11 octubre 2006

Un libro es...

Recojo el testigo dejado por pies diminutos en esta entrada, y hoy dedicamos el día a Ramón Gómez de la Serna y sus greguerías... por supuesto, únicamente las librosféricas.

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Dejar con señales a los libros es ponerles orejas de desmemoriados.

Muchas personas tienen biblioteca porque eso es lo que más abriga en los despachos.

Esos que esperan que en una novela salte la liebre es que toman la lectura por una cacería.

Pinocho abre los libros con la nariz.

Llevar un libro forrado con papel de periódico es acabar con la importancia del libro.

Poner notas a los libros es un atrevimiento como lo sería el retocar los cuadros de una exposición.

A veces el abrelibros no marcha porque ha tropezado con el nudo de la novela.

Después de haber abierto un libro con la plegadera nos sentimos como barberos que acaban de afeitar a un cliente.

El lector – como la mujer – ama más a quien le ha engañado más.

La mosca se posa sobre lo escrito, lo lee y se va como despreciando lo que ha leído. ¡Es el más exigente crítico literario!

Decir tenedor de libros es como decir estantería humana.

Las librerías en que todos los libros están flojos y medio tumbados son librerías borrachas.

Un hueco entre los libros de la estantaría es como si hubiera un nicho vacío.

Bibliómano es una especie de cleptómano de los libros.

La postura más incómoda para un libro es la de quedar abierto y de bruces en el brazo de un sillón.

Ese guarda que vigila los adoquines de la calle levantada es como un bibliotecario de la Edad de Piedra.

Biblioteca pública es el sitio en que se comienzan todos los libros y no se acaba ninguno.

En los libros está ahorrado el polvo del pasado.

Incunable es el libro que no se puede leer en la cuna.

La crítica suele ser un impuesto que falsos agentes de la autoridad imponen al libro.

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Disfrútenlas, y nos vemos el viernes, con Nobel (o sin él) y algo más.

PS: Los fans de Ramón, no dejen de visitar esta web y su blog asociado.

3 comentarios:

Berta Bocado dijo...

Ei, molt bo el dels "incunables" i la "cuna". Encara que hi ha molts llibres que no es poden llegir al bressol perquè si les il·lustracions són massa llamineres no hi ha manera de mantenir el bebè estirat.
Ara no sé si ho vaig llegir a aquí allò d'explicar contes als nens, però que siguin "per no dormir", que de tan bons no es puguin adormir... bé, estic marxant de tema...
per cert sfer, ja has triat el teu conte de por per explicar?

sfer dijo...

Doncs en tinc uns quants triats, Berta, però encara en busco algun més. "Las ratas del cementerio", de Henry Kuttner, "La mano", de Guy de Maupassant, "La litera de arriba" de Francis Marion Crawford, i alguna llegenda urbana de terror de l'antologia "Tened miedo... mucho miedo" de Brunvand ja estan al sac, però continuo buscant...

pies diminutos dijo...

Moltes gràcies per animar-te tu també amb el tema de Ramon, senyoreta Sfer, un abraç!