30 marzo 2006

Fracasos

A pesar de que muchas veces en público defiendo lo contrario, si empiezo un libro lo termino. Hay, sin embargo, dos grandes fracasos en mi lista de lecturas. Al menos que yo recuerde (quizá haya habido más pero mi memoria los ha borrado por completo). La lista se podría haber visto ampliada a tres si no fuera porque el tercero era el único libro del que disponía y TENÍA que leer (estaba en un tren, largo recorrido, qué otra cosa podía hacer? si hubiera tenido un i-pod...). En fin, este post es una confesión de mis dos grandes fracasos... esas dos novelas que se me atragantaron tanto que no pude con ellas. De hecho, no es que no las pudiera terminar... es que CASI ni pude empezarlas. Mi tributo a ellas. Se merecen una segunda oportunidad, lo sé. Quizá algún día se la dé.

En un lejano juego de dimensiones de segunda mano, en un plano astral ligeramente combado, las ondulantes nieblas estelares fluctúan y se separan.
Vamos...
La Gran Tortuga A'Tuin se acerca, nadando lentamente por el golfo interestelar, con los pesados miembros llenos de hidrógeno congelado, la enorme y viejísima concha llena de cráteres de meteoros. Con unos ojos del tamaño de mares, encostrados de lágrimas reumáticas y polvo de asteroides, Él contempla fijamente el Destino.
En una mente más grande que una ciudad, con lentitud geológica, Él piensa sólo en el Peso.
Por supuesto, la mayor parte del peso se debe a Berilia, Tubul, Gran T'Phon y Jerakeen, los cuatro elefantes gigantes sobre cuyos lomos y amplios hombros bronceados por las estrellas descansa el disco del mundo, enguirnaldado por una enorme catarata a lo largo de toda su circunferencia, y cubierto por la bóveda azul pálido del cielo.

(El color de la magia, de Terry Pratchett)

Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecitos llenos de reproche y de restos de patatas fritas. En la sombra, bajo la visera verde de la gorra, los altaneros ojos azules y amarillos de Ignatius J. Reilly miraban a las demás personas que esperaban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multitud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.

(La conjura de los necios, de John Kennedy Toole)

Reacción al primero: "¿ein?"
Reacción al segundo: "¡puaj!"
Y no pasé más allá del primer capítulo en ninguno de los dos casos...

Qué... ¿acaso vosotros no contáis con ningún fracaso lector en vuestra historia?

15 comentarios:

Palimp dijo...

No sabes lo que te estás perdiendo... En mi blog me canso de recomendar a Pratchett.

Palimp dijo...

En cuanto a la confesión tengo que decir que acabo todos los libros que empiezo, aunque sólo sea por ver como acaban.

sfer dijo...

Ya he visto, palimp, que lees a Pratchett incluso antes que esté traducido. Mi compañero también es un gran fan suyo, y por eso lo intenté, pero desde aquel fracaso no he vuelto a tocar sus libros (excepto para ordenarlos en la biblioteca, claro).

En cuanto a tu confesión... no me la creo. No hay NI UN SOLO LIBRO que hayas sido INCAPAZ de terminar?

cristian dijo...

Soy incapaz de terminar mi historia. No encuentro modo de narrarla para que me interese. Hasta el que dicen momento más emocionante, el del circo, me atrapa. Ni el del lago helado en los Alpes. Ni cuando sané a la niña cieguita Carolina. No hay manera.

Anónimo dijo...

La conjura de los necios.
snif...

solodelibros dijo...

A Pratchett lo probé, me encantó... y años después le he dejado, porque hay épocas para todo.
Respecto a Toole, lo leí del tirón, pero no le encontré la gracia (ni se la encuentro ahora).
Saludos.

nh dijo...

Y qué hay de aquello de "el tiempo que pierdo leyendo este libro que no me gusta es el tiempo que me faltará para leer ese libro que tanto me gustará"....

Que poco a poco nos hacemos viejos y muchos nos moriremos sin haber leído muchísimas cosas que seguro que nos habrían encantado leer.

"... por qué los días pasan tan lentos y los años tan rápido?..."

:)

Palimp dijo...

Pueden dividirse los libros en dos apartados: los que escojo yo y los que me regalan/prestan.

De los primeros sólo hay uno que tenga 'a medias': Temas y problemas de filosofía de la física, que espero acabar algún día.

De los segundos devolví sin leer uno y con cinco páginas leídas otro, el primero era de un gurú místico y el segundo también era místico disfrazado de científico.

Cualquier libro de ficción merece ser leído entero. ¿No os corroe la curiosidad de saber el final?

Herel dijo...

De Pratchett lo primero que leí fue "Camioneros", y la verdad es que me dejó frío desde el principio hasta el final, me pareció un intento de hacer humor ingenioso que se quedaba en eso: en intento. Me dejó sin ganas de meterme con su famosa saga del Mundodisco.
Quizás fue contraproducente leer a este autor animado por los buenos comentarios oídos de otros, porque le puse el listón demasiado alto de partida, y no lo saltó. :/

sfer dijo...

A mí me pasa exactamente lo mismo que a ti, herel, con las expectativas. Cuando alguien me habla demasiado bien de algo, casi nunca llega a pasar el listón. Me creo que va a ser lo más de lo más y suele acabar siendo simplemente uno más. Por regla de tres, cuando alguien me dice que le ha decepcionado, que "pshe", que no está mal pero que tampoco es para tanto, entonces suele gustarme... Casi prefiero que me digan que no vale mucho a que me lo suban por las nubes, ya sea libro, película, música...

O, mejor todavía, que no me digan nada. Ir como un papel en blanco. Sí, eso es lo mejor :-)

Anónimo dijo...

la conxorxa dels enzes mereix una altra oportunitat, et pixaràs de riure.
si no, prova amb la biblia de neó.
es com de plorar molt. sembla un del Fante quan era petit però més gótic i sordid.
Per cert, surt en kennedy Toole a la teva colecció de suicidats?

sfer dijo...

Ho sé, ho sé... li he de donar una segona oportunitat. Ho faré, algun dia; si no, us deixaré que m'estireu de les orelles. I sí, sí que surt a la llista d'autors suicides; ho he comprovat ;-)

Anónimo dijo...

El primer libro no lo conozco, "La conjura de los necios" es un gran libro, uno de mis favoritos...
Siento que no tenga éxito por aquí.
Único libro que ahora recuerdo que haya abandonado:
"Más Platón y menos Prozac".
Me lo regaló un amigo, nunca hubiera comprado algo así y mis expectativas se cumplieron...
Vaya americanada y vaya tostón...

Rave dijo...

Yo conseguí acabar "La conjura de los necios" a regañadientes. Su buena fama entre los círculos culturetas me hacía esperar que la historia mejoraría en cualquier momento. Pero no lo hizo.
Ahora me he comprado otro libro que me han recomendado varias personas: "Los renglones torcidos de Dios". Ya veremos si supera el listón o, de nuevo, nos quedamos con las ganas...

sfer dijo...

Curiosamente, el de "Más Platón y menos Prozac" yo sí que lo terminé XD. Supongo que depende mucho de cómo te vendan la moto (o el libro, en este caso). En el fondo el mensaje de "Más Platón y menos Prozac" es "Más recurrir a la filosofía y menos al psiquiatra", con lo cual, en el fondo, estoy bastante de acuerdo...

Yo también he visto regalado y recomendado por ahí "Los renglones torcidos de Dios", pero las circunstancias hacen que no me fíe un pelo de él...