en lo que han dibujado como en lo que han omitido.

- El libro ilustrado como una colaboración: los libros ilustrados, especialmente los clásicos ilustrados, son siempre colaboraciones entre un equipo de personas: el autor (que puede ser el más ausente en el caso de los clásicos, pero del que quedan obras, biografías…), el ilustrador, y una o varias figuras dentro de la editorial. Son obras totales, detrás de las cuales hay una voluntad “constructiva” (normalmente por parte del editor). Todas las decisiones de los agentes implicados deben ser valoradas y respetadas.

DIEZ POSIBLES NOMBRES QUE NUNCA TUVO ORGULLO Y SATISFACCIÓN
[y dos ideas a modo de fórmula sobre la ilustración de denuncia social]


1. nos coronamos
2. viva felipe letizia guapa
3. reyniciar
4. la plebe
5. tenemos un problema
6. aquí palacio
7. inviolable
8. por nuestro bien
9. botswana
10. finiquito

- Subjetividad expresa del dibujo vs. Presunta objetividad de la fotografía.

- Menos costes = Más independencia.

ILUSTRAR, VIVIR… LA FILOSOFÍA DE MÁGOZ (Y UN APUNTE PERSONAL)


1.- La vida y el trabajo no son compartimentos estancos, y nos estamos engañando si pretendemos separarlos.

2.- Centrarse en lo esencial, porque también nos engañamos si creemos que vamos a tener tiempo para todo: no lo tendremos, así que más vale no perder el tiempo en aquello que no sea esencial.

3.- Encontrar tu propio camino, porque es la única manera que existe de ser honesto contigo mismo en tu trabajo.

4.- Seguir tu intuición. Escuchar lo que te dice el corazón, aunque no encuentres motivos que racionalmente puedas explicar.

5.- Desarrollar proyectos personales. Es imposible desarrollar los anteriores puntos si no lo hacemos.

Y, en cualquier caso…

6.- Unas veces se gana y otras se aprende.















(El apunte: Mágoz es escandalosamente joven, pero transmite seguridad, calma, honestidad y sabiduría. Sus ilustraciones se han desnudado de todo lo accesorio para centrarse simplemente en comunicar, en la idea, en la imagen que mejor resume, sintetiza y transmite el mensaje del texto que está ilustrando. Y eso no quiere decir que no sea detallista – fíjense en su web y verán. Precisamente, es la atención a los más pequeños detalles una de las características más destacables de su obra).

LOS DOS SECRETOS DE ANTHONY BROWNE.


1.- Mirar el mundo con los ojos de un niño. La sorpresa, la fascinación, la búsqueda de similitudes, el absurdo, lo irracional, las asociaciones de ideas estrambóticas… detrás de estos procesos mentales muchas veces asociados a la infancia se encuentran muchos de los pequeños detalles de sus ilustraciones.

2.- Utilizar todos los detalles de una ilustración para reforzar el mensaje que el texto está transmitiendo, pero utilizando el lenguaje de la imagen en lugar del lenguaje textual: la forma, el color, el punto de vista, los objetos, los escenarios, las luces/sombras… todo puede ayudarnos a comunicar reforzando nuestro mensaje.

EL CHEF EMILIANO PONZI.


Emiliano Ponzi arranca su charla con la cita del chef Gualtiero Marchesi:

“We can recognize the novelty in the known as much as in the unknown; the important is that it draws from the truth.”
(La novedad se encuentra en lo conocido tanto como en lo desconocido; lo importante es que surja siempre de la verdad).

A lo largo de su charla, en cierto modo especialmente afín a la de Mágoz, surgen u
na serie de máximas o consejos sobre el trabajo del ilustrador que responden a la pregunta ¿Qué es lo importante?



- Saber evolucionar. No atascarse en un estilo inamovible.
- El mensaje. Y que este sea verdadero.
- El conocimiento, las habilidades, y la capacidad para relacionarse.

“ESTÁ PASANDO”
Un Manifiesto para el dibujo aplicable a la pintura.
Por Aitor Saraiba


“Está pasando un minuto en la vida del mundo. Píntalo como es.” – Paul Cézanne

- Un dibujo tiene que ser un documento autobiográfico que da cuenta de un suceso, ya sea visto, recordado o imaginado.
- Un dibujo tiene que: mostrar o comunicar ideas, cuestionar lo visible o hacer memoria.
- Hay que enfrentarse a los misterios no evadirlos.
- Hay que dibujar siempre de memoria.
- Si se dibuja bien hay que intentar dibujar mal. Si se dibuja mal hay que intentar dibujar bien.
- A la hora de dibujar hay que ser sobre todo 3 cosas: valiente, justo y feliz.
- Hay que ser un bestia.
- Nuestra única bandera es la poesía.
- Hay que ser capaz de dibujar todo, el cielo y el infierno, la injusticia y el dolor, el desamor y lo que a falta de una palabra mejor llamaremos amor, a las mentiras y a los mentirosos, a los perros de mirada salvaje y a los atardeceres que sabemos que jamás volveremos a ver.

Este manifiesto debe mucho o todo a las frases robadas, inspiradas o citadas de Cézanne, Berger, Borges y Baudelaire, pero también debe mucho a la inspiración surgida por las hostias que me ha dado el mundo.

Aitor Saraiba en Madrid el 26 de julio de 2015 en un verano que parecía que no iba a pasar nada y en el que ocurrió todo.

¿Y QUIÉN ES AITOR?


No lo conocía y no lo he leído. Él se tilda a sí mismo de caprichoso e insiste en que no sabe dibujar, pero ha publicado tres novelas (autobio)gráficas de 300 páginas cada una. Insiste en que hay que usar materiales baratos para no tener miedo de equivocarse (sus dibujos, que podrían parecer hechos a boli en los márgenes de los apuntes de un estudiante de bachillerato, atestiguan que es un método que él mismo se aplica). Habla desde su posición de hijo de familia numerosa, maricón de pueblo y amante de Metallica. Le encanta hablar de sí mismo, y es porque tiene cosas que decir, y me alegro de que haya encontrado un público que lo escuche.



AITOR Y PAULA Y LAS REDES SOCIALES


Aitor Saraiba y Paula Bonet compartieron una mesa redonda en la que hablaron de muchas cosas, pero yo me quedé con algunas ideas sobre el boom de las redes sociales en la vida de los ilustradores. Aquí mezcladas hay ideas de ambos. Por la buena sintonía que mostraron ambos en la mesa, no creo que a ellos les importe que no estén atribuidas directamente a uno u otro.

