31 mayo 2007
30 mayo 2007
Das Buch im Buch
Cuando un desconocido me pide que le recomiende un libro, le pregunto qué clase de novelas le gustan, o que me diga un par de títulos de novelas que le han gustado especialmente. Así tengo algo a lo que aferrarme, para no tener que recomendar algo desde la nada. Muchas veces me he parado a pensar qué contestaría yo si me hicieran la misma pregunta. ¿Qué clases de novelas me gustan? Hay docenas de respuestas a esa pregunta. Me gustan las novelas que a veces parecen más un poema que una novela, las novelas donde la magia se cuela en la realidad de la ficción, las novelas donde el azar y las casualidades juegan un papel importante, las novelas de historias cruzadas que acaban por colisionar, las novelas donde el autor va dejando migas que después recoge en un final en el que todo encaja (hace poco hablaba de esto en Liter-a-tres)... Y, terminando de leer la última novela de Millás, me di cuenta de que también me gustan las novelas donde, en un momento u otro, aparece un cuento o una historia dentro de la historia. Quién haya leído Laura y Julio recordará el cuento sobre las sombras que Julio le cuenta a Julia. Para mí es de lo mejor de la novela. Pero por aquí y aquí también han pasado algunos de los cuentos que Ted Cole escribe para su hija Ruth en Una mujer difícil (otro de estos cuentos, El ruido que hace alguien cuando no quiere hacer ruido, se ha independizado). También está la novela quizá menos conocida de Jostein Gaarder, El vendedor de cuentos, con varias historias inventadas por el protagonista. Quién lo haya leído seguro que no ha podido olvidar la fantástica historia del LSD (Lack of Soul Disease). Pensando, pensando, recordé el western que Shatzy Shell escribe en City, de Baricco. Y en algún sitio he leído que lo mejor de Muerte de un apicultor, de Lars Gustaffson, es el capítulo titulado "Cuando Dios despertó", una especie de historia dentro de la historia (lo tengo anotado para buscarlo un día de estos).Cajas chinas. Muñecas rusas. Se buscan. Se aceptan sugerencias.
[La imagen es de un libro titulado El libro en el libro, de Jörg Müller. Está tomada de este artículo de Imaginaria, donde pueden leer más sobre este libro]
29 mayo 2007
Fragmentos de Esta historia
Es importante ver cómo escoge los nombres la gente. Morir y poner un nombre – no se hace nada más sincero, probablemente, en todo el tiempo en que uno está vivo y coleando en este mundo. (p. 30)
- Admito que la frasecita sobre los sueños no está nada mal, pero frases como ésa sólo son verdaderas en los libros: en la vida, son falsas. La vida es endemoniadamente más complicada, créame. (p. 41)
No hay heroísmo en las penas que uno mismo se inflige; ni siquiera son penas, en verdad, sino inescrutables placeres. (p. 141)
Escribir, he escrito mucho. Pero escribir es una forma sofisticada de silencio. (p. 202)
Esta misteriosas circunstancia de que las cosas de nuestro pasado sigan existiendo incluso cuando salen del radio de acción de nuestras vidas y que, es más, maduran, trayendo frutos nuevos cada estación, para una recolección de la que nosotros ya no sabemos nada más. La persistencia ilógica de la vida. (p. 206)
Había conocido a Ultimo y su mundo lo bastante como para saber que esa gente tenía la paciencia del insecto y la determinación del ave rapaz. No habían recibido como herencia el lujo de la duda, y desde hacía generaciones nadie se había planteado nunca que en una vida pudiera caber algo más que una única vida: y una única locura. Con premisas de este tipo, bastaba con que uno tuviera talento y la suerte de estar vivo para hacer lo que quisiera hacer. (p. 290)
Pensó entonces en el caos de todas las vidas, y en el arte refinado de las cosas que saben articularlo en una única figura, completa. Y comprendió qué es lo que nos conmueve en los libros, en la mirada de los niños y en los árboles solitarios, en medio del campo. (p. 307)

[Y aquí un fragmento que os dejé hace un par de semanas.]
[La imagen es de lumix2004.]
