22 agosto 2015

El señor Juarroz

LA BIBLIOTECA

Al señor Juarroz le gustaba organizar su biblioteca de manera secreta. A nadie le gusta revelar los secretos íntimos.
El señor Juarroz primero había organizado su biblioteca por orden alfabético de acuerdo al título de cada libro. Rápidamente, sin embargo, fue descubierto.
El señor Juarroz organizó después su biblioteca por orden alfabético, pero teniendo en cuenta la primera palabra de cada libro.
Fue más difícil, pero después de algún tiempo alguien dijo: "¡Ya sé!".
Enseguida el señor Juarroz reordenó la biblioteca, pero ahora por orden alfabético de la milésima palabra de cada libro.
En el mundo hay personas muy perseverantes, y una de ellas, después de mucho investigar, dijo: "¡Ya sé!".
Al día siguiente, asumiendo este juego como decisivo, el señor Juarroz decidió ordenar la biblioteca a partir de una progresión matemática compleja que envolvía el orden alfabético de una determinada palabra y el teorema de Gödel.
Así, para extrañeza de muchos, la biblioteca del señor Juarroz comenzó a ser visitada, no por entusiastas de la lectura, sino por matemáticos. Algunos pasaron tardes abriendo los libros y leyendo determinadas palabras, utilizando el ordenador para hacer largos cálculos, intentando así encontrar a toda costa la ecuación matemática capaz de desvelar la organización de la biblioteca del señor Juarroz. Era, en el fondo, un trabajo de descubrimiento de la lógica de una serie, semejante a:

2 / 9 / 30 / 93

Pues bien, pasaron dos, tres, cuatro meses, pero llegó el día. Un reputado matemático, completamente rojo y eufórico, sosteniendo, en la mano derecha, un bloque gigante cubierto de números, dijo: "¡Ya sé!", y presentó después la fórmula de la serie en que se basaba la organización de la biblioteca.
El señor Juarroz se quedó desanimado y decidió renunciar al juego. "¡Basta!"
Al día siguiente le pidió a su esposa que organizara la biblioteca como quisiera, pues él estaba harto.

Así fue. Nunca nadie más descubrió la lógica de la organización de la biblioteca del señor Juarroz.

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El señor Juarroz es uno de los vecinos de El barrio, de Gonçalo M. Tavares (ed. Seix Barral).
Próximamente, el señor Calvino.

08 agosto 2015

¿Tiene sentido esto o nos estamos volviendo locos?

La noticia habla de una biblioteca de Helsinki que ha conseguido multiplicar en poco tiempo el número de sus usuarios. Kari Lämsä, su director, pensó que para conseguirlo tenía que cambiar el concepto de una biblioteca seria y aburrida, lo más parecido a un inmenso almacén alejado de la vida, por otra más participativa y alegre. Su proyecto se ha transformado en un modelo a seguir por otras bibliotecas estatales de Finlandia. Y es que en esas bibliotecas no solo se va a leer, se puede bailar, coser a máquina, dormir la siesta y asistir a conciertos. Nada que ver, sigue contándonos la noticia, con esas bibliotecas de siempre cuya quietud y solemnidad recuerdan el interior de los conventos y las iglesias.

¿Tiene sentido esto o nos estamos volviendo locos? Lämsä afirma que la razón de su éxito es haber creado una biblioteca refractaria al silencio. Pero ¿se puede leer sin silencio, sin quietud? Aún más, ¿uno de los problemas más graves de nuestra época no es nuestra incapacidad creciente para permanecer en silencio? No digo que esté mal que la gente baile, cosa a máquina, acuda a conciertos o a clases de cocina, pero ¿una biblioteca es el lugar para hacerlo?

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Coleccionar silencios, de Gustavo Martín Garzo, un autor que hacía tiempo que no asomaba por aquí (aunque lo ha hecho más de una vez...)
Está bien que una voz tan valorada como la suya se haga eco de un pensamiento que seguro que pasa por las cabezas de muchos de los que, de manera más anónima o con menos repercusión, trabajamos en bibliotecas.