- En las redes sociales hay censura, mal gusto, gente que no se posiciona, gente va a lo fácil, gente que busca el like, está lo simplón y lo mono y el marketing de las grandes empresas cuando hay gente pequeña haciendo grandes obras de arte que no aparecen porque son censuradas.
- Estamos en la era del exhibicionismo: antes, la obra de arte se defendía sola. Ahora, se le pide al ilustrador que haga marketing no sólo de su obra, sino también si es posible de su propia persona. El lector ya no se conforma sólo con leer(ver). Quiere algo más. Y siempre quiere más, y a mayor velocidad.
- Pero… pero… qué bonito es poder interactuar con los autores y con los lectores…

SÓLO PAULA


En sus propias palabras, Paula Bonet llevaba quince años trabajando en sus óleos sin que nadie le hiciera caso, y ha vivido cuatro años inexplicables, de penas y alegrías, que la han puesto en el ojo de un huracán mediático que a ella le ha costado mucho asumir y ante el cual todavía (y aquí entro en la opinión personal) se la ve a veces incómoda y a veces harta sin rodeos. Sí, interactuar con los autores es bonito, pero no poder salir a cenar sin que se acerquen a ti para hacerse una foto… ¿quién está preparado para eso?

¿Tiene fórmula, el éxito de Paula? ¿Por qué gustan tanto sus dibujos? (Ella insiste en que apenas puede considerarse ilustradora, algo en lo que estamos de acuerdo). Yo no tengo la respuesta, ni creo que ella la tenga tampoco. Ella tiene su estilo (artísticamente hablando), que nace de su educación artística y estética, y ese estilo, mezclado en cocktail explosivo con sus referentes (musicales, cinematográficos), los pocos trabajos que ha realizado por encargo, sus libros (que transmiten una sencilla poesía de los sentimientos, cercana, nada elitista, que resuena especialmente afín a un público juvenil, en el que ha encontrado a la mayoría de sus admiradores), y mal que le pese, su apariencia, ha desembocado en un auténtico boom “Paula Bonet”. Probablemente se arrepienta de algunas cosas, o simplemente a partir de ahora las haga de otra manera. Da la sensación de que gran parte de lo que le ha sucedido ha sido totalmente inesperado, no buscado, y por lo tanto gestionado tan bien (o mal) como ha sabido (“unas veces se gana y otras se aprende”, ¿verdad Mágoz?).

Con su sinceridad, su nerviosismo, su pasión por lo que hace (los dos libros son proyectos prácticamente al 100% personales, en los que sólo parece haber colaborado ligeramente el diseñador gráfico con el que trabaja), y su valentía plantando cara a los que quieren ver en ella tan solo una cara bonita, entro en Ilustratour conociendo la obra de Paula (y, honestamente, no siendo una gran admiradora – por cuestiones estéticas – de su trabajo), y salgo de Ilustratour conociendo (un poquito) a Paula, la artista, la obsesiva, la "artesana", la apasionada, la que se declara fan de los autores que no se avergüenzan de reconocer que utilizan su autobiografía como fuente de la que beben sus historias.

LOS REFERENTES DE WILLIAM GRILL, DIBUJANTE.


- David Hockney
- Shaun Tan
- Saul Steinberg
- Edward Hopper
- Constable (nubes)

Uno sabe que está frente a un ilustrador con método y un largo recorrido por delante (especialmente teniendo en cuenta su juventud) cuando es capaz de hablar con orgullo de cuáles son los referentes que inspiran su trabajo… y cuando es incapaz de dejar de dibujar lo que le rodea en cuadernos que lleva consigo a todas partes.


YA VAMOS TERMINANDO…


Pero antes, un consejo de Ellen Weinstein a los ilustradores de la sala (y que yo, sin ser ilustradora ni pretender empezar a serlo ahora, intento hacer mío cada día): haz aquello que te hace feliz. Conócete a ti mismo, tus gustos, tus intereses, e intenta involucrarlos en tu trabajo. Haz oír tu voz en lo que produces. Si no lo haces, no tendrá tu marca personal. No serás tú.


¿SÍNTESIS?


Tantas ideas. Tantos nombres. Tanto trabajo detrás de tres días de charlas, que difícilmente el discurso resultante podría sintetizarse en modo alguno.

Aunque… ¿saben? Quizás sí:

Puede gustarte o no el trabajo de los ilustradores que pasan por Ilustratour, pero lo que es innegable es que todos ellos poseen una voz propia, con todo lo que esto conlleva (filosofía, método de trabajo, fuentes y producción).

19 mayo 2015

Proyectar en lo cotidiano un poco de belleza

La obra de Barrie también tiene mucho para divertir a la antropóloga de la lectura en que me convertí, pues las críticas que se le hacen al personaje son las mismas que las que se hacen a los lectores, y sobre todo a las lectoras: que son unos egoístas, siempre con la cabeza en las nubes, que se olvidan de todo. Es cierto que los lectores se olvidan de todo por un tiempo, como esa mujer de campo que me dijo alguna vez: "Si es realmente apasionante, me planto ahí. No importa que griten mis hijos, que tengan hambre, no vale la pena. O les preparo un huevo frito, y rápido regreso a mi lectura. Entonces puedo leer aunque tenga una bomba a mi lado". Ellos también sueltan amarras, le dan la espalda a sus allegados y remontan el vuelo: leer es pasar, de un salto, a otro espacio, sobre todo si se trata de obras literarias. Mucho más que entregarnos un mensaje, la literatura nos abre un universo en el cual desplegarnos y constituir, a lo largo de nuestras lecturas, un País de Nunca Jamás, esta reserva poética y salvaje de la cual podremos echar mano toda la vida para proyectar en lo cotidiano un poco de belleza, de fábulas, de historias que tal vez nunca se realizarán, pero que sin embargo contribuyen a definirnos. Para dar forma a lugares en los cuales vivir y acondicionar habitaciones propias en las cuales pensar.

***

Michèle Petit en "Peter Pan y Wendy o el derecho a la ficción".