Más sobre best sellers
"El por qué algunos libros se convierten en éxitos de ventas y otros no es casi un misterio, que no he logrado que me desvelen ni siquiera los muchos libreros que he conocido en estos últimos años. La mayoría coincide en que la mejor y más exhaustiva campaña de marketing puede ayudar a vender unos cuantos miles de libros, pero no a convertirlos en éxitos de ventas. Es el boca a boca lo que funciona, son los lectores los que tienen la última palabra más allá de las recomendaciones de los críticos o de la publicidad. Ésa es la magia de los libros, el factor inesperado que hace que unos lleguen al corazón de los lectores y otros no.
Ya les gustaría a los editores, y no digamos a los escritores, lo confiesen o no, conocer la fórmula mágica que convirtiera en éxito de ventas cuanto escriben. Pero esa fórmula no existe. Ni todos los libros que se venden mucho carecen de calidad literaria ni los que apenas llegan a poco más que unos cientos de lectores son extraordinarios."
Y ayer lunes, El Roto nos dejaba su opinión gráfica sobre el tema...
28 mayo 2007
Como Pedro por mi casa
De allí me llevé el catálogo de la exposición/festival, pero sobre todo, un buen rato [h]ojeando libros maravillosos. Cada vez que cogía uno era como acercarme a un cuadro colgado de la pared y palpar las texturas de la pintura, los grumos y las grietas del óleo. Un verdadero placer. Espero que repitan el año que viene...
25 mayo 2007
En sus manos (al menos una vez)
No está mal del todo que los libros que una vez fueron nuestros o de nuestros amigos vuelvan a circular y regresen al mercado. "Al fin y al cabo, tú, y yo, y Peter", le escribí, "nos hemos sentido felices al encontrar, en el último rincón de una vieja librería, un ejemplar 'inscrito' por el autor a alguien que para nosotros es un completo desconocido, pero que tal vez para aquél fue un ser querido. Y ten en cuenta que son probablemente esos ejemplares, que no ocultan del todo su pasado, y que nos consta que al menos una vez el autor tuvo en sus manos, mientras los dedicaba, los que más queremos y atesoramos".[Es el final del artículo de Javier Marías, "Los pecios de nuestros amigos", que apareció el domingo 13 de mayo en EPS y que podéis leer íntegro aquí. La imagen es de Sonia Pulido, y acompañaba el artículo de Marías. Gracias a Neus por mencionar el artículo en la trobada del pasado viernes.]
24 mayo 2007
23 mayo 2007
La mitad del conocimiento
[Fragmento del artículo de Gustavo Martín Garzo del pasado domingo 13 de mayo en El País, titulado El jardín secreto, y que pueden leer íntegro aquí. Gracias a Carles por la referencia...]
22 mayo 2007
5 años de Paperdevidre
Debo reconocer que no conocía la revista Paper de vidre hasta hace bien poco, unas semanas, cuando en alguna parte (seguramente de la mano de El Llibreter) leí que acababa de aparecer el número conmemorativo de su quinto aniversario, que contenía una serie de colaboraciones en las que los autores (algunos muy conocidos; otros no tanto) habían reescrito, en un puñado de líneas, alguna de sus obras de cabecera. Como bien dicen en uno de los cinco apuntes que abren la revista, los lectores inquietos han dado un paso más.Las obras reescritas van desde clásicos como La Odisea, Moby Dick, Atlàntida o La princesa y el guisante, hasta obras contemporáneas como Las Cenizas de Ángela, Crónica de una muerte anunciada, El nombre de la rosa o La broma infinita. Algunas de las reescrituras pretenden capturar la esencia de la obra, otras son creaciones del lector tomando la obra en cuestión como punto de partida, otras resumirla de manera más o menos jocosa, y así tantas como colaboradores (56 en total).
De todas ellas, por su temática librosférica y para animarles a que se pasen por Paperdevidre, descarguen y lean este número, me permito reproducir (en su versión original y en una traducción casera), la reescritura que Subal Quinina hace del “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj”, de Julio Cortázar y, como bien puntualiza, del anuncio de Seat León.