[Llego a este artículo a través del blog de Txetxu Barandiarán]

30 julio 2015

Las bibliotecas son fábricas de fantasías sexuales

La historia empezó en la biblioteca con Kant. Las bibliotecas son fábricas de fantasías sexuales. Es todo producto de la languidez. El cuerpo tiene que acomodarse (una pierna cruzada, la palma de la mano apoyada sobre la mesa, la espalda recta), pero el cuerpo no va a ninguna parte. También es producto de la lectura y de levantar la mirada del libro; la mente abandona el libro y deambula hacia un muslo o un codo, real o imaginario. La penumbra de las estanterías sugieren la idea de lo oculto. Quizá lo provoca el olor seco del papel o el de las encuadernaciones y, ¿por qué no?, el olor a viejo del encolado de los libros. Kant no era difícil: La crítica de la razón práctica mucho más fácil que la Pura, pero yo tenía veinte años y la Práctica me resultaba bastante ardua, y entonces él se inclinó sobre mi hombro para ver qué libro estaba leyendo. Su aliento tibio y su barba estaban muy cerca. El profesor B., con su camisa blanca, su hombro a un centímetro del mío. Se me tensó todo el cuerpo y no dije nada. Luego leyó un trozo en voz baja, pero la única palabra que recuerdo es tutela. La dijo muy despacio, marcando cada sílaba, y me entregué a él. Aquello acabó mal, como suelen decir, aunque no sé quiénes. Pero los ojos de mi profesor, observándome mientras me desnudaba (no, primero la blusa. Ahora la falda. Despacio), sus largos dedos introduciéndose en mi vello público y luego retirándose, burlándose de mí, luego sonriéndome, creándome cierta desesperación..., aquellos placeres lujuriosos en la biblioteca, después de que cerraran, ésos sí los tengo bien atesorados en la memoria.

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El verano sin hombres, de Siri Hustvedt.

Pregunten en su biblioteca si cierran este mes de agosto... ;-)

21 julio 2015

de motu librorum


qué descubrimiento.
"una colección de gifs animados de libros antiguos."
hay que verla sin saltarse ni uno...

26 mayo 2015

#itinerARTE




























De mi afición a las listas nació soytanlista.
Y poco a poco ha ido creciendo, y hay gente que me conoce más por allí que por aquí.

A un par de esas personas se les ocurrió este experimento de #itinerARTE. Una lista colectiva, un cadáver exquisito, una lista surrea-lista, sin sentido, absurda... o quizás todo lo contrario?

Por supuesto, están todos invitados a participar, a difundir, y a su vez a invitar a quien quieran. Pueden hacerlo como prefieran. En la imagen están las instrucciones, y aunque no se incluya esa opción, si dejan un comentario aquí con la palabra clave #itinerARTE y un item, lo consideraré su aportación al experimento y será registrada para la posteridad.

[Si no fuera por cosas como ésta...]

24 mayo 2015

Fundamentalmente

Dijiste que le debemos a la literatura casi todo lo que somos y lo que hemos sido. Si los libros desaparecen, la historia desaparece, y los humanos también. Estoy completamente segura que tienes razón. Los libros no son sólo la suma arbitraria de nuestros sueños y nuestra memoria, también nos perfilan un modelo de auto-transcendencia. Algunas personas piensan que la lectura es un simple escapismo, una fuga del mundo diario y real hacia un mundo imaginario, es decir el mundo de los libros. Los libros son algo más: son nuestra forma de ser fundamentalmente humanos.

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Susan Sontag escribió esta carta a Borges en el décimo aniversario de su muerte.
Conocí de la carta a través de Epistógrafo, un blog de Francisco Serratos que cerró puertas hace unos meses...

