21 agosto 2006

Frialdad + Ironía + Un toque de cinismo

- ¿Y por qué no escribes una novela con esa historia que nos has presentado?
- No sirve para novela. Hace cien años aún podía valer, pero ahora el lector es otro... - él no entendía -. Mira, en el cine se acepta eso, una historia retorcida, terrorífica, que meta miedo o que haga llorar... o incluso que haga reír, una comedia. Si haces una ópera también te lo aceptan. Pero tú no puedes poner eso en un libro.
- ¿Por qué? No lo entiendo... Si está bien contado...
- No puedes, qué va. Eso se ha quedado para el cine, desde que hay cine la novela tiene un lector que le pide al libro algo distinto. Quien lee literatura hoy quiere cosas de buen gusto, no es broma. Cosas que no sean vulgares, o mejor, corrientes. El cine puede satisfacer el gusto más común, pero la literatura no debe hacerlo, sino complacer el de la gente de buen gusto. Y el buen gusto requiere que no haya sentimientos ni estremecimiento, pide frialdad e ironía. Si puede ser, un toque de cinismo. Además, las novelas deben tratar de personajes con psicología y situados en un ambiente social y todo eso, y mi historia trata de una especie de monstruo que vive fuera del tiempo... A esa historia no le queda bien el formato de novela.
- Vaya, has estudiado bien el asunto. Le das muchas vueltas a las cosas...
- Es mi oficio, darle vueltas a la imaginación primero y luego reflexionar sobre cómo contar lo que he imaginado. Tengo que separar lo que escribo para publicar de lo que hago para cine o televisión. Y a lo mejor el público tiene razón porque, ¿sabes?, la literatura, sobre todo la novela, es un arte racional y racionalista. Y el propio lector, cuando lee, hace una lectura racional, va articulando la novela.

(Fragmento de Trece campanadas, de Suso de Toro).
(La imagen la tomé prestada de aquí).

9 comentarios:

sfer dijo...

Ay... qué curiosidad me da leer vuestros comentarios a este fragmento...

Alicia Liddell dijo...

Puff ... Empiezo por lo fácil.
Ciertamente cada lector escribe su propio libro. Siempre he sostenido que los relatos son diferentes para cada lector, cada uno va creando su propio ambiente, sus colores, sus texturas, sus olores, sus simpatías y antipatías. Lo que hace que un mismo libro sea infinitos al mismo tiempo, tantos como lectores tiene.

La parte complicada. El personaje que sostiene que no se pueden escribir determinados libros porque la dimensión del tema es el cine parece que está un poco fuera de la realidad. Sólo hace falta comprobar cuantas novelas se llevan a la pantalla con mejor o peor acierto, independientemente de la calidad literaria del texto. Y no voy a poner ejemplos obvios.

Dicho personaje tiene un concepto bastate elevado del lector. Le considera exigente, que no se va a conformar con cualquier cosa y que tiene una visión distante y crítica del mundo. De ahí que exija ironía.

¿Es así el lector medio? Lo dudo.

En cualquier caso, el texto es muy interesante y merece un comentario más meditado.

pieldivina dijo...

¿El lector actual pide cosas de buen gusto, que haga reflexionar, que haga gala de cinismo? ¿Es que acaso el personaje que dice eso vive en un planeta que no es la Tierra? Me vienen a la cabeza algunas novelas que no hacen gala de ninguno de esos rasgos, pero no las mencionaré. ¿Y aquel que va al cine busca lo corriente, lo vulgar? ¿No sabe que existen “Reservoir dogs” o “2046”? (aquí sí que me permito poner ejemplos)
¿Qué un monstruo no puede ser el pivote de una novela excelente? ¿No conoce “La piel fría” de Sánchez Piñol? Me gustaría poner más ejemplos, pero tengo prisa por publicar mi contestación y mi memoria no es la de antes.
Lo que sí me viene a la memoria, es un artículo de José María Guelbenzu, titulado “La decacencia del lector”, publicado en Babelia, que se puede leer en este enlace:

http://www.javiermarias.es/foro/viewtopic.php?TopicID=2181

Suscribo todas sus palabras y creo que las mías ya están de más.
Saludos, (alterados, porque me ha puesto de mala baba lo que dice ese personaje. Así que voy a tomarme un café para continuar en pie de guerra)

Fer dijo...

