14 septiembre 2015

Ser Tom y ser Doug

- Los cucuruchos de helado no duran.
- Vaya tonterías dices.
- Los cucuruchos de helado se acaban siempre. En cuanto muerdes la parte de arriba, ya estás mordiendo el fondo. En cuanto salto al lago al principio de las vacaciones salgo por el otro lado, de vuelta a la escuela. No me extraña que me sienta mal.
- Depende de cómo lo mires - dijo Doug -. Cielos, piensa en todas las cosas que ni siquiera has empezado todavía. Hay un millón de cucuruchos de helado por delante y diez mil millones de tartas de manzana y cientos de vacaciones de verano. Miles de millones de cosas esperando ser mordidas o tragadas o zambullidas.
- Sólo una - dijo Tom -. Me gustaría una cosa. Un cucurucho de helado tan grande que pudieras seguir comiéndolo y no tuviera fin y pudieras ser feliz con él eternamente. ¡Vaya!
- No existe ese cucurucho de helado.
- Una cosa es todo lo que pido - dijo Tom -. Unas vacaciones que no tengan último día. O una matiné con Buck Jones, chico, cabalgando eternamente, disparando, y los indios cayendo como botellas de refresco. Dame una cosa que no tenga principio ni fin y me volveré loco. A veces me siento en el cine y lloro cuando aparece "Fin" para Jack Hoxie o Ken Manyard. Y no hay nada tan triste como la última palomita de maíz del fondo de la bolsa.
- Será mejor que tengas cuidado - le advirtió Doug -. Va a darte otro ataque en cualquier momento. Recuerda, maldición, hay diez mil matinés esperándote.
- Bueno, aquí estamos, en casa. ¿Hemos hecho algo hoy por lo que nos puedan dar una somanta?
- No.
- Entonces entremos.
Lo hicieron, cerrando la puerta al pasar.

***

A veces soy un poco Tom.
Otras, un poco Douglas.
En cualquier caso hoy, para mí, es la última palomita del fondo de la bolsa.
Y El vino del estío / El verano del adiós (ed. Minotauro) de Ray Bradbury, han sido con diferencia los libros más preciosos que he leído este verano.
Le debo esta lectura a Jordi Puig, que publicó en su blog el primer capítulo de El vino del estío.
Tomen nota y léanlo, pero esperen un poco todavía.
Esperen hasta el próximo verano.