19 mayo 2015

Proyectar en lo cotidiano un poco de belleza

La obra de Barrie también tiene mucho para divertir a la antropóloga de la lectura en que me convertí, pues las críticas que se le hacen al personaje son las mismas que las que se hacen a los lectores, y sobre todo a las lectoras: que son unos egoístas, siempre con la cabeza en las nubes, que se olvidan de todo. Es cierto que los lectores se olvidan de todo por un tiempo, como esa mujer de campo que me dijo alguna vez: "Si es realmente apasionante, me planto ahí. No importa que griten mis hijos, que tengan hambre, no vale la pena. O les preparo un huevo frito, y rápido regreso a mi lectura. Entonces puedo leer aunque tenga una bomba a mi lado". Ellos también sueltan amarras, le dan la espalda a sus allegados y remontan el vuelo: leer es pasar, de un salto, a otro espacio, sobre todo si se trata de obras literarias. Mucho más que entregarnos un mensaje, la literatura nos abre un universo en el cual desplegarnos y constituir, a lo largo de nuestras lecturas, un País de Nunca Jamás, esta reserva poética y salvaje de la cual podremos echar mano toda la vida para proyectar en lo cotidiano un poco de belleza, de fábulas, de historias que tal vez nunca se realizarán, pero que sin embargo contribuyen a definirnos. Para dar forma a lugares en los cuales vivir y acondicionar habitaciones propias en las cuales pensar.

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Michèle Petit en "Peter Pan y Wendy o el derecho a la ficción".

13 mayo 2015

Equilibrios precarios

Yo creo que la lectura nace del desequilibrio, no del equilibrio. Nace del cuestionamiento, de la inquietud, del anhelo, del deseo. De todo lo que nos muestra que no somos seres completos. Desde chiquito, todo lector es un insatisfecho, un rebelde. La conciencia primera, cuando uno empieza a ver el mundo y a verse, es desasosegante, desequilibra. Y uno lee, hace sus pequeños universos de sentido para de alguna manera lograr equilibrios precarios. Y digo precarios porque son equilibrios siempre en movimiento, que se hacen y se deshacen, pero realmente útiles, porque ese dinamismo asegura vida, plenitud.

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Hace poco, en el blog de Un chat botté, descubría un bello artículo de Michèle Petit sobre lectura, literatura e infancia.

Hoy, le devuelvo la pelota con este otro, una entrevista a Graciela Montes, que me ha llegado vía el muy interesante Twitter de @eternacadencia. Léanlo entero, que merece la pena...

09 mayo 2015

Enemigos demasiado poderosos

A veces uno está tentado a pensar que el cerebro anulado y enfermo puede ser precisamente el que lee. Después de todo, no conozco cabezas que estén tranquilas, en paz, después de leer un buen libro. Hay algo en esa mente, llamado curiosidad, que causa una tribulación continua, que ni siquiera duerme entre libro y libro. La persona que hace vida en contacto diario con la literatura, acumula inquietudes, boquetes, noches rotas, preguntas desconocidas… Tarde o temprano acaba por no estar segura de nada, columpiándose en las dudas y abocada al ostracismo personal que la condena a trasladarse a un nuevo título, y así un día y otro. Este movimiento es perpetuo, y el lector queda siempre derrotado frente a él, porque los libros son, en cierto sentido, enemigos demasiado poderosos.

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¿Qué hay en una cabeza que no lee?, de Juan Tallón (de quien tengo muchas ganas de leer El váter de Onetti.)

08 mayo 2015

Nobuo Okano



Huellas

Si no lo saben, yo se lo digo: soy muy fan de Jean Murdock.

Les refresco la memoria: la señorita Murdock, que también responde (entre otros) al nombre de Carmen g. Aragón, es la responsable del librito de poemas Los poetas que no fueron, y de la Agenda del estudiante 2014-2015 (cuya publicación propició esta entrevista), ambos editados por Thule, y mi compinche en la aventura de abandonar lecturas no obligatorias en algunos libros públicos.