13 mayo 2015

Equilibrios precarios

Yo creo que la lectura nace del desequilibrio, no del equilibrio. Nace del cuestionamiento, de la inquietud, del anhelo, del deseo. De todo lo que nos muestra que no somos seres completos. Desde chiquito, todo lector es un insatisfecho, un rebelde. La conciencia primera, cuando uno empieza a ver el mundo y a verse, es desasosegante, desequilibra. Y uno lee, hace sus pequeños universos de sentido para de alguna manera lograr equilibrios precarios. Y digo precarios porque son equilibrios siempre en movimiento, que se hacen y se deshacen, pero realmente útiles, porque ese dinamismo asegura vida, plenitud.

***

Hace poco, en el blog de Un chat botté, descubría un bello artículo de Michèle Petit sobre lectura, literatura e infancia.

Hoy, le devuelvo la pelota con este otro, una entrevista a Graciela Montes, que me ha llegado vía el muy interesante Twitter de @eternacadencia. Léanlo entero, que merece la pena...

02 abril 2015

Principio, argumento y final

"Hablamos idiomas diferentes y venimos de diferentes orígenes, sin embargo compartimos las mismas historias"
Historias del mundo... cuentos tradicionales
Es la misma historia para todos nosotros
En diferentes voces
En diferentes colores
Pero sigue siendo la misma...
Principio...
Argumento...
Y final ...
Es la misma historia que todos conocemos y amamos
Todos la escuchamos
En diferentes versiones y por diferentes voces
Sin embargo, siempre es la misma
Hay un héroe... una princesa... y un villano
No importa su idioma o sus nombres
Ni sus rostros
Siempre es la misma
Principio,
Argumento
Y final
Siempre ese héroe... esa princesa y ese villano
Sin cambios a través de los siglos
Nos acompañan
Nos susurran en nuestros sueños
Nos mecen para dormir
Sus voces desaparecieron hace tiempo
Pero viven en nuestros corazones para siempre
Porque nos unen en una tierra de misterio e imaginación
Porque todas las diferentes culturas se funden en Una Historia

***

Con este texto de Marwa Obaid Rashid Al Aqroubi (destacada figura del mundo de la literatura infantil y juvenil en los Emiratos Árabes Unidos) se conmemora hoy el Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil. Un texto que transmite un mensaje que aparentemente puede parecer sencillo, pero que forma parte de nuestra historia y que no deberíamos olvidar: que las historias son algo que nos une, por muy lejos que vivamos los unos de los otros o muy diferentes sean los idiomas que hablemos; que no importan las muchas diferencias que nos separen; que un narrador, un emisor y una fábula; y que en esa fábula, un principio, un argumento y un final.

24 febrero 2015

Un trocito de Montreuil en Barcelona



Nos reunimos hace un par de días en la librería Al·lots de Barcelona algunas personas que fueron el año pasado a la feria del libro infantil y juvenil de Montreuil y algunas personas que no fuimos, pero que sabemos de los tesoros que allí pueden encontrarse. Nos explicamos anécdotas y trucos para sobrevivir a la avalancha de la feria. Soñamos con fletar un bibliobús hasta allí para no sufrir las limitaciones de espacio y peso en las maletas. Soñamos más todavía con poder editar algunos de los libros que, tras años de espera, siguen sin aparecer por las editoriales españolas (sobre todo Wolves / Les loups, de Emily Gravett). Babeamos con las dedicatorias de los grandes. Tomamos nota de algún título que nos robó el corazón. Pero, sobre todo, nos contamos cuentos y todas esperamos poder ir por primera vez (o poder volver por tercera) al frío París de finales de noviembre.

[Más sobre algunos de estos libros en esta entrada de unchatbotte.]

04 febrero 2015

Invitamos o invadimos?

Al final, todo puede resumirse con esta dicotomía: un acto de invitación frente a uno de invasión. Al principio del capítulo describíamos (no sin cierto ánimo de provocación) que un proyecto de activación sociocultural consistía, en cierta manera, en ir a casa de alguien y decirle que la cambie. Evidentemente, esta actitud nos provocaba serios interrogantes éticos, unidos a cierta urgencia de huir, puesto que la casa es un espacio de intimidad que, mayoritariamente, coincidiremos en que debemos respetar.

Sin embargo, pensar nuestra oferta como una invitación tiene efectos muy diferentes. Ante todo, porque la invitación nos sitúa, a los agentes de la educación, en una posición mucho más humilde que la del invasor, puesto que alguien que invita no fuerza, no obliga, debe estar dispuesto a aceptar un no por respuesta. El no también es una opción del/de la ciudadano/a, el derecho a no participar, por más que a los educadores y las educadoras sociales a veces nos cueste de entender y de admitir. Lanzamos la oferta, que evidentemente tendrá más posibilidades de ser aceptada cuanto más en consonancia con el interés de los potenciales sujetos haya sido pensada, pero también cuanto más nos interesae a nosotros, y también cuanto más y mejor tiempo se haya dedicado a cuidar y mimar el reconocimiento. Lanzamos la oferta, pues, a la plaza, con la voluntad de que no se convierta en un mero escaparate, sino en una plataforma, que los ciudadanos suban a ella y salten.

***

Ando estos días leyendo algunos ensayos que caen en mis manos, así como por azar, o por serendipia, o a la búsqueda de no-sé-qué, huyendo a veces de novelas-que-no-me-acaban-de, o qué-sé-yo. Así son las cosas...

El fragmento de ahí arriba proviene de un librito editado por la UOC titulado Territorios habitables. Un puñado de estudiantes de educación social pasaron unos días en Villena, Alicante*, en un proyecto de activación sociocultural de un barrio del centro de la ciudad, y de su experiencia allí han salido los artículos que forman este volumen. Concretamente, la autora del texto de ahí arriba es Lídia Puigdomènech y su artículo se titula "La incomodidad del acercamiento".

He encontrado algún fragmento que me ha hecho pensar en las jornadas del pasado viernes, sobre los espacios para niños y jóvenes en la biblioteca (y llegado el momento, esos fragmentos aparecerán en el blog de las jornadas), pero este lo dejo aquí porque me ha hecho pensar en las lecturas de los jóvenes. En las lecturas obligatorias y en las lecturas por placer y en el papel de los mediadores (bibliotecarios, profesores, libreros, adultos) que queremos facilitar/acercar/invitar y no imponer/invadir a los jóvenes con libros que les despierten el gusanillo.

