
Esta semana empieza una de mis dos citas cinéfilas anuales de obligada asistencia: el BAFF.
Atención a esta pieza, en la que unos bibliotecarios han de hacer frente a la reencarnación en escarabajo de uno de sus usuarios habituales...
PS: Los de la foto no pueden negar a qué se dedican... y es que a los bibliotecarios les persiguen los mismos clichés, aquí y en Asia...