Pues bien, ahora que ya recuerdan ustedes quien es Jean Murdock o Carmen g, les voy a recomendar su nueva muy MUY literaria sección en la revista digital La línea amarilla. Se titula "Huellas" y en sus textos encontrarán huellas, ecos, testigos, que de mano en mano, de autor en autor, de siglo en siglo, han pasado por las grandes (y no tan grandes) obras de la literatura universal.

¿De Italo Calvino a Truman Capote, pasando por Hiromi Kawakami y Carson McCullers? Aquí.

¿De Jorge Luis Borges a H. G. Wells, pasando por Henry James y Virginia Woolf? Aquí.

¿De Italo Calvino - de nuevo - a William Shakespeare, pasando por Paul Auster y Carson McCullers - sí, ella? Aquí.

De momento son sólo tres (aunque de infinitas ramificaciones), pero vendrán más.
A razón de uno cada jueves.
O al menos, así lo deseamos...

[Sigan a Jean/Carmen en su Tumblr o, incombustible, en Twitter]


12 abril 2015

Personas anticuadas

Y una cosa más, lo digo de corazón: soy una persona anticuada que cree que leer libros es el pasatiempo más hermoso que la humanidad ha creado. El homo ludens baila, canta, realiza gestos significativos, adopta posturas, se acicala, organiza fiestas y celebra refinadas ceremonias. Para nada desprecio la importancia de estas diversiones: sin ellas, la vida humana pasaría sumida en una monotonía inimaginable y, probablemente, la dispersión. Sin embargo, son actividades en grupo sobre las que se eleva un mayor o menor tufillo de instrucción colectiva. El homo ludens con un Libro es libre. Al menos, tan libre como él mismo sea capaz de serlo. Él fija las reglas del juego, subordinado únicamente a su propia curiosidad. Puede permitirse no solo leer libros inteligentes de los que aprenderá cosas, sino también libros estúpidos de los que algo sacará. Es libre de no leer un libro hasta la última página, y de empezar otro por el final e ir retrocediendo. Puede echarse a reír en un punto no destinado a ello o, de repente, detenerse ante unas palabras que recordará durante el resto de su vida. Y, finalmente, es libre - y ningún otro pasatiempo puede ofrecerle esto - de escuchar de qué habla Montaigne o de zambullirse en el Mesozoico por un instante.

***

Wisława Szymborska en la nota introductoria a su libro de prosas Lecturas no obligatorias.

02 abril 2015

Principio, argumento y final

"Hablamos idiomas diferentes y venimos de diferentes orígenes, sin embargo compartimos las mismas historias"
Historias del mundo... cuentos tradicionales
Es la misma historia para todos nosotros
En diferentes voces
En diferentes colores
Pero sigue siendo la misma...
Principio...
Argumento...
Y final ...
Es la misma historia que todos conocemos y amamos
Todos la escuchamos
En diferentes versiones y por diferentes voces
Sin embargo, siempre es la misma
Hay un héroe... una princesa... y un villano
No importa su idioma o sus nombres
Ni sus rostros
Siempre es la misma
Principio,
Argumento
Y final
Siempre ese héroe... esa princesa y ese villano
Sin cambios a través de los siglos
Nos acompañan
Nos susurran en nuestros sueños
Nos mecen para dormir
Sus voces desaparecieron hace tiempo
Pero viven en nuestros corazones para siempre
Porque nos unen en una tierra de misterio e imaginación
Porque todas las diferentes culturas se funden en Una Historia

***

Con este texto de Marwa Obaid Rashid Al Aqroubi (destacada figura del mundo de la literatura infantil y juvenil en los Emiratos Árabes Unidos) se conmemora hoy el Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil. Un texto que transmite un mensaje que aparentemente puede parecer sencillo, pero que forma parte de nuestra historia y que no deberíamos olvidar: que las historias son algo que nos une, por muy lejos que vivamos los unos de los otros o muy diferentes sean los idiomas que hablemos; que no importan las muchas diferencias que nos separen; que un narrador, un emisor y una fábula; y que en esa fábula, un principio, un argumento y un final.