Una dicotomía útil e interdisciplinaria. Ven por donde voy, ¿verdad?

*Gracias @Akheneiton por la corrección. Villena es Alicante, y no Murcia. Despiste...

09 enero 2015

Ir y venir

2014 ha sido el año de estrenarme en algunos nuevos rincones de Internet, y también de abandonar otros (porque, aparentemente, no hay tiempo para estar en todas partes. ¡Oh sorpresa!).

Así, este año pasado abrí sucursales en...

... lavidaestabaagotadaenmi.tumblr.com (con las fotos de "Stendhal").
... lecturasnoobligatorias.tumblr.com (junto con Carmen g. Aragón aka Jean Murdock).
... pasameotragamba.tumblr.com (junto con Chus Díaz aka mondonrino).

Y dada mi tendencia natural de los últimos tiempos hacia la mudanza, he tenido que abandonar el 3º 1ª de Llibres al replà. Allí compartí comunidad de vecinos con Joan Portell, Glòria Gorchs, Pep Molist, Ignasi Blanch y Àngel Burgas, y tuve la oportunidad de escribir algunos artículos sobre literatura infantil y juvenil de los que estoy especialmente orgullosa...

... la entrevista a Carmen g. Aragón a raíz de la publicación de la agenda del estudiante de Thule.
... un repaso a los 15 puntos de John Vernon Lord a través de 15 álbumes ilustrados.
... la crónica de la segunda jornada LECXIT (en la que tuve el placer de poder escuchar las conferencias de Laura Borràs y Gustavo Martín-Garzo).
... un texto sobre el cómic Senyor Romaní de Carme Pons y Miguel Bustos (que me permitió de paso hablar un poco sobre cómic infantil en general).
... la crónica de la charla sobre libros infantiles relacionados con las cifras y los números (que impartió Teresa Duran en la Facultad de Biblioteconomía de la UB).
... un artículo sobre el libro Errata: les tribulacions de l'impressor Prim.
... una reseña sobre el libro Llibres! (recuperado de los años 50 por Gustavo Gili).
... un especial por Sant Jordi 2013 (en el que tres libreros LIJ de Barcelona - Oblit de Casa Anita, Paula de Llibreria Al·lots y Ricardo de Abracadabra - recomendaban tres libros cada uno).

Me alegra comunicarles que el 3º 1ª no queda vacío. Hemos encontrado una nueva inquilina, que me tomará el relevo en este blog sobre libros no aptos para personas-mayores-que-no-leen-tonterías. No dejen de visitarlo, porque las opiniones de estos seis habitantes de la escalera más LIJ de Internet son de las que vale la pena escuchar, y dado que cada vez es más difícil que sus voces se oigan en la prensa escrita, que estén dispuestos a compartir sus descubrimientos con nosotros a través de Internet es, verdaderamente, un auténtico lujo.

Y yo, mientras tanto, sigo con lo mío.
A veces más dispersa.
A veces más inspirada.
A veces más prolífica.
Algunas otras más taciturna.

Nadie sabe cómo será este 2015.
Veremos.

03 enero 2015

De vez en cuando

A pesar del grosor que tomaba el vacío en mis pensamientos, estaba segura de permanecer en la espera y no en el aburrimiento. De vez en cuando, lloraba, también.

De vez en cuando, dejamos de comprender el lugar que ocupa lo real.

De vez en cuando, tengo ideas enormes que se me aparecen por encima, como grandes nubes. Entonces me las trago, me vuelvo inmensa, ligera, fuera del tiempo, y todo es posible.

De vez en cuando, era muy doloroso, pero a la vez increíblemente apasionante. Sentía una ridícula agitación de lo imaginario que se desbordaba por todas partes y me llenaba por completo las manos, la boca.

***

De vez en cuando está bien leer a sorbitos De vez en cuando, de Anne Herbauts.
[Vacío y lleno. Nada y todo. Real e imaginario. Gritos y silencios. Interior y exterior. Posible e imposible.]

01 septiembre 2014

¿Es usted una persona mayor que no lee tonterías?

Si quieres que te diga la verdad, me costó mucho hacer esa clasificación [qué es literatura infantil y qué no lo es] porque soy más bien iconoclasta y nada canónica. Y porque al final, cuando un libro de literatura infantil y juvenil es una gran obra literaria, en mi opinión es un libro y punto, no un libro de LIJ. Es más difícil pactar qué libros funcionan al revés (el crossover de «adulto» a LIJ), pero también ahí creo que se censuran muchas cosas que un lector joven es perfectamente capaz de leer. En esto soy de la opinión de Sendak y otros como él.

Carmen G. Aragón, autora de la Agenda del estudiante 2014-2015.

***

Estas primeras líneas son para tranquilizar a los adultos que se sorprendan disfrutando inadvertidamente con la lectura de este clásico de la literatura infantil. No ocurre nada raro. No es que hayan perdido su trabajosamente adquirida adultez; y nada les impedirá tornar a deleitarse, como habitualmente hacen, con la lectura de Paul Theroux, Umberto Eco, James Joyce , Dante o Bukowski. Ocurre que Winny de Puh, de A. A. Milne es una obra maestra tan apta para un niño de menos de diez años, como para un adulto de un buen nivel cultural. Es más, los que pueden tener dificultades para apreciar los méritos de este libro son los chavales de catorce - a esa edad se quieren cosas serias y no las ocurrencias de un oso de peluche -, y las personas mayores que no leen "tonterías", sino Libros Que-Merecen-La-Pena (postura tan inteligente como la Trampa Astuta para cazar pelifantes que dice Winny).

Alfredo Lara López en la "Presentación de Winny de Puh para adultos (los niños no necesitan prólogo)" de la edición de Valdemar.

