31 agosto 2006

Costumbres

La mayor parte del tiempo me dedico a observar a los lectores. Los conozco a todos. Tienen sus costumbres. Algunos olfatean los libros como si estuviesen escogiendo un queso camembert. Otros, los eligen al azar. Les encantan las sorpresas. ¡La librería es como un juego de lotería! Y luego están los que no se deciden. Cogen un libro. Lo vuelven a dejar. Lo cogen de nuevo. Al final cambian de opinión y dejan otra vez el libro en su sitio. A menudo se marchan con las manos vacías, contrariados por no haber comprado nada.

(El fragmento es de Los bebedores de tinta, de Éric Sanvoisin. La foto, de I love cheese.)

5 comentarios:

solodelibros dijo...

De esos que no se deciden soy yo. Podría tirarme horas en una biblioteca, simplemente mirando los libros y tratando de decidirme.
Pensaba que las palabras eran tuyas...

Palimp dijo...

Yo también pensaba que las palabras eran tuyas...

Yo, ahora, soy de los decidos: voy a tiro hecho, sé que autor quiero y dónde está. Ahora hasta lo he mirado antes por internet en el catálogo...

Aunque a veces es un placer pasear por los pasillos a ver que se encuentra...

sfer dijo...

Sí, yo también me reconocí en el narrador de esas palabras (aunque luego resulta ser un crío de 12 años que odia leer... estará mi subconsciente diciéndome algo sobre eso?). Claro que en la biblioteca no tengo tanto tiempo para observar a los lectores. Normalmente estoy más ocupada volviendo a poner en su lugar todo lo que han descolocado :-)

saricchiella dijo...

La verdad es que yo prefiero ir a ver qué me encuentro... ayer fui a buscar a un estudioso a la biblioteca, y bueno... yo sé que hay algo de sobrenatural y de mágico (a la antigua usanza) en él, pero el que "casualmente" estuviera sentado al lado de esto no deja lugar a dudas...

V: "There is no such thing as coincidence."
V for Vendetta.

pd.- pensaré, pensaré en el libro que me gustaría regalarle al mundo de habla hispana... qué difícil!! :/

Masaco dijo...

falta la categoria la cual sobregira la tarjeta de credito hasta la limites incalculables.