Preámbulo a estampar tu Seat León
Piensa en esto, quan et deixen un llibre, no et deixen un llibre, sinó l’obligació de llegir-te un llibre, et regalen —no ho saben— hores d’abominable avorriment, et regalen hores d’angoixa enverinades amb milers de suposicions a l’entorn de per què et deixen aquest llibre i no aquell altre, et regalen la prohibició de doblegar pàgines, de subratllar errates o frases lapidàries, et regalen l’obligació de tornar-lo a la persona que te l’ha deixat, et regalen l’esclavatge de l’excusa; que si avui se m’ha oblidat, que si encara no l’he acabat, quan el que passa és que l’has perdut, cretí miserable, i a les llibreries està exhaurit. Ah no, per favor, no em deixis el teu llibre, dóna’m les claus del teu Seat León i no pateixis, que jo ni corro ni bec.
(Piensa en esto, cuando te dejan un libro, no te dejan un libro, sino la obligación de leerte un libro, te regalan – no lo saben – horas de abominable aburrimiento, te regalan horas de angustia envenenadas con miles de suposiciones alrededor de por qué te dejan este libro y no aquel otro, te regalan la prohibición de doblar de páginas, de subrayar erratas o frases lapidarias, te regalan la obligación de devolvérselo a la persona que te lo ha dejado, te regalan la esclavitud de la excusa; que si hoy se me ha olvidado, que si todavía no lo he acabado, cuando lo que pasa es que lo has perdido, cretino miserable, y en las librerías está agotado. Ah no, por favor, no me dejes tu libro, dame las llaves de tu Seat León y no sufras, que yo ni corro ni bebo.)
21 mayo 2007
1r BLB
Cosas que aprendimos la noche del viernes- José Ángel Mañas, definitivamente, no tiene ni idea de lo que leía una familia de clase media de hace veinte o treinta años.
- El Código da Vinci no es el libro peor escrito del mundo mundial.
- No era necesario que Trapiello escribiera la continuación de El Quijote.
- Hay una manera de hacer que las estanterías baratas del Ikea no se comben bajo el peso de los libros.
- Las similitudes entre Rayuela y El Guardián en el Centeno.
- Hay que darle las gracias a Blogger por lo fácil que nos lo ha puesto a los no iniciados esto de tener un blog.
- A veces, los temas más inesperados son los que más visitantes atraen a tu blog (digamos, por ejemplo, las ensaladas).
- Y vale, sí... algunas bibliotecarias tenemos un puntito cruel que a veces dejamos salir en momentos inoportunos...
En definitiva, una velada más que agradable. Intentaremos repetir.
[Para más detalles, visiten la crónica del anfitrión - al que, además, le debo mi "look" de men in black - y, desde allá, las aportaciones del resto de participantes.]
18 mayo 2007
De barberos y libros "de verdad"
- No se deje llevar por la curiosidad de saber quién es el asesino. Eso está bien para las novelas policiacas. Son los peluqueros los que leen las novelas policiacas.[Fragmento de Esta historia, de Alessandro Baricco.]
17 mayo 2007
16 mayo 2007
¿Y no hay más opciones?
"Bestsellerizarse" o morir===
"En una tormentosa noche de 1816, Mary Shelley, Percey Shelley y Lord Byron se
desafiaron a escribir una historia de miedo. Como resultado, Mary Shelley creó a Frankenstein, mientras que Lord Byron cejó en su empeño y abandonó el relato. Pero ¿y si lo hubiera terminado?. Hoy, siglos más tarde, una joven historiadora encuentra documentos que demuestran que el mítico autor romántico llegó a escribir la novela y que el manuscrito fue salvado de la destrucción y cifrado en un misterioso código por su hija."15 mayo 2007
Poner caras a los nombres

Antipatías
Del mencionado Cela, por ejemplo, solo leí hace mucho La familia de Pascual Duarte y La Colmena, pero a no ser que sea por causa de fuerza mayor, no voy a leer nada más de ese... individuo.
Pero el primero en el que pensé fue en Hernán Migoya (su página web personal no funciona en estos momentos), otro de los autores "fashion" de la temporada, autor de, entre otros, dos volúmenes de relatos, Todas putas y Putas es poco. Yo vivía feliz en mi desconocimiento de esta persona hasta que le pillé en una entrevista en la televisión autonómica de Barcelona. Cayó en desgracia desde ese momento.
Muchos me asegurarán que sus relatos son excepcionales, pero qué quieren que les diga... Me he propuesto no leerle. Claro que seguro que eso a su ego le sienta de perlas.
Pasen por el confesionario (Gran Hermano ha arruinado totalmente esa palabra...) y compartan sus antipatías con el resto de los mortales.




