22 mayo 2007

5 años de Paperdevidre

Debo reconocer que no conocía la revista Paper de vidre hasta hace bien poco, unas semanas, cuando en alguna parte (seguramente de la mano de El Llibreter) leí que acababa de aparecer el número conmemorativo de su quinto aniversario, que contenía una serie de colaboraciones en las que los autores (algunos muy conocidos; otros no tanto) habían reescrito, en un puñado de líneas, alguna de sus obras de cabecera. Como bien dicen en uno de los cinco apuntes que abren la revista, los lectores inquietos han dado un paso más.

Las obras reescritas van desde clásicos como La Odisea, Moby Dick, Atlàntida o La princesa y el guisante, hasta obras contemporáneas como Las Cenizas de Ángela, Crónica de una muerte anunciada, El nombre de la rosa o La broma infinita. Algunas de las reescrituras pretenden capturar la esencia de la obra, otras son creaciones del lector tomando la obra en cuestión como punto de partida, otras resumirla de manera más o menos jocosa, y así tantas como colaboradores (56 en total).

De todas ellas, por su temática librosférica y para animarles a que se pasen por Paperdevidre, descarguen y lean este número, me permito reproducir (en su versión original y en una traducción casera), la reescritura que
Subal Quinina hace del “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj”, de Julio Cortázar y, como bien puntualiza, del anuncio de Seat León.

Preámbulo a estampar tu Seat León

Piensa en esto, quan et deixen un llibre, no et deixen un llibre, sinó l’obligació de llegir-te un llibre, et regalen —no ho saben— hores d’abominable avorriment, et regalen hores d’angoixa enverinades amb milers de suposicions a l’entorn de per què et deixen aquest llibre i no aquell altre, et regalen la prohibició de doblegar pàgines, de subratllar errates o frases lapidàries, et regalen l’obligació de tornar-lo a la persona que te l’ha deixat, et regalen l’esclavatge de l’excusa; que si avui se m’ha oblidat, que si encara no l’he acabat, quan el que passa és que l’has perdut, cretí miserable, i a les llibreries està exhaurit. Ah no, per favor, no em deixis el teu llibre, dóna’m les claus del teu Seat León i no pateixis, que jo ni corro ni bec.

(Piensa en esto, cuando te dejan un libro, no te dejan un libro, sino la obligación de leerte un libro, te regalan – no lo saben – horas de abominable aburrimiento, te regalan horas de angustia envenenadas con miles de suposiciones alrededor de por qué te dejan este libro y no aquel otro, te regalan la prohibición de doblar de páginas, de subrayar erratas o frases lapidarias, te regalan la obligación de devolvérselo a la persona que te lo ha dejado, te regalan la esclavitud de la excusa; que si hoy se me ha olvidado, que si todavía no lo he acabado, cuando lo que pasa es que lo has perdido, cretino miserable, y en las librerías está agotado. Ah no, por favor, no me dejes tu libro, dame las llaves de tu Seat León y no sufras, que yo ni corro ni bebo.)

1 comentario:

Tzaviere dijo...

Muy interesante.