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24 octubre 2014

24 de octubre

-¡Ana María, despierta!
El príncipe se quedó contemplándola. Era guapa, el pelo negro, los ojos grandes, la boca carnosa. Luego la sacudió suavemente, por un hombro.
Insistió: -Vamos, mujer, que ya es hora.
Ana María, solo después de un rato, empezó a moverse. Primero movió un dedo, luego una ceja, luego entreabrió un ojo.

Les juro que el hecho de que el pregón del Día Internacional de la Biblioteca de este 2014 (que celebramos hoy, 24 de octubre) tenga que ver con un personaje durmiente, no tiene nada que ver con la última (¿o debería decir ya penúltima, pues hay otras en marcha?) aventura en la que me he embarcado, que se titula STENDHAL y que invito a todos a que disfruten desde su propio rinconcito de Internet.


Feliz día de la biblioteca a tod@s!


31 agosto 2011

Érase una vez...

Sobre la famosa crueldad de los cuentos de hadas – que, por cierto, no fueron escritos para niños, sino que obedecen a una tradición oral, afortunadamente recogida por los hermanos Grimm, Perrault y Andersen, y en España, donde tanta falta hacía, por el gran Antonio Almodóvar, llamado “el tercer hermano Grimm” –, me estremece pensar y saber que se mutilan, bajo pretextos inanes de corrección política más o menos oportunos, y que unas manos depredadoras, imaginando tal vez que ser niño significa ser idiota, convierten verdaderas joyas literarias en relatos no sólo mortalmente aburridos, sino, además, necios. ¿Y aún nos preguntamos por qué los niños leen poco? Yo recuerdo aquellos días en Sitges, hace años, cuando algunas tardes de otoño venía a mi casa un tropel de niños y, junto al fuego – como está mandado –, oían embelesados repetir por enésima vez las palabras mágicas “Érase una vez...” Y habían dejado la televisión para escucharlas.

***

Del discurso de Ana María Matute en la ceremonia de entrega del Premio Cervantes.