***

Muchas veces me preguntan por qué una persona que no sea profesor, bibliotecario o padre de un niño puede mostrar algún interés por la literatura y el folclore infantiles. Conozco las respuestas normales: que muchos escritores famosos han escrito libros para niños, y que los grandes libros infantiles también son grandes obras literarias; que estos libros y cuentos constituyen una fuente interesante para estudiar los símbolos y arquetipos, y que pueden ayudarnos a entender la estructura de la novela y sus funciones.
Todo esto es cierto. Pero, en mi opinión, debemos considerar la literatura infantil desde una óptica más seria por la faceta subversiva que contiene: porque sus valores no son los tradicionalmente convencionales del mundo de los adultos. Por supuesto que en cierto sentido muchas de las grandes obras literarias resultan igualmente subversivas, ya que la mera razón de su existencia implica que lo importante es el arte, la imaginación y la verdad. En lo que denominamos mundo real, lo que generalmente importa es el dinero, el poder y el reconocimiento público.
Las grandes obras de la literatura subversiva infantil nos sugieren que existen otras formas de ver la vida, diferentes a ir de compras o a la oficina. Se burlan de las ideas vigentes y expresan su punto de vista no comercial, alejado de las convenciones de este mundo, en su forma más simple y pura. Hacen una llamada a ese niño imaginativo, interrogante y rebelde que todos llevamos dentro, renovando nuestra energía instintiva y actuando como una fuerza que nos impulsa al cambio. Por ello, este tipo de literatura merece nuestra atención y también perdurará mucho más allá del momento en que se hayan olvidado los cuentos tradicionales.

Alison Lurie en el prólogo de No se lo cuentes a los mayores: Literatura infantil, espacio subversivo.

***

Vamos vamos...
Bienvenido septiembre!

26 junio 2014

De fechas literarias y fechas reales

El verano se nos ha tirado encima. Se han acabado las clases. Para muchos, antes de marcharse de vacaciones, entre partido y partido del mundial, preparaciones playísticas o montañísticas, helados, ensaladas y otros alimentos refrescantes, es el momento de preparar el próximo curso. Es el momento de encargar los libros de texto a las librerías y, para muchos niños, de hacerse con una agenda escolar, porque ya saben que para los estudiantes las agendas no se renuevan en enero, sino en septiembre.

Tienen alguna relación las agendas con la literatura infantil y juvenil? Pues la mayoría no, más allá de que puedan llevar una ilustración de Jordi Labanda o Agatha Ruiz de la Prada en la cubierta, pero se da el caso de que este curso, 2014-2015, ha aparecido en el mercado editorial, de la mano de Thule y la escritora Carmen G. Aragón, una agenda que sí tiene mucho que ver con la LIJ. Tanto que por cada día del año hay una referencia a un libro en el que, precisamente, se habla de ese día del año.

Pero… por qué no dejamos que la autora (a quien, si les interesa, pueden seguir a través de su Twitter o Tumblr) nos explique exactamente qué encontraremos en esta particular agenda?

Carmen G. Aragón de día






















P. "Una fecha literaria que se corresponde con su fecha real". ¿Me lo explicas?

R. No faltaba más, y con gusto: se trata de encontrar un suceso literario ocurrido en una fecha concreta para cada día del año. Por ejemplo, sabemos que el Sombrerero de Alicia empezó a tomar el té el 14 de marzo, aunque la Liebre de Marzo crea que es el 15 y el Lirón, el 16; o que un 8 de marzo Joel estrena su cuaderno de bitácora, donde habla de LBDPQCHUE, o que el 7 de agosto cae el cometa en el valle de los Mumin. Ahí está la cosa, en dar con una fecha literaria para cada día del año. Y esa es la originalidad que ofrece este libro-agenda.

P. ¿Y no te da miedo que la gente no lo entienda? Porque yo he hablado con alguna persona que sabe de la existencia de la agenda pero no era consciente del trabajazo que lleva consigo el buscar en los libros referencias a cada uno de los 365 días del año…

R. Sí, bueno, no miedo en plan Poltergeist, pero sé que es difícil hacerse una idea del trabajazo que es, sobre todo si tienes que acatar un calendario. Lo saben el editor, José Díaz, y el estupendo equipo de Thule, lo sabe Anna Folqué, autora de Los libros y los días, lo sabe mi María, lo sabe la traductora de la agenda al catalán, Laura Vaqué, lo saben unos cuantos amigos, la familia. Pero, en fin, no es tan grave. Creo que en general somos todos a veces poco conscientes del trabajo que hacen los demás. Me consuela pensar, por ejemplo, que nadie sabe aún lo que hace Chandler Bing, y eso que se pasó diez temporadas explicándolo.

P. ¿Cómo surgió la idea de hacer esta agenda?

R. La idea genial de la colección de libro-agendas con una fecha literaria por cada fecha real salió de la cabeza de Anna Folqué, que escribió el año pasado la primera, Los libros y los días, de literatura en general. La idea de hacer una agenda así pero de literatura infantil y juvenil salió de mi cabeza. Y debo decir que también en parte inspirada por blogs como Llibres al replà o el tuyo particular o por reportajes como el que hiciste de Ilustratour. Podría decir que a través de Twitter volví a la LIJ gracias a gente como vosotros. Al principio José y Anna pensaron que no sería posible porque no encontraría fechas, pero eso es como decirle a John Locke lo que no puede hacer. Les dije que sí habría, les gustó mucho, mucho, y me la confiaron. Ahora están entusiasmados y yo, obsesionada con la LIJ.

P. ¿Y en qué momento surge la idea de "reescribir" el fragmento en el que aparece la fecha literaria? ¿Cómo decidís que esa fórmula es la que vais a usar?

R. La idea ya estaba en Los libros y los días, donde decidieron contextualizarse las citas. A veces una cita pelada no dice mucho, pero reescribirla te ofrece la oportunidad de ponerla en contexto o la excusa para hablar del argumento del libro o de un suceso paralelo, de vincularla a otras citas, etcétera. Y decidimos que sería igual en la Agenda del estudiante 2014-2015. Vaya, de hecho no es que lo decidiéramos, es que se dio por sentado y ni me lo planteé; sabía que era así y así lo hice. Además, eso me daba la ocasión de jugar como autora, cosa que me encanta.

A la izquierda, fragmento del poema de Juan Bonilla, reescrito a la derecha por Carmen G. Aragón














P. En algunas citas me ha hecho mucha gracia descubrir algo que es muy tuyo: los juegos de palabras. ¿De dónde crees que te viene esa - yo casi lo llamaría "obsesión", ja ja!

R. Ja ja. Sí, bueno, es mi sentido del humor, y al parecer hacer el humor te quita años, así que lo practico siempre que puedo. No sé de dónde me vino ni cerveza, pero se me sube siempre a la cabeza. No, en serio, yo creo que es una enfermedad, algo que me pasa y ya está, y lo llevo lo mejor que puedo y los que me quieren se apiadan de mí. Aunque me reprimí bastante, para que no todo fuera eso, y al final me pareció que había dejado una proporción razonable de juegos de palabras. Prefería no abusar y que los lectores se quedaran con ganas de más y no de menos.

