10 enero 2011

23,35

La biblioteca como acumulación, como manía. La biblioteca como la primera de todas las pertenencias (se compran libros propios mucho antes de poder comprar la propia ropa), la biblioteca como cultivo, como cosecha, como carga. La biblioteca como pesadilla.

-Dije "mi biblioteca" la primera vez que tuve que mudarla -dice Alan Pauls-. El sentimiento: una mezcla de orgullo y de terror. Pensé: ¿cuántas veces en mi vida tendré que pasar por esto? Cada vez que tengo que mudar la biblioteca se me ocurre que es quizás lo único que podría hacerme dejar la literatura y cambiar de vida.

-Mudarse con los libros es una experiencia traumática -dice la escritora argentina Mariana Enríquez, autora de Los peligros de fumar en la cama (Emecé)-. Las empresas de mudanza obligan a poner los libros en canastos de mimbre gigantes. Yo suelo llenarlos hasta el tope y luego me piden que saque la mitad: en mi mente, los libros no pesan.

En un texto publicado en la revista española Eñe, que dedica una sección a que los escritores hablen de sus bibliotecas, Rodrigo Fresán relata el horror de mudar la suya. "Llego a mi casa y el pequeño ejército de mi mujer baja cajas del camión y las sube por una escalera y es como si yo contemplara el lento pero constante relleno de una pirámide: los tesoros de un faraón doméstico acumulados a lo largo de una vida", escribe Fresán. "El peso del pasado de un escritor es, también, el peso de la biblioteca".

La biblioteca como el rastro de una excentricidad, de una obsesión, de unos amores, de unos desamparos. La biblioteca como resguardo contra el olvido.

***

Es un fragmento del reportaje "La huella de los libros", de Leila Guerriero.
Pronto será también mi turno de pasar por todo eso.
23,35 metros lineales de estanterías (aunque no solo de libros: también he contado CDs y DVDs). ¿Se han entretenido ustedes alguna vez en contar los suyos?

11 comentarios:

berta bocado dijo...

Òndia Sfer, jo he hagut de fer 3 trasllats en menys de 7 anys i he de dir-te que en el primer vaig emportar-me tota la biblioteca, en el segon vaig fer una petita donació i en el tercer, vaig deixar mooolllts llibres pel camí.
És una experiència ben curiosa, ja ens explicaràs!

Laura Uve dijo...

Es una pesadilla recurrente... cuando pienso en esa posibilidad, me entran sudores frios... Ya cuando hay que pintar en casa y se han de mover los libros... buffff...

Que te sea leve Sfer... y un abrazo de ánimo.

María dijo...

No los he contado pero son muchos. Y pesan. Ya hace un tiempo que los amigos me juraron odio eterno después de ayudarme en un par de mudanzas bastante seguidas. Es un mal trago, sí. Ánimo!

Argénida Romero dijo...

Nunca había pensado en eso. Miro a la esquina de mi librero, que ya queda pequeño y empiezo a atemorizarme.

Palimp dijo...

He movido mi biblioteca -contada y censada- muchísimas veces. La última en varias tandas con una maleta de ruedas. Ahora la tengo distribuida en vario sitios.

Iris dijo...

Jo em trobo en el mateix cas que la Berta, cada cinc anys una mudança i recoi cada vegada el pis de destí és més petit. I sí, la biblioteca es va fent més petita, no hi ha remei... :P

Cristina dijo...

Por eso, a Dios pongo por testigo, que mis libros saldran de mi casa despues de mi... Que pienso salir con los pies por delante!

Dr. Huysmans dijo...

Ante la biblioteca personal hay que tener cuidado. Se puede alcanzar una obsesión como la que reflejara Canetti en el personaje del sinólogo de Auto de Fe, que alcanza una extraña locura que desemboca en la catársis de prednderle fuego. En mi caso lo percibí y quise uir de ello, así, en una especie de feng-shui libresco, eliminé toda esa morralla que, no lo neguemos, corroe la cultura. Si no, recordemos aquella famosa Teoría de Sturgeon, que el 90% de todo, es mierda, y la Literatura, no es menos...

sfer dijo...

Creo que, de momento, no estoy "obsesionada". De hecho, la inmensa mayoría de los libros que leo los cojo en préstamo en la biblioteca. Últimamente compro sobre todo libro ilustrado y cómic: los libros que encuentro tan físicamente bellos que deseo tener en mis estanterías. De hecho, me gustaría ver las cifras de metros lineales de estantería de otros aficionados a la lectura, porque 23,35 son, creo, realmente pocos :-)

Clara dijo...

Yo tengo diecisiete años y vivo en una casa bastante grande, con un montón de espacio mal aprovechado que mis padres no se molestan en llenar con estanterías... Y me gustaría tener una biblioteca personal organizada. :(
Cuando sea mayor pienso dejar una sala SÓLO para los libros.

sfer dijo...

Podrás considerarte afortunada si lo consigues, Clara (al menos tal y como está el precio por metro cuadrado). Si es así... ¡qué envidia! Mucha suerte :-)