Desde que hace unos días, en concreto desde que leí esta noticia, he estado pensando en las simpatías y antipatías que me despiertan determinados autores. Más en las antipatías que en las simpatías, dado el caso. ¿Dejaría que la antipatía que siento por determinado autor afectara a mi opinión sobre su obra? Quiero pensar que no... pero desde luego, cuando un autor me cae antipático, sí que confieso que evito leer su obra.
Del mencionado Cela, por ejemplo, solo leí hace mucho La familia de Pascual Duarte y La Colmena, pero a no ser que sea por causa de fuerza mayor, no voy a leer nada más de ese... individuo.
Pero el primero en el que pensé fue en Hernán Migoya (su página web personal no funciona en estos momentos), otro de los autores "fashion" de la temporada, autor de, entre otros, dos volúmenes de relatos, Todas putas y Putas es poco. Yo vivía feliz en mi desconocimiento de esta persona hasta que le pillé en una entrevista en la televisión autonómica de Barcelona. Cayó en desgracia desde ese momento.
Muchos me asegurarán que sus relatos son excepcionales, pero qué quieren que les diga... Me he propuesto no leerle. Claro que seguro que eso a su ego le sienta de perlas.
Pasen por el confesionario (Gran Hermano ha arruinado totalmente esa palabra...) y compartan sus antipatías con el resto de los mortales.
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15 mayo 2007
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