La colina de los conejos
P. ¿Cómo fue lo de escoger las ilustraciones que acompañan cada una de las semanas?

R. Bueno, de eso se encargó el editor y el equipo creativo de Thule. A José le gusta remitir a ilustraciones clásicas, porque son preciosas y entre otras cosas también porque muchas novelas modernas carecen de ilustraciones y eso era un problema. También hay alguna moderna de algún caso donde se lograron cesiones o se hubo tiempo de pedirlas, etcétera. A mí me encanta la de Un descenso al Maelström, de Harry Clarke (10 de julio), la de La colina del los conejos (26 de mayo), las de Alicia, El Hombre Invisible... Bueno, muchas.

P. ¿Cuándo empezaste a trabajar en la agenda?

R. A ver, le propuse a José la agenda LIJ en octubre de 2013 pero no empecé hasta noviembre. Lo que pasa es que, al ser una procrastinadora nata (montada), no quise dejar para mañana lo que podía hacer pasado mañana, así que procrastiné en cuanto pude y me dediqué a leer de la manera más placentera que supe. Y es que en noviembre pensaba que aún quedaba mucho tiempo, ay, qué equivocada estaba. Luego me pasó que en diciembre tuve mucho trabajo de lo mío y no hice prácticamente nada, así que al final lo gordo y adiposo se concentró más bien en enero y febrero. En marzo, las correcciones, y en junio en las librerías!

P. ¿Cuántos libros crees que has leído a la búsqueda y captura de fechas? Aproximadamente, claro… ¿Y los leías enteros o en diagonal?

R. Pues, en diagonal todos y en horizontal diría que unos sesenta o setenta, entre novelas, cómics, relatos, etcétera, durante ese tiempo. Sin contar los que ya me había leído, claro, como clásicos o como los de Harry Potter, El guardián entre el centeno, El curioso incidente del perro a medianoche, El invitado del Día de Acción de Gracias (que tanto me ha gustado incluir), Mi familia y otros animales, Persépolis o los de Edward Gorey, por nombrar algunos ya leídos. Y luego están los que leías o repasabas y no tenían fechas, que son menos, pero haberlos haylos, aunque no sabría decirte cuántos. Naturalmente, los que me leí en diagonal ahora lo hago de pe a pa. Y los que no me pude leer yo, en esta labor tuve a la mejor ayudanta del mundo, mi María, que se leyó en horizontal los que yo ojeaba con hache y sin hache en vertical y en diagonal, y luego me los explicaba en perpendicular y en redondo largo y sentada. Su ayuda es inestimable. De hecho, quise que constara como coautora pero se negó porque decía que ella no había escrito nada. Sin embargo, sin ella la agenda no sería lo que es, y yo creo que la coautoría consiste en eso, en un trabajo que se hace en gran parte entre dos aunque cada cual tenga sus funciones. Así que la reivindico.

P. ¿Cómo lo hacías? ¿Tenías un calendario e ibas rellenando? ¿Un Excel?

R. ¡Ay, diosss, has nombrado al diablo! ¡El Excel! El Excel es lo que quería José que tuviera, pero para escribir va mejor el Word, así que me hice mi calendario de Word con una plantilla de esas de molde sin corteza que ya están hechas. Y yo iba escribiendo ahí, tan contenta. Cuando se lo pasé, José me dijo que era mejor tenerlo en Excel y lo volcó él mismo, pero a mí me fue peor luego para redactar, porque había que ir abriendo las casillas, no me dejaba contar espacios ni fijar el estilo, con el traslado se perdieron las cursivas, etcétera. Bueno, un lío. Pero al final fue bueno porque, al pasarlo a Excel, José se dio cuenta de que yo me había equivocado y había usado una plantilla del calendario del año pasado, con lo cual hubo que correr todas las fechas un día y por lo tanto tuve que cambiar alguna del tipo «el último viernes de abril...». Qué horror, ¡a buscar sustitutas! Parecía que no fuera a acabar nunca. ¡Anna y yo tenemos una guerra particular con el Excel, ja, ja, ja! No nos gusta nada, pero entiendo que para José sea más práctico. En todo caso, ahora nos debe un par de cañas y unas croquetas, creo.

P. ¿Algún truco para encontrar fechas en los libros?

R. Pues sentarse en las bibliotecas a ojear y hojear hasta que das con una fecha y, oh, una joya que aprovecho la ocasión para publicitar: la Open Library, que es una biblioteca digital que recoge libros de las mayores bibliotecas del mundo desde 2007. Y funciona tal que así, como una biblioteca. Pides en préstamo un libro y lo puedes leer durante una semana, ya sea en PDF, en línea o mediante un programita de Adobe que ellos mismos facilitan de forma gratuita. Es fantástica. Y hay libros en varios idiomas, en español también, aunque la mayoría son en inglés. Buscar fechas así era mucho más fácil. Cuando encontraba una que podía servirme en inglés, la traducía yo misma o, si había que comprobar algún dato de la traducción «oficial» consolidada en español, me pedía después el libro en una biblioteca de aquí.

Nada
P. ¿Alguna norma o regla (autoimpuesta o impuesta por otros) que tuvieras que seguir? ¿Algún texto o fecha vetada o censurada? ¡Queremos polémica!

R. Mmm, no, normas no (¡aparte del Excel, ja ja!). Tuve que recortar mis textos, eso sí, porque no cabían, y supongo que por el camino se perdió algo, pero era inevitable. Un libro polémico, sí. Me leí  Nada, de Janne Teller, y me quedé... Creo que aún no tengo palabras, y sé que despierta mucha polémica, pero en el fondo para mí habla de la escasa aceptación social de la individualidad y de cómo la masa, la gente que se junta en un grupo atávico y se olvida del pensamiento individual, de la libertad de cada cual, puede llegar a hacer cosas atroces en nombre de la unicidad de pensamiento. No sabía si incluirlo o no, aunque es un libro que se concibió como juvenil y ha ganado varios premios de LIJ en varios países tras una tortuosa trayectoria. Pero, dada su naturaleza, que podría recordar, por ejemplo, a El Señor de las moscas, no sabía si incluirlo o no. José me dijo que sí y se incluyó, pero aún tengo mis dudas.

