Sin duda una ventana que contiene espejos y escaparates. Escaparates en los puedes ver los artículos expuestos ó donde te puedes ver reflejado a tí mismo.
Sin duda, creo que las dos formas no pueden separarse. Una ventana al lector y un espejo para el escritor. El libro siempre es una parte del escritor, y al abrir esa ventana que se nos da, la sensación de placer es máxima cuando, si además, nos vemos reflejados en su espejo.
Ambas cosas, un espejo de quién soy (mis gustos literarios me definen), quién no sé qué soy (lo que busco en las páginas y me descubren de mí), el otro yo que también soy (la literatura como plasmación de los deseos y la necesidad de escapar a otras vidas) y también una ventana por la que mirar otros mundos y existencias (la del autor y la de sus personajes, las de los demás lectores con los que hablas)
Y...puede ser las dos cosas. Ciertos libros se nos presentan como ventanas, que nos invitan a imaginar, a descubrir, a sentir. Otros nos sorprenden como espejos, son como reflejos de...tantas cosas...
Ventana, espejo, puerta, billete, langosta... A veces, un verano entero; siempre un viaje. De algunos no vuelves. Con otros, no te vas. Luego están los que sabes que te llevarán a alguna parte (por eso los compraste), pero aún no.
Una ventana en la que también se aprecia, tenue, mi reflejo.
ResponderEliminar"Llegim" el món, però també ens llegim a nosaltres mateixos.
ResponderEliminarSin duda una ventana que contiene espejos y escaparates. Escaparates en los puedes ver los artículos expuestos ó donde te puedes ver reflejado a tí mismo.
ResponderEliminarUna ventana. Aunque si la pregunta fuese abierta respondería una mirilla.
ResponderEliminarVentanaaaaaa!!! ... por lo general. A veces se vuelve un espejo muy realista pero muy de vez en cuando.
ResponderEliminarSaludos Sfer.
que buena pregunta... despende del libro... hay libros que me abren ventanas y otros son mi claro reflejo!!!
ResponderEliminarSiempre una ventana y a veces también un espejo!
ResponderEliminarVentana... pero ¡qué placer cuando se convierte en espejo!
ResponderEliminarMe descubro de nuevo ante ti, Sfer, la pregunta es de ¡GRAN NIVEL!
Gracias por compartirla, una vez más...
SU
"Give credit where credit is due", que dicen los ingleses: el miércoles, de dónde salió la pregunta, que no es mía (puede volver a cubrirse, Su).
ResponderEliminarMe han encantado las ideas del escaparate y de la mirilla. Gracias a tod@s por participar en la conversación :-)
Principalmente, una ventana.
ResponderEliminarEn determinadas épocas de la vida he deseado que fuese un espejo, a ratos.
per mi també una finestra...
ResponderEliminarPara mi un espejo, ¿quien no se ha visto reflejado en sus lectura?. Pero,...también es una ventana al mundo. La pregunta se las trae!!!
ResponderEliminarjuan
Sin duda, creo que las dos formas no pueden separarse. Una ventana al lector y un espejo para el escritor. El libro siempre es una parte del escritor, y al abrir esa ventana que se nos da, la sensación de placer es máxima cuando, si además, nos vemos reflejados en su espejo.
ResponderEliminarUn espejo de interrogatorio policial. Alguien prende una luz y te das cuenta que sigue siendo espejo, pero también que hay alguien del otro lado.
ResponderEliminarLo siento, ni lo uno ni lo otro: es una puerta.
ResponderEliminarCésar
Ambas cosas, un espejo de quién soy (mis gustos literarios me definen), quién no sé qué soy (lo que busco en las páginas y me descubren de mí), el otro yo que también soy (la literatura como plasmación de los deseos y la necesidad de escapar a otras vidas) y también una ventana por la que mirar otros mundos y existencias (la del autor y la de sus personajes, las de los demás lectores con los que hablas)
ResponderEliminarCreo que una ventana. Incluso cuando refleja algo es una ventana que refleja la realidad.
ResponderEliminarVentana. Sólo que si está cerrada, en el cristal me reflejo...
ResponderEliminar¿Una puerta?
ResponderEliminar¿Y leer es "entrar" o "salir" por ella?
(Juego con vosotros... ya sé que difícilmente un acto como la lectura va a ser a o b)
El libro no sé si será una ventana, pero el espejo soy yo, que, como pasa con los perros, una acaba por parecerse a lo que lee...
ResponderEliminarVentana y abierta.
ResponderEliminarUna ventana
ResponderEliminaruna ventana abierta con un cristal que me refleja
ResponderEliminarJo, com l'anónimo César dic porta: SORTIDA D'EMERGÈNCIA.
ResponderEliminarSin duda, una ventana, una puerta, la oportunidad de salir a otros mundos, de investigar... un espejo es otra cosa.
ResponderEliminarSin duda una ventana, o mejor aún un gran ventanal, o aún mejor un mirador con vistas panoramicas.
ResponderEliminarUn beso
Un espejo entornado.
ResponderEliminarY...puede ser las dos cosas. Ciertos libros se nos presentan como ventanas, que nos invitan a imaginar, a descubrir, a sentir.
ResponderEliminarOtros nos sorprenden como espejos, son como reflejos de...tantas cosas...
Ventana, espejo, puerta, billete, langosta... A veces, un verano entero; siempre un viaje. De algunos no vuelves. Con otros, no te vas. Luego están los que sabes que te llevarán a alguna parte (por eso los compraste), pero aún no.
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