Por mi parte, intentaré alejarme de la trama derrotista y plantear un debate que tuve a menudo el año pasado con amigos: ¿con qué cultura hay que quedarse?
Porque, me parece, el protagonista entiende la cultura escrita como elitista, de clases altas o, como mínimo, formada y educada para admirar las obras, burguesa y decimonónica, un poco excluyente. Por otro lado, identifica el cine con la cultura de masas, una cultura popular susceptible (como muchos historiadores sostienen) de ser dirigida por estamentos superiores para mantener a la sociedad embrutecida: panem et circenses, si se quiere.
¿Existe hoy esa división? Quizás, tal vez, puede, por extraño que parezca, dentro de una época donde tenemos (casi) toda la cultura a nuestro alcance. Entonces, ¿por qué no se opta mayoritariamente por lo refinado?, ¿por qué siguen triunfando los bodrios, sea en música, cine o literatura?
Se está fallando en algo, pero no sé en qué. Cuanto más podríamos aprender, más tontos nos volvemos.
Buf, qué desazón...

Pablo Odell dijo...

Eso de "lectores no hay lectura, se hace lectura al leer"... tiene bastante que ver con postulados cuánticos:

...¿Literatura cuántica?

Digo... http://www.elpais.es/articulo/portada/plena/forma/fisica/elpepspor/20060820elpepspor_3/Tes/

fractal para cual dijo...

Excelente planteamiento en el artículo adjunto, expuesto con increíble sencillez.

Salu2

sfer dijo...

Lo más curioso de todo es que precisamente esa historia de la que habla el personaje, y sobre la cual sostiene que no está hecha para ser expresada en una novela, es LA NOVELA que estamos leyendo. Me preguntó por qué el autor habrá querido hacer que ese personaje diga eso precisamente...

Estoy de acuerdo con ustedes, Alicia y pieldivina. Al leerlo, yo también pensé que esa muchacha debe vivir en otro planeta... O codearse con lectores muy exigentes, desde luego, je je...

Fer: si realmente existe algo como "alta" vs. "baja" cultura, definitivamente no creo que tenga nada que ver con el medio a través del cual se transmite. Hay buenas novelas y malas novelas y buenas pelis y malas pelis (por cierto: "2046" y "Reservoir dogs"?? Caray, chica, me has matado!! Solo tienes que ver mi perfil para saber por qué lo digo). ¿Por qué no se opta por la "alta" cultura? Bueno... quizá porque hay un montón de voces que la asocian con algo aburrido, soso, difícil... Y son muchas y hablan muy alto y luchar contra ellas cuesta mucho.

Pablo: desde que vi, para bien o para mal, "¿¡Y tú qué sabes!?" tengo pendiente leer algo más sobre física cuántica, así que el enlace me viene al dedillo. Me lo guardo, gracias :-)

fractal: si veo a Suso se lo diré de tu parte ;-)

Fer dijo...

Claro que no depende el medio para que la cultura tenga más o menos nivel, Sfer.
Desde luego que hay libros geniales y libros peores que pegar a un padre con un calcetín sudado, pero al menos, por ahora, la cultura escrita está algo más alejada de la basura que la cultura audiovisual.
No sé si me explico. No defiendo una cultura elitista y elevada, sino que ataco a la cultura de baja estofa, que provoca vergüenza ajena y que socava desde dentro los cimientos de la cultura en sí.
¡Y lo dejo porque me estoy liando!

sfer dijo...

No, no, es evidente que la que no he pillado el mensaje he sido yo. De hecho, es un debate que aquí, en la biblioteca, también tenemos día sí día también. ¿Hasta que punto las bibliotecas deben promover una cultura, digamos, de calidad, o por el contrario disponer de las últimas novedades, que es lo que el público pide?

La única conclusión a la que hemos llegado es que es una opción de cada biblioteca de manera individual el decidir la política que va a seguir y las razones por las que va a defenderla. Como personas, la opción es la misma. Cada uno pone sus límites y promueve o adopta la postura con la que comulga. No creo que podamos defender la validez de unas por encima de otras... Quizá podemos discutir la pertenencia de un libro o una película a la "alta" o a la "baja" cultura, pero dudo que podamos ir más allá.