P. Me consta (je je) que has tenido a un pequeño ejército de colaboradores buscando fechas en libros... ¿alguna anécdota al respecto? Algo gracioso o que recuerdes con cariño o curioso o...

R. Bueno, no un ejército, ja, ja. La verdad es que quien más fechas me proporcionó fuisteis tú y otra bibliotecaria, Vicky Triguero García. Anna Folqué también me mandó unas cuantas (Anna y yo tenemos un fuego cruzado de citas para nuestras agendas, es algo muy bonito y nos entendemos muy bien, porque ambas sabemos cómo es esto, y hay fechas mías en su agenda y fechas suyas en la mía). Luego es verdad que varios amigos me mandaron una o dos, o a lo mejor me recomendaron libros en los que a veces no había ninguna o no se podía aprovechar, y otros que me enseñaron modelos de agendas escolares o que me aclararon algo sobre el tema. Algo muy simpático fueron los niños y adolescentes que se entusiasmaron y me descubrieron algún libro que les gustaba. Si después encontraba fechas o no (hubo de todo) en esas obras que me citaban amigos y amiguitos, ya era lo de menos, porque solo el hecho de recomendármelos o de interesarse por el trabajo que hacía, de compartir el entusiasmo por la lectura o charlar conmigo sobre LIJ fue muy hermoso, y agradecí mucho cualquier gesto. Que recuerde con cariño, pues todo eso, todo. Lo tuyo, que fue muy generoso (¡abrir un Google Docs!); lo de Vicky, que se entregó a buscarme libros un sábado en Vapor Vell; el apoyo de Anna, por supuesto; el haber descubierto Las ventajas de ser un marginado gracias a Sabrina Atanasiu, que con trece años se lo había leído tres veces y que es una lectora empedernida que contagia su emoción (y ver eso te llena de esperanza); mi amigo Machiel, que se quedó conmigo una noche charlando sobre libros mientras dos personas pecadoras que no se nombran se quedaron fritas en el sofá, ja ja... No sé, muchos momentos. Marta Gómez Mata también, que se enganchó a Los juegos del hambre y me descubrió varios fragmentos. Bueno, no quiero nombrar a nadie más porque me dejaré a alguien y me arrepentiré. Así que esto va por todos.

P. En general, ¿has disfrutado de la búsqueda de fechas?

R. Sí, en general sí. La verdad es que me encanta hacerlo. Lo malo era la falta de tiempo y que el libro tuviera que estar listo en una fecha (precisamente) concreta y próxima. Si esto lo haces a tu aire o como afición de por vida creo que sería solo placeres. La única amargura consistía en el tiempo. Bueno, y en encontrar siete fechas para un día y ninguna para el siguiente. Cosas así, ja ja.

P. ¿Crees que podrás volver a leer LIJ sin buscar fechas, o esto ya es hasta que la muerte os separe?

R. No, creo que jamás podré leer ya un libro sin fijarme en las fechas. Ahora para mí hay dos tipos de escritores, los que ponen fechas y los desalmados que te sueltan que era «una deliciosa tarde de abril...».

Adrian Mole
P. ¿Alguna fecha a la que tengas especial cariño y por qué?

R. Pues varias, sí, muchas. Las de Adrian Mole porque me robó el corazón, pero muchas otras. La del 28 de agosto porque contiene un tema que llevo años estudiando, que es la continuación de una idea a través de los libros o el arte. Pero lo cierto es que muchas, y aunque no quisiera citarlas porque seguro que me olvido de alguna y luego me regaño, pues, no sé, las de Calpurnia (oh, qué libro); Un puente hacia Terabithia; El perro que corría hacia una estrella; las de Roald Dahl y Nesquens; las de Las ventajas de ser un marginado; las de Begoña Oro, porque pensaba que no iba a encontrar de ella; la de Marta Gómez Mata porque, entre otras cosas, comparte el tema de la metaficción de mi otro libro, Los poetas que no fueron, y por eso en mi mente están unidos y es bello; las de Manolito o Nicolás, que son tan graciosos; la de El coleccionista de relojes extraordinarios, porque me enganchó como un thriller y porque también perseguí a Laura Gallego y ya creía que no daría con ninguna fecha en sus libros; las de Pippi o las de autoras como Chrsitine Nöstlinger o Tove Jansson. Uf, creo que la lista sería interminable.

P. ¿Alguna fecha que te haya costado mucho encontrar?

R. Pues, curiosamente, y en esto coincidimos Anna y yo, las del mes de febrero. Al parecer a los escritores no se les ocurre que puedan suceder muchas cosas en una fecha determinada y precisa de febrero. Luego recuerdo la del 13 de diciembre, que tuve que cambiar a ultimísima hora porque me di cuenta de que estaba mal. Había una sobre el viernes 13 de Crónicas vampíricas III y resulta que el 13 donde estaba era sábado. No hubo tiempo de nada y Verne, que era un santo varón entregado a detallar con total exactitud en qué fecha sucedía cualquier cosa, me salvó del escollo.

Pippi
P. La primera y la última fecha que encontraste.

R. La primera puede que fuera una de Pippi, que me hizo especial ilusión encontrar, dado que alguien me dijo que allí no encontraría ninguna, y, bueno, no se me puede decir eso. Lo recuerdo muy bien porque era el día en que vino un señor a instalar la fibra óptica (nos acabábamos de mudar) y al parecer no tenía la labor muy clara porque estuvo en casa ocho horas y se fue sin conseguirlo. Al final tuve que echarlo, literalmente y nada literariamente, muy a mi pesar, porque yo tenía que salir, puesto que debía asistir precisamente a la presentación en Laie de la agenda de Anna, y el hombre se quería quedar a toda costa (fue rarísimo). Volvió al día siguiente. Recuerdo que ese día me senté en una silla a leer Pippi mientras él hacía y luego deshacía lo que había hecho y maldecía a personas que yo no veía y que, probablemente, no estaban allí. Pero yo era feliz porque encontré fechas en Pippi, que era mi héroa (sí, héroa; fuera heroínas, que parece que son como chiquitas) de la infancia.

