Ya está disponible en sus navegadores el quinto número de la revista Narrativas, que pueden descargar directamente en pdf desde aquí. Hagámonos (en primera persona del plural, como debe ser) un poco de publicidad, diciendo que Magda y Carlos han tenido a bien publicar en este número un pequeño escrito de una servidora sobre la tetralogía que Henning Mankell inició con El perro que corría hacia una estrella. Una de mis muchas obsesiones, la que siento por estos cuatro libros... y que quise compartir con los compañeros de Narrativas y ahora, por supuesto, con todos ustedes :-)
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26 marzo 2007
Narrativas #5
Ya está disponible en sus navegadores el quinto número de la revista Narrativas, que pueden descargar directamente en pdf desde aquí. Hagámonos (en primera persona del plural, como debe ser) un poco de publicidad, diciendo que Magda y Carlos han tenido a bien publicar en este número un pequeño escrito de una servidora sobre la tetralogía que Henning Mankell inició con El perro que corría hacia una estrella. Una de mis muchas obsesiones, la que siento por estos cuatro libros... y que quise compartir con los compañeros de Narrativas y ahora, por supuesto, con todos ustedes :-)
10 noviembre 2006
Joel y Samuel Gustaffson
- Ven a tumbarte en mi cama – dijo Samuel después de un rato –. Y leemos un poco de El motín en el “Bounty”.Joel se levantó de un salto de la cama. Le dolía todo el cuerpo. Pero hacía mucho tiempo que él y Samuel no leían un libro juntos. Demasiado tiempo.
Samuel los cubrió a los dos con la manta hasta las barbillas. Joel sintió como si estuviese invernando junto a un oso.
- Estuve esperando delante de la zapatería – dijo Samuel –. Debo confesar que me enfadé bastante.
- Tal vez podamos comprar las botas el próximo sábado – contestó Joel.
- Puedes comprarlas tú solo – dijo Samuel –. Te daré el dinero. De repente comprendo que no hace falta que te acompañe a comprar zapatos. Si no me equivoco, te estás haciendo adulto.
- Llevo bastante tiempo siendo adulto – dijo Joel –. Eres tú el que no lo has notado hasta ahora.
Samuel asintió con la cabeza.
- Tal vez no haya querido darme cuenta – dijo –. Porque si tú te haces mayor, yo también me hago mayor. Y no quiero. Creo que ya soy lo bastante viejo.
Joel sospechaba que a Samuel le desagradaba hablar de que él se estuviese haciendo viejo. Samuel cogió el libro.
- ¿Empezamos a leer desde el principio? – preguntó.
- Tú decides – dijo Joel.
- Entonces leemos primero el final – dijo Samuel –. Es lo mejor.
Entonces leyó sobre la isla secreta que de repente había aparecido en el horizonte. Cuando los amotinados se empezaron a enfrentar entre sí. Cuando Fletcher ya casi no los pudo controlar. La isla se había alzado del mar como una enorme roca. Habían atracado el Bounty y habían desembarcado.
Había sido como el paraíso.
Allí seguían. Tras muchos cientos de años.
Samuel cerró el libro de golpe y lo dejó caer sobre la barriga.
Los dos permanecieron callados.
(de El niño que dormía con nieve en la cama, de Henning Mankell).
08 noviembre 2006
Joel y el Viejo Albañil
- ¿Qué estás leyendo?- No me preocupo de cómo se titulan los libros – contesta el Viejo Albañil –. Lo abro, leo un poco aquí, otro poco allí y si hay algo que no me gusta pues lo cambio. Este libro tiene un final que no me gusta. Entonces escrito uno nuevo tal como a mí me gusta.
- ¿Se puede hacer eso? – pregunta Joel.
El Viejo Albañil lo mira con los ojos entornados.
- Hay tantas cosas que no se pueden hacer – dice –. No se pueden llevar zapatos distintos en los pies, no se puede vivir en una vieja forja, no se pueden tener gallinas dentro de casa. Seguro que tampoco se pueden cambiar los libros. Pero, en todo caso, los cambio. No hago daño a nadie. Además yo estoy loco.
- ¿Estás loco? – pregunta Joel.
- Lo estuve una vez – contesta –. Todos los pensamientos que pensaba me hacían mucho daño. Pero ya no me pasa eso. Ahora sólo pienso los pensamientos que me gustan. Pero sí, un poco loco sí que estoy.
(de El perro que corría hacia una estrella, de Henning Mankell).
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