P. ¿Para qué día encontraste más fechas?

R. Descartando las de Nochebuena, Navidad, Noche Vieja y Año Nuevo o fechas señaladas, para las que siempre hay bastantes, creo que para el 5 y el 7 de septiembre, para el 12 de septiembre, para el 1 de mayo, para el 5 y el 6 de junio, varios días de agosto... No sé, era habitual tener muchas para un día y ninguna para el anterior o el siguiente. Eso era una lata.

P. ¿Existe fecha literaria para el próximo 29 de febrero?

R. ¿Te puedes creer que recuerdo haber encontrado dos y ahora solo localizo una? Debería comprobar si hay una en Las torres de febrero, pero ahora solo puedo ofrecerte la que hallé en La isla misteriosa:

«Al día siguiente, 29 de febrero, los colonos, abandonando el litoral, donde más allá de la desembocadura se acumulaban tan pintorescamente basaltos de todas formas, subieron el curso del río por su orilla izquierda...».

Pero de momento me gusta más la que encontró Anna en La montaña Mágica para Los libros y los días. Es fabulosa.

Nicolas
P. ¿Alguna fecha que te haya dado pena descartar?

R. Pues sí, me dio mucha pena descartar la del pequeño Nicolás para Nochebuena, pero tenía una de Shel Silverstein que quería incluir a toda costa y, como ya había otra de Nicolás, me decanté por Silverstein porque, aunque también hay otra de él, quería que la poesía infantil estuviera presente y por desgracia no encontré casi fechas en poemas. Pero la cita de Nicolás es divertidísima. Cuenta que Nicolás dice a Alcestes que en Nochebuena en su casa esperan en la mesa a su abuela, a su tía Dorotea y a tito Eugenio. Pues nosotros, dice el comelón Alcestes, «esperamos a la mesa pavo y morcilla blanca». Pertenece a ¡Antes de Navidad, es genial!, del libro El chiste del pequeño Nicolás, de Jean-Jacques Sempé y René Goscinny. Es la monda. Quizá la pueda combinar el año que viene con una fórmula mágica que me permita incluir ambas. Ya se me ocurrió combinar varias para Navidad y algunas parejas en otras fechas, pero con la de Silverstein no pude hacer eso porque quise redactarla en verso para conservar algo de su naturaleza y el espacio no dio.

P. ¿Qué autor te gustaría que leyera tu reinterpretación de su fecha?

R. Pues todos, ja ja. Algunos ya no pueden, por desgracia para mí (bueno, y sobre todo para ellos, no por no leerme sino por no estar entre los vivos, claro). No sé, sería muy agradable que alguno la leyera y le gustara como está. Me consta que a Marta Gómez Mata, autora de Un mundo de mamás fantásticas, le gusta mucho la suya. Eso ya me hace feliz.

P. ¿Y si llega a fallarte algún día? ¿Te planteaste que fuera posible?

R. Sí, claro, hasta llegas a soñar con eso, o peor: ¡a no dormir por eso, ja ja! Pero, gracias a la moda de los diarios juveniles supe que era difícil que eso pasara. Y a los clásicos también, naturalmente. Era un recurso del que procuré echar mano lo menos posible pero que en algún momento fue del todo inevitable. Con el tiempo espero poder corregir eso y que al final se repitan los menos libros posibles.

P. ¿Algún autor al que "perseguiste" sin llegar a encontrar ninguna fecha?

R. Pues sí, perseguí a Neil Gaiman y a Maurice Sendak. También un poco a Oliver Jeffers, que ahora recuerde. De momento no he encontrado fechas en sus libros, pero me propongo leerlos todos una y otra vez hasta que aflore una, como el que tiene fe.
10 de agosto

P. ¿Qué obra aparece más veces?

R. Diría que El diario secreto de Adrian Mole, que aparece seis veces. Se acusa mi debilidad por Adrian.

P. ¿Y cuál es tu pareja de fechas favorita?

R. Ah, ¿te refieres a las fechas que incluyen dos obras? Pues, a ver, me resulta muy simpática la del 10 de agosto, que une Peanuts, de Charles M. Schulz, y a Manolito, de Elvira Lindo. También la del 7 de agosto, que combina Las crónicas de Narnia, de C. S. Lewis, y La llegada del cometa, de Tove Jansson.

P. Y ya para acabar, ¿qué te gustaría que hicieran los lectores de la agenda?
a) salir a buscar TUS libros.
b) salir a buscar los libros de los autores que aparecen en la agenda.

R. Ja ja. A ver, yo libros publicados de momento solo tengo este y Los poetas que no fueron, también en Thule. No digo que no me gustaría que a alguien le apeteciera leerlo, por supuesto, pero el objetivo principal de este libro-agenda es otro, es que los lectores disfruten con citas que les recuerden lo bien que lo pasaron leyendo tal o cual libro y les entren ganas de releerlo o bien que les descubran otros por leer, la maravilla que se abre con cada libro, la espléndida felicidad que se obtiene simplemente de leer, que es una cosa aparentemente tan sencilla y al alcance prácticamente de todos, entre otras cosas, gracias a las bibliotecas públicas, que son fenomenales. Y ya no te hablo de un objetivo meramente didáctico o pedagógico, sino del disfrute, del placer y la diversión inmensos que se derivan de leer, de irse a otros mundos sin moverse de la silla o el sofá, la playa o el campo. Y espero que la Agenda del estudiante para 2014-2015 logre ese objetivo, y por eso he tratado de que fuera lo más variada posible, que contuviera un poco de todo, para compartir lecturas y hablar de ellas. Se puede mejorar y estoy en ello (para la del año que viene si se tercia), pero creo que sí hay algo para todo el mundo. O eso espero.



También yo lo espero… y espero ver la edición ampliada y mejorada de la agenda el año que viene y muchos otros años a partir de ahora en nuestras librerías.

[Esta entrevista ha sido realizada por correo electrónico. Quiero darle las gracias a Carmen por el tiempo que le ha dedicado – me ha ayudado más allá de lo necesario a traducirla al catalán para poder publicarla en Llibres al replà – y pedirle perdón, a ella y a vosotros, lectores, por las erratas que se me hayan podido colar. Antes de acabar, y para aquellos que hayáis llegado hasta aquí, deciros que si queréis participar en el sorteo de un ejemplar de la agenda en catalán, cortesía de Carmen y la editorial Thule, podéis acercaros a esta entrada de Llibres al replà y dejar un comentario – encontraréis las condiciones al final de la entrevista. Gracias por